martes, 14 de agosto de 2018

AUTORRETRATO: Julia Sáez-Angulo, crítica de arte, escritora, maniática y alérgica a ciertos elementos


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 Julia Sáez-Angulo


Julia Sáez-Angulo


            15/08/18 . – MADRID .- Como crítica de arte, siempre le fascinó el personaje del poema Peregrín cazador de figuras, del peruano José María Eguren y de la misma manera ella busca historias que contar, por lo que está atenta a la narrativa oral de la gente. Necesita escribir cada día, siguiendo el aforismo latino Nulla dies sine línea, ningún día sin línea. Si nos adentramos un poco, vemos que escribe más que el Tostado –Alonso Fernández de Madrigal, ese personaje abulense del siglo XV, de quien se dice que escribía al menos una hoja de pergamino al día. Su efigie está esculpida en el trascoro de la catedral de Ávila.

            Julia Sáez-Angulo (La Rioja, 1946) presume de su buen  bachillerato que le enseñó a los clásicos, interna en un colegio de la Compañía de María de Santa Juana de Lestonac (sobrina de Montaigne), colegio que fundara en La Rioja una tía suya, la madre Marijuán. El convento fue incendiado por un pobre diablo que se hizo una foto con la lata de gasolina al lado, antes de comenzar la proeza durante la guerra civil de 1936. El colegio fue reconstruido y allí ella tradujo a Julio Cesar, Homero y a Virgilio. El latín le pareció, por encima del griego, la lengua más concisa y hermosa que se haya hablado en el planeta. Hoy es solo lengua viva en la Santa Sede, pero nutre lenguas romances como el español.

            En Filosofía sacaba matrícula de honor, le llamaban en clase la filósofa, pero, cobarde, no se atrevió a estudiar Filosofía pura, por temor a que le patinase la mente. A los 16 años no se fiaba de sí misma. Durante el bachillerato la chica era lista, apuntaba maneras y prometía, pero se quedó en una aurea mediocritas (término medio), al decir de Horacio, que es una forma confortable de estar en el mundo. Su marido se lo reprochaba: “No te haces valer” ("no te sabes vender" eran sus palabras textuales). La curiosidad universal, quizás, la dispersó. No lo lamenta.

            Se decidió a estudiar Derecho en la Universidad Complutense, decisión de la que no se arrepiente, porque le ordenó un poco el cerebro y le puso los pies en el suelo. Y no patinó. Pero como la cabra tira al monte, volvió a las Humanidades con el Periodismo, estudiando la carrera por la tarde en la primera escuela de Periodismo en España (fundada por Don Ángel Herrera Oria antes de la guerra civil), mientras dejaba las mañanas para el Derecho. Sus padres, viticultores generosos, financiaron ambas matriculaciones; dos licenciaturas –sin master apócrifo alguno. Después vino la Historia del Arte en la Sorbonne y en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander en verano. Mal que bien habla inglés y francés por estancias continuadas en Londres y París.

            Le gustan los asertos prácticos que le enseñaba el  Derecho, sobre todo el Romano, porque condensan tratados en una sentencia: primus intempus, potior in iure (el primero en el tiempo es el primero en el Derecho); pacta sunt servanda (los pactos son para ser guardados); cláusula rebus sint stantibus (estando las cosas como están); ius usus inocui (derecho de uso inocuo en propiedad ajena)… También los del Periodismo: “la noticia es materia pronto perecedera; si no se emite de inmediato, huele a fiambre”. También los dichos cínicos como: “No dejes que la verdad te arruine un buen reportaje”. Ceñirse a la veracidad, impedía la imaginación, por lo que Julia Sáez-Angulo acabó como fabuladora de novelas y cuentos, sobre todo con relatos breves que se ciñen en espacio a una buena crónica  y que piratea sobre la marcha por la oreja.

En el Ministerio de Cultura

            Trabajó en la sección de Periodismo internacional –después de un breve paso por Tribunales-, pero el director la nombró pronto jefe de la sección de Cultura y ahí se doctoró a fondo en el campo de la literatura y el arte, donde hoy permanece. Su mayor tiempo laboral transcurrió durante casi 30 años en el Gabinete de Prensa del Ministerio de Cultura.
            Ha publicado siete novelas y once libros de relatos, cuatro de poesía, cuatro biografías… Los artículos, reportajes, entrevistas y editoriales se cuentan por miles. No sabe hacer la "O" con un canuto, por lo que, envidiosa, admira a los artistas visuales capaces de plasmar en líneas y colores la realidad o la imaginación. Quizás por eso se hizo crítica de arte. Ha participado en los congresos de la asociación de críticos en los que ha impartido comunicaciones y conferencias sobre temas como: Nacimiento, muerte y resurrección de la pintura; El retrato; La mujer en las artes visuales; La escultura después de las vanguardias; El coleccionismo de arte; Camilo José Cela coleccionista de dos mil obras de arte; Arquetipos literarios… Actualmente prepara para noviembre una conferencia en Sevilla sobre Arte Naïf y Museo Internacional de Arte Naïf Manuel Moral en el Palacio de Villardompardo.

            En la Tertulia Peñaltar de Artes Plásticas en Madrid, dirigida por Rosa María Manzanares, lleva diez años impartiendo laudatios, a favor de los homenajeados por su trayectoria artística. Por allí han desfilado muchos pintores y escultores, al igual que por la Tertulia Ilustrada, una vez al mes. Mayte Spínola, fundadora del Grupo pro Arte y Cultura la nombró portavoz de dicho Grupo, a mucha honra, además de cronista de las exposiciones y creación de museos o colecciones que el Grupo lleva a cabo. A Julia le hubiera gustado que la llamaran vocera, como se dice en Hispanoamérica, pero no cuajó la idea.

 Alabanzas, mejor por detrás

            Es persona cordial, por convicción íntima, pero también sabe ser cortante. No tiene interés alguno en caer especialmente simpática, para evitar posibles campechanías o abusos, que los hay. Se confunde amabilidad con agencia de servicios. Le gusta cierta distancia y respeto en el trato, más que los cariños, las carantoñas o el estilo campechano. Le ponen nerviosa los elogios, reconocimientos y homenajes, porque le suenan a adulación y se siente incómoda ante ellos; las alabanzas, mejor por detrás. Considera que el teléfono es invadente y desconcentrador en su trabajo, prefiere el correo electrónico o el wassapp. Aunque no se siente escrupulosa, detesta los besos por una cuestión profiláctica, lo mismo que dar la paz en la misa con un apretón de manos (cosa censurable, ¡qué le vamos a hacer! Confío que no se entere el papa Francisco), porque se encuentra con palmas sudorosas o sarmentosas que le producen grima y ha de contenerse para no limpiarse las manos en la ropa, como hizo Pedro Sánchez en campaña electoral. A Mayte Spínola tampoco le gusta el besuqueo, pero no pone freno y lo tolera, ya que es persona generosa; conmigo, nunca tiene ese problema. Julia sueña con el saludo a la japonesa, sin roces, de simple inclinación respetuosa de cabeza, pero ya se sabe que los occidentales, los caucásicos, somos todavía bárbaros a ojos de Oriente, que se asombran de nuestro apretón de manos a la romana, que no significa otra cosa que decir: "no voy armado".

          Padece una rinitis alérgica general e indefinida, con causa idiopática (eufemismo médico cuando no tienen ni idea de qué se trata), inespecífica, con rechazo a todo: humo del cigarrillo, polvo, perfume muy fuerte o abundante, corrientes de aire, cambios de temperatura… ¡Una cruz! Esta matraca le hace estornudar, llorar y moquear en los momentos más inoportunos, seguramente por eso se esconde a veces como el pájaro espino.

            Sócrates le enseñó la máxima: ¡Conócete a ti mismo! pero cree que eso es imposible. Los demás tienen siempre la palabra.

             ¡Ah! Julia es nombre de reina española que nunca pisó territorio nacional. Adivinen.

Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/2018/03/cela-el-arte-y-mallorca-conferencia-de.html

 Con su hija Cristina Lisbona y su novio Jose Redondo

             


8 comentarios:

Ramón L. Fernández y Suárez dijo...

JULIA:
Gracias por esta sincera y objetiva confesión que, aún así, no te aleja de nuestro afecto y reconocimiento.
Ramón L. Fernández y Suárez

Unknown dijo...

Nadie mejor que tú para describirte y nadie mejor que nosotros para agradecerte todo lo que has hecho por el arte y por las personas que nos dedicamos a la creación.

Breve, pero interesante y divertida semblanza la que nos haces de tu persona.

Me ha encantado


Gracias Julia


Javier

Mila de Juanes dijo...

¡Bien por ti Julia!, un certero trazo en tu .... autorretrato. Veo que las grandes escritoras como tú, ya no viven "peligrosamente", como las pioneras. ¡¡Todo eso hemos conseguido gracias a mujeres como tú, audaces y valientes!!

Unknown dijo...

Después de tantos años jamás he pensado que «no te hicieras valer»...Sin duda eres tú.Un abrazo

lgtejedor dijo...

Lo que no sabia es hasta qué punto eres sinceramente valiente o val...mente sincera. Felicidades por ser tú misma, sin tapujos y exponer tu convencimiento con ese excelente humor. Un beso "virtual", jeje

Ángela Palomeque dijo...

Aunque tarde, llego a tiempo para escribir que cuentas con una brillante e interesante trayectoria profesional. Un abrazo

Unknown dijo...

Señoras Julia Sáez Ángulo Dolores Ángulo, soy Rodrigo Valenzuela Fernández, un tío bisabuelo mío Monseñor José Luis Espínola Cobo de familia argentina y residente en Chile estudió e hizo el árbol genealógico en Argentina y Chile de la familia Spinola, que partió con don Pedro de Spinola casado con Petronila Pardo Zela, el tío José Luis fue el a pagado más antiguo de Sudamérica y Deán de la Catedral de Santiago.Mi interés en la familia Soinola es muy grande y quisiera saber cómo puedo comprar el libro sobre la genealogía de esta familia y conocer mis antepasados en España. Díganme a qué editorial me puedo dirigir y cómo puedo acceder a él. Les agradecería mucho que me pudieran decir, muy agradecido: Rodrigo Valenzuela Espínola y Fernández.

Brigitte dijo...

Puedes comprar el libro en linea o hacer que te lo envien en fisico. “Los Condes de Casa Barcena Memorias de una Familia Viguesa (1839-2008)