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viernes, 16 de abril de 2021

Rainer María Rilke. “Cartas a un joven poeta”, libro clave para los llamados a la poesía

Con ilustraciones de Ignasi Blanch y largo epílogo de Isabel Hernández



Julia Sáez-Angulo

16/4/21.- Madrid.-  Fue una obra póstuma de Rainer María Rilke (1875-1926). “Cartas a Un joven poeta” se publicó en 1929, tras la muerte del autor, en un volumen separado del resto de su correspondencia, para mostrar al lector la modernidad del libro en momentos en que ideologías tan nocivas para la individualidad como el comunismo y el nacionalsocialismo iban ganando cada vez más terreno”.

Nordicalibros ha publicado una edición muy bien presentada con pasta dura y numerosas ilustraciones de Ignasi Blanch, en traducción de Isabel Hernández, que ofrece un epílogo amplio al final del libro sobre la vida del poeta checo.

“Cartas a un joven poeta es toda una lección del maestro Rilke a los que sienten la llamada y la expresión de la poesía y el arte en general. Se trata de la correspondencia con Franz Xaver Kappus (1883-1966), un joven cadete de la Academia Militar de Wiener Neustant, que aspira a ser poeta y que al autor le recuerda a sí mismo cuando era joven.

Estas Cartas revelan la concepción de la vida, la religión, el arte y sobre todo de la poesía de Rainer María Rilke. El alter ego del autor es harto frecuente en la literatura, pero en el caso de esta correspondencia es una realidad de un gran poeta como Rilke, que se desnuda ante su interlocutor.

“Incluso el arte no es mas que una forma de vivir y uno puede ir preparándose para él sin saberlo, viviendo de cualquier modo; en todo lo que es real se siente uno más cerca de él, más colindante que en los oficios medio artísticos, irreales, que en tanto que manifiestan su proximidad a él, prácticamente niegan la existencia de todo arte y lo atacan, más o menos como lo hacen todo el periodismo y la práctica totalidad de la crítica o tres cuarttos de eso que se llama o quiere llamarse literatura”, escribe Rilke a Kappus. 

    “En resumen, me alegro de que haya usted superado el peligro de caer en ello y se halle, solitario, animoso, en algún lugar de la cruda realidad. Ojalá el año que tenemos por delante lo mantenga y lo fortalezca en ella”, concluye Rilke, el poeta itinerante por la geografía europea, que llegó incluso a España, estuvo en Toledo, en la pintoresca Ronda y escribió su "Trilogía española".


miércoles, 2 de octubre de 2013

“El Gólem” de Gustav Meyrink, una gran novela expresionista







Julia Sáez-Angulo


         Isabel Hernández es la editora y traductora de El Gólem, que publica la editorial Cátedra en su colección de Letras Populares. S trata de una hermosa novela expresionista que trata de El Gólem, el libro de Gustav Meiyrink, que da vida a la leyenda judía del ser artificial animado a través de la magia cabalística. El volumen lleva una importante bibliografía sobre el tema.

         Gustav Meitnrik (Viena, 1868 – 1933), hijo de actriz y ministro, llegó a ser uno de los hombres más ricos de Austria. Se interesó por las ciencias ocultas o lo fantástico y su literatura llegó a interesar a numerosos lectores. El Gólem lo escribió en 1915 y gozó de gran popularidad al tiempo que fue un libro cabeza de fila sobre el tema.

         Para Isabel Hernández, profesora titular de Literatura Alemana en la Universidad de Madrid, “La literatura fantástica escrita en lengua alemana es un campo aún sin estudiar. (…) Lo fantástico cuestionaba la realidad, lo cotidiano y lo conocido desde todo punto de vista a través siempre de un acontecimeinto inexplicable o de una criatura sobrenatural.”

         “Las novelas de Meyrink tienen una relación mucho mayor con el esoterismo y el ocultismo que sus relatos breves, escritos antes de que el autor empezara a tener contacto con el mundo de las ciencias ocultas”, añade la profesora Hernández.

         “Es la relación de Meyrink con la ciudad de Praga lo que constituye el elemento autobiográfico del libro, una Praga con elementos mágicos del “desaparecido gueto judío de las leyendas que dejó en el recuerdo de tantos aquellas callejuelas tortuosas y húmedas por las que casa treinta y tres años paseaba un gólem castigado eternamente a vagar sin descanso, un gólem que no representa sino la parte oscura, personal y colectiva del gueto y sus habitantes”, concluye la editora en su amplia introducción a la novela.


         La novela cobra intensidad al final cuando se atan los cabos sueltos de la narración, “en la frenética búsqueda que el protagonista inicia para devolverle el sombrero a Athanasius Pernath hasta cerrar el círculo uniendo pasado y presente, realidad y leyenda y a los Pernath, el del marco y el de la narración enmarcada”, añade Isabel Hernández.