Mostrando entradas con la etiqueta Margarita Díaz Leal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Margarita Díaz Leal. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2026

MARGARITA DÍAZ LEAL, autora de “La fuente de los amores”, 13 relatos de la memoria y la imaginación

Margarita Díaz Leal, escritora y pintora, muestra su libro


Julia Sáez-Angulo

Fotos: J.S.A. y Luis Leal

9/2/26.- Madrid.- La escritora y pintora Margarita Díaz Leal es la autora de “La fuente de los amores”, 13 relatos de la memoria y la imaginación, que acaba de salir al mercado. El libro, publicado por la editorial Círculo Rojo, es el número cuatro de la escritora y será presentado próximamente en Madrid y Santisteban.

El dibujo de la bella portada es una acuarela de la propia autora, una apreciada acuarelista, que ha contado con reconocimiento general, desde los los del colegio. Lástima que la autoría del dibujo de portada no figure en los créditos del libro.

    Margarita Díaz Leal nació en Linares (Jaén), donde pasó sus primeros años. Mas adelante se trasladó a Madrid a estudiar, primero en un internado, donde nació su afición por la lectura. Posteriormente realizó estudios superiores de arte y pintura y fue alumna de Eduardo Peña. Se especializó en Artes Aplicadas al libro. Ha realizado varias exposiciones de pintura individuales y colectivas en diferentes ciudades y ha participado en multitud de concursos de pintura y dibujo, siendo finalista en varias ocasiones. Estos últimos años ha compaginado su actividad de pintora con la escritura, su gran afición, así como la ilustración de libros. Margarita es autora de otros tres libros: Los recuerdos no se olviden, Luchando con la vida y Cuentos para Inés, y sigue escribiendo y preparando nuevas obras.

    La memoria familiar y la geografía jienense le inspiran, porque como en todas las familias hay historias sustanciosas que recordar y contar, siempre adobadas por la fantasía y la imaginación.

    La autora reside actualmente a caballo ente Madrid y Sorihuela de Guadalimar (Jaén), un municipio andaluz jienense, situado en la comarca de Las Villas y parte en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Destaca por sus calles de trazado medieval, la iglesia de Santa Águeda (siglo XV), el torreón árabe del siglo IX y una economía basada en la olivicultura

        Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Margarita+D%C3%ADaz+Leal

Margarita Díaz Leal, escritora y pintora

Margarita y Luis Leal, su esposa Margarita Díaz Leal, escritora



jueves, 9 de enero de 2025

MARGARITA DÍAZ LEAL, autora del libro "Cuentos para Inés"



Margarita Díaz Leal, pintora y escritora



Julia Sáez-Angulo

9/1/25.- Madrid.- La escritora y pintora Margarita Díaz Leal es la autora del libro “Cuentos para Inés”, publicado por la editorial Círculo Rojo. Trece relatos llenos de misterio y fantasía, tanto para niños como para adultos. Un libro que de alguna manera conecta con el anterior de la escritora, “Los recuerdos no se olvidan”, historias que transcurren en una antigua casa, donde una “mesa chismosa” va narrando la aparición y vida de distintos personajes de la familia que habita la mansión. Una nueva generación aparece en el lugar y tienen aparición nuevas observaciones y aventuras.
La portada y las ilustraciones del libro son obra de la propia Margarita Díaz Leal, dibujos en técnica mixta, principalmente en lápices de colores, con resultado nacarado, imaginativo y fantástico. La pintora ha llevado a cabo diversas exposiciones en Madrid y Andalucía.
Entre los títulos de los trece relatos que contiene “Cuentos para Inés”, se encuentran: El unicornio, La niña fea, El arca de Noé, Las brujitas, El duendecillo travieso, El arcón mágico, El lobito bueno, El fantasma de la casa grande, Diario de un ángel de la guarda, La encanta del torreón, Cuento de Navidad, El largo viaje de los Reyes Magos, y, Los viejecitos de porcelana.
        Inés es la nieta de cinco años de la autora.
La autora está trabajando actualmente en una novela, a base de distintos fragmentos de la historia de un pueblo sureño -quizás Sorihuela de Guadalimar (Jaén) donde ella pasa buena parte del año- donde un mendigo recopila recuerdos de su gente y actúa como narrador o cronista de lo sucedido. Toda una crónica del pasado, con pinceladas costumbristas. 
    Margarita Díaz Leal nació en Linares (Jaén), donde pasó sus primeros años. Mas adelante se trasladó a Madrid, donde estudiar, primero en un internado, donde nació su afición por la lectura. Posteriormente realizó estudios superiores de arte y pintura y fue alumna de don Eduardo Peña. Se especializó en Artes Aplicadas al libro. Ha realizado varias exposiciones de pintura individuales y colectivas en diferentes ciudades y ha participado en multitud de concursos de pintura y dibujo, siendo finalista en varias ocasiones. Estos últimos años ha compaginado su actividad de pintora con la escritura, su gran afición, así como la ilustración de libros. Ella sigue escribiendo y preparando nuevas obras.

        Más información

viernes, 20 de diciembre de 2024

PILAR AROCA, poeta, y MARGARITA DÍAZ LEAL, pintora, “Una décima para "Sirius", la estrella de Belén”







Navidad, 2024


La estrella que parpadea

y hace señales y guiños

(que es blanca cual los armiños),

y en la noche corretea;

la que, en Belén de Judea,

 con su cola reluciente

guio a los Magos de Oriente

 hasta el "Portal de Belén",

hoy nos recuerda también,

que nace Dios, nuevamente.


       Décima navideña de 

        Pilar Aroca

       (18-12-2024)

Dibujos (técnica mixta) de Margarita Díaz Leal


lunes, 25 de diciembre de 2023

¡FELIZ NAVIDAD! Poema de Rogelio Sánchez Molero y dibujos de Margarita Díaz Leal


Dibujos de Margarita Día Leal




    Madrid .- 25/12/23


Ayer yo te buscaba entre los olivos

sagrados y solemnes y cenicientos

de aquella Tierra Santa, donde naciste.

En los surcos arados. En los regueros.

Te buscaba en el templo. En los altares.

En las casas humildes y en los palacios.

Entre los palmerales y en el desierto.

En el ruido del mundo y en el silencio.

En los lejanos astros. En el otero

donde una antigua ermita detiene el tiempo.


Te buscaba. Te busco. Mas no te encuentro. 


Se extingue la esperanza, desaparece

cuando la guerra brama y el odio crece.

Como flores de luna, copos de nieve

en la profunda noche se desvanecen.

¿Dónde te espera el hombre, con su vileza?

¿Dónde vas a nacer, Dios Deseado?

¿Dónde campea el mal y la fiera acecha?


Te buscaba. Te busco. Mas no te hallo.


¡Oh Dios del venir, te siento entre mis manos! 


                                                                                                                ROGELIO SÁNCHEZ MOLERO

Dibujos de Margarita Día Leal




domingo, 12 de noviembre de 2023

Crónicas Jienenses II. Margarita Díaz Leal en el Ateneo Ilugo. Iznatoraf, pueblo mágico en un cerro de mil m. de altura, con un Fuero histórico

Margarita Díaz Leal, escritora, en el Ateneo Ilugo de Santisteban del Puerto

El alcalde, Javier Sanjuán, junto a la escritora, presentadora y concejales de la Corporación municipal


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Severino Pérez

13/11/23.- Santisteban del Puerto (Jaén).- La pintora y escritora Margarita Díaz Leal ha presentado sus dos libros “Los recuerdos no se olvidan” (2022) y “Luchando por la vida” (2023). El primero, una novela que narra de forma fantasiosa la vida familiar de varias generaciones en la denominada “Casa del Médico” de Sorihuela de Guadalimar y la segunda, unas memorias del nonagenario Ángel Victoria Gómez.

El acto tuvo lugar en la sala de Ateneo Ilugo, del Museo del escultor Jacinto Higueras, y fue abierto con las palabras del alcalde de Santisteban, Javier López Vela, dando la bienvenida a la escritora y a la presentadora Julia Sáez-Angulo, que elogió el hecho de que, en  libro “Los recuerdos no se olvidan”, se recree de modo onírico la historia de una familia que se remonta al XIX, a través de un diálogo poético e imposible como los muebles acumulado en la casa, la de los abuelos, que recoge el mobiliario perteneciente a distintas generaciones, que vivieron en Úbeda, Linares, Santisteban y Sorihuela. Historias contadas con cierto estilo de realismo mágico.

Margarita Díaz Leal recordó que, para ella, tanto la pintura como la escritura son dos formas de narrar, con distintos lenguajes. Recordó con afecto sus veraneos en el cortijo familiar olivarero de Las Tiesas, en la comarca del Condado, a la que pertenece Santisteban, capital comarcal, donde residía su abuela Margarita Sanjuán, la gran narradora de historias familiares fantásticas.

El evento de presentación del libro contó con numeroso público hasta rebosar la sala. Allí se encontraban el alcalde y siete concejales de la Corporación municipal; entre ellos Rosana López Torres, de Cultura; el historiador Jacinto SMercado, cronista de Santisteban; los economistas Luis Leal González y Severiano Pérez Fernández; Javier Sanjuán; Antonio Navarrete y su esposa Pilar…  así como numerosos asistentes del pueblo vecino de Sorihuela, donde la autora mantiene su casa familiar, que alterna con la de Madrid.

    Santisteban del Puerto, de granada historia, fue el Ilucia ibérico, la Itangi fenicia, el Ilugo romano, el San Esteban visigótico, el Sant Astabin árabe y el San Esteban del Puerto medieval. Después de la reconquista del territorio a los árabes, en el siglo XIII, el pueblo fue señorío de Benavides, que pasó sucesivamente a condado y a ducado. Situada en un rico territorio íbero, en su suelo se encontró el célebre tesoro de Perotito (íbero del siglo II a. C.), que hoy se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional. Su iglesia fortaleza de Santa María del Collado, patrona del pueblo, es un monumento visigótico muy bien conservado, situado en lo alto del pueblo y declarado Monumento Histórico Artístico en 1978.

Vestigios de un castillo bereber y la Torre de Poyatos, torre del homenaje de un castillo rural, contribuyen al dato de que Jaén es la provincia española con mayor número de castillos en su suelo, debido, por un lado, a la gran extensión de su territorio, segundo, a que fue lugar de frontera en los tiempos de la Reconquista cristiana contra los musulmanes, y tercero a las buenas canteras de piedra que posee..

 Iznatoraf, pueblo pintoresco y de Fuero medieval

Antes de la presentación del libro, hicimos una visita al singular pueblo de Iznatoraf -Torafe lo llama la gente-, auténtico “nido de águila”, en un cerro de más de mil metros de altura, calificado como “un pueblo mágico”, sin duda uno de los más interesantes y bellos de España. Las casas van envolviendo la montaña en una subida empinada, hasta llegar a la plaza mayor donde se encuentra la enorme iglesia de la Asunción, construida por Andrés de Vandelvira (1505-1575), el gran arquitecto de la zona, no en balde ha construido la catedral de Jaén y de otros municipios jienenses. En este caso, la esposa de Valdelvira era natural de Iznatoraf, pueblo declarado “conjunto histórico artístico” en 1972. La belleza de sus calles, con antiguas casas medievales, colmadas de flores, plantas, macetas y fuentes evocan el esplendor de su pasado islámico.

Dada la altura, este pueblo ofrece frescor en verano en medio de la “sartén” jaenera que lo circunda. Rodeado de olivos, fuente de sustento, Iznatoraf se encuentra cerca del parque forestal de Cazorla, Segura y las Villas.

El Fuero de Iznatoraf, otorgado por Fernando III "El Santo" hacia 1246 y conservado en el Archivo Histórico Provincial de Jaén, es un documento célebre en esta tierra de Reconquista. A través de sus 885 capítulos va desgranado la organización de esa villa y de su ámbito territorial, que incluía lo que se conoce como "Las Cuatro Villas" formada por ella misma, junto a Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo y Sorihuela. La preponderancia de Iznatoraf se debió a la especial posición estratégica que mantuvo durante las incursiones y conquistas del rey castellano-leonés, Fernando III el Santo, que también recuperará Sevilla. El Fuero de Iznatoraf toma el Fuero de Cuenca como referencia. 

Margarita Díaz Leal asegura que su abuelo santistebeño, el senador Mariano Sanjuán Moreno, académico de la Historia, estudió a fondo este importante fuero de Iznatoraf.

Una llamada de teléfono de mi colegaa, el artista y crítico de arte Francisco Vicent Galdón, me recuerda que su familia es de esta zona jienense y guardan un caserón en Sorihuela.


Margarita Díaz Leal, escritora, autora del libro
Autora y presentadora reciben una colección de libros sobre Santisteban
Julia Sáez-Angulo, presentadora del libro
Cuadro de Santa Teresa, de la familia Leal, restaurado.

Crónicas jienenses I.- Sorihuela de Guadalimar, un singular pueblo olivarero con Torre del Homenaje


Olivares del Condado y Las Villas

Ante un olivo recargado de aceituna


Julia Sáez-Angulo

11/11/23 .- Madrid .- Está en la comarca del Condado jienense, con la sierra de de Segura al fondo, lo que le da una buena tradición de caza. Sorihuela de Guadalimar, pueblo rico olivarero, con el Guadalquivir y el Guadalimar como ríos fecundantes, cuenta con una buena Torre del Homenaje, bien restaurada, vestigio de un antiguo catillo del siglo IX, desde donde se ejercía la vigilancia y alarma, cerca de las localidades de Iznatoraf y Chiclana de Segura, durante los momentos fronterizos de cristianos e islámicos. Ambas localidades situadas en la espiral de altos cerros acabaron siendo reinos taifas en el siglo XII, reconquistadas, como toda la zona del Conzado y Sevilla, por el rey Fernando III el santo.

Invitada por la pintora y escritora Margarita Día Leal (Linares, 1951) y su esposo Luis Leal González, presentamos los dos recientes libros de ella: “Los recuerdos no se olvidan” (2022) y “Luchando por la vida” (2023), que hablan precisamente de Sorihuela de Guadalimar y sus gentes. De hecho, el segundo, son unas memorias de un sorihuelense, Ángel Victoria Gómez, un nonagenario, hombre valiente para contar el pasado con tensa guerra civil incluida, porque, como decía la escritora Ernestina de Champourcín, cuando era anciana: “ya tengo edad para ser impertinente”.

Las portadas de cada libro son obra de la propia autora. Una representa un cuadro de una Sorihuela geometrizada, al óleo y el otro, un dibujo a color con “la mesa chismosa”, que le cuenta lo que pasó por las paredes del caserón de los abuelos en los distintos tiempos y generaciones.

La presentación tiene lugar el Museo de Jacinto Higueras, sede también del Ateneo Ilugo de Santisteban. Un edificio hermoso, que alberga una reproducción de una escultura de Higueras para el panteón de Armando Palacio Valdés en Avilés, con el personaje, en su día popular, de la Demetria, en su obra “La aldea oscura”.

En la visita al Ateneo Ilugo (antiguo nombre de Santisteban) escuchamos una conferencia sobre las cuatro Órdenes Militares españolas, Alcántara, Calatrava y Santiago de la Corona de Castilla y Montesa de la Corona de Aragón. Militares y hospitalarias, su objetivo era “recuperar la España perdida”, tras la invasión de los mahometanos. El IX congreso sobre Genealogía y Heráldica, disciplinas auxiliares de la Historia duraba una jornada entera.

Atravesar estas tierras jienenses del Condado es una bendición de cerros, cuevas y evocaciones históricas, porque, como toda Andalucía, o más bien toda España, se trata de un rico yacimiento arqueológico, donde los vestigios que aparecen son, además de íberos y celtas, romanos visigodos, árabes y cristianos. “Castellar, pueblo íbero” reza la leyenda de un gran monumento iluminado, sito en una rotonda a la entrada.

Margarita Díaz Leal heredó en su día la llamada Casa del Médico, de sus abuelos María Guerrero Labrador y José Leal Santoyo, un caserón inmenso, de los muchos de piedra que hay en Sorihuela, porque muy cerca del pueblo está la buena cantera de piedra dorada. Entrar en esta casa, fosilizada en los años 50 en lo que a ornamentación y enseres se refiere, es como un decorado listo para cualquier película sobre las obras de los Hermanos Álvarez Quintero. Andalucía en su esencia de primeros del siglo XX. Los utensilios y adminículos de su abuelo médico están todavía presentes en su despacho. Los fórceps de hierro para sacar niños del útero materno dan miedo, pero el Dr. Leal trajo al mundo muchos niños y las madres, agradecidas, regalaban a su esposa un plato de cerámica de alavera u otras procedencias, porque hacía colección. Todos ellos están colgados en la pared, más de un centenar. En las hornacinas, damajuanas de colores.

Lo más singular de la casa, la denominada “mesa de San Juan de la Cruz”, una pieza donde, al parecer, depositaron el cuerpo del mistico castellano, cuando camino de Úbeda iba herido hacia su morada final. Todos los años se celebra en Úbeda la fiesta del santo, el 14 de diciembre, donde se hace una bella representación y recital poético del “Cántico espiritual” y, después, los frailes invitan a chocolate con bizcocho a los asistentes. Todo muy conventual. Margarita se siente muy teresiana y carmelita. Guarda con devoción un cuadro de familia sobre la santa reformadora del Carmelo.

Dos cooperativas de aceitunas en Sorihuela: San Blas y Santa Águeda. El nombre de esta última santa, patrona del pueblo, que cuenta con una bella estatua renacentista, y celebra la fiesta el 5 de enero. La repostería panadera es excelente en toda la zona. Los ochíos, especie de galletas saladas, son exquisitos y ligeramente distintos en forma y sabor en casa pueblo jaenero del Condado.

El almuerzo lo llevamos a cabo en el inmenso cortijo de Los Poyos de Luis Leal. Casi doce mil olivos que se reparten por las distintas áreas, con diferentes denominaciones: Cantones, Huecos de la Poza, Albacete, La cuesta del pino, El Poyo, Cortacuellos, Estacas de Párraga, Pelotoca, El Moro, Los once hilos, La Toba, Las Monjas, La Manga de la Chaqueta, Hoza de la Calera, Hoza Méndez, Tejero y Carrascal de Calero. Unas 75 hectáreas; de cien a doscientas mil kg. de aceitunas, según el año. Un olivo da una media de 150 kg de cosecha. Un laberinto en la inmensidad de árboles plateados, a punto de madurar las aceitunas picuales para aceite. Un laberinto, en el que Luis Leal se siente como un rey en sus dominios

Son muchos los gastos que conllevan los olivos, explica Margarita: "abonos, sulfatos, dos tractores monumentales, una corredera, dos todoterreno, arreglo de los caminos imposibles y sueldos… Se queda todo en la mitad".

La excursión ha sido magnífica, los jabalíes y ciervos solo salen en la noche. La caza de zorzales es muy apreciada por los italianos, según me dicen. La naturaleza, el campo atendido y cultivado es una bendición de Dios. Kilómetros y kilómetros sin ver una sola casa; eso ya, apenas se percibe en el resto de Europa. Vistas lejanas de campos de olivos, como trencitas de mujeres africanas. La niebla nos envolvía en algunos momentos con hilachas que volaban. La comida campestre de chuletas, morcilla y chorizo a la parrilla era excelente.

Olivares  de Sorihuela de Guadalimar

Dibujos de Margarita Díaz Leal

Julia Sáez-Angulo ante un olivo repleto de aceitunas

Margarita Díaz Leal en Baeza, junto a don "Antonio Machado"

viernes, 24 de marzo de 2023

MARGARITA Díaz Leal, presenta su libro "Los recuerdos no se olvidan", situado en Sorihuela de Guadalimar


Margarita y Julia Sáez-Angulo



Carmen Valero Espinosa
Fotos: Adriana Zapisek

24/3/23.- Madrid.- Margarita Díaz Leal ha presentado su novela “Los recuerdos no se olvidan” en el Centro Cultural Mercado de Ibiza de Madrid. La periodista Julia Sáez-Angulo ha comentado el libro ante el numeroso público asistente y la autora agradeció la presencia de los asistentes y comunicó que seguirá escribiendo nuevos libros.
La periodista señaló que la escritora había tomado materiales de su propia biografía para escribir la novela, por lo que vida y literatura se solapaban en ella. Entre otras cosas dijo:
“Nos trae hoy presentar una ópera prima en la escritura de Margarita Díaz Leal (Linares, Jaén, 1951), una mujer creativa en las artes plásticas, como lo ha demostrado hasta ahora en el dibujo y la pintura, según lo manifestado en numerosas exposiciones, y experta también en otro campo singular: la restauración de cuadros, llevada a cabo junto al desaparecido pintor Paco Peñuelas, y restauradora notable de mobiliario antiguo. Les digo todo esto, porque los muebles van a tener protagonismo en su novela “Los recuerdos no olvidan”, una bella evocación de una casa antigua de familia, la heredada de los abuelos, donde se evocan los recuerdos, que van surgiendo a lo largo de un recorrido atento por todas las estancias y en un diálogo fantástico, humorístico y con acentos surrealistas, más bien oníricos,  con algunas piezas de mobiliario.
Una casa antigua vivida, conocida en el pueblo como la Casa del Médico -algo también habitual en su denominación, por cuanto conozco la Casa del Médico en Marmolejo, hoy Museo de Arte Contemporáneo Mayte Spínola. El médico siempre ha sido un hombre ilustrado y una autoridad en los pueblos, eso explica que sus casas fueran alhajadas -como decía el alcalde Tierno Galván- y más hermosas, como la descrita en la novela “Los recuerdos que no se olvidan”. 
Cada pieza de mobiliario, cada cuadro, cada fotografía o documento despierta en la sensibilidad de una mujer escritora, con sentido artístico, en suma, una catarata de recuerdos, sonrisas o melancolías. Aquella fue la casa de sus abuelos, en la que ella, junto a sus hermanos pasó temporadas de descanso o de vacaciones. En ella tuvo también conversaciones con su abuela sobre la historia de sus antepasados, un tanto fantasiosas, según creía Margarita al escucharla, porque su abuela eran tan fabuladora como ella.
    Muchos de los objetos hablan, están amarrados a una historia o una leyenda de la casa. En la novela está la mesa chismosa, el bargueño que esconde secretos, las jarras de cerámica que hablan de los platos cerámicos de la pared, inexplicablemente “cambiados por bebés”, como se cuenta en el libro. Sí, así como suena. Como sabían que la abuela María coleccionaba platos de cerámica, cada vez que su esposo, el médico, ayudaba en los partos, las madres agradecidas le regalaban a ella un plato de cerámica de Talavera o de otras procedencias más sencillas. (No olvidemos que, en tiempos pretéritos, había más mortandad infantil y de mujeres que morían en el parto o post parto, por infecciones debidas, entre otras causas a la falta de higiene o de antibióticos. La presencia del médico en los partos atemperaba el número de muertes)
La autora también cuenta, porque la ha heredado, con una bella casa antigua en el pueblo jienense de Sorihuela de Guadalimar, por lo que se supone que ha utilizado materiales propios, de su biografía y entorno, para esta novela fantasiosa. Si toda narrativa contiene algo de biografía del autor o autora, es de suponer que ésta también lo tiene, aunque la fabulación y la ficción la haga derivar por otros derroteros imaginativos.
Y no olvidemos que el padre y el abuelo de Margarita Díaz Leal eran médicos. Y la casa que ella heredó en el pueblo jienense tenía el aluvión de procedencias de distintas casas familiares, entre ellas la de su abuelo paternos en la cercala localidad de Santisteban.
Cierto realismo mágico
    Margarita Díaz Leal no ha querido hacer unas memorias, que podría haberlo hecho perfectamente, sino disfrazarlas en cierta manera para actuar con más libertad; quizás lo haga en el futuro con nombres y apellidos de todos los personajes, pero ahora ha querido escribir una novela con materiales conocidos de su familia y lugares que le son propios, entre los nacidos de su imaginación, que les aseguro es mucha.
La autora, a través de la narradora en primera persona, relata su recorrido por la casa y deja fluir sus recuerdos de infancia, la “infancia”, de la que se ha dicho que "es la patria del hombre”, el refugio y consuelo a lo largo de la vida, la verdadera Ítaca para regresar a ella o al menos, soñar con el regreso a la misma, porque, ya se sabe, la vida es el viaje, más que la meta. En su caso, una vez jubilados su marido y ella, han regresado y viven en el pueblo olivarero, casi tanto tiempo como en la casa de Madrid.
Hay cierto realismo mágico o fantástico, cuando el personaje de la narradora recorre las estancias de la gran casa y se encuentra con viejos muebles queridos, que de algún modo le hablan, le sugieren el pasado. No olvidemos el título del libro: “Los recuerdos no se olvidan” y son los muebles, los cuadros, los tapices, documentos, los objetos de todo tipo, lo que le ayudan a evocar el tiempo pasado con su familia. Y así puede narrar sobre sus tatarabuelos, abuelos, padres, hijas… 
    Todas las generaciones que han estado y vivido en esa casa rica, hermosa en el pasado y, más adelante, un tanto deteriorada en sus enseres. Afortunadamente, Margarita es restauradora y ha podido rescatar, resucitar algunos cuadros como el del personaje desconocido, que resultó ser santa Teresa de Jesús y desde entonces le nació a Margarita una devoción particular por la santa abulense. Cada lugar, cada objeto de la casa, tiene el sabor de la magdalena para Proust, que desencadenó su novela “A la búsqueda del tiempo perdido”. El olfato y el olor, son sentidos muy poderosos para evocar recuerdos gratos del pasado
    Es una casa cargada de memoria, de recuerdos, de hechos y dichos que flotan por el aire. Solo falta la mano de nieve que venga a despertarla, alguien de la familia que tenga poderes extrasensoriales, como los que posee la protagonista narradora, seguramente Margarita, que también lo ha percibido en ocasiones. Una intuición superlativa.
Margarita escribe con humor: “A veces he pensado que de algún baúl saldría un muerto”.
La casa contenía ciertamente recuerdos de dos ilustres carmelitas: el caso del cuadro del que ya he hablado y una mesa, donde se asegura por tradición familiar que allí reposó el cuerpo del santo ascético y místico, san Juan de la Cruz, antes de su entierro. 

La novela viene a ser también un testimonio etnológico, etnográfico de ciertos objetos que ya han quedado obsoletos, pero que estaban en uso para las generaciones anteriores, como una vetusta máquina de preparar el café, individual si no recuerdo mal, una heladera, poco menos que antediluviana, un letrero que dice “Prohibido escupir y fumar” (no olvidemos que el padre y abuelo de Margarita eran médicos y exigían higiene), una vieja máquina de triturar carne, un irrigador para el consabido estreñimiento de las señoras que pasaban demasiadas horas sentadas en un sillón y el colmo de los colmos: un masticador para los niños pequeños o para los ancianos. Los museos etnográficos debieran pasarse por esas viejas casonas, para descubrir objetos interesantes, hoy obsoletos. En este sentido, la lectura de la novela de Margarita invita a descubrir y conservar esos objetos similares a los aparecidos a la protagonista de la novela.
La casa, verdadera protagonista de la novela de Margarita, es grande y en ella se puede hablar de salones, gabinete, comedor, cocina, cámaras y desde la azotea, que un día tuvo palomar, se puede ver, por la altura del mismo pueblo, el verde paisaje de olivos ordenados siempre en hileras y la sierra del fondo. Andalucía, amplia, bella, mágica y dramática al mismo tiempo. Los campos de olivos ordenados como las trencitas de las africanas en caminos y líneas perfectas

La intrahistoria de Sorihuela de Guadalimar
La sociología del pueblo también queda reflejada en las páginas de “Los recuerdos no se olvidan”. La autora cuenta en su novela el gusto de la gente por las historias y anécdotas que suceden en la comunidad variopinta, historias que se califican con frecuencia de chismes, pero que no son otra cosa que la necesidad de los hombres y mujeres de saber unos de otros, y de contarse historias, porque, en el fondo, todos tenemos algo de Sherezade, de la necesidad de contar cuentos para entretener al visir y de paso, al escucharlas, salvar nuestra vida de la monotonía y el aburrimiento. 
    “Voy a pasar por el observatorio”, dice uno de los personajes de la novela, cuando sabe que va a pasar por delante de un grupo de vecinos, que se van a preguntar o van a especular sobre donde va y a qué… Algunos vecinos son incluso osados y lo preguntan directamente. “A dónde vamos por aquí? …”
No olvidemos que en el pasado no había televisión y pantallas de móviles, por lo que era habitual salir a las calles, al sol o a la fresca, según la época del año y por ello se veía más gente en las calles de los pueblos, de la que encontramos hoy en día en muchos de ellos. Salir a la puerta de la calle con la silla de anea a tomar el sol, la fresca o a ver pasar la gente, ha sido siempre una tradición 
Con todas las historias que recoge Margarita en su libro, uno acaba tomándole cariño al pueblo, que damos por hecho que era Sorihuela de Guadalimar, cercano al más histórico Santisteban, con cierta rivalidad entre ambos, en lo que a los muebles de la casa se refiere, procedentes de uno u otro lugar, según fueran de la abuela o del abuelo respectivamente. Y en la realidad, cabe decir que, Margarita se trajo a Madrid algunos de esos bellos muebles de familia.
La Guerra Civil española es uno de los capítulos del libro, que la autora titula “Los tiempos difíciles”. La tensión, odios y rivalidades fue un hecho.
En los distintos capítulos, la autora pone títulos, en los que vuelve de nuevo a su casa, casona, casa grande y noble, que se edificó sobre un terreno, al que la gente no alcanza a recordar qué era, qué había antes. Produce humedades en los sótanos, pero los recuerdos de sus historias vuelven. La gente del pueblo, tan imaginativa como ella, como Margarita, hablaba de que se construyó la casa, porque su abuelo esperaba al Rey de España, aunque este nunca llegara allí; en otra ocasión se corrió por el pueblo que Bertín Osborne había visitado la casa; tampoco era cierto, pero eso es lo de menos, lo importante era la ilusión, la fantasía, la imaginación… tener algo que contar. Esa es la mágica, dulce y dramática Andalucía.
Una vez hice la Romería del Rocío con una hermandad de Utrera durante una semana. Fue una experiencia muy singular, rezando el ángelus a las doce del medio día y cantando la salve rociera al atardecer, antes de apagar las luces y dormir. En una de esas jornadas, una de las carretas volcó. Gracias a Dios nadie sufrió nada, pero equipaje y cacharros rodaron por el suelo.
-Ná, aquí no ha pasao ná. Solo algo pa contá, explicaba una mujer ocupante de la carreta.
Lo mismo en el pueblo de la novela de Margarita, de Sorihuela, si pensamos que se inspiró en él. A la gente le gusta tener “algo pa contá” y como Margarita es de allí, aunque no haya nacido en el pueblo, imaginación no le falta para narrar una y mil historias, como Sherezade que contó una en cada una de “Las mil y una noches. Me costa de Margarita, que ya está escribiendo otro libro con nuevas historias, así que va a dejarle al pueblo jienense una historia del mismo, hecho de intrahistorias que diría Unamuno.
    La novela narra secretos de la casa, ¿cómo no iba a tenerlos una casa con tanta historia y diversas generaciones? Hay que desentrañarlos, como las flechas que aparecen en el dorso de los platos de cerámica. Las cosas nos sobreviven y comunican, pero hay que dejarlas en su esencia, todo lo más restaurarlas en manos de una buena restauradora como Margarita, que ha salvado cuadros de familia a base de entelados y pigmentos. Incluso ha rescatado una Madonna, una Virgen que adquirió en el mercadillo de El Rastro en una situación penosa, lamentable, pero que ella estuvo segura de poder devolver a la vida. Lo hizo, cuando, mirando sucesivos libros encontró un modelo similar, un prototipo que pudiera servirle de referencia. Y el cuadro, la Virgen, recobró el esplendor en sus manos prodigiosas.
Hay una y mil historias en el libro, reales o imaginarias, vividas o soñadas… siempre fabuladas.     Además de la citada mesa, donde estuvo el cuerpo del carmelita místico San Juan de la Cruz, la autora cita unas piedras en el campo, junto al río y cuenta que el pueblo guarda la tradición que allí reposó Santa Teresa de Jesús, la santa andariega de Ávila, camino de Beas de Segura, a juzgar por la descripción que la monja fundadora hace en su libro de Las Fundaciones.
    Margarita, autora de “Los recuerdos no se olvidan” habla también de cocina, de platos sabrosos que se preparaban por la cocinera en la casa de los abuelos, para llevar al campo, sobre todo el arroz caldoso con conejo salvaje, típico de la zona, así como los platos de caza. Hoy su familia cuando va, hace lo mismo, pero ya sin cocinera y con platos, preparados y listos para comer. Los tiempos son otros y eso se divisa en las cuatro generaciones que habitaron o disfrutaron la casa: los abuelos que la construyeron, sus padres, ella y su marido, así como sus hijas y desde hace unos años, también nietas. Una acaba de nacer hace unos días y también conocerá la casa. Las generaciones más recientes residen en Madrid, pero vuelven con frecuencia a Sorihuela de Segura y a la casa, para confirmar la leyenda humana del eterno retorno. 

Margarita Díaz Leal
Margarita Díaz Leal

sábado, 18 de marzo de 2023

MARGARITA Díaz Leal presenta su libro "Los recuerdos no se olvidan" en día 24 de marzo


    18.03-2023.- Madrid.- Margarita Díaz Leal, ha escrito un libro  de recuerdos, bajo el título de "Los recuerdos no se olvidan", editado por Círculo Rojo.

Una antigua mesa de su casa palacio, cuenta toda la historia de los muebles, su familia, su época...  

  ** La presentación del libro tendrá lugar el día 24 a las 19,00 horas en el Centro Mercado de Ibiza. 

viernes, 3 de marzo de 2023

MARGARITA DÍAZ LEAL presenta su primera novela "Los recuerdos no se olvidan" en el Centro Cultural Mercado de Ibiza de Madrid

Margarita Díaz Leal, escritora y pintora

Bargueño de los documentos



L.M.A.
Fotos: Julia Sáez

4/3/23.- Madrid.- La primera novela de la pintora Margarita Díaz Leal, "Los recuerdos no se olvidan", se presentará al público por la escritora Julia Sáez-Angulo en el Centro Cultural Mercado de Ibiza en Madrid. El libro ha sido publicado por la editorial Círculo Rojo.
El acto tendrá lugar el viernes, 24 de marzo, a las 19 horas.
    Sinopsis: Al heredar una casa antigua en un pueblo de Jaén, la nueva dueña decide reabrir la misma después de muchos años abandonada para empezar una completa restauración y se encuentra con una sorpresa inesperada. Todos los muebles le hablan y le cuentan la vida de sus antiguos dueños. Ella va descubriendo poco a poco las historias de sus antepasados de los últimos doscientos años. Todas esas historias le hacen recordar muchas vivencias que había olvidado con el paso del tiempo. Una fantasía real, llena de historia y costumbres que rememoran la vida de una familia.

Margarita Díaz Leal (Linares. Jaén, 1951), donde pasó sus primeros años. Más adelante, se trasladó a Madrid a estudiar, primero en un internado, donde nació su afición por la lectura. Posteriormente, realizó estudios superiores de arte y pintura, y fue alumna en la Academia de Eduardo Peña. Se especializó en Artes Aplicadas al Libro. Ha realizado varias exposiciones de pintura individuales y colectivas en diferentes ciudades y ha participado en multitud de concursos de pintura y dibujo, siendo finalista en varias ocasiones. Estos últimos años ha compaginado su actividad de pintora con la escritura, su gran afición, así como con la ilustración de libros.
    Margarita Díaz Leal perteneció a la asociación artístico-literaria ARTLETER, dirigida por María Fraguas, primero, y, después por María Robles. 
Margarita Díaz Leal junto a la galerista Rosa María Manzanares (2023)