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sábado, 15 de junio de 2024

Felipe VI: una década de reinado

S.M. Felipe VI (Foto Wikipedia)


Víctor Morales Lezcano

    El pasado jueves, 13 de junio, la Fundación Pro Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España celebró una solemne sesión académica titulada Felipe VI: una década de reinado, en su permanente sede institucional. Se trató de una sesión que alcanzó cerca de cinco horas de duración, comprendidos los intervalos para distensión de los ponentes y del público.

Luis María Cazorla Prieto, que preside la Fundación convocante, abrió el panorama de las tres mesas redondas que vertebraron la convocatoria: “¿Una ley para la Corona?; “La institución monárquica: legitimación por ejercicio; y “Los poderes del rey constitucional”; expuestas con el rigor de oficio propio de las autoridades académicas que las desarrollaron.

Dentro del marco final de la sesión, encabezada por Manuel Pizarro Morenopresidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, vino a protagonizarla Miquel Roca Junyent, uno de los “padres” de la constitución española aprobada en las Cortes el 31 de octubre de 1978 y todavía superviviente, cuya alocución llenó el auditorio de concisas, claras y densas reflexiones sobre el leitmotiv del Pacto de Estado en cuanto acto y ejercicio necesitado de coraje y clarividencia.

La convocatoria de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación no ha podido convocarse en momento más oportuno, no solo honrando la década del reinado de su majestad Felipe VI, sino también en una hora crítica para el estado de salud política de los países (monarquías y repúblicas) que integran la Unión Europea.

viernes, 6 de junio de 2014

Tras la abdicación del rey, ¡viva el rey Felipe VI! ¡Viva la Constitución!







Julia Sáez-Angulo

            Ha llegado el momento del relevo institucional en la jefatura del Estado de España por la abdicación del rey don Juan Carlos de Borbón. La continuidad constitucional que establece la dinástica señala a don Felipe de Borbón y Grecia como heredero y sucesor. Así se quiso en la Constitución Española de 1978, escrita en el último tercio del siglo XX, en la que la primacía del varón sobre la mujer aparcaba a la hija mayor del rey como sucesora.

            Algunos “padres de la patria” que la redactaron, como el profesor de Derecho Político Sánchez Agesta y el filósofo Julián Marías, declararon a mis preguntas para una tesina de derecho comparado en la Sociedad de Estudios Internacionales del año 1982 sobre “La Jefatura del estado en las monarquías europeas”, que se trataba de una cuestión de “ideas y creencias” al decir de José Ortega y Gasset.  En teoría todos afirman que la mujer es igual que el varón ante la ley, pero en la ideas profundas, soterradas en el inconsciente colectivo, todos saben que es mejor un varón para reinar (¿?) El diputado parlamentario señor Cañete está también en esta línea a juzgar por sus declaraciones recientes. Ciertamente había otras razones familiares.

            Dicho esto, cabe añadir que para el resto de los españoles da igual que sea hombre o mujer quien suceda al monarca, por cuanto sólo afecta a una familia dinástica y por tanto en nada influye a sus derechos ciudadanos generales. ¿Cuestión de imagen? Es preferible opinar y luchar por los hechos que por la imagen.





La compleja y sutil tarea de reinar

            Una vez que Juan Carlos I ha abdicado, le sigue su hijo Felipe VI, a quien le espera una tarea de reinar y no gobernar, tarea que es sutil y compleja porque ha de moderar poderes y situaciones ante las crisis, conflictos y leyes. Esta tarea es mucho más importante que la de simple mayor alto funcionario del Estado. Ha de arbitrar la situación regional o las leyes conflictivas sobre la vida humana antes y después de la  concepción del nasciturus. El rey Balduino lo hizo muy bien, pero en España las cosas son distintas con los Borbones. La tradicional monarquía católica se enfunda hoy en una ceremonia laica de sucesión y el agnosticismo está cercano.

            El rey necesita auctoritas más que potestas, para estar a la altura del papel que ha de desempeñar. El rey ha de seguir siendo el primer y gran embajador en las relaciones exteriores, algo que difícilmente conseguiría un presidente de república, dado el país de tono medio que somos. En ese papel ha de ser una cabeza importante para Iberoamérica, donde la Corona de España tiene todavía cierto carisma. El rey ha de estas sensible en fondo y forma ante los más necesitados.

El rey ha de ser la partícula coagulante de un país centrífugo desde su nacimiento; el ejemplo de Isabel I y Fernando de Aragón lo anunciaron. Y sobre todo, el rey ha de ser virtuoso, ejemplar, modelo, si quiere permanecer en su cargo. Él y su familia, porque la idea de respeto y amparo sólo cabe en ante un monarca juicioso y sereno, por lo que necesitará un cónyuge que le siga y ayude, y buenos consejeros para que le asesoren.

La familia real no ha de ser una más en la sociedad, sino una representación adecuada de comportamiento y exigencia. Nobleza obliga. Guardar las formas, porque las formas salvan,  y entregarse al duro trabajo que exige el respeto que los demás vayan a profesarle. Decoro es la palabra.

No cabe impacientarse ante los republicanos recalcitrantes, de corte asambleario y no democrático. En la Universidad Española de los 70ª tuvimos que sufrir el avasallamiento de sus modos. En la democracia Cristiana había que luchar contra dos dictaduras: la de Franco y la marxista manipuladora de las asambleas estudiantiles hasta la extenuación. Recordarlo es enfermar. Aquellos no son constitucionalistas y no pueden presumir de República ejemplar en el pasado, por más que en última instancia fuera derrocada por el golpismo militar. Da risa cuando ponen a la II República como ejemplo, con artículos como el séptimo de su Constitución, que excluía a españoles y creencias. Al menos, la primera república sostuvo la bandera rojigualda que evita fracturas.





No lo tiene fácil Felipe VI, ni dentro ni fuera de su entorno, pero le vamos a ayudar muchos de los que creemos en la democracia y sabemos, que hoy por hoy, la monarquía parlamentaria es lo mejor que puede tener España.

Para terminar, un agradecimiento al rey Don Juan Carlos y particularmente a la reina que ha estado más en su sitio (ójalá Felipe VI tenga tanta suerte como su padre en cuanto al papel de su esposa). Al rey porque pilotó la nave difícil de las libertades y la democracia en momentos difíciles. Su intuición le hizo mover el timón con acierto. El final no ha sido tan glorioso, pero no reconocer su trabajo en el pasado  o no agradecérselo sería injusto. Cuando el rey abdica, aunque sea la primera vez que se presenta en esta Constitución, ¡viva el rey!

           
           
           

            

viernes, 2 de noviembre de 2012




Diego Medrano: "Historia golfa de las monarquías hispánicas"




L. M.A.




           Historia golfa de las monarquías hispánicas es el nuevo libro que acaba de publicar la editorial Berenice, obra de Diego Medrano. Se trata, como dice su autor, de un ensayo de “historia-punk” en el que se repasa la vida de algunos de los monarcas y personajes en torno a la corona española que se pueden considerar dentro de la categoría de lo que el autor llama la "golfemia regia".
Cuajado de referencias culturales actuales e históricas y paralelismos tan chocantes como inspiradores, esta guía regia, que va desde Sigerico hasta el último Borbón coronado, no dejará a nadie indiferente por la provocadora visión que tiene sobre sus vidas. Historia golfa de las monarquías es, en definitiva, como comenta su autor, Diego Medrano, “otra forma de ver la historia, marcada por la ironía, el humor, el escepticismo y la erudición tan copiosa como musicalmente tratada, no apto para sensibles cuanto para completos caníbales de la cultura y la vida”.

           En este recorrido por la galería de lo que su autor denomina la golfemia regia, para referirse a todos aquellos reyes y reinas que han vivido una auténtica vida real, con sus fortalezas y sus enormes debilidades, con sus vicios y sus escasas virtudes, Medrano nos muestra un elenco de seres descarriados y demuestra, entre otras cosas, cómo parece inherente a la figura del monarca el devaneo con todas, absolutamente todas, las artes y las costumbres de la sociedad.

          Evidentemente, la figura del rey actual será una de la más llamativa, no sólo por su actualidad sino por los paralelismo con sus antecesores de todas dinastías y calaña. “Los Borbones, creo, han peleado mucho contra los demás y poco, muy escaso, contra sí mismos. Han pecado por añadir una nota pedante, de demasiada unidad aristotélica (tiempo, relato, lugar). Deben enterarse, por ejemplo, que la identidad sexual es un rol socialmente impuesto del que es posible salir”, comenta el autor.


           Diego Medrano, valiéndose del anacronismo como motor inmóvil, del ensayo-collage como marco general para el conjunto, y de una auténtica investigación de perfiles o ramalazos psicológicos y no tanto de hechos, erige una primera entrega de lo que él denomina historia punk, en la que, entre otras cosas, recuerda como Isabel II le dice a su marido, Francisco de Asís: “¿Qué se puede esperar de un hombre que en su noche de bodas lleva más encajes que la novia?”.


       Sobre Diego Medrano se ha dicho mucho por su vida de golfemia, pero es el actual niño terrible de la literatura española y viene avalado por comentarios de influyentes personalidades de la crítica cultural española: Luis Antonio de Villena, Luis Alberto de Cuenca, Ana María Moix, Pere Gimferrer, Antonio Gamoneda, Leopoldo María Panero...
Del autor han dicho: “El Kafka español” (Leopoldo María Panero), “Trino del diablo” (Luis Antonio de Villena), “Inventiva verbal y pujante y asoladora vitalidad creadora” (Pere Gimferrer), “Medrano es una bomba envuelta en papel de seda.”» (Ana María Moix), “Sol negro de la melancolía nervaliana, antídoto contra el desamparo” (Luis Alberto de Cuenca).

Diego Medrano (Oviedo, 1978) es autor de las novelas El clítoris de Camille (2006), Una puta albina colgada del brazo de Francisco Umbral (2008) y Tapa el sol con el pulgar (2009). Ha publicado los libros de relatos La soledad no tiene edad (2007), Los sueños diurnos (2006), Sobrevivir puede ser muy divertido (2009) y Dejemos el pesimismo para tiempos mejores (2010).
Su labor poética cuenta con los siguientes títulos: A veces cuerdo (2008), El hombre entre las rocas (2005), El viento muerde (2007) y Agua me falta (2008). La primera entrega de sus diarios vio la luz como: Diario del artista echado a perder (2006). En el año 2007 fue elegido Premio de la Crítica de Asturias en la modalidad de columnismo literario por, en palabras del jurado: “Una literatura siempre más allá de la vida”.

Su correspondencia completa con Leopoldo María Panero queda recogida en el volumen: Los héroes inútiles (2005). Ha escrito más de 300 columnas para el periódico asturiano El Comercio.