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viernes, 29 de agosto de 2025

“LUZ DE INTERIOR” MEDITACIÓN EN TORNO A UN CUADRO





Mayca NÖIS

        26/08/2025.-  La Naturaleza es nuestra madre acogedora y protectora. Con esta premisa hemos de serle fieles y entregados para mantener su amor.

    Siguiendo estos sentimientos realicé este cuadro del bosque en técnica de acuarela  en hoja completa de papel Arches  alto gramaje. En ese momento estaba preparando mi exposición titulada “En los Prados, en los Bosques, en el Mar” para la Galería de Arte en el ABC –Serrano de Madrid con pintura y fotografía. El cartel cabecera de la exposición contenía este cuadro.

    En el catálogo de la exposición se manifestaba Jaime Galdeano , Presidente de la Agrupación de Acuarelistas de España “Mayca Bas-Nöis es una artista con una brújula tan personal que le proporciona girovagar por entre las lianas del bosque que todo pintor creativo lleva en su interior para elaborar esas preciosos demostraciones de su exquisito trabajo. Mayca es un ser inteligente y capaz de fascinarnos. Esta muestra es un ejemplo de lo estos dos últimos siglos el arte ha acogido como bueno: la multiplicidad de expresarse con técnicas distintas, temas diversos y con el acertado sentido de la oportunidad de cada tema tratado”

    Galdeano estuvo acertado al comprender cuál era el sentimiento guía de mi obra .Entrega y apego a la naturaleza  de nuestras raíces: la fuerza derivada de la tierra y la inmensidad salina de los mares.(Con el cuadro al oleo “Son de Mar” gané el Primer Premio de Pintura del Ilmo.Colegio de Abogados de Madrid-2005)    

Este cuadro, que es hoy  base de reflexiones ,ha tenido un amplio devenir. Obtuvo Segunda Mención en el Premio “Primavera de las Artes” del Ayuntamiento de Madrid en Casa de Vacas-Retiro (Madrid) 2001 y ese mismo año viajó a Barcelona para la exhibición de la Agrupación de Acuarelistas en su Exposición de la “Bienal de L´Aquarela” . El cuadro en la actualidad forma parte ,por donación, del patrimonio artístico de la Agrupación de Acuarelistas de España  en Madrid.

    Persisto con los sentimientos que considero más sólidos y que deben ser consustanciales a nuestro ser vivencial y es conservar la naturaleza. Para ello se requiere primero: conocerla en cercanía. Solo se cuida y ama lo que se frecuenta. Segundo: aprendizaje . La educación y  enseñanza son fundamentales.Y tercero: la brújula. Tener y no perder como se nos decía “no perder el norte”. Saber que esta sujeción nos va a permitir un aseguramiento correcto del camino.

    Podrían darse algunos predicamentos más que serian periféricos. Estimo que con estos básicos y bien practicados y fundamentados no vamos a requerir los servicios de la muy novedosa Inteligencia Artificial.

    Siempre se nos ha dicho que la “Madre naturaleza nos enseña”. Tendremos que contemplarla en reflexión porque seguramente su última queja en llamas algo nos está queriendo alertar y decir.

    He considerado importante situarme ante esta obra y “reflexionar” no como una exhibición de méritos sino realizar una profunda inmersión para buscar las salidas que deben plantearse y llevarse a cabo. El bosque somos todos y nuestra fuerza y ayuda con la brújula bien sujeta nos va a marcar el auténtico camino.

Por esto esa luz de interior que todos tenemos nos debe hacer “ver” y “volver” a lo más nuestro y querido: cuidar nuestra madre Naturaleza.

viernes, 16 de agosto de 2024

MARÍA LUISA VALERO: La pintura y la fuerza de la Naturaleza. Villacastín como evocación de la infancia. Puente Viejo como disfrute del presente. Retrato de "Eugenia la Cacharritos"


María Luisa Valero Espinosa, pintora



Julia Sáez-Angulo

16.8.2024 .- Villacastín .- La pintora María Luisa Valero veranea en su casa de Puente Viejo (Ávila), cerca de su Villacastín de infancia, pueblo segoviano, que le evoca siempre el paraíso perdido de la infancia, donde habitaban la libertad, la inocencia, el baño en antiguos lavaderos de lana, cuyo lodo curaba las heridas, la bici, la trilla… Un paraíso perdido, como todos los que se precien, pero rencontrado en parte, en la casa con porche, olivo y prunos de Puente Viejo. Allí cuenta también con un razonable estudio para pintar, aunque confiesa que, últimamente, ha estado menos “pintora”, por una temporal pérdida de hierro, que le ha restado energía.

La pintora aprovecha su buena racha actual para contemplar y plasmar la Naturaleza, fuente de inspiración fundamental en su prolongada trayectoria artística. “La naturaleza es esencia y fuerza de todo, de la creación, de los seres vivos. Es el reflejo de Dios y yo creo en Dios. Ver el crecimiento de los árboles y la plantas a lo largo de las cuatro estaciones del año es como un milagro. Otros territorios en los que yo he vivido, como las preciosas Islas Canarias, carecen del ritmo de las estaciones y eso me parece una carencia. El paso de las estaciones va ofreciendo a un pintor el cambio del color y de las formas. ¿qué más se puede pedir?

María Luisa Valero Espinosa (Madrid, 1948) ha pintado árboles, bosques, jardines…, pero también raíces y troncos secos, como si quisiera conocer la vegetación en todos sus momentos y contornos. “Es interesante conocer las raíces, son básicas en todo, para un árbol y para una familia. En los troncos, yo aprecio como los vientos logran que los árboles se tuerzan, pero no mueren… Los árboles son más longevos que nosotros; los humanos somos una parte de la naturaleza más frágil”, comenta la pintora, al tiempo que mira su olivo, los prunos y el árbol de Júpiter recién plantado en el jardín de Puente Viejo.

“Planté un árbol de Júpiter, porque supe que era el que ofrece floración durante los tres meses de verano, la temporada que estoy más tiempo en Puente Viejo”, explica la pintora. “Además de la Naturaleza, me gusta su aroma, las fragancias… El olor a tierra mojada, pino mojado o trigo cortado… es un aroma único, que no puede enfrascar ningún perfume o colonia”.

La artista visual también ha pintado el mar, pero más que en “marinas dulces”, en representaciones bravas de oleajes y rocas. “Me gusta la fuerza bravía del paisaje de mar y representarlo en el estudio con arreglo a la huella que dejó en mi mente. He pintado el soberbio mar de la isla de Hierro -con toda la riqueza de un pequeño continente en una distancia de 40 km. de largo-, en la quietud de mi estudio, después de haber absorbido su esencia en el pensamiento. 

La autora confiesa que le gusta el paisaje natural, aunque también aborda de vez en cuando el paisaje urbano. “He pintado el Real Monasterio de El Escorial o las murallas de Ávila, por ser sitios cercanos y singulares y, porque he admirado interiormente su belleza y su historia. También he representado la casa de Puente Viejo, por su valor afectivo, y como homenaje a mis padres que la habitaron”.

“Me interesa también el retrato, curiosamente de personas mayores, con una vida hecha y curtida en arrugas o de los niños, que son vidas por hacer. Las arrugas, el gesto y la mirada de una persona mayor te indican la personalidad que hay detrás de ese rostro. Uno de mis retratos más célebre ha sido el de “Eugenia, la Cacharritos”, una mujer humilde, a punto de cumplir cien años, que conocí en el consultorio médico de la Alameda de Osuna. Su rostro era tan atractivo que le pedí permiso para tomar unas fotos y recrearla luego en mi estudio”. 

La pintora así lo pintó en una de sus estancias en Austria, país en el que residió de recién casada y a donde vuelve periódicamente. A la vuelta quiso mostrarle el retrato a “Eugenia la Cacharritos”, pero le dijeron en el consultorio, que había fallecido dos días antes. Impresionada, dejó el retrato encima de un mueble del escritorio de su casa y, en ese momento, se cayó el espejo de la pared de enfrente. María Luisa, que se sabe dotada de poderes extrasensoriales, lo interpretó como una señal de respuesta y dialogo de la anciana modelo, desde el más allá.

En otra ocasión pintó el retrato de la suegra, que un millonario quería ofrecer a su mujer, triste por haber perdido a su madre. La fuerza de la mirada de aquel retrato hizo que la hija no pudiera resistirlo. Le producía presencia y dolor al mismo tiempo, por el realismo intenso de la mirada. “El retrato puede ser muy poderoso”. No hay más, que visitar el Museo del Prado.

La vida estival sigue en Villacastín y en Puente Viejo. Hoy, después de esta entrevista nos espera una paella de marisco, cocinada por Carmen Valero. La gastronomía también es un arte y lo vamos a disfrutar en el porche y el jardín.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2018/10/retratos-maria-luisa-valero-pintora.html



miércoles, 2 de noviembre de 2022

“Cuidar la creación: Retos para una Ecoteología”, libro sobre las LII Jornadas de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, UPSA




L.M.A.

2/11/22.- Madrid.- “Cuidar la creación: Retos para una Ecoteología” es el libro sobre las LII Jornadas de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, UPSA, coordinado por Román Ángel Pardo Manrique y publicado por la editorial PPC.

Sinopsis.- Aunque hay que reconocer que la teología ha llegado un poco tarde a la reflexión sistemática sobre el respeto al medio ambiente, también es cierto que el pensamiento cristiano ha entendido siempre la naturaleza (fysis) como creación (ktisis); es más, para la fe cristiana, el valor de la naturaleza está intrínsecamente ligado a la fe trinitaria, siendo toda la creación un verdadero sacramento de Dios, así como reflejo de la gloria del misterio del Dios uno y trino, lo que implica por parte del creyente -llamado a ser vicario de Dios en la tierra- respeto y responsabilidad, que se traduce en compromiso por su cuidado.

Cuando el Papa y la Iglesia hablan de la naturaleza, no se refieren en primer término a la ecología, sino a la creación de Dios, de la que nos beneficiamos los hombres.


lunes, 25 de abril de 2022

CRÓNICAS DE JERUSALÉN XVI. De la Naturaleza. Libro “Pórtico de la Biblia” en la Fundación Saxum



 


Julia Sáez-Angulo

    26.04.2022.- Jerusalén.- “En Jerusalén siempre hay flores”, comenta Carmen R. Eyre, al tiempo que corta un lirio morado y varias frisias de un jardín a la sans façon, de una antigua casa, pendiente de rehabilitación y remozamiento, una de esas casas con persianas venecianas o mallorquinas -mediterráneas en suma- con ventanas de medio punto, que confieren al edificio y a Jerusalén cierta nobleza de principios del XX, en tiempos de la presencia británica. “También puede nevar algunos días en invierno”, añade Carmen, para poner de manifiesto que el clima de la ciudad santa es muy oscilante y conviene vestirse como las capas de la cebolla, para abrigar o aligerar.

“La municipalidad nos obliga a conservar toda la arquitectura de origen, no solo la carcasa. Hemos de guardar el alfombrado de los suelos de azulejo hidráulico”, me explica, mientras disfruto del jardín, ahora enmarañado.


Hay días en que el paseo matutino o vespertino con Cloe, lo convierto en una observación, estudio y lenguaje de la Naturaleza en los jardines y parques adyacentes a la casa. Comienzo a pronunciar en voz alta el nombre de las cosas, quiero decir de las flores, arbustos y árboles como si fuera yo la creadora del universo o maestra de la Kábala: rosas, vincas, verbena, glicinas, geranios, calas, esterlicias… palmeras, araucarias, naranjos, limoneros, olivos, cipreses, yucas, magnolios… En los bardales abundan los ailantos, alcauciles, avena vana y las malvas silvestres.

Después miro al cielo y veo bandadas de golondrinas, alondras en los cables de la luz (que en Jerusalén apenas están soterrados), escucho zureo de palomas negras como en Barcelona y veo los mirlos de pico amarillo o negro, según sean macho o hembra (el macho siempre más presumido en el reino animal), y a los cuervos, que son tremendamente rapaces en la ciudad santa. Hay muchos cuervos en Jerusalén, casi tantos como gatos. Me dicen que en Tel Aviv hay menos felinos.


“Pórtico de la Biblia”, libro didáctico clave, 

ilustrado con cronologías, mapas y gráficos

    Pórtico de la Biblia”. Recursos didácticos para comprender la Biblia: Cronologías, mapas y gráficos de cada libro, ha sido el volumen de los autores Jesús Gil y Joseángel Domínguez, presentado en inglés en Saxum Visitor Center. El libro, profusamente ilustrado en color y blanco y negro, está editado por la Fundación Saxum, se puede descargar en formato electrónico en www.saxum.org

Está traducido al inglés y al italiano.

    En la presentación se recuerda que “la Biblia (significa “libros” en griego) no es una obra concebida y escrita por un solo autor, de principio a fin, sino una biblioteca: una recopilación de libros de género literarios diversos, escritos por diversos autores que vivieron en épocas y contextos culturales e históricos diferentes”.

“La historia de la salvación es verdadera historia: Dios se da a conocer y ofrece su amistad a unas personas que vivieron en unos lugares concretos y en un tiempo determinado y todo esto está relatado o manifestado en unos libros que fueron escritos por inspiración del Espíritu Santo”, se resalta en otro momento. 

El libro comienza por la presentación de las tierras de la Biblia y continúa con una cronología general desde los patriarcas hasta Jesucristo. 

Existen dos claros recorridos de los israelitas: el de Abraham desde Ur en Caldea, y el Éxodo, desde Egipto a Israel. Dios hizo dos pactos con los hombres para guardar la verdad y fidelidad del monoteismo, de reconocer y adorar a un solo Dios, en medio de pueblos politeistas: un pacto personal con Abraham, y otro con el pueblo de Israel por medio de Moisés. La culminación llegó con Cristo.

Resulta clarificador ver las ilustraciones en color, con cuadros, mapas y dibujos que facilitan la comprensión de las cosas en su periodo correspondiente. Los recursos visuales ayudan a grabar mejor la comprensión y la memoria. El libro, obra capital de consulta, que llega hasta el capítulo “Palestina y el Estado de Israel”, aporta también bibliografía y lecturas recomendadas.

    Una visita anterior o posterior a la abadía benedictina de Abu Gosh vale la pena. Es una edificio magnífico con larga historia monástica, preciosa abadía, espléndidos frescos -borrado el rostro de los personajes bíblicos por los otomanos- cuidados jardines y atractivos recuerdos de madera tallada en su tienda. El cristal de Hebrón, que parece cerámica es otro de los atractivos como recuerdo, junto a la cerámica armenia, amé de las cruces de Jerusalén.

Más información

www.saxum.org

Julia Sáez-Angulo (Foto Teresa Vallès)

Fuente en la cripta de la abadía de Abu Gosh
Pietá de la abadia de Abu Gosh

viernes, 26 de enero de 2018

Mónica Fernández-Aceytuno, autora del l ibro “El país de los pájaros que duermen en el aire” publicado por la editorial Espasa



Mónica Fernández-Aceytuno 






Julia Sáez-Angulo

            26/01/18 .- Madrid .-La bióloga escritora Mónica Fernández-Aceytuno  es la autora del libro El país de los pájaros que duermen en el aire, un paseo por la extraordinaria naturaleza española. Con tono poético, la autora es una de las mejores divulgadoras de la belleza y el amor a la naturaleza, al espíritu de observación de nuestro hábitat, de la geografía con toda la riqueza de su flora y su fauna.

            Mónica Fernández-Aceytuno es la Félix Rodríguez de la Fuente de la Naturaleza.

            Somos muchos los que echamos de menos sus pequeños y sabrosos comentarios sobre la naturaleza y sus estaciones en el periódico ABC, así que nos ha removido el gozo de ver a Mónica Fernández-Aceytuno (Villa Cisneros. Sáhara Español, 1961) en este libro publicado por Espasa con encuadernación en pasta dura. El volumen va ilustrado con imágenes en color y en papel ecológico.

La autora cuenta con el portal Naturaleza.aceytuno.com, que vale la pena seguir.

            El índice del libro nos avanza que está dividido en doce capítulos en correspondencia a los doce meses del años, en que la Naturaleza se transforma y cambia e una metamorfosis hermosa y asombrosa. Perséfone sube y baja a la tierra para fertilizarla o duerme en los ínferos hasta el despertar de la primavera.

            Fernández-Aceytuno nos recuerda que España es el lugar con mayor biodiversidad de Europa, con una flora y una fauna tanto marina como terrestre digna de ser admirada y disfrutada. España es el país de los pájaros que duermen en el aire.

            La introducción al libro la titula: La hoja en blanco más hermosa que existe es la tierra. La autora se define como “escritora para la naturaleza”. “Si os fijáis ahora que se deshojan los árboles –escribe- os daréis cuenta de que precisamente en el punto de unión de dos ramas, justo antes de iniciarse la bifurcación, es donde hacen los nidos los pájaros. Ese nido es la tercera rama entre la ciencia y las letras. El lugar donde anidan las palabras sin que el árbol intervenga con su voluntad”.

            La Naturaleza, mientras no acertemos a contarla toda, es infinita”, dice antes de comenzar el capítulo de Enero, al que siguen otros doce comentarios poéticos y sugerentes en cada uno de los capítulos/meses.

           



            

viernes, 5 de enero de 2018

María Luisa Valero, Pintura, vocación artística y amor a la naturaleza


"Bosque"

 María Luisa Valero, pintora



            Julia Sáez-Angulo


                        05/01/18 .- MADRID .-  No cree que la naturaleza imita al arte, sino que está convencida de que el arte siente la llamada permanente de la naturaleza. La pintora María Luisa Valero confiesa que la naturaleza le atrae “por su fuerza, su perfección, su belleza y pureza cuando no está contaminada. En resumen, la naturaleza es la creación de Dios y por eso el arte siente su llamada para imitarla”. "La Naturaleza es poesía en sí".

            María Luisa Valero Espinosa (Madrid 1948) estudió Arte y Decoración, con una marcada vocación hacia la pintura, a la se consagró, con paréntesis puntuales en la docencia de la misma en colegios o en su estudio -durante 30 años-, donde transmitió a sus alumnos el entusiasmo por la naturaleza y la figura humana, sobre todo del desnudo. Los profesores Joaquín de la Puente y Francisco Echáuz le dejaron “la mejor huella artística” en su formación profesional.

            Su primera exposición tuvo lugar en los 90 en Austria, país en el que residió largos años por matrimonio. Después expuso en 1995 en la madrileña galería de Santa Bárbara; allí presentó cuatro grandes bodegones de 90 x 81 cm. con cajas de acelgas y otros vegetales. “Me inspiré mirándolas en un pequeño mercado”, explica. También hizo una gran exposición en el Centro Cultural Gloria Fuertes de la isla canaria El Hierro, sobre los volcanes de su orografía. “El Hierro es un pequeño continente donde se dan todos los paisajes, pese a sus solo 40 km de largo. Es el lugar que más me impactado gratamente”, asegura la artista.

            En su obra pictórica domina el paisaje y los elementos naturales como las raíces y troncos retorcidos, así como las hojas de los árboles. “Habré pintado más de cuarenta cuadros con hojas volanderas, porque me gusta su libertad en el aire, en el espacio pictórico. Son la mejor metáfora de la libertad y la forma”, dice la pintora madrileña. En la paleta de la artista dominan los verdes, el azul pindado, los amarillos y los rojos. En realidad maneja toda la paleta cromática. Su material estrella es el óleo, "el más resistente en el tiempo", al que con frecuencia mezcla con polvo de mármol y diversas tierras.

            Para M. Luisa Valero, la base de la pintura está en el dibujo, “solo con el dibujo se logra la esencia de la pintura. Hay que dibujar y crear con el color. Cuando dibujo las raíces y los troncos de los árboles, acaban por salir en sus nudos ojos y bocas, como si tuvieran vida y existencia humana. Me gusta utilizar distintos lápices, algunos de ellos grasos, para lograr las texturas que busco” explica la autora.

            M. Luisa Valero también ha pintado bastantes retratos, "siempre por encargo". Y recuerda con especial orgullo su cuadro titulado “La japonesa”, retrato de una mujer, en la que quiso representar a la gueisha, a la mujer sumisa, en un formato muy grande de 190 x 80 cm.

            La pintora se siente orgullosa de que su hija Mónica Mittendorfer haya estudiado Bellas Artes y lleve a cabo una “obra expresionista muy creativa en la que abunda la técnica mixta”.


           


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viernes, 30 de junio de 2017

Alicia Pardo: Arte y defensa de la Naturaleza, dos caras de su actividad y activismo

 Alicia Pardo



Julia Sáez-Angulo

            La pintora Alicia Pardo ha viajado a España desde América para participar junto con el Grupo pro Arte y Cultura dirigido por Mayte Spínola, en la exposición que dicho grupo lleva a cabo en el Palast Hohenems de Austria. Artista defensora del medio ambiente y activista de su protección, afirma que arte y naturaleza son caras de  una misma necesidad para el hombre.

            Pinta al óleo flores silvestres diminutas llevadas a gran escala en los lienzos, queriendo poner de relieve su valor e importancia lenitiva, curativa o alimenticia. En el tríptico que la pintora muestra en el Palast, ha representado rosas, “porque es una flor hermosa que nos acompaña con frecuencia en la vida, al nacer, en las bodas, cumpleaños y hasta en la muerte”, explica.

            Como defensora de la naturaleza pertenece a The Long Brun, organización creada por Johan Zeitz, con los objetivos de cuatro “c”: conservación, cultura, comunidad y comercio justo. “Cada uno de estos capítulos merece una conferencia y los cuatro se complementan”. También pertenece al B Team, fundado por el mismo Zeitz y Richard Branson. “La tarea que hay por delante es ingente”, dice.

            Alicia Pardo Lastra (Buenos Aires), oriunda de familia santanderina espera en breve su nacionalidad española –doble con la argentina. Estudió Historia del Arte en Brasil, país donde residió con su familia algún tiempo y aprendió el portugués, para seguir aprendizaje de pintura en el taller de la señora Levi en los Estados Unidos, para proseguir estudios de Bellas Artes. Se casó con un norteamericano y tiene dos hijos y un nieto.

            El arte fue su ocupación y trabajó en el directorio del Guguenheim de Nueva York y en  la Aixon Gallery and Gardens en Menphis, Tennesee. Paulatinamente se dio cuenta de que arte y naturaleza eran un binomio complementario y comenzó su interés por la naturaleza y el medio ambiente amenazados en el planeta, hasta el punto de involucrarse como férrea activista defensora de la Naturaleza.

            Por citar sólo algunos casos en los que intervino: en 1997 defendió con la razón, uñas y dientes el Maneqinho Lopes de Sao Paulo, un gran parque de Sao Paulo en una ciudad con enormes carencias de zonas verdes, al que van todas las clases sociales a esparcirse y descansar; allí se quería especular con la construcción. Su activismo fue luchador junto a otros artistas. Más de uno le advertía: “te  estás enfrentado a peces gordos”. Así era, pero ella dio la cara y siguió adelante: “Soy muy batalladora cuando me empeño y la clave es no mostrar miedo alguno con los poderosos en el enfrentamiento, aunque lo sientas”, explica. Ganaron la causa.

            Años más tarde en los Estados Unidos, el Centro de Conservación de la Marina y el Instituto of Health en Washington la convocaron para que se uniera en la protesta ante el Congreso, porque iban a cambiar una ley de protección de medio ambiente y lucharon para que no se hiciera. ¡Ganamos!” dice satisfecha Alicia Pardo. “Soy muy justiciera ante una causa agresiva”, añade.

            Un tercera campaña de actuación tuvo lugar en las Bahamas cuando supo que se estaba rompiendo a golpes un valioso arrecife de corales en Clifton Bay por una empresa que, mal aconsejada, pretendía vender arena. Aquello era un desastre brutal para naturaleza y la humanidad. Alicia llegó a entrevistarse con el primer ministro de Bahamas y se cortó el ataque.

Un amor que viene de infancia estanciera

            “Mi amor a la naturaleza viene desde mi infancia, cuenta la pintora Pardo. Mis padres eran estancieros y conozco su amor a la tierra y al medio ambiente. Mi madre era paisajista. La tierra, el horizonte y el cielo so algo indisoluble que no debe interrumpirse. Desde niña me ha gustado abrazar a los árboles, transmiten una energía singular”.

            Actualmente, en su amplia propiedad en la Patagonia, denominada El Santuario, no lejos del pequeño municipio de La Angostura, Alicia Pardo sueña con llevar a cabo una presencia periódica de algunos artistas de la tierra, del movimiento Land Art, que funden sus obras en la naturaleza.

            “El Santuario es una propiedad privada que tiene un alto valor de conservación, porque es bosque templado lluvioso, de los que no quedan muchos en el planeta y menos en América. Está dentro del parque nacional de Naihuel Huapi, clave para la biosfera, con árboles muy antiguos de distintas especies, como cipreses o ñaries, un humedal soberbio para aves migratorias y una fauna muy particular con algunos animales en peligros de extinción, como el pájaro carpintero gigante, que solo existe en aquellas latitudes. “Mi hijo Nicolás Winegardner tiene censados más de cien especies”. Mi nieto Alexander Winegardner ha fotografiado toda aquella belleza de modo magistral.
            “Me da pena que se cierren algunos negocios en La Angostura y que la gente no tenga empleo en ciertas épocas del año,  por eso me gustaría que la zona conservara su medio ambiente al tiempo que ofreciera atractivos como el arte junto a la naturaleza, para que la comunidad viva y se sostenga mejor. La ventaja de esta zona es que se encuentra bien comunicada:  a una hora del aeropuerto y a media hora de Chile.
            Está todo soñado y hay mucho por hacer. Cuando le pregunto a Alicia Pardo de qué artistas de la tierra le gustaría obras ver en su singular propiedad boscosa, cita una serie de nombres de primera fila, entre los que se encuentra Anish Kapoor, con quien estuvo hablando recientemente en un encuentro de trabajo en Versalles.