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jueves, 19 de mayo de 2016

Ceán Bermúdez, historiador y brillante crítico de arte, exposición en la Biblioteca Nacional de España



Ceán Bermudez, por Goya



Julia Sáez-Angulo

            Madrid, 20.05.2016 .- El gran crítico de arte Agustín Ceán Bermúdez (1749 – 1829), historiador y coleccionista ilustrado, es objeto de una rica exposición en la Biblioteca Nacional de España, B.N.E., que permanecerá abierta hasta el 11 de septiembre de 2016. La muestra ha sido patrocinada por el Centro de Estudios Europa Hispánica y en su representación estuvo José Luis Colomer.

            La directora del proyecto y  comisaria de la muestra es Elena de Santiago Páez, al frente de un equipo de nueve jóvenes investigadores. Ella ha trabajado durante muchos años como directora del departamento de dibujos y estampas de la B.N.E. La directora de la institución Ana Santos abrió el acto.

         El Diccionario artístico de Ceán Bermudez es motivo de consulta de todo crítico de arte que se precie. El catálogo de la exposición es un gran libro de documentación sobre el gran crítico de arte, que bien merece un recordatorio en la capital de España donde llevó a cabo su ingente trabajo de ilustrado..

158 piezas entre ellas un retrato de Goya

            La mayoría de las 158 obras que se muestran en la exposición y las 176 que se analizan en el catálogo se conservan en la propia Biblioteca, pero también se han estudiado y se exhiben cuadros, dibujos, manuscritos y un impreso pertenecientes a otras instituciones, como el Museo Nacional del Prado, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid, la Fundación Lázaro Galdiano, la Biblioteca de Francisco Zabálburu, el Instituto Valencia de Don Juan, la Fundación Universitaria Española, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Banco de España, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, la Biblioteca Pública Ramón Pérez de Ayala, de Oviedo.

            Hay además obras de coleccionistas particulares que han hecho posible abarcar todos los aspectos de la actividad de Ceán Bermúdez. Entre otras piezas, se podrán contemplar: Don Juan Agustín Ceán Bermúdez. 1798-1799, de Francisco de Goya; dibujos de Goya para grabar como ilustraciones del Diccionario de Ceán Bermúdez, proyecto que, finalmente, no se llegó a realizar porque resultaba muy caro; La Melancolía (1514), estampa de Durero que perteneció a la colección de Ceán; el óleo de Goya, Juan Agustín Ceán Bermúdez (hacia 1786); Avanci di un antico Sepolcro, occhi detto la Conocchia che si vede poco lungi dalla Porta di Capua per andar a Napoli ( 1776) estampa de Piranesi: Las Meninas o La familia de Felipe IV. Madrid, (¿1784?), versión de Goya, del cuadro de Velázquez; Abraham despidiendo a Agar e Ismael (1637), de Rembrandt…

Tres apartados

La exposición está dividida en los siguientes apartados: Ceán Bermúdez, historiador del arte y coleccionista ilustrado, Imprescindible Sevilla, Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, Ceán y la arquitectura, Artistas: nuevos héroes para una nueva época, La biblioteca de Ceán: manuscritos y libros de bellas artes, Ceán Bermúdez, coleccionista de estampas, Ceán Bermúdez, «verdadero aficionado» y coleccionista de dibujos y Ceán Bermúdez, coleccionista de estampas.


Ceán Bermúdez


Datos biográficos
Agustín Ceán Bermúdez (Gijón 1749 - Madrid 1829) fue el prototipo del erudito ilustrado, un personaje fundamental para la historia del arte española, una especie de catalizador de aspectos muy diversos en este campo, como son la historiografía, la crítica de arte, el coleccionismo, la historia de la pintura, la arquitectura y la escultura de nuestro país, y también del grabado. No sólo mantuvo una estrecha relación con Goya y otros artistas de su época, sino que también fue una pieza fundamental del círculo de políticos e intelectuales, -como Jovellanos, Iriarte, Moratín, Vargas Ponce y otros muchos-, que intentaba la regeneración del país a través de la educación, la cultura, la economía o la política.

            De orígenes humildes, fue protegido de Jovellanos, a cuyo servicio estuvo como secretario, para pasar después a serlo de Francisco Cabarrús. A las órdenes de este último conoció a Leandro Fernández de Moratín, con quien le unió una gran amistad. En 1791 le fue encomendado el arreglo del Archivo de Indias. Más adelante, gracias a la protección de Jovellanos, fue nombrado oficial de la Secretaría de Gracia y Justicia de Indias. En 1800 publicó su obra más destacada, el Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, y en 1814 hizo lo propio con la primera biografía de Jovellanos, fundamental para el conocimiento del personaje.

            Fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y amigo del pintor Francisco de Goya, quien pintó en varias ocasiones su retrato. Uno de estos lienzos preside la exposición, en la que se muestran otros dibujos del aragonés para el Diccionario Histórico.



sábado, 4 de diciembre de 2010

“Rodrigo Calderón. La sombra del valido”, libro sobre la privanza, favor y corrupción en la corte de Felipe III



“Rodrigo Calderón. La sombra del valido”
Santiago Martínez Hernández
Colección “Los Hombres del Rey”
Centro de estudios Europa Hispánica
Y Marcial Pons Historia
Madrid, 2010 (298 pgs.) 28 Euros




Julia Sáez-Angulo


Los validos eran casi una institución en la corte de los Austria. El duque de Lerma y el conde-duque de Olivares son los prototipos más genuinos de validos, pero junto a ellos, otros personajes cercanos y relevantes también jugaban un importante papel en el comportamiento de “privanza, favor y corrupción” como reza el subtítulo del libro “Rodrigo Calderón. La sombra del valido” de Santiago Martínez Hernández.

El caso del noble Rodrigo de Calderón (1576 – 1621), conde de la Oliva de Plasencia y marqués de Siete Iglesias, es particularmente señalado por cuanto este personaje acabo en el patíbulo de la Plaza Mayor de Madrid después de estar sometido a un largo proceso judicial en 1619, bajo tormentos y privaciones.

La actuación política de Rodrigo Calderón –fue también embajador del rey en los Países Bajos- en la corte fue junto al valido real el duque de Lerma y este libro es el primer estudio en profundidad que se hace del personaje –que por cierto se cita en una obra de Lope de Vega.

Rodrigo Calderón era el alter ego del valido duque de Lerma y, hombre refinado, fue capaz de hacer en poco tiempo una gran colección de arte, además de una gran fortuna. Su patrimonio inmenso no fue amasado precisamente de modo lícito por lo que despertó numerosas envidias y sospechas. De pronto cayó como Faetón frente al sol, cuando el valido dejó de ser tal y las piezas de ajedrez en la corte se removieron.

Varias horas sentado en el patíbulo


“Los enemigos de Calderón no se aplacaron ni siquiera al verlo muerto, e insistieron en que dejaran su cadáver sentado durante varias horas en las sillas donde había sido ajusticiado, en el patíbulo, para que todos recordaran cuan ignominioso había sido su final”, explica el autor del libro.

“Aquel fue otro grave error de cálculo –continúa el historiador- , pues sus jueces nunca podrían haber adivinado que al permitir que el cuerpo de Calderón se desangrara en el cadalso, contribuirían a asegurar su supervivencia. Cuando exhumaron su cadáver en la época de 1980 apareció completo e intacto, y se le practicó una autopsia con todo el rigor científico, de modo que sabemos más sobre el físico de don Rodrigo que sobre el de cualquiera de sus contemporáneos”.


En suma, una vida para una novela histórica y para una película.

El autor, Santiago Martínez Hernández, es doctor en Historia Moderna e investigador en el Centro de Historia de Além-Mar y del Instituto Universitario “La Corte en Europa”. Sus estudios versan principalmente sobre las cortes de Felipe II y Felipe III.