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domingo, 5 de abril de 2026

Bélgica: y IV. MUSEO MAGRITTE EN BRUSELAS. ATRACTIVA MUSEOGRAFÍA, AUNQUE FALTAN GRANDES OBRAS DEL PINTOR SURREALISTA

Museo Magritte. Bruselas


Julia Sáez-Angulo

Fotos Adriana Zapisek

Bélgica.- 6/4/26.- El Museo Magritte, situado en el Barrio Real de Bruselas, está dedicado a la obra del artista surrealista belga René Magritte. Forma parte de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica. Inaugurado en 2009, el museo es todo un despliegue didáctico sobre el artista y su obra a base de 230 piezas con paneles explicativos fotografías, dibujos, carteles, cartas, esculturas, láminas, documentos, partituras musicales, películas e infinitas citas del autor. Las pinturas no son precisamente las más importantes o características de Magritte, porque ya están situadas en otros museos de arte contemporáneo. 

Una institución, en suma, que cuenta con una atractiva museografía desplegada en tres pisos, que recorren cronológicamente la trayectoria del pintor y se comienza por el tercero. Actualmente el Museo Magritte cuenta con un préstamo de más de una veintena de obras originales del autor, procedente de colecciones privadas y que permanecerán en el Museo Magritte durante seis meses.

Entre las obras expuestas de modo permanente en el Museo Magritte se encuentran: una de la serie L’Empire des lumières –El Imperio de las luces–; Le domaine d’Arnheim –El dominio de Arnheim–; La magie noir –La magia negra–; La réponse imprévue –La respuesta imprevista–; L’Homme de la mer –El hombre del mar–, o la Page Blanche –La página blanca–, la última obra completa del artista.

Pero, las obras más destacadas de su producción son El hijo del hombre (1964), La traición de las imágenes ("Esto no es una pipa", 1929), Los amantes (1928), Golconda (1953) y El imperio de las luces (1953-54). 

La pintura de Magritte es un despliegue de nubes, pipas de fumar, sombreros bombín como el que él mismo lucía, pájaros, huevos, rostros ocultos o velados... 

Entre las numerosas citas de Magritte desplegadas a lo largo del museo se podrían destacar: “La mente ama lo desconocido. Le encantan las imágenes cuyo significado desconoce”. “No he tenido una idea, sólo he pensado en una imagen”. “No hay respuestas en mis pinturas, sólo preguntas” 

        René François Ghislain Magritte (1898-1967) fue el surrealista belga que más influyó en la pintura de su país en el siglo XX. Sus imágenes, a diferencia de otros surrealistas, no están inspiradas solo en los sueños, sino que plasma la realidad sacando su esencia, y consigue, por un lado, imágenes sorprendentes e ingeniosas, y por otro cuestiona esa misma realidad.

    Magritte fue un surrealista conceptual, interesado en la ambigüedad de las imágenes, de las palabras y en investigar la extraña relación entre lo pintado y lo real. Para ello explora lo que hay de mágico en lo cotidiano, según explica Miguel Calvo Santos.

    Influido por Giorgio de Chirico,  pinta paisajes misteriosos, con significados ocultos, silencio y gran sentido del humor. La realidad es para él una ilusión, una trampa, por ello, explora a lo largo de su carrera el espacio real frente a la ilusión espacial, que es la pintura misma.

    Magritte es hoy una institución en sí mismo en Bruselas, un icono de la ciudad, aunque no naciera en ella, pero en Bruselas residió y adoraba las calles de su centro histórico, cervecerías y, sobre todo los cafés, donde se reunía con otros surrealistas... Como artista, Magritte, al igual que Dalí (surrealista onírico) no se dejó llevar por el rigor impositivo del Manifiesto Surrealista de André Bretón

    Magritte ha influido notablemente en la publicidad, ciertas viñetas de cómic e incluso en el arte pop. El artista belga ha enseñado a los espectadores a mirar con ojos atentos, la ambigüedad que la realidad provoca, porque él supo desafiarla en su pintura.

Más información https://www.youtube.com/watch?v=kL3xaohEzNU







martes, 7 de septiembre de 2021

"LA MÁQUINA MAGRITTE" en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

René Magritte

 

    L.M.A.

    07.09.-2021.- Madrid.- El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta el lunes 13 de septiembre la primera retrospectiva en Madrid dedicada al artista belga René Magritte (1898-1967), uno de los máximos representantes del surrealismo, desde la celebrada en 1989 en la Fundación Juan March. El título de la exposición, La máquina Magritte, destaca el componente repetitivo y combinatorio en la obra del pintor, cuyos temas obsesivos vuelven una y otra vez con innumerables variaciones.

    Comisariada por Guillermo Solana, director artístico del museo, la exposición cuenta con la colaboración de la Comunidad de Madrid y reúne 95 pinturas procedentes de instituciones, galerías y colecciones particulares de todo el mundo, gracias al apoyo de la Fundación Magritte y de su presidente, Charly Herscovici. La muestra se completa con una selección de fotografías y películas caseras realizadas por el propio artista. Tras su presentación en Madrid, La máquina Magritte viajará a CaixaForum Barcelona, en una nueva colaboración con la Fundación "la Caixa".

    Estarán en la inauguración Marta Rivera de la Cruz, consejera de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, y Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen y comisario de la exposición.

René Magritte. El pájaro de cielo, 1966. Colección privada c/o Di Donna Galleries, Nueva York. Courtesy Ludion Publishers. © René Magritte, VEGAP, Madrid, 2021

lunes, 10 de junio de 2013




  reflejos
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Reflejos.
De Van Eyck a Magritte
 
  Del 10 de junio al 15 de septiembre de 2013
Acceso gratuito
Hoy se ha abierto al público en el Museo Thyssen-Bornemisza la sexta entrega de la serie . El juego entre imagen real e imagen reflejada es el tema elegido para esta nueva instalación de obras de la colección permanente y en la que maestros antiguos y modernos vuelven a convivir en un mismo espacio.    
   
En Reflejos. De Van Eyck a Magritte, artistas de distintas épocas demuestran su dominio de la técnica al servirse de metales, cristales, espejos y diversas superficies reflectantes para mostrar detalles que han quedado fuera del cuadro o que permanecen ocultos en la escena representada y, en un alarde narcisista, aprovechan incluso para retratarse a ellos mismos pintando tras su caballete. Un juego visual que cuestiona al propio observador de la obra sobre qué es realidad y qué es reflejo dentro de cada lienzo. 


martes, 2 de octubre de 2012




Museo Magritte en el Monte de las artes de Bruselas





Julia Sáez-Angulo

         El Museo Magritte de Bruselas es hoy una de las atracciones turísticas y artísticas de la capital belga, junto al Museo Horta, el Atomium o el Teatro de Marionetas, amén de la Grande Place.  Tres años de andadura para mostrar la obra de uno de los representantes del movimiento surrealista conceptual o ideográfico, no en balde René Magritte (Bruselas 1898 – 1967) se dedicaba a la publicidad.

         Mientras Salvador Dalí (1904 – 1989), al igual que otro pintor belga del surrealismo, Paul Delvaux (1897 – 1994), son más oníricos y sus imágenes parecen salidas de sueños o pesadillas, Magritte, concibe una imagen plenamente consciente, contradictoria o sorprendente ante la mirada del espectador. Tanto Dalí como Delvaux llevan su arte al gran formato, mientras que Magritte suele contenerse en el pequeño y mediano en su mayoría.

         Situado en los Museos Reales de la Plaza Real, se sube desde la Gran Place que el pasado fin semana estaba atiborrada con un gran escenario de música, al igual que la Plaza del Ayuntamiento de Brujas, con una gran feria de gastronomía, lo que desvirtúa los hermosos espacios urbanos y se hurtan a los turistas y visitantes puntuales (algo parecido a lo que sucede en la Plaza Mayor de Madrid cuando instalan carpas que le roban su belleza).

         El Museo Magritte está dividido en tres pisos y la visita comienza de arriba abajo. Un recorrido cronológico de la vida artística y evolución del artista en un montaje hermoso quizás algo oscuro porque la baja de luxes quiere proteger las fotografías y documentos abundante y expuestos; quizás fuera mejor que se expongan facsímiles para facilitar la visión.

 La mejor parte de la obra de Magritte se encuentra en el tercer piso, donde se encuentran obras más maduras. Hay grandes piezas como “La magia negra” (1945) o “La página en blanco”  (1967), si bien muchos cuadros de Magritte se encuentran en grandes museos europeos o americanos, algo así como si el museo de Bruselas hubiera llegado algo tarde a su constitución.