Mostrando entradas con la etiqueta Movida Madrileña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Movida Madrileña. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de septiembre de 2020

LA MOVIDA MADRILEÑA COMO NUNCA LA HABÍAN CONTADO




        L.M.A.

     Madrid, 9 de febrero de 1981. Los más modernos de la capital se acicalan para asistir a un concierto en la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica, que con el tiempo se convertirá en un hito al ser considerado como el comienzo de la Movida Madrileña. Nadie quiere perdérselo: allí estará la joven Adela, hija de una actriz retirada y un marqués; Diana, que tiene oscuros tratos con siniestros personajes que la buscan por la ciudad; Teo, el novio de ésta, que aspira a consagrarse como el cantante de moda; Ric, novio de Aldo, el chico para todo que arregla tuberías atascadas. Al concierto también acudirá Siberia, esa diosa punk que brilla con luz propia y parece atraer a todos y todas.

La mañana del día siguiente ya nada será igual: uno de ellos aparecerá muerto en un portal del barrio de Malasaña y todos, de alguna manera, habrán perdido parte de su inocencia.


«Me gustaría decir que es una «crónica sentimental» o, como hubiera dicho Carmen Martín Gaite (quien tiene más de un homenaje en la novela), unos «usos amorosos de la Movida madrileña». Pero esto no quiere decir, para nada, que sea una novela romántica. No lo es. Es una novela sobre unos personajes que van a tener que quererse (o no) en un contexto mucho peor al esperado, en un mundo que no es para el que fueron educados. Es lo que les ocurrirá a Aldo y Ric, una pareja de hombres homosexuales, educados en los roles de género, que tendrán que inventar una nueva forma de quererse sin tener referentes. Su historia es la de muchas personas que vivieron aquella época y que tuvieron que enfrentarse a problemas que, como digo, no vieron venir». Enrique Llamas
Enrique Llamas nació en Zamora en 1989, y a los diecisiete años se trasladó a Madrid, donde reside actualmente, para estudiar Ciencias de la Información. Tras formarse en el mundo de la radio en programas de contenido cultural, se ha especializado en el mundo de la comunicación de las artes visuales. Colabora habitualmente en diversos medios realizando entrevistas y escribiendo sobre literatura y teatro, y continúa muy ligado al ámbito universitario coordinando encuentros literarios entre escritores y estudiantes de las artes visuales. Por Los Caín, un thriller rural publicado por AdN, recibió el premio Memorial Silverio Cañada 2019 al mejor debut de novela negra. Todos estábamos vivos es su segunda obra.

martes, 28 de diciembre de 2010

Antonio Villa-Toro pinta la Mezquita de Córdoba a través del subconsciente



“Rizomas”
Antonio Villa-Toro
Fundación FiART
c/ Almirante, 1. Madrid
Diciembre, 2010 hasta el 28 de febrero de 2011




Julia Sáez-Angulo



La trayectoria del artista Antonio Villa-Toro (Córdoba, 1949) es la conquista progresiva de la libertad en la Pintura. De la figuración casi realista de sus orígenes, a la libertad de ahora, pasando por expresionismo expansivo de los 80, dentro de los años locos de la Movida Madrileña a la que perteneció y de la que se separó en su día.

Actualmente Villa-Toro presenta su último trabajo plástico en la madrileña Fundación FiART bajo el título, quizás inadecuado de “Rizomas”, nombre que alude a las raíces alternativas de una planta, (en botánica y en el diccionario de la RAE: rizoma: “Tallo horizontal y subterráneo, como el del lirio común”).
El pintor ha expresado en la obra a su amada mezquita de Córdoba natal, visitada desde la infancia, en una larga serie de cuadros que supera el medio centenar. En esta pintura hay formas libre y expresión del color, algo que define plenamente la pintura de Villa-Toro en esta última etapa. Pintura que a veces parece acercarse a las líneas onduladas y prolongadas de Munch aunque sin el dramatismo del pintor noruego.

Rojos, naranjas, azules y negros que conforman los espacios para dar plasticidad “al subconsciente” al decir de Villa-Toro, que lo entronca con cierto surrealismo que él cultivó en ciertas alusiones de la pintura de su pasado. Para el autor cordobés, en el arte hay una cierta “vuelta al orden”, después de la caída de las Torres Gemelas, un orden que está ahí como un humus, del que se pude discrepar en cualquier momento.


Asumir las propias contradicciones

Villa-Toro se define como artista de contradicciones, precisamente para evitar las trabas y dejarse llevar por los impulsos más profundos y no atarse a las convenciones de la moda o lo que se lleva en arte, trampa de muchos artistas. No quiere límites en el color ni en la forma. Cree en la pintura como geografía infinita para plasmar su pensamiento consciente o inconsciente; esa creencia en la grafía y cualidad de la pintura no se la va a quitar nadie.


El pintor cordobés expuso recientemente una amplia retrospectiva en la Casa de la Moneda en Madrid, en la que daba cuenta de su trayectoria y búsqueda. El arte es un camino sin fin mientras haya vida y Villa-Toro lo sabe y lo practica desde su estudio solitario en la Sierra Norte de Madrid.

La Fundación FiART está dirigida por la crítica de arte Alma Ramas

.