La nueva académica ha leído su discurso, titulado Las cartografías del idioma. Viaje a ventura por la gramática del español.
Le ha dado la bienvenida en nombre de la corporación el académico Ignacio Bosque.
Cristina Sánchez López sucede al también filólogo Francisco Rico Manrique, quien falleció el 27 de abril de 2024.
La filóloga Cristina Sánchez López L. M. A.
18 DE OCTUBRE DE 2026.- La filóloga Cristina Sánchez López (Madrid, 1966) ha ingresado como miembro de número de la Real Academia Española (RAE) para ocupar la silla p, vacante desde el fallecimiento de Francisco Rico Manrique el 27 de abril de 2024.
Cristina Sánchez se incorpora a la Academia tras su elección por el Pleno de la RAE en la sesión del 27 de marzo de 2025. Su candidatura fue presentada por los académicos Ignacio Bosque, Miguel Sáenz y Paloma Díaz-Mas. Ha sido Ignacio Bosque el encargado de dar a la nueva académica la bienvenida a la institución y de responder a su discurso de ingreso en una sesión presidida por el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado.
En su discurso, titulado Las cartografías del idioma. Viaje a ventura por la gramática del español, Cristina Sánchez ha agradecido a la Academia «el inmenso privilegio» de hacerla parte «de esta escuela de maestros» y ha señalado que, «sean cuales sean los desafíos que hayan de venir», se compromete «a acometerlos con la mejor disposición y la mayor entrega».
Siguiendo con la tradición, ha dedicado unas palabras a su antecesor, Francisco Rico, de quien ha destacado que «consagró a la filología una vida de esmero, dedicación y talento» y que «impartió un magisterio que sus alumnos recuerdan gratamente». También ha hecho referencia a la trayectoria y a los méritos del filólogo: «Componen el microcosmos llamado Francisco Rico el profesor sabio y el conferenciante aclamado, el historiador de la literatura y el buen conocedor de la teoría literaria, el filólogo editor de textos y el director de colecciones filológicas, el crítico literario y el periodista, el promotor incansable de iniciativas culturales y el compilador de antologías, el exégeta de Nebrija y el comentador de la actualidad, el poeta y el traductor, y —al fin— la persona y el personaje literario».
La nueva académica ha trazado en su discurso de ingreso en la corporación un viaje por la gramática del español, y ha sugerido que «las gramáticas son mapas que dibujan el mundo interior que nos habita».
LA GRAMÁTICA COMO CARTOGRAFÍA
Cristina Sánchez ha comenzado su discurso haciendo referencia a la gramática entendida como una de las disciplinas que estudian las lenguas y el manual de manejo, consulta y estudio que elaboran los gramáticos. «La gramática en estos dos sentidos, como disciplina lingüística y como tratado que recoge sus contenidos, designa una realidad externa y separable de los hablantes, que estos podrían llegar a considerar ajena a ellos. Pero el término gramática tiene también un sentido interno: es gramática el complejo entramado de conocimientos que los hablantes activamos de manera inconsciente, automática y siempre exitosa para crear, proferir e interpretar enunciados simples o muy elaborados», ha explicado, para añadir que «en este sentido, equivalente al que tiene la expresión competencia gramatical, la gramática es un sistema que forma parte de nuestras capacidades cognitivas, que usamos a cada instante de forma creativa y original para expresar nuestros pensamientos, actitudes o sentimientos, que manejamos con soltura y con el que somos capaces de llenar nuestra actividad lingüística de matices y sutilezas».
Por esta razón, Cristina Sánchez ha afirmado que «si la lengua es un mundo que habita a cada individuo, el lingüista es el explorador que se adentra en él dispuesto a descubrir sus territorios». De esta forma, considerando que la gramática externa es el mapa que dibuja la gramática interna, «un gramático no es, entonces, sino un cartógrafo que se adentra en un mundo interior hecho de piezas muy diversas y relaciones muy complejas. Al describir ese mundo invisible va trazando la cartografía del idioma».
A continuación, la filóloga ha hecho un recorrido por algunos de los principales tratados gramaticales en lengua española. Así, ha hablado sobre la Gramática de la lengua castellana de Nebrija, sobre la que ha comentado: «En cierto sentido, la distancia que media entre la gramática de Nebrija y la Nueva gramática de la lengua española es también la que separa el mapa de Ptolomeo con sus tres continentes, dos mares y tres ríos, o cualquiera de los portulanos medievales, y cualquier representación actual del mundo conocido». Igualmente, ha hecho referencia al nacimiento de obras de relevancia histórica como la Gramática de la lengua castellana de la RAE y a la elaboración de otras más recientes. «En definitiva, el desarrollo de la disciplina gramatical ha llegado a tal punto que casi puede decirse que la gramática del español no es ya un mapa, sino un conjunto de ellos», ha aseverado.
Cristina Sánchez ha disertado también sobre la perspectiva de los estudiosos de esta disciplina, entre quienes ella misma se encuentra: «Acaso los gramáticos pertenezcamos a la categoría de quienes creen que el lenguaje es el mapa del universo, o, mejor, que el lenguaje es un universo que se puede plasmar en un mapa». Y ha añadido: «No hay contradicción —y eso no deja de ser una hermosa paradoja— entre el rigor que imponen las reglas gramaticales y la libertad de quien las usa para dar forma a su pensamiento».
Para continuar, la filóloga ha considerado que muchas veces «los caminos de la gramática son muy evidentes y visibles. Otras, en cambio, las vías que unen los elementos parecen ocultas». Para explicar esta metáfora, ha aludido a varios tipos de mapas, como el batimétrico —un mapa hidrográfico que representa el relieve de zonas sumergidas—, ya que «cuando usamos la lengua activamos principios y generalizaciones que subyacen a la línea visible de las palabras relacionando elementos»; el de circulación oceánica —utilizado para entender el clima y el movimiento de los océanos—, pues, «análogamente, en la sintaxis se pueden identificar relaciones a distancia entre elementos que inducen ciertos comportamientos en otros que pueden estar o no contiguos a ellos», y el geológico —en el que la topografía se conecta con las capas geológicas que se han ido acumulando a lo largo de la historia de la tierra—, que le ha servido para analizar el papel que tiene el conocimiento histórico en la competencia gramatical de los hablantes.
En definitiva, ha señalado la nueva académica, «el mapa de la lengua no tiene dibujos, líneas ni colores, pero quien conoce sus secretos adivina estas formas bajo el discurso lineal del libro. En él se pueden contemplar, como en un atlas que reuniera cartografías de distinta naturaleza, todas las complejas propiedades del sistema lingüístico».
LA GRAMÁTICA EN LOS MAPAS: LA VARIACIÓN GRAMATICAL
En la segunda parte de su discurso, Cristina Sánchez ha hablado sobre otra forma distinta de concebir la cartografía del idioma: como aquella que plasma en mapas reales del territorio las diferencias dialectales entre sus distintas variedades. «Es bien sabido que las lenguas no son homogéneas y presentan diferencias dialectales, sociolectales y de registro», ha indicado, matizando después que «sin embargo, el desarrollo de las disciplinas lingüísticas que estudian la variación es reciente».
En este sentido, ha puesto en valor el trabajo académico acometido en los últimos tiempos, explicando que «en el mapa del mundo hispanohablante, la Nueva gramática de la lengua española ha consignado con minuciosa precisión informaciones nuevas y muy valiosas que describen el uso de la lengua en todos y cada uno de los lugares en que se comparte un sistema que es uno a pesar de ser diverso».
Asimismo, Cristina Sánchez ha señalado que «la actitud que los hablantes tienen hacia los hechos de variación no carece en absoluto de interés». Según ha afirmado, «el conocimiento de la realidad dialectal puede hacer, simplemente, que seamos capaces de asociar ciertos usos —que podemos comprender, aunque no los pongamos en práctica— a ciertas procedencias geográficas».
En relación con esto, la nueva académica ha defendido el valor de la educación y ha sostenido que cree en «la conveniencia de que la enseñanza de la gramática —en todas sus facetas— forme parte del currículo de los jóvenes».
La filóloga ha finalizado su discurso de ingreso en la RAE asegurando: «Como he intentado explicar, el mapa —la ciencia— no es el territorio, sino una interpretación de sus propiedades; no es una simple fotografía, sino un retrato que demuestra la comprensión que logramos alcanzar de sus rasgos; no es el espejo que refleja la imagen, sino el modelo que nos permite explicarla». «Los gramáticos hacemos una modesta aportación al conocimiento explorando el mundo interior que es la lengua. Creemos que merece la pena conocerlo porque, al fin, es parte de nosotros. Pensamos, acaso con injustificado optimismo, que nuestro entusiasmo se puede contagiar. Y así seguimos el viaje, salvados de la desdicha, como Borges, por “el anhelo infinito de la brújula”», ha concluido.
LA BIENVENIDA DE IGNACIO BOSQUE
El académico Ignacio Bosque ha sido el encargado de dar la bienvenida a Cristina Sánchez López. De la filóloga ha subrayado que cuenta con «una excelente preparación, un brillantísimo currículum y una larga experiencia docente e investigadora, así como de gestión universitaria y de coordinación de equipos».
Asimismo, Bosque ha querido destacar «su labor en las tareas de preparación de la segunda edición de los volúmenes de morfología y sintaxis de la Nueva gramática de la lengua española». «Llevó a cabo una espléndida labor, como todo el mundo pudo comprobar cuando se publicó la segunda edición», ha afirmado el también director de los mencionados volúmenes.
Para finalizar, se ha dirigido a Cristina Sánchez con las siguientes palabras: «Tienes capacidad, preparación, experiencia y juventud […]. Tienes, en suma, todo lo necesario para esperar el máximo de tu contribución a nuestras tareas. Con esta esperanza —que ya se ha convertido en seguridad—, te doy, en mi nombre y en el de mis compañeros, la más cálida bienvenida a esta tu casa».






