sábado, 17 de octubre de 2009

"Yo fui ministra en España", por Cristina Larraondo

Yo fui ministra
Cristina Larraondo
Editorial Plaza y Janés
Barcelona (271 pags)


Julia Sáez-Angulo


Ser ministra en España comenzó con Soledad Becerril en la cartera de Cultura, por nombramiento del presidente de gobierno Leopoldo Calvo Sotelo en 1981. Desde entonces a hoy, más de una veintena de mujeres han pasado por un departamento ministerial con diferente reconocimiento. Con el segundo gobierno socialista se impuso la paridad de hombres y mujeres, tema que despertó polémica ya que muchas féinas quieren acceder al poder por méritos propios y no por cuota de 50 por ciento. La periodista Cristina Larraondo (Bilbao, 1963) ha escrito un libro bajo el título de Yo fui ministra donde cuenta los avatares de unas mujeres que desempeñaron el poder en un Ministerio con distinto resultado de eficiencia e imagen.

Las ministras de tres legislaturas, las de los presidentes Calvo Sotelo, Felipe González y José María Aznar desfilan por las páginas de este libro, a la espera de que las de la última legislatura terminen su mandato. Sus nombres: Soledad Becerril, Rosa Conde, Matilde Fernández, Carmen Alborch, Ángees Amador, Cristina Alberdi, Esperanza Aguirre, Loyola de Palacio, Isabel Tocino, Margarita Mariscal de Gate, Celia Villalobos, Pilar del Castillo, Ana Palacio, Anna María Birulés, Ana Pastor, Elvira Rodríguez y Julia García-Valdecasas.

Adolfo Suárez, primer presidente de la democracia española no contó con ninguna mujer en su gabinete, pero paulatinamente los nombres femeninos se fueron instalando con mayor número a medida que se renovaba el equipo de Gobierno. La autora del libro dice que “todas ellas me han confesado que han tenido que luchar con dificultad añadida de ser mujeres en una sociedad que hasta hace dos días apenas había oído hablar de conciliación laboral y familiar, ni del reparto de las tareas domésticas”.

“Resulta todavía difícil a las mujeres consolidar liderazgos”, reconoce Carmen Alborch, en sus declaraciones. Ella fue una ministra de Cultura muy mediática y ha escritos tres libros sobre la situación de las mujeres titulados Solas, Malas y Libres (Editorial Planeta). Es una mujer que ha luchado mucho tiempo por la igualdad de las mujeres. Es consciente de que ellas hoy en día salen bien preparadas para ejercer cargos públicos y aplaude su presencia en el Gobierno.

Isabel Tocino, fue ministra de Medio Ambiente con Aznar, es una mujer de expediente profesional brillante en el mundo del Derecho, profesora titular en la Universidad Complutense y hoy consejera de distintas entidades financieras privadas. Con ella se hizo el Libro Blanco del Agua y un Plan Hidrológico Nacional que el presidente de Gobierno no se atrevió a poner en marcha por su impopularidad en algunas zonas de España, máxime con las elecciones en ciernes.

Pilar del Castillo ocupo dos carteras refundidas, las de Educación y Cultura. Se le criticó mucho por su forma de vestir –campo que focaliza la atención hacia las féminas en el poder- y curiosamente creó el Museo del Traje, una institución que ha logrado gran éxito, pues ocupa el cuarto lugar de museos más visitados, después del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen.

Elvira Rodríguez, otra ministra de Medio Ambiente de Aznar, no sostenía el estereotipo de mujer alta, delgada, rubia y con pañuelo de firma. Era una mujer rellenita, sonriente y licenciada en Ciencias Económicas. El chapapote del Prestige, un petrolero que perdió su carga en las costas de Galicia, y el hostigamiento de la oposición minó la política de su Gobierno y, después de 365 días de trabajo, tuvo que abandonar el cargo.

Trabajo, luchas, avatares, incomprensiones... todas tuvieron que luchar para desempeñar su tarea, para hacerse respetar en el desempeño de su ministerio porque sabían que una lupa mayor de críticas iba a caer sobre sus cabezas en caso de deficiencias. El libro de Cristina Larraondo ilustra muy bien la sociología del país para encarar a estas mujeres bien preparadas que fueron ministras.

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