Mostrando entradas con la etiqueta Antoni Gaudí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antoni Gaudí. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de junio de 2026

CIEN AÑOS SIN GAUDÍ: EL GENIO CATALÁN QUE ROZÓ MADRID Y MURIÓ COMO UN MENDIGO

        *Arquitectos, periodistas e historiadores llevan dos meses honrando su memoria.

         *El 10 de junio, se cumple un siglo (y tres días) del trágico e insólito atropello que acabó con la vida de Antoni Gaudí. El arquitecto que desafió a la gravedad y transformó la piedra en poesía orgánica universal mantiene una sutil y desconocida conexión con la capital de España. Desgranamos su mito a través de sus proyectos frustrados, su fuerte temperamento y el desgarrador misterio de sus últimas horas.

Templo expiatorio de la Sagrada Familia, por el arquitecto Gaudí. Foto Trip Advisor.

Antoni Gaudí, arquitecto

    Enrique Sancho

        09.06.2026. -El 10 de junio de 1926, el pulso de Barcelona se detuvo por el remordimiento. Tres días antes, un anciano de aspecto esquelético, barba canosa y ropas deshilachadas había sido arrollado por el tranvía de la línea 30 en el cruce de la Gran Vía con la calle Bailén. Nadie acudió en su auxilio de inmediato; varios taxistas se negaron a trasladar a un hombre que, a ojos de los transeúntes, no era más que un vagabundo moribundo. Llevaba los bolsillos vacíos, salvo por unos evangelios, un pañuelo y un puñado de frutos secos. Sus pantalones estaban sujetos con imperdibles.

    Terminó en el Hospital de la Santa Cruz, el hospicio de los desamparados. No fue hasta el día siguiente cuando el capellán de la Sagrada Familia reconoció aquellos ojos azules. No era un mendigo: era Antoni Gaudí y Cornet, el mayor genio de la arquitectura moderna. Ahora se cumple un siglo de aquel suceso que conmocionó al país y que obligó a cambiar las leyes de auxilio ciudadano. Cien años después, el mito de Gaudí sigue más vivo que nunca, expandiendo su eco incluso hasta lugares donde, oficialmente, nunca llegó a edificar. Como Madrid.

El "Gaudí que no fue" en la calle Mayor

    Existe un equívoco habitual entre quienes pasean por el centro de Madrid. Al toparse con las formas sinuosas, casi vegetales, del Palacio de Longoria (actual sede de la SGAE, en la calle Fernando VI), el visitante inexperto suele exclamar: "Esto tiene que ser de Gaudí". No lo es. Es obra del genial José Grases Riera, un tributo al auge del modernismo catalán que florecía a principios del siglo XX.

    Sin embargo, la capital de España estuvo a punto, muy a punto, de albergar una obra auténtica del maestro de Reus. El vínculo histórico se remonta a 1892. Los empresarios católicos Fernández y Andrés encargaron a un joven, pero ya reputado Gaudí, el diseño de un monumental edificio de viviendas, oficinas y comercios en la mismísima calle Mayor de Madrid.

    Gaudí aceptó el reto y llegó a trazar los bocetos del proyecto. Fiel a su estilo incipiente, ideó una fachada revolucionaria para el Madrid castizo y decimonónico, dominada por sus característicos arcos parabólicos y una estructura que habría roto todos los moldes urbanísticos de la Villa y Corte. ¿Por qué no se construyó? El choque cultural y burocrático fue insalvable. El Ayuntamiento de Madrid de la época, encorsetado en normativas estéticas muy rígidas, no entendió la audacia del catalán, y las desavenencias técnicas terminaron por enterrar los planos en un cajón. Madrid perdió la oportunidad histórica de tener su propio trozo de la Cataluña mágica. Tampoco se sabe mucho de algunos de sus proyectos, muchos de los planos originales de Gaudí se perdieron en el incendio de su taller durante la Guerra Civil española, lo que convirtió la continuación de la Sagrada Familia en un fascinante puzle de interpretación geométrica.

    Aunque Madrid se quedó sin su obra, quienes deseen ver el trabajo de Gaudí fuera de Cataluña pueden visitar el Palacio Episcopal de Astorga, la Casa Botines en León o El Capricho en Comillas (Cantabria).

        El rascacielos que Nueva York se perdió

    Si el Madrid castizo se quedó a las puertas de albergar el genio de Gaudí, el skyline de Manhattan estuvo a punto de cambiar para siempre unas décadas después. En 1908, dos empresarios estadounidenses encargaron al arquitecto el diseño de un gran hotel en Nueva York. Fiel a su escala monumental, Gaudí proyectó la "Atracción", un rascacielos parabólico de 360 metros de altura que, de haberse construido, habría sido el edificio más alto del mundo en su época, superando incluso a la Torre Eiffel. Aquella mole futurista iba a albergar salas de exposiciones, teatros y galerías de arte, coronada por una estrella monumental. Sin embargo, la delicada salud del arquitecto y su obsesión absorbente por la Sagrada Familia hicieron que el proyecto neoyorquino se cancelara, dejando para la historia del arte unos bocetos que parecen sacados de una película de ciencia ficción.

    Hablar de Antonio Gaudí es adentrarse en la mente de un genio que no veía edificios, sino organismos vivos. Su estilo es una mezcla única de observación de la naturaleza, misticismo religioso y una ingeniería revolucionaria que se adelantó décadas a su tiempo. Su vida fue una mezcla fascinante de misticismo, perfeccionismo obsesivo y una capacidad de observación de la naturaleza que rozaba lo sobrenatural.

    Ya de joven, algunos descubrieron al genio que siempre sería. El entonces director la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1878, Elies Rogent, ya lo vio venir cuando se graduó y declaró algo que se volvería profético: "He dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá". Gaudí no era un estudiante de notas perfectas; era rebelde y prefería aprender en los talleres de artesanos de forja, carpintería o cerámica que en los libros de texto.

    Tampoco fue un arquitecto de materiales nobles: mármol reluciente, maderas nobles, esculturas pulidas... Él prefirió siempre lo que se ha dado en llamar Trencadís, palabra que viene del catalán trencar que significa romper. Puede considerarse un pionero de la sostenibilidad, que ahora está tan de moda. Se dice que enviaba a sus ayudantes a recoger platos y tazas rotas de las fábricas locales o incluso de las obras de otros arquitectos para crear los mosaicos del Park Güell. Para diseñar el famoso banco ondulado de la plaza central (decorado con trencadís), Gaudí hizo que un operario se sentara sobre yeso fresco para obtener la forma exacta de la columna vertebral humana. Es, posiblemente, el primer asiento ergonómico de la historia. Gaudí fue un gran arquitecto, pero también un gran artesano, que manejaba en su obra Forja, Carpintería, Vidrieras y Cerámica.

    Sin embargo, nada en su obra es puramente decorativo. Todo tiene un significado, generalmente vinculado a la religión católica o a la identidad catalana. Utilizaba la Luz como material de construcción: Gaudí estudiaba la incidencia del sol en cada hora del día. En sus iglesias, la luz no solo ilumina, sino que "construye" el espacio, creando graduaciones de color que guían al espectador hacia lo sagrado.

            Al calabozo por la lengua

    Detrás del místico entregado a la fe y a las matemáticas de la naturaleza, latía un hombre de un temperamento volcánico y unas convicciones inquebrantables. El recuerdo de su vida no estaría completo sin su anécdota más humana y política, ocurrida apenas dos años antes de su muerte. El 11 de septiembre de 1924, un Gaudí de 72 años caminaba hacia la iglesia de los Santos Justo y Pastor en Barcelona para asistir a un funeral en memoria de las víctimas de 1714. La policía de la dictadura de Primo de Rivera había acordonado la zona. Cuando un agente le ordenó dar media vuelta, el arquitecto se negó. El policía le exigió que se identificara en castellano, a lo que Gaudí, firme y obstinado, replicó que solo hablaría en catalán.

    El altercado subió de tono y el creador de la Sagrada Familia terminó arrestado por "desobediencia y falta de respeto a la autoridad". Pasó unas horas en los calabozos de la comisaría, una experiencia que, lejos de amedrentarlo, avivó su leyenda de hombre indómito. Salió libre tras el pago de una fianza de 50 pesetas de la época, abonada a toda prisa por sus colaboradores.

        Un legado eterno

    Gaudí concebía la arquitectura como una prolongación de la creación divina. "Mis ideas son de una lógica indiscutible; lo único que me hace dudar es que no se hayan aplicado antes", solía decir. Un siglo después de su último y trágico paseo, sus edificios —siete de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— siguen pareciendo naves espaciales o bosques de piedra congelados en el tiempo.

    Era tan meticuloso que los dibujos, formas y colores que ha creado, sobre todo en el Park Güell y en la Sagrada Familia los conseguía él mismo uniendo pieza a pieza de los numerosos “escombros” que le traían. Por eso sus obras se eternizaban, en especial la Sagrada Familia. Como él solía decir: “Mi cliente no tiene prisa. Ahora parece que se vislumbra el final, o casi, con la terminación de la Torre de Jesucristo, la más alta de las 18 torres (172,5 metros) que coincidirá con el centenario de su muerte y la visita del Papa León XIV. Las 18 torres tienen una jerarquía: 12 para los apóstoles, 4 para los evangelistas, una para la Virgen María y la más alta para Jesucristo.

    La torre de Jesús medirá exactamente 172,5 metros. ¿Por qué esa cifra exacta? Porque Gaudí no quería que su obra superara a la montaña de Montjuïc (creación de Dios). Él decía: "La obra del hombre no debe superar nunca a la obra de Dios". Hoy, la estructura principal está terminada y la Sagrada Familia se convertirá oficialmente en la iglesia más alta del mundo. Aunque aún quedará pendiente la Fachada de la Gloria y su gran escalinata de acceso para lo que será necesario expropiar y demoler otras casas.

    Madrid recuerda al genio catalán

    La Fundación ADIPROPE, que preside Ignacio Buqueras y que tiene como objetivos prioritarios un mejor conocimiento, conservación, valoración, difusión y promoción del Patrimonio Mundial de España, ante la celebración del Año Internacional Gaudí, conmemorativo del centenario de su fallecimiento, tomó el acuerdo de promover y organizar el Ciclo de 8 Mesas sobre su vida, genial obra y su potente proyección internacional en emblemáticos lugares de Madrid. De alguna forma es una continuación de otro ciclo de seis mesas que la Fundación Independiente, desarrolló en la Villa y Corte en el 2002, con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Antonio Gaudí, Reus, 1852.

    Madrid no conserva sus huellas en el ladrillo, pero este centenario demuestra que la impronta de Gaudí supera las fronteras geográficas. Su muerte despojada y su vida indomable siguen siendo el mejor plano para entender al hombre que aprendió a construir mirando al cielo.



jueves, 30 de julio de 2015

Rafael Argullol, autor del libro “Mi Gaudí espectral”, una narración singular




 Sagrada Familia. Gaudí


Julia Sáez-Angulo

         La editorial Acantilado ha emprendido la tarea de publicar la obra del profesor y comunicador Rafael Argullol. Mi Gaudí especial, es una narración del autor que habla y reflexiona con la sombra del gran arquitecto, autor del templo de la Sagrada Familia, así como diversas casas y un parque en la Ciudad Condal.

         Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949) es catedrático de Estétia y Teoría de las Artes en la Universidad Pompeu Fabra. Escritor de diversos géneros como la narrativa, el ensayo y la poesía, amén de la colaboración periodística, su pluma ha creado novelas como La razón del mal o ensayos como Una educación sensorial.

         El autor dialoga con el arquitecto Antoni Gaudí  (1872 - 1976) y le impreca sin responder sobre la situación social y política del momento en que Gaudí, considerado santo por muchos barceloneses, construía la belleza para Dios, sabiendo que al mismo tiempo había turbas ignorantes y enfebrecidas que destruían templos y desenterraba los cadáveres de las monjas para vejación y mofa.

         “Tu templo, pese a su belleza contrahecha, siempre ha parecido la huella que queda en el paisaje después de una terrible batalla

         “Hoy, 19 de abril de 2011 un pirómano ha prendido fuego a la cripta de la Sagrada Familia. Una sacristía ha quedado totalmente calcina”, escribe Argullol en su libro de tan solo 72 páginas. Las hipótesis del narrador son variopintas sobre la reacción que puedan sentir los barceloneses. Cuando se corone su última altura se reforzará todavía más ese destino”.

         Argullol llama Dios extraño y demoledor al dios de la religión que habías aprendido”, seguidamente busca que Gaudí le de la razón y la encuentre en el fósil que encontró siendo niño enfermo o en la concha que refulgía la luz en su mano.

         En suma un libro sui generis para mostrar la visión de Argullol, más que de Gaudí. Frente a su tía Andrea, que le hablo a Rafael Argullol niño, de Gaudí como santo barón, el adulto demoniza prácticamente la obra del arquitecto barcelonés porque encierra contradicciones, al fin y al cabo como todo en la existencia. Solo se salva la luz de la concha de la Naturaleza, más que la de la arquitectura de la Sagrada Familia, un artefacto poco menos que impostado.

       Chocante y decepcionante, cuando no demagogo, viniendo de un profesor de Estética. Más parece un desahogo de discrepancia frente a la general aceptación de la obra de Gaudí. Y no sirve para el caso el Nulla esthetica sine ethica.

        

        



         

jueves, 5 de julio de 2012



Antoni Gaudí, “arquitecto de Dios”, biografía y declaración de Venerable





L.M.A.


La biografía documentada del arquitecto español Antoni Gaudí ha sido entregada en la Congregación para las Causas de los Santos, por el biógrafo Josep María Tarragona y el presidente de la Asociación pro beatificación de Antoni Gaudí, el arquitecto José Manuel Almuzara.

El volumen con la biografía documentada fue recibido por el relator general del proceso, el capuchino Vincenzo Criscuolo, junto con el libro documental traducido en varios idiomas sobre el propio proceso de beatificación del arquitecto catalán, titulado: "Hacia la beatificación de Antoni Gaudí”, y un enorme volumen ilustrado con fotografías sobre el templo de Barcelona, la Sagrada Familia.

Lo indicó el miércoles 4 de julio a la revista ZENIT el biógrafo, cuando salía de la Congregación que tiene sede en la Vía de la Conciliación. Y añadió que “la biografía documentada es la base para otros documentos que deberán ser presentados”. Además indicó que “en 2013 podría estar lista la 'positio'” o sea la documentación final del postulador “para que sea presentada a los consultores de la Congregación de la Causa de los Santos. El biógrafo precisó que, “como primer paso, deberá ser analizada por los historiadores para entonces pasar a la comisión de los consultores compuesta por obispos y cardenales que deberán certificar la heroicidad de las virtudes practicadas por Gaudí”.

“Una vez que la 'positio' sea aprobada por los consultores de la Congregación para las Causas de los Santos, el papa deberá decidir si firmar el decreto sobre la heroicidad de las virtudes del arquitecto español”, concluyó Tarragona.

¿Los tiempos requeridos para llegar a decreto papal? “Pues en dos o tres años podría ser declarada la venerabilidad de Gaudí”, respondió el biógrafo subrayando que usaba el verbo en condicional.

Paralelamente a ser reconocido como venerable, el llamado “arquitecto de Dios” deberá demostrar su intercesión ante el Altísimo con la obtención de un milagro, y este deberá ser considerado inexplicable por una comisión médico científica, de manera que se pueda pasar a la fase de la beatificación.

Antoni Gaudí Cornet, nacido en Reus en 1852 y fallecido en Barcelona en 1926, es conocido en todo el mundo por el diseño e inicio de su genial catedral, si bien realizó diversos edificios, palacios y parques, vio su causa de beatificación abierta en julio de 2007.

Gaudí era un laico y debido a diversas situaciones nadie se ocupó ni promovió oficialmente su beatificación. Sesenta y seis años despuésde su fallecimiento, el 10 de junio de 1992, la iniciativa la tomó un grupo de dos arquitectos, un escultor, un escritor y un sacerdote, uno de los cuales, el arquitecto Almuzara aquí citado.

Los cinco constituyeron la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí, una iniciativa que no nació del Arzobispado de Barcelona, de la Junta de Obras del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia o de otra institución religiosa. La Asociación pro beatificación de Gaudí tiene personalidad jurídica civil y su inscripción figura en el Registro de Asociaciones de la Generalitat de Cataluña.