sábado, 17 de octubre de 2009

Paulina Parra indaga en su pintura sobre la Moiras


Julia Sáez-Angulo

De ascendencia colombiana y venezolana, partida de nacimiento en Caracas (1969), doble nacionalidad hispano-colombiana y residente en Madrid, Paulina Parra sorprendió hace unos años en la capital de España con una exposición titulada Estados del corazón en la que ofrecía pintura, dibujos, fotografía, objeto-esculturas, video e instalaciones, con toda clase de soportes y materiales. Su valía de artista emergente pasó a reconocida en la feria internacional de ARCO y en la Tertulia Ilustrada madrileña. Actualmente está ya acendrada su valía como lo pone de manifiesto su presencia en ferias internacionales.

Hace dos años mostró la segunda parte del desarrollo de su serie “Estados del corazón”, al tiempo que su primera se expuso en Barranquilla (Colombia) y se exhibirá en un futuro en el Museo de Bellas Artes de Bogotá y el Espacio BMV de Caracas. Su próxima exposición madrileña tendrá lugar en la galería Tribeca.

“Ahora estoy experimentando con el mundo de los textiles, un territorio donde hay mucho por explorar. América latina es un yacimiento rico en este género”, dice la autora. Ahí están los resultados que logró Anni Albers, mirando los maravillosos tejidos de México o del Perú. La exposición actual de “Textiles paracas” en el Museo de América de Madrid, que antes estuvo en Londres, es una fuente infinita de sugerencias. El interés de paulina va más bien por el tejido que los reposteros o sobrepuestos.

“Tampoco me olvido de la “alquimia” constante en el campo de la fotografía”. El fotoshop le permite manipular las imágenes píxel a píxel como si fuera un pincel, de esta manera se consiguen resultados sorprendentes. También manipulo las fotos con pintura, siguiendo el magisterio de Richter, pero desde otros planteamientos. Confío mucho en esta línea de trabajo. Me estoy centrando últimamente en el tema de las Moiras, las tres diosas griegas del destino: Cloto, Láquesis y Átropos; se les llama también “diosas de la muerte” pues al morir se acaba el destino de las personas.”

Paulina Parra tiene amplio y nuevo estudio fuera de su domicilio, lo que le permite actuar con más holgura. “Me aíslo mejor; trabajo con más comodidad y menos peligro, pues lo hago con mascarilla porque los materiales que manejo son con frecuencia tóxicos y hay que ser prudentes”.


Platón, Pitágoras, Marguerite Yourcenar

Mujer de lecturas, Paulina Parra trabajó en su día con alusiones a la obra de Marguerite Yourcenar y así lo expuso en su primera muestra, o con referencias a las “Cartas a Theo” de Vang Gogh. En una de las series de gran formato de sus comienzos, donde el letrismo y los números tenían protagonismo claro, aparecían palabras alusivas a filosofías y nombres griegos: Platón, Pitágoras... “El artista necesita nutrirse de pensamiento, dialogar con otros creadores, sean escritores o compositores de música, vivir, viajar... todo ello enriquece la creatividad plástica”, explica la autora.

“De mi reciente viaje a Marruecos he traído cientos de fotografías, muchas de ellas referidas a la mujer con velo y sin velo... Hay en ellas un juego conceptual muy sugerente que me interesa y al que iré dando forma definitiva”, añade Paulina Parra. El tema, el asunto o concepto, de la mujer es algo que le seduce partiendo de la condición femenina y de la contradictoria situación social que se encuentra en las diferentes sociedades. La artista muestra con frecuencia sus fotos sobre planchas de aluminio porque le gusta el resultado visual de las mismas.

Con poliéster, Paulina Parra ha creado sus estados del corazón, algunas veces de apariencia orgánica –nunca pop- a base de alternar el rojo caliente y encendido con el transparente del hielo en metacrilato. Frozen to Death es el apartado II de los estados del corazón, o lo que es lo mismo, “Corazones helados hasta la muerte”. La autora habla del “corazón protegido por la armadura del hielo, del no sentir para no sufrir, sin reparar en que no sentir es no vivir. La vida queda suspendida en el hielo. El latir cesa y el corazón está vivo aunque parezca muerto. Frío, insensible, ausente de la propia vida. Incapaz de dar y recibir. Hielo, armadura de doble filo; protege y mata a la vez”, explica. Metáfora de los sentimientos graduales de los hombres en su paso, decepción y resurrección por la vida. La tercera parte de “Estados del Corazón”, llevará de nuevo a la plenitud y la esperanza; la artista la prepara para más adelante, en medio de un paréntesis que investiga y crea con textiles y fotografía.

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