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sábado, 9 de noviembre de 2019

Charo Rincón: Belleza, Arte y Matemáticas en la exposición de la galería Ra del Rey


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Charo Rincón en el centro, junto a Julia Sáez-Angulo, Antonio Alvarado, Liane Katsuky y Adriana Zapisek

Paz Muro habla de la exposición junto a Charo Rincón y Carlota Cuesta



Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek

            10/11/19 .- Madrid .- Pocas veces la belleza, el arte y las matemáticas se han unido para ofrecer una obra artística tan pura y hermosa, como en las 50 esculturas de Charo Rincón que se exhiben en la madrileña galería Ra del Rey.  La inauguración estuvo animada con la presencia de artistas y coleccionistas. Cuando yo me fui, ya se habían vendido cinco piezas. La madera, hilos, varillas de aluminio y algún plástico que otro conforman los materiales de las obras expuestas. 

            “Las matemáticas tienen belleza y romance. El mundo de las matemáticas no es un lugar aburrido en el que estar. Es un lugar extraordinario, merece la pena pasar el tiempo allí” con esta cita de Marcus de Sautoy, se abre un cuidado catálogo en formato cuadrado con espirales, en el que se acogen todas las obras expuestas y distribuidas en un montaje armónico y acertado por Paz Santos y Ra de Rey. Un texto de Scardanelli (el sosias de la poeta Encarna Pisonero) comenta los sueños de razón de la autora/escultora.

            Medio centenar de piezas en grande, mediano y pequeño formato dan cuenta de la proporción y presencia del número latente y se hace palpable y visible en figuras que alcanzamos a reconocer como la cinta de Moebius o la espiral de Fibonacci con su secuencia numérica, amén del nautilus, cilindros, conos... en suma: superficies regladas, fractales, cuadrado mágico, hiloramas, espirales, curvas de persecución, Pitágoras, números... La Geometría muestra su plasticidad y lirismo cuando se hace arte.

            Charo Rincón es profesora de Matemáticas y quienes la conocen sabían que tarde o temprano iba a desembocar en una artista visual potente. La pintora Carlota Cuesta que la ha retratado con sus gafas y perrito dentro de una cinta de Moebius en la contraportada, hizo una presentación de la autora, no exenta de humor en la que dijo que una de las cosas que aprendió de Charo Rincón es a no desechar alegremente los viejos libros de matemáticas, porque encierran un tesoro. Pitágoras se paseaba libremente en espíritu por las esculturas de esta artista visual, que vence la entropía como nadie y domina el caos como San Jorge al dragón. Paz Muro también hizo entrada con su verbo sabio.

            Los títulos dinamizan la interpretación y dirigen  con frecuencia la mente del espectador de las obras cuando se quiere ir por los cerros de Úbeda. Charo Rincón no se ha querido centrar en las matemáticas puras a la hora de titular sus obras y se ha ido a la naturaleza y la geografía para centrar esos títulos: Pájaro de fuego, Urogallo,  Paisaje lunar, Caja de juegos, Jaula, Punto de cruz, Nijinsky, Una colmena en la cabeza...

            En la inauguración vimos caras conocidas como Alcorlo, Carmen Pallarés -gratamente asombrada por la las obras-, Antonio Alvarado, María Jesús Aragoneses, Carmela Saro, Cristina Torre Cervigón, María José... y hasta Ra del Rey, que llegó un poco tarde para aparecer en escena como una reina.



Liane, Julia, Charo y Carmen Pallarés
Paz Muro
Carmen Pallarés, Julia Sáez-Angulo y Liane Katsuky
Carmen Pallarés y Julia Sáez-Angulo
Liane y Adriana
           
 Exposición de Charo Rincón


jueves, 3 de junio de 2010

Fernando Garrido, arquitecto sabio y octogenario, proyecta una capilla en Fátima





Julia Sáez-Angulo


Fernando Garrido, de brillante carrera como arquitecto, proyecta una capilla para los Padres Carmelitas en Fátima (Portugal), después de haber cumplido los 80 años. Recientemente ha presentado sus dibujos taurinos en la galería Paz Feliz.

De joven quiso ser torero porque su abuelo, su padre y sus hermanos eran todos médicos o cirujanos y algunos de ellos asistían en las plazas de toros a los matadores. “Mi padre salvó en una ocasión a Manolete, pero desgraciadamente murió más adelante en otra plaza”, cuenta Fernando Garrido (Linares. Jaén, 1930).

Le gusta la fiesta de los toros y le parece indigno que los políticos se metan en prohibiciones sobre la misma. “Han de ser los ciudadanos, de modo individual, los que decidan acudir o no a la plaza. La política intoxica y destruye con frecuencia la libertad de opción”, señala el arquitecto. “España y el arte español no se comprenden sin la fiesta taurina”.

Garrido ha llevado a cabo, numerosos edificios institucionales o de viviendas, pero también casas individuales de urbanizaciones privadas que no están a la vista pública. “Me hubiera gustado proyectar una plaza de toros, pero nadie me la encargó. Tengo ciertas ideas al respecto”.

Entre sus obras más destacadas: dos edificios especiales contra el viento de Levante, en La Manga del Mar Menor (Murcia); otro gran edificio en Burgos, con almenas de cobre, que fueron retiradas sin su permiso en una restauración posterior; varias casas en la urbanización de La Florida de Madrid; en Lugo; en Algeciras, una construcción en forma de caracola, que más tarde vio "copiada" en el pabellón soviético de la exposición de Oxaca... "Ellos habia pretendido hacer una hoz en vez de mi caracola".

Arte con los dones del Espíritu Santo

Trabajó en su día con Gratiniano Nieto, director general de Bellas Artes, del que guarda un buen recuerdo. Fernando Garrido dice que “en la vida y el arte hay una relación y tensión entre los sentidos y la razón; de los primeros deriva la sensibilidad y de la segunda, la inteligencia. Cada creador artístico mezcla de manera diferente una y otra”.

Para ser un buen arquitecto hay que tener los dones del Espíritu Santo, explica con ingenio F. Garrido: “hay que atreverse a enfrentarse a un proyecto (fortaleza); se ha de estar preparado (ciencia); consultar a un buen profesional o colega (consejo); ejecutar la obra (entendimiento y sabiduría) y ponerla a disposición del cliente y de los ciudadanos (caridad)”.

Entre sus numerosas exposiciones de dibujos, recuerda una que hizo sobre arquitectura madrileña en la que vendió todo. Habla con placer de Gutiérrez Soto ha dejado tras de sí “un estilo madrileño muy digno” y del arquitecto finlandés Alvar Aalto. La iconografía religiosa y las escenas taurinas, como ya se ha dicho, son otros de sus temas

Fernando Garrido recuerda con orgullo la preparación exigente que se requería en su tiempo para hacer Arquitectura: “Se nos pedían dos años de Matemáticas –Exactas- y de dibujo lineal a mano y plumilla, sin ayuda de ordenador alguno como ahora”.

“El dibujo era y es la clave en las artes plásticas, como lo es el solfeo para la música. Hay que dibujar mucho, cada día para tener dominio. Si no se dibuja bien no hay arte que valga. El dibujo es la forma o la interpretación correcta de la forma. El color ya es otra cosa: gracia personal. No tiene normas”.