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sábado, 11 de febrero de 2017

El asesinato de la periodista rusa Anna Politovskaya, llevado al Teatro Español, de la mano de Stéfano Massini y Lluis Pascual



 Anna Politovskaya


 Míriam Iscla


Julia Sáez-Angulo

            Madrid, 11.02.2017 .- Periodista y mujer, presa deseada por la misoginia global que se agudiza en  las guerras y particularmente en la terrible que tuvo lugar entre Rusia y Chechenia, donde la crueldad del ejército ruso y el terrorismo checheno se ensañaron particularmente contra la población, especialmente contra las mujeres, máxime si ella es una brava periodista que informa de los hechos como fue el caso de Anna Politovskaya (1958 – 2006).

            La ONU poco o nada hizo, poco o nada podía hacer, porque la humanidad doliente sigue desprotegida en manos de los poderosos

            Solo quela la escritura, la literatura y sobre todo el teatro (aunque sea narrativo como en el caso de la obra Mujer no reeducable,  que tiene lugar en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español en Madrid). El dramaturgo italiano Stéfano Massini escribió un soberbio monólogo sobre el asesinato de esta periodista, al poco de producirse los hechos de su muerte a tiros en 2006. Lluis Pascual, con buen criterio la ha puesto en escena en España y nunca es tarde.

            Corresponsal de guerra es junto a piloto de pruebas, la profesión más peligrosa del planeta, si a ello sumamos la condición de mujer, sobre la que pesa siempre la misoginia global que sueña con la sierva que obedece y no con la persona femenina, la situación se agudiza. Muchas mujeres saben por experiencia que el varón solo es “caballero” cuando busca y necesita a la hembra, después pasa a enemigo brutal si ella discrepa o le lleva la contraria.

Recordemos de nuevo el caso de Anna Politovskaya (1958 – 2006) es sangrante y revelador de cómo en la guerra la primera víctima es la verdad, máxime en un país dirigido por un ex KGB con deseos imperialistas, para quienes la vida humana no vale nada y hablar de víctimas mujeres y niños es inútil porque su ejército formado de desecho en Chechenia carece de sensibilidad y razón –los preparan para ello, obedecer sin más, excederse por falta de exigencias morales y jurídicas. Por manifiesta impunidad de facto.

            El régimen ruso lo había determinado con claridad: hay gente reeducable y gente que no. Anna formaba parte de la segunda: contaba las cosas con arreglo a lo que observaba, como un historiador del presente: “los hechos son sagrados, las opiniones son libres”. Eso le costó humillaciones y la vida a manos unos militares crueles e indignos, con la cobertura oficial de su Estado, de su país. Militares que junto a los chechenos competían por el número de violaciones por noche a las mujeres de distintos poblados. Los soldados son jóvenes y ya se sabe, dice uno de los militares de pantalla entrevistados por la periodista. Esto también hay que considerarlo crimen de lesa humanidad, no solo los campos nazis o los gulags –que no deben estar considerados como tal.

            El mondo cane sigue en pie y Massini lo ha descrito con precisión inspirándose en las crónicas de Anna para su terrible monólogo. La crueldad engendra espiral de violencia y corrupción de las almas, de la que no se salva nadie, ni la santa Rusia de Dostoievski, ni los jóvenes estudiantes chechenos desesperados y secuestradores de un teatro en Moscú dispuestos a dinamitar con hombres, mujeres y niños. La guerra tiene sus propias leyes, dice uno de los personajes en pantalla entrevistados por Anna, interpretada de modo magistral por la actriz Míriam Iscla, a quien la fisonomía y la manera de vestir junto a las gafas de aro subrayan bien su papel.

            Lo malo es la falta de solidaridad de otros periodistas ante casos como éste, o simplemente ante la negativa de dos mujeres periodistas españolas para ponerse un pañuelo a la cabeza en Arabia Saudi con ocasión de la visita del rey a ese país. ¡Ni un solo periodista varón se solidarizó con las dos periodistas que se negaron a entrar en la rueda de prensa saudí con el pañuelo a la cabeza, como exigía el protocolo! De este caso estamos esperando un buen texto teatral para seguir en la línea de esta interesante obra de teatro “Mujer no reeducable” en el Español. Un teatro que nos reconcilia con su función de espejo.




viernes, 26 de marzo de 2010

Las zarzuelas `Château Margaux´ y `La Viejecita´ reviven el mundo de la radio en la España de los 50



L.M.A.

Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan, del 10 al 18 de abril, una gran producción consistente en dos zarzuelas del célebre compositor Manuel Fernández Caballero (Murcia, 1835-Madrid, 1906). Diez años en el tiempo separan a estas obras del siglo XIX, que evocan el mundo de la radio en la España de los 50: Château Margaux, estrenada en el madrileño Teatro de Variedades en 1887, y La Viejecita, en el Teatro de la Zarzuela, en 1897. El montaje podrá verse en los Teatros del Canal en ocho únicas funciones del 10 al 18 de abril.

El director teatral Lluís Pasqual, ex director artístico del Teatro Arriaga de Bilbao y fundador del Teatre Lliure, en 1976, es el encargado de la dirección escénica de esta producción, que cuenta con la dirección musical de José Ramón Encinar. La Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM) llevará a cabo la interpretación musical, bajo la batuta del maestro Encinar.

Entre el gran elenco de intérpretes, se encuentran algunos como la soprano Sonia de Munck, el barítono Borja Quiza, el tenor Emilio Sánchez, el actor y director de escena Lander Iglesias o el reconocido actor y cantante de ópera y zarzuela Jesús Castejón.

Esta doble representación que ahora presentan los Teatros del Canal en Madrid es una producción conjunta con el Teatro Arriaga de Bilbao, en coproducción con el Festival Grec de Barcelona y el Teatro Campoamor de Oviedo, ciudades en las que se ha representado en los últimos meses. En octubre de 2009 fue elegido como el mejor espectáculo lírico de la pasada temporada por los críticos de la ópera de Barcelona.

Lluis Pasqual lleva a escena sendas zarzuelas del compositor murciano Manuel Fernández Caballero, encuadradas en el llamado género chico, un subgénero originariamente enfocado al público más popular. Fue autor, entre otras de La Marsellesa (1876), Los sobrinos del Capitán Grant (1877), El lucero del alba (1879), El dúo de la africana (1893) o la reconocida Gigantes y cabezudos (1899)

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jueves, 25 de marzo de 2010

Las zarzuelas `Château Margaux´ y `La Viejecita´ reviven el mundo de la radio en la España de los 50



L.M.A.

Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan, del 10 al 18 de abril, una gran producción consistente en dos zarzuelas del célebre compositor Manuel Fernández Caballero (Murcia, 1835-Madrid, 1906). Diez años en el tiempo separan a estas obras del siglo XIX, que evocan el mundo de la radio en la España de los 50: Château Margaux, estrenada en el madrileño Teatro de Variedades en 1887, y La Viejecita, en el Teatro de la Zarzuela, en 1897. El montaje podrá verse en los Teatros del Canal en ocho únicas funciones del 10 al 18 de abril.

El director teatral Lluís Pasqual, ex director artístico del Teatro Arriaga de Bilbao y fundador del Teatre Lliure, en 1976, es el encargado de la dirección escénica de esta producción, que cuenta con la dirección musical de José Ramón Encinar. La Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM) llevará a cabo la interpretación musical, bajo la batuta del maestro Encinar.

Entre el gran elenco de intérpretes, se encuentran algunos como la soprano Sonia de Munck, el barítono Borja Quiza, el tenor Emilio Sánchez, el actor y director de escena Lander Iglesias o el reconocido actor y cantante de ópera y zarzuela Jesús Castejón.

Esta doble representación que ahora presentan los Teatros del Canal en Madrid es una producción conjunta con el Teatro Arriaga de Bilbao, en coproducción con el Festival Grec de Barcelona y el Teatro Campoamor de Oviedo, ciudades en las que se ha representado en los últimos meses. En octubre de 2009 fue elegido como el mejor espectáculo lírico de la pasada temporada por los críticos de la ópera de Barcelona.

Lluis Pasqual lleva a escena sendas zarzuelas del compositor murciano Manuel Fernández Caballero, encuadradas en el llamado género chico, un subgénero originariamente enfocado al público más popular. Fue autor, entre otras de La Marsellesa (1876), Los sobrinos del Capitán Grant (1877), El lucero del alba (1879), El dúo de la africana (1893) o la reconocida Gigantes y cabezudos (1899)

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