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jueves, 24 de marzo de 2016

Colecciones de Arte Contemporáneo en la Real Maestranza de Caballería de Ronda




Plaza de toros. Ronda

 Carteles taurinos en la RMR
Carteles contemporáneos. Picasso en la parte superior


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Juana María Herce

         Ronda, 24.03. 2016 .- El patrimonio histórico artístico de la Real Maestranza, situado a ras de suelo, bajo las gradas y tendidos de la plaza de toros, bien vale una visita. De hecho son numerosos los viajeros y turistas que se acercan a este recinto histórico, orgullo de Ronda, una ciudad que ha dado nombres de tronío en el toreo y de renombre a caballeros y caballistas.

         Después de la Escuela de Viena, la Real Maestranza de Ronda, RMR, tiene el honor de ser la segunda gran escuela de Equitación en Europa. Fundada en 1572, a ella le seguirían las de Córdoba, Granada y Sevilla, para terminar con la última en Zaragoza. La plaza tiene una leyenda latina en el tendido alto principal: Pro republica est dum ludere videmur (Aunque parezca divertirnos, lo hacemos por cuestión pública).

De Ronda dieron buena cuenta viajeros románticos como David Roberts, Richard Ford o Merimé con su célebre Carmen de Ronda.

         La visita a los diferentes museos que alberga la RMR lleva al menos dos horas, si se quiere poner atención ante sus distintas colecciones: Tauromaquia, Guarnicionería de la Casa de Orleans, Armas de fuego, amén de la Capilla, la Plaza, la Caballería y la Escuela de Equitación (20 x 60 m.).

         La colección de arte contemporáneo de la RMR comienza con los carteles taurinos de las últimas corridas goyescas, que con buen criterio se suman sin solución de continuidad a las históricas, desde que en 1954 comenzara la primera corrida de esas características, con motivo de la feria de Pedro Romero, nombre histórico en la institución. En mayo, los rondeños se visten de bandoleros y rondeñas románticas para poner un punto animado de disfraz histórico en la celebración.

         El museo de la RMR muestra un bronce con el retrato de Pedro Romero, según el que le pintara Goya entre 1795-1998. El original se encuentra en un museo de Texas (Estados Unidos)

         Aunque la ciudad tiene un interesante Museo del Bandolero, ninguno de los célebres bandidos o cuatreros de la serranía nació en Ronda sino en los aledaños, no así los toreros, que han creado una verdadera dinastía en la ciudad del tajo sobre el río Guadalavín. Precisamente esta dinastía se muestra en grandes paneles de la RMR.

Tauromaquia de Goya

Tondo de Andrés Nagel


Carteles: Un grito en la pared

         El cartel se definía como “grito en la pared” por los vanguardistas de los años 20 y 30 del pasado siglo. Entre los cartones o bocetos de los mismos se encuentran los de Andrés Nagel, con un curioso tondo –alusivo al ruedo- en grises, que abre o cierra la galería, según se comience a ver la colección. Junto a él los de Abraham Lacalle, Dim Matamoros –minimaista-, Curro Gonz, el de Pablo Picasso (2006) tomado de uno de sus cuadros Andr caracterçisticas con motivo de la feria de Pedro Romero, nombre hález, Miki Leal, Ricardo Cárdenas, Josep  Guinovart, Miguel Ángel Campano, Miquel Barceló, Eduardo Arroyo, Eduardo Úrculo, Félix de Cárdenas…

         Colofón de todos estos carteles, el de Pablo Picasso (2006) tomado de uno de sus cuadros. Y uno histórico de corrida en Ronda de 1887, al fondo de una de las vitrinas con los trajes goyescos o rondeños que se conservan de diferentes personajes como Cayetano, el Niño de la Palma o Manolete.

         Una larga vitrina muestra láminas –que no originales- de las distintas suertes del toreo, de los aguafuertes de la Tauromaquia de Francisco de Goya (1746 – 1828). Del propio Goya se muestra un cobre pintado, depósito de su propietaria en la RMR, con una escena taurina. El arte de Cúchares fue bien representado por grandes artistas como Carnicero, Goya y Picasso, gran aficionado al ruedo, y así lo demostró acudiendo a las corridas de Nimes y Arlés, en el sur de Francia. 

         No faltan en el museo cuadros de Lucas Villamil, “Gentilhombre vestido de torero”; un gran lienzo de Enrique Melilla y Alinari titulado “Jugando al toro”; un retrato de Felipe II con el toisón, anónimo de escuela flamenca; otro del duque de Montpensier, de Antonio María Esquivel, y numerosos paisajes con toradas y garrochistas... fundamentalmente del XIX.

         Esta colección de arte satisface a los que atrae la pintura y haría bien la RMR en enriquecer sus fondos con arte contemporáneo alusivo a sus temas de toreo y caballo, para apoyar a los artistas de nuestros días y mostrar al público que el arte se hace cargo con acierto de esas escenas, desde las cuevas rupestres hasta el siglo XXI.

         El toro tiene un origen mítico y los ritos tauricos se celebraban ya hace catorce mil años, como lo muestran los dibujos de la cueva de la Pileta, cercana a Ronda.

        

 Cartel de 1887 y trajes de luces
        

Duque de Montpensier, por Esquivel

Plaza de toros. Ronda

martes, 27 de enero de 2015

Javier Goma, autor del libro "Carta a las Fundaciones Españolas"




PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CARTA A LAS
FUNDACIONES ESPAÑOLAS”,
DE JAVIER GOMÁ

Intervienen, además del autor, director de la Fundación Juan March, Rafael Atienza, en nombre de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, coeditora del libro, y Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias





L.M.A.

El lunes 2 de febrero, a las 19:30 horas, se presenta en la Fundación Juan March (www.march.es, Facebook, @fundacionmarch, +fundacionmarch) el libro CARTA A LAS FUNDACIONES ESPAÑOLAS, escrito por Javier Gomá, escritor y director de la Fundación Juan March y coeditado por la Real Maestranza de Caballería de Ronda y la Editorial Pre-Textos.

En el acto de presentación, intervienen, además del autor, Javier Gomá , Rafael Atienza, marqués de Salvatierra y Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, y Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias y, anteriormente, directora de la Asociación Española de Fundaciones.

Javier Gomá Lanzón (Bilbao, 1865), director de la Fundación Juan March desde 2003, es Premio Nacional de Ensayo 2004 y autor, entre otros ensayos, de Imitación y experiencia (2003), Aquiles en el gineceo (2007), Ejemplaridad pública (2009) y Necesario pero imposible (2013), que conforman una tetralogía dedicada al teorema de la experiencia y la esperanza: y como tal se ha publicado en 2014 en un estuche, con las cuatro obras en edición de bolsillo y el título de Tetralogía de la ejemplaridad.

En una nota previa al libro que se presenta, el próximo 2 de febrero, Carta a las fundaciones españolas y otros ensayos del mismo estilo, escribe su autor: “Yo no me quejo de la recepción de mis libros anteriores, pero debo admitir honradamente que su publicación se debió, más que a los ruegos de mis amistades, a mi propia obstinación. No pretenderé tampoco ahora que un clamor social estaba reclamando estos ensayos sobre fundaciones que pongo a los pies del lector. Pero sí que, después de una década en la dirección de una fundación veterana, he tenido ocasión de escribir y conferenciar sobre las vicisitudes de nuestro sector y que algunas veces, quién sabe si por cortesía o por interés genuino, algunas personas me han solicitado el texto.

Este libro contiene una selección de las meditaciones que sobre la materia ha producido este pobre y desmedrado entendimiento mío. Los dos últimos ensayos seleccionados son los más antiguos en el tiempo: en ellos se analiza la esfera propia de las fundaciones, entre el Estado y el mercado, se traza una historia de ellas a la luz de los prejuicios que han sufrido y se les marca una agenda de tres puntos.

La transición a los otros dos ensayos tiene lugar a través de un excursus en el que se establece una comparación entre las fundaciones europeas y norteamericanas, pero tratando de hacer justicia a ese paragón normalmente desfavorable para las primeras y, en consecuencia, integrando unas y otras en una visión global sobre el sistema de la economía distributiva en ambos continentes, lo que proporciona un resultado más equilibrado. Es precisamente esta perspectiva del sistema de una economía distributiva de transferencias patrimoniales, que incluye a la vez impuestos y filantropía, la que se adopta en los dos primeros ensayos de esta selección, los más recientes y también los más maduros.

La unión de los textos -concluye Javier Gomá- contiene mi visión general sobre la historia, el concepto, la naturaleza, los tipos y la misión de las fundaciones.”