sábado, 17 de octubre de 2009

Homenaje al acuarelista Ismael de Osma en el Torreón de Atocha



Ismael de Osma
Julia Sáez-Angulo

El acuarelista madrileño Ismael de Osma (1911 - 2001) ) ha sido objeto de un homenaje con motivo de una exposición de sus acuarelas en el Torreón de Atocha de Madrid. En el acto estuvieron presentes, entre otros personajes de la cultura, Guía Boix, Alfonso Sebastián, Adelina Covián y Alfonso Arteseros. La presentación corrió a cargo de Rafael Flórez, el Alfaqueque de Madrid, que conoció y trató al acuarelista. La hija del artista, Cuchi de Osma, también pintora, agradeció el homenaje a su padre.

Era un esteta. Un pintor cuya técnica preferida era la acuarela. Un artista que, con la acuarela, llevaba a cabo su tarea profesional como diseñador de muebles e interiores y, como dibujante, de los paisajes más interesantes que divisaban sus retinas.

Como diseñador creaba ambientes confortables palaciegos o burgueses. Cuando se miran esos bellos ambientes dibujados e iluminados con su pintura al agua, se contemplan elegantes cortinas; preciosos aparadores, cómodas o mesas de marquetería; cómodos canapés; nunca falta una jamuga, como si este asiento español fuera el sello particular de la firma D´Osma. Todo ello bien situado en un ambiente que envuelve y ambienta el espacio representado. La mirada invita a hospedarse, a habitar la acuarela del pintor Ismael de Osma.

Duques, marqueses, condes y barones se beneficiaron de su buen gusto y, en su ausencia, dejaban seguros los palacios al artista para que trabajara a su gusto, para que renovara el interiorismo con su estilo; para que enriqueciera sus estancias con las telas de cortinajes o tapicerías adquiridas en París, o los muebles supervisados con esmero por él mismo y encargados a sus ebanistas.

Acuarelista de Madrid y sus alrededores

Además están sus acuarelas pintadas libremente, sin la petición de encargo. Pintaba Madrid, su ciudad, y sus alrededores –sobre todo la sierra- con pasión morosa. Buscaba lugares bellos, monumentos históricos, rincones pintorescos… Más que acuarelas de pura mancha, lo eran dibujadas e iluminadas con el color acuoso del pigmento. Allí estaba presente la fuerza y dominio del dibujo ejercitado en sus diseños, la línea que conforma la arquitectura y ayuda a crear volúmenes y perspectiva.

Ismael de Osma era hombre sociable; persona de amigos y de tertulias. Le gustaba compartir encuadres plásticos urbanos o rurales con otros colegas, como Lamadrid, o palabras y risas con Rafael Flórez, El Alfaqueque madrileño que lo recuerda con especial simpatía.

Su propia casa era admiración de amigos y visitantes. Residía en un ático luminoso, -como corresponde a un artista- en el barrio de Chamberí. Llamaba la atención por su novedad respecto a lo habitual en España, por su buen gusto, que recordaba de alguna manera a lo que se veía y se soñaba en las revistas de decoración.

Ismael de Osma fue un personaje exquisito: un esteta, un acuarelista de pro, un diseñador exigente en la belleza y la calidad. Se retiró justo a tiempo, después de una vida creativa. Se retiró cuando empezó a ver que su mundo de belleza se desmoronaba, que la exigencia iba bajando en los clientes, que se acudía al mobiliario de serie sin pudor alguno… Él no había nacido para ver esa decadencia. El “pret-a-porter” de la decoración en las casas chocaba con su alto concepto del estilismo y la belleza. Cerró su establecimiento y sus últimos años fueron dedicados por entero a la pintura. La acuarela de exteriores ganó un maestro. Sus obras lo atestiguan.

3 comentarios:

Jose Mª Domínguez dijo...

Tuve la suerte de conocerlo. Decoró la casa de mis padres, por lo que siempre he vivido rodeado de su arte. Varios cuadrossuyos. en el cuarto de estar, alón y recibidor, nos hicieron la vida mejor sin darnos cuenta. El horreo, los soportales de la Plaza Mayor, los barcos... los tengo en mi memoria... y en mi casa.

La armonía y elegancia e la dcoración las empecé a valorar cuando me fui para casarme.

Tenía un enorme talento.

Anónimo dijo...

Me causa una gran satisfacción que se recuerde a mi padre después de tantos años.... con ese cariño que describes su arte y buen gusto ( que es verdad que tenía ) me enorgulleceque haya dejado ese poso de elegancia en sus diseños de muebles y esa maestría en sus acuarelas . Te agradezco ese comentario , no sabes cuánto ... y es verdad que los grandes que nos dejan , nunca es del todo , si se les sigue recordando ... Un fuerte abrazo Cuchi de Osma .

Unknown dijo...

Hola yo tengo una acuarela de Ismael de osma, y quería saber cual es su valor.