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jueves, 6 de agosto de 2026

DOS ATAQUES: UNO DE FALSA BANDERA Y OTRO CON ESCUDOS HUMANOS. Estados Unidos, Marruecos y España

Imagen de la Marcha Verde (1975)
Invasión de Ceuta (2026)


Julia Sáez-Angulo

7/8/26.- Madrid.- El conocimiento y la memoria del ataque de falsa bandera de los Estados Unidos en Cuba, en 1898 contra España se conoce y se estudia en los manuales de Historia. Otros dicen que el hundimiento del acorazado estadounidense USS Maine (ACR-1) en la bahía de La Habana el 15 de febrero de 1898 no fue un ataque deliberado, sino una explosión de origen interno o accidental que se culpó a España y sirvió como el pretexto perfecto para que Estados Unidos declarara la guerra a España e interviniera en el conflicto.
España se quedó sin territorio alguno en América (frente a Francia o Países Bajos, por ejemplo), -pese a ser pionera europea en aquel continente- por mor de la sucia política exterior de los Estados Unidos. Las actuaciones sucesivas en Hispanoamérica de la CIA, conspirador servicio de Inteligencia estadounidense, fueron corroborando la fuerza imperialista de un país, que asumió unilateralmente la doctrina Monroe “América para los americanos”. Muchos países temen y desprecian al mismo tiempo a los Estados Unidos por estas experiencias, si bien guardan las formas en una diplomacia cauta.
Otra actuación de otro país vecino, empeñado en no llevarse bien con España: Marruecos. Al utilizar vilmente a mujeres y niños como escudos humanos en invasiones como la Marcha Verde (350.000 personas civiles marroquíes, convocada por el rey Hassan II, que comenzó el 6 de noviembre de 1975 para invadir y ocupar el entonces territorio del Sáhara Español), Perejil o Ceuta, demuestra el desprecio a su propia débil gente, sumida en la pobreza, que no tiene otra alternativa que seguir las instrucciones del sátrapa que los dirige o huir para encontrar una vida mejor fuera de Marruecos. Dentro grandezas de nuevo estadio de fútbol.
Las cosas son así y hay que llamarlas por nombre.
España, poco hace por mejorar las cosas con estos dos países, al tener una política exterior torpe y contradictoria con un corto ministro de Exteriores, al mando de un jefe autoritario, con una diplomacia manifiestamente mejorable.
Gibraltar, Ceuta y Melilla, son tres fichas de ajedrez importantes para el dominio del paso del Estrecho, que hay que mover con inteligencia. Al abrir las vallas de Gibraltar, como si eso fuera una manifestación inane de alegría, era de suponer que Marruecos querría también, en paralelo, abrir la valla de Ceuta. Ni por asomos se pensó en esto en el Palacio de Santa Cruz, hoy albergue de poca Inteligencia.
Favorecer a los marroquíes en España con estudios en su lengua, pensiones no contributivas, menús halal, paso de sus productos hortofrutícolas  y otras lindezas, lo único que se consigue es alimentar una quinta columna que sabe Dios a donde nos llevará. A las cosas hay que llamarlas pr su nombre, a fuer de que nos estallen en la cara.
Solo habrá respeto y/o afecto entre españoles y marroquíes, cuando se respeten las reglas del juego, no solo entre ellos, sino entre los dirigentes que los conducen, algo que no es así, salvo en las palabras huecas y contradictorias con los hechos del presidente del Gobierno Pedro Sánchez y sus ad láteres, que siempre llegan tarde a los hechos.
La invasión de Ceuta por jóvenes marroquíes, en su casi totalidad varones, en edad militar, con espías entre ellos, según ha averiguado la Guardia Civil, no ha hecho sino distanciar y recelar una vez más a dos pueblos, con consecuencias imprevisibles, aunque algunos políticos se llenen después la boca al hablar de menosprecio, odio o racismo. Analícese bien el origen y la causa de todo ello.
    El respeto de Marruecos solo pasa por el reconocimiento de la soberanía española de Ceuta y Melilla, territorios nacionales anteriores al reino de Marruecos.
    Respecto a Estados Unidos -también Israel-, nuestra política exterior no ha podido ser más desastrosa, con impedimento de actuación a unas bases acordadas en su día con España, cicatería con la necesaria OTAN y chulería contra el peculiar presidente USA que nos ha tocado tener. El "emperador". Si eres corto y bajito, no te queda otra cosa que ser prudente y diplomático con las palabras y los hechos ante el emperador -malgré lui- y no chulito en busca del aplauso de terroristas como Hamas o el zurdo grupo de Puebla al que se aspira. Por ahí no vamos bien geopolíticamente.
    Los ataques de falsa bandera y de escudos humanos los tenemos a la vuelta de la esquina.