sábado, 29 de mayo de 2010

Emilia Pardo Bazán, Casa-Museo en la Academia Gallega

Casa de Emilia Pardo Bazán en A Coruña, hoy Real Academia Galega



Julia Sáez-Angulo

    20 05.10.- A Coruña.- Fue la mujer más brillante de su tiempo a caballo entre el XIX y el XX. Su obra abarca todos los géneros literarios, entre ellos la narrativa con obras maestras como “Los pazos de Ulloa”, un friso completo y exacto de la Galicia rural de su tiempo. Fue rechazada tres veces como miembro en la Real Academia de la Lengua Española, RAE, una mancha muy oscura en la docta institución. Emilia Pardo Bazán (1851 – 1921). Hoy cuenta con una casa-museo en la casona familiar que ella tuvo en A Coruña, donada a la Academia Gallega -que la hizo en su día presidenta honoraria- por la hija y la nuera de la escritora.

Vale la pena una visita a esta casa-museo coruñesa para evocar la figura magna de esta escritora ilustrada, que introdujo el naturalismo en su escritura, siguiendo el pulso francés de Emile Zola. Un naturalismo que sirvió para conocer como en una fotografía realista la sociedad que Pardo Bazán trataba de reflejar en su hermosa narrativa.

Fue una mujer audaz y feminista. A Emilia Pardo Bazán la aleccionó bien su padre, el marqués de Pardo Bazán, diputado a Cortes, al inculcarle que no creyera nunca que lo que hacía un hombre no lo podía hacer una mujer: “Mira hija mía los hombres somos muy egoístas, y si te dicen alguna vez que hay cosas quepueden hacer los hombres y las mujeres no, di que es mentira, porque no puede haber dos morales para los dos sexos”.

Frente a la sostenida educación de su tiempo, que incluso permitía a la mujer estudiar una carrera universitaria pero no ejercerla, la escritora denunció este absurdo como un abuso y un sinsentido. "Lees inicuas" las llamo"

Junto a Concepción Arenal luchó y batalló con denuedo a favor de la promoción de la mujer española reclamando educación y derechos para ella. Se apoyaba en la propia filosofía ilustrada del Padre Benito Feijóo –combativo contra las supersticiones y creencias fosilizadas sobre la mujer-, quien con buen tino distinguía entre el ser y la potencia de ser, y afirmaba que no es lo mismo que las mujeres fueran tontas a que tuvieran la potencia de ser listas si recibieran la educación adecuada.

Emilia Pardo Bazán se separó de su marido, que se fue a vivir a Carballino. Se había casado a los dieciséis años y tuvo tres hijos. La novelista residió en Madrid, donde su padre era diputado, y tuvo contacto con los escritores de su época.

Mujer vehemente y ardorosa, tuvo como amante al escritor Benito Pérez Galdós durante veinte años, que le sabía perdonar sus infidelidades con otros hombres más jóvenes que él. También tuvo amores con Lázaro Galdiano, hombre de empresa y coleccionista de arte, que vivía en el palacio madrileno de Parque Florido.

Entre sus colaboraciones como feminista, destacan sus artículos en la publicación titulada “La Mujer Española”, donde habla de la sociedad ignorante y retrasada a la que menosprecia. No entrar en la RAE la exaspera y le inspira dos cartas encendidas sobre “La cuestión académica”.

En su opinión la mujer española no es tonta pero sí cursi o vulgar porque carece de ideal. No le han infundido uno nuevo y no le han respetado el antiguo del Renacimiento, cuando las mujeres eras católicas y sabias. Siempre se confesó una mujer católica en lo que a creencias religiosas se refiere.

Vale la pena visitar su casa-museo en La Coruña, una morada que linda con la iglesia de Santiago y se puede comprobar en directo su escrito sobre esa vecindad con la antigua iglesia. Los retratos de familia y los objetos utilizados por los Pardo Bazán enriquecen la estancia.

El pazo de Meirás fue propiedad de los marqueses de Pardo Bazán, pero la ciudad de A Coruña se lo regaló a Franco en vida, con un sueldo obligado de los trabajadores coruñeses. Son muchos los gallegos que esperan el gesto de devolución de dicho pazo a los ciudadanos gallegos.

lunes, 24 de mayo de 2010

Maru del Real, el ritmo de la luz y la danza del color


Maru del Real
Galería Kreisler. Madrid
Del 11 de mayo al 5 de junio



Julia Sáez-Angulo

El hombre parte de los sentidos, enseñaba Aristóteles. La pintora Maru del Real parte de la naturaleza que esconde y manifiesta los colores, pero la artista los manifiesta, no de manera mimética sino reinterpretado en una danza frenética y armónica, con unos registros de luz que conviven y se expanden al tempo que escondes sugerencias vagamente figurativas para los sentidos.

Los títulos de las obras refieren, sugieren y constriñen la interpretación en un juego animoso, humorístico o perverso con el espectador. Véase si no el cuadro titulado “La corte del dictador”, a partir de una mancha central rosada con otra negra a su vez en la parte superior a modos de gafas que aluden de forma casual o querida a un dictador latinoamericano.

“Yo no busco, encuentro”, decía Pablo Picasso en una sabia reflexión sobre la creatividad artística. Maru del Real pinta y encuentra de modo fortuito las formas que son y no son al mismo tiempo. Oquitas parte de una sensación, una noticia, una visión cromática de la actualidad para reinterpretar con su vocabulario icónico y cromático aquello. De manera renovada.

En el arte no hay progreso sino metamorfosis. Es el lenguaje o caligrafía del artista el que define una nueva maternidad, otra pareja de enamorados o un paisaje conocido cristalizado en “vedutta” como es Venecia.

Maru del Real pinta las “Brujas de Zugarramurdi”, las aliadas del diablo en una danza de aquelarre colorista o interpreta las vibraciones de una “Cantante de karaoke” a base de manchas que traen a la memoria los encendidos potentes de una televisión de fuertes ajustes cromáticos. “Paisaje con catarata”, “Geishas de Tokio”, Tertulia de clochards”, “Roquero con fans” son algunos otros títulos de la autora

Óleos sobre lienzo es el material y el soporte habitual de esta pintora que expone en Madrid su “tachismo” encendido y sin límite. Unos positivos y negativos que aluden sin dibujar, que insinúan sin determinar. Hay que respetar el misterio del cuadro. Ciertamente la artista lo hace sin privarse de un solo color de la paleta.

En la inauguración se dieron citas numerosos colegas del arte y la escritura como Isabel Torre Cañeque, Hernández del Pozo, Benito de Diego González... La Diputación de Navarra en Madrid patrocinó el evento.




Franca López Figueroa, conferencia sobre los lugares de Isabel I de Castilla




Julia Sáez-Angulo

En un recorrido lírico y geográfico, Franca López Figueroa, Dama del Capítulo de Isabel la Católica, dio una conferencia en el Hogar de Ávila de Madrid sobre la ruta de lugares vinculados a la Reina de Castilla, bajo cuyos auspicios se unieron los diversos reinos de la península ibérica, se descubrió América o se editó la primera Gramática de la Lengua Española. Ávila, Valladolid, Sevilla, Barcelona, Toledo... fueron algunos de los lugares comentados.

Con amenidad y pasión, Franca López Figueroa habló de Madrigal de las Altas Torres en Ávila, lugar de nacimiento de Isabel, donde se habla de ella con respeto y veneración. También en Arévalo, capital de la Moraña abulense. Las figuras de su hermano, Enrique IV; su abuela, Isabel de Barcelós; su fiel y sincera amiga Beatriz de Bobadilla se engarzan en esta geografía.

Un hermano, Alfonso, con 14 años, llegó a reinar –como un Alfonso XII- durante muy poco tiempo. Jorge Manrique lo lloró en sus coplas, el poeta que murió por la Reina en el palacio de Garcimuñoz.

Los toros de Guisando, bestiario del siglo II antes de Cristo, en la Edad del Hierro, justamente en El Tiemblo, fueron testigos de aquellos que juraron a Isabel como Princesa de Asturias.

En Valladolid tuvieron lugar las bodas reales de Isabel y Fernando, en espera de la bula de dispensa papal de Sixto IV porque eran primos segundos y llevaban la misma sangre. Todo en el palacio de Juan Vivero. Con ambos personajes reales quedaban Castilla, León y Aragón unidos. “Tanto monta, monta tanto”.

Muere el rey Enrique IV e Isabel asiste enlutada a las exequias, pero de inmediato deja el luto para acudir a la proclamación como Reina de Castilla. Inteligente y hábil sabía que no había que perder tiempo. Segovia vio la coronación y el como la Reina desplegó su tacto político.

En 1477 entra en Toledo y oye misa en la catedral. Allí morirá su hija Isabel. Ordena la construcción de San Juan de los Reyes, un hermoso monasterio franciscano en el que aparece el águila de San Juan. La gran joya del gótico hispano, aunque de entrada a la Reina le pareciera poco y dijera “es una monada”.

En Sevilla se deslumbró con la belleza de la ciudad y el recibiendo de sus súbditos. Allí Isabel y Fernando holgaron tanto que la Reina quedó embarazada. Ávila, “recatada y sumisa doncella” ha conocido a dos santas: la carmelita Teresa de Jesús e Isabel I de Castilla, si bien su beatificación se ha pospuesto en la Santa Sede por el papa Juan Pablo II, a la espera de mejores circunstancias de tiempo y oportunidad.

El monasterio de Guadalupe fue otro lugar isabelino muy amado por la Reina, en el que estuvo doscientos días de su vida en diferentes viajes al mismo. Allí está enterrado Enrique IV. Barcelona, floreciente y grata para Isabel, fue el lugar donde se encontró con Colón y seis indios venidos de América, además de seis pájaros multicolores y numerosos frutos desconocidos.

Santa Fe, pueblo castellano en Andalucía, con calles rectilíneas, se dilató en su conquista. Entre tanto funda un convento en la Zubia... En el castillo de La Mota de Medina del Campo dictará su testamento –el artista Rosales pintará un hermoso cuadro con la escena en el XIX- y morirá como mujer, como reina, como santa...

La biografía de Isabel I de Castilla, Reina Católica es rica en fundaciones y episodios, todos ellos respaldados por lugares que hizo históricos con su sola presencia
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Fundación Torre-Pujales en Corme de la Costa da Morte



Julia Sáez-Angulo


La localidad coruñesa de Corme ha acogido la sede de la Fundación Torre-Pujales, fundada por Cristina Torre Cervigón, viuda del pintor Julio Pujales. La institución, situada en la céntrica calle Real del puerto de Corme, pretende albergar, conservar e investigar la obra del pintor gallego desaparecido, al tiempo que ser sede de exposiciones, conceder becas a la creación y ser centro cultural.

La Fundación ha comenzado su andadura concediendo becas de estancia y estudio a diversos creadores internacionales, mientras que el Museo está pendiente de una última fase para su inauguración prevista en principio para 2010.

El Museo, además de la obra de Julio Pujales Rivas (A Coruña, 1939 – Madrid, 1998), albergará la colección de arte que el matrimonio Torre-Pujales fue adquiriendo a lo largo de su vida. Era habitual ver a la pareja en las inauguraciones de las exposiciones de arte en Madrid, donde adquirían con frecuencia pintura y escultura para su contemplación privada. Cristina Torres ha realizado una aportación de más de 1.700.000 euros, incluyendo los fondos de exposición, que superan las 600 obras de arte.

Cristina Torre Cervigón es la presidenta del patronato de la Fundación Torre-Pujales y como patronos de la misma figuran entre otros la galerista Ra del Rey; la escritora Encarna Pisonero; la pintora, Carlota Cuesta, la galerista Ra del Rey o la crítica de arte, Julia Sáez-Angulo, vicepresidenta de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte.


Artistas becados por la institución

Entre los artistas y escritores que han pasado por la Fundación hasta el momento, figuran entre otros los pintores Manuel Oyonarte, José Hernández, Massimina Pesce, Miguel Alberquilla, Alcorlo, Berriobeña, o Ruslán Galasov; la escultora Margherita Serra, el escultor Carlos Hurtado o las escritoras Julia Sáez y Dolores Gallardo.

La obra de Julio Pujales se caracteriza por su gran sentido del color y ritmo en sus composiciones, principalmente en su última etapa en la que el artista perfiló su estilo propio más característico, en el que la naturaleza se vuelve abstracción pictórica en los cuadros del artista.

Son diversos los críticos de arte que han analizado la obra de Pujales como Javier Rubio o Scardanelli, que destaca su desbordamiento cromático y afirma que “el movimiento es el secreto de su arte”.

Corme, aldea y puerto, forman parte de la célebre Costa da Morte en Galicia, lugar de gran belleza e historia marinera. Allí nació el almirante Mourelle, cuya casa natal con escudo todavía permanece en pie; allí el rey Alfonso XIII reclutaba a sus marineros.

La Fundación Torre-Pujales viene a enriquecer la presencia cultural de esta localidad costera, no lejos del faro de El Roncudo. El lugar de estancia de los becarios de la Fundación, en primera línea de mar, frente al puerto, permite unas vistas privilegiadas que alcanzan la localidad de Laxe, al otro lado de las montañas de la ría de Corme.

Los lugareños de Corme se alegran con la llegada periódica de nuevos becarios a la Fundación, que se integran por algunas semanas en la vida de la tranquila villa costera.



miércoles, 19 de mayo de 2010

Amparo Peris novela una aventura de piratas y amor en el Mare Nostrum



“Tengo que decirte algo”
Amparo Peris
Ediciones Príncipe Otomano Printers
Ilustraciones: Rosario Raro López
Valencia 2009




Julia Sáez-Angulo
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Valencia, Rodas, el Mediterráneo, el Egeo, el Tribunal de Las Aguas de Valencia... todo constituye un decorado sensual y hermoso para resaltar la historia de la pasión amorosa en tres generaciones de mujeres que se quieren, se distancian y se ayudan.

Una escritora valenciana que se refugia en la isla griega y se comunica por carta, teléfono y móvil con su hija y su nieta, dos mujeres inteligentes e inquietas. Un bello joven turco que le proporciona compañía, sexo y emoción. Unos piratas que secuestran un barco, implicados en el pasado amoroso o personal de las mujeres y en la guerra y la política de episodios sucedidos en el siglo XX. Cristianos e islámicos que conviven y desviven la Historia del Mediterráneo.

Toda una combinación de secretos y enredos que se van desmarañando a medida que se desarrolla una trama que habla de historia y cultura mediterránea, de conocimientos de lenguas y derechos históricos de un Tribunal singular de las Aguas en la ciudad del Turia, patrimonio de la humanidad con o sin la aquiescencia de la UNESCO.

Un ritmo frenético, imparable a base de capítulos cortos que se engarzan con ramos de cerezas o teselas de un mosaico, para atrapar la atención del lector, que a su vez se documenta e ilustra con lo escrito por la hábil narradora.

Una novela en la que pasan y suceden cosas, muchas cosas, que entretienen y enseñan al mismo tiempo, que rezuma sensualidad, pasión y vida en medio de la aventura. Una narración en la que se conjugan erudición y amenidad, en la que se trasluce una autora llena de imaginación y dotes de saber contar.

Una historia en la que las mujeres son protagonistas absolutas de su vida, de sus decisiones, voluntades rotundas y al mismo tiempo con acentos frágiles en sus deseos y ansiedades no siempre alcanzadas porque la vida resulta imprevisible, imposible de controlar.

Amparo Peris (Valencia) es licenciada en Derecho. Ha coordinado diversos cursos en la Academia Española de Roma. Imparte en Valencia talleres literarios y entre sus libros publicados se encuentran “Sensaciones”, “Cartas desde el andén”, “Espejismo” (relatos), “Notas de ébano y marfil y “Café piano”. Actualmente prepara otra novela.

jueves, 13 de mayo de 2010

Conferencia de Richard Berstein en la Fundación Juan March



L.M.A.

Richard Bernstein (Nueva York, 1932), uno de los filósofos más influyentes de Estados Unidos, imparte el lunes 17 de mayo en la Fundación Juan March (www.march.es) una conferencia sobre John Dewey: su relevancia contemporánea. El profesor Bernstein analizará cómo la “democracia radical” del pensador John Dewey (1859-1952), ardiente defensor, desde los años veinte, de los ideales de la democracia, puede inspirarnos hoy en nuestra tarea de repensar y revitalizar las “democracias reales”. (La conferencia será en inglés con traducción simultánea.)

Considera Bernstein que la filosofía de John Dewey asumió los desafíos técnicos, sociales y culturales del XX, combinando un espíritu cosmopolita con la defensa de la vida comunitaria local. Desde los años veinte, Dewey defendió los ideales de una democracia popular que frenara la expansión de un capitalismo feroz y de una cultura de masas que bloqueaba el desarrollo de una vida pública verdaderamente participativa. Dewey también apostó por un reformismo radical que restaurara un sentido de comunidad no reñido con el desarrollo de las diferencias y del individualismo.

Aunque después de la Segunda Guerra Mundial su obra fue un tanto olvidada, una nueva generación de intelectuales reavivaron su pensamiento desde los años sesenta y setenta, generando un enriquecedor conflicto de interpretaciones. Dewey fue un intelectual público totalmente comprometido con su perspectiva democrática, pero también demostró una honda comprensión de la fragilidad de la democracia. Sabía que, a menos que trabajemos con tesón en incorporar un ethos democrático a nuestras vidas cotidianas la democracia se volverá con gran facilidad algo vacío y carente de sentido

Richard Bernstein se formó en la Universidad de Chicago y en la Universidad de Yale y enseñó en la Universidad hebrea de Israel y en Haveford College. Su primer libro, sobre John Dewey, fue publicado en 1966. Editó y estudió obras de otros clásicos estadounidenses como Charles S. Peirce y William James y fue editor de The Review of Methaphysics. Desde los años setenta su obra giró cada vez más hacia temas sociales, revelándose como un analista único de las nuevas rutas del marxismo, la hermenéutica, y la filosofía analítica. A finales de los años setenta también participó en los coloquios de Dubrovnik, y junto con Jürgen Habermas, en el relanzamiento de Praxis Internacional. En 1989 ingresó en la New School for Social Research de Nueva York, y se convirtió en una de las figuras más emblemáticas de esa institución. Desde los años noventa Bernstein se dedica al pensamiento de Hannah Arendt, a la cuestión judía y al problema del mal. En breve aparecerá su último libro, The Pragmatic Turn

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