Julia Sáez-Angulo
15/9/25.- Madrid.- En estos días, tiempos de insultos en el Parlamento, censurados o borrados por su presidenta Francina Armengol (como si sintiera vergüenza propia o ajena. ¿Quién es ella sola para hacerlo?), se barajan de modo alegre y/o ignorante, las palabras genocidio y nazi. Veamos que dice el Diccionario de la Real Academia Española, RAE.
Genocidio: Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad
Nazi: Perteneciente o relativo al nacionalsocialismo. nacionalsocialista.
Según la ONU, el genocidio se define en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948 como los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Estos actos incluyen la matanza de miembros del grupo, la lesión grave a su integridad física o mental, el sometimiento a condiciones de vida que provoquen su destrucción física, la imposición de medidas para impedir nacimientos, y el traslado forzoso de niños del grupo a otro.
El uso incorrecto por cálculo o deseo de polarización es algo que se viene observado, principalmente entre los políticos que son los que siembran la discordia desde la más alta tribuna a la más miserable, sobre todo si tienen inmunidad, porque saben que pueden permitírselo sin pena o sanción alguna. Su ejemplaridad es cero.
Y lo más curioso es que acusan al otro de insultar, sin ver la viga en su ojo, en un recíproco tiroteo verbal cansino, que los hace despreciables. Su argumentario, redactados en las cloacas de sus sedes, producen vómitos. Filibusteros natos.
La diferencia principal es del genocidio, respecto a delito de lesa humanidad, es que se trata de un crimen específico que se comete con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, mientras que los crímenes de lesa humanidad son actos atroces (como asesinato, tortura o deportación) que se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil. En esencia, el genocidio es una forma particular de crimen contra la humanidad, definida por la intención de aniquilar un grupo.
Delito de genocidio es el de aquellos terroristas árabes como Hamas, que pretende exterminar al Estado de Israel con todos sus habitantes, “desde el río hasta el mar”. Desde el Jordán hasta el Mediterráneo. Genocida son también aquel los que escriben y lucen en sus pancartas: “No al Estado de Israel”, equivalente al exterminio de sus habitantes.
Los políticos y muchos de sus secuaces de partido, convierten sus insultos y palabras en patadas al Diccionario, excrecencias de ignorancia y mala baba a tope. “La mentira es hija del diablo”, dice la Escritura. Las osadías y temeridades de su incontinencia verbal los hace reos de su ignorancia y mala fe. Después llegan los “!no es esto, no es esto!” del filósofo.
Lo que sucede en Gaza es atroz, matanza de civiles, aunque las fuentes sean casi siempre las de Hamas, pero no olvidemos que el deus ex machina comenzó con la matanza y secuestro de más de mil israelíes, que Israel tiene que defenderse de quienes piden su exterminio "del río al mar". La paz pasa por el reconocimiento mutuo de Estados de Israel y Palestina, más que el llegado de fuera. Y como señaló Solzhenitsyn, la paz pasa, más que por los Estados, los partidos políticos, por el corazón de cada hombre, de quien le está vedado matar.
Clinton, ex presidente USA, ha declarado que los palestinos nunca quisieron la paz, sino destruir al Estado de Israel, por eso el conflicto se perpetúa.
Alemania se cuida mucho de no herir sin causa muy grave a Israel, a los judíos, dado los pasados episodios de su Historia- España debiera hacer lo mismo para no caer o ser calificados de antisemitismo. Nuestra diplomacia es patética, máxime con intereses de Inteligencia, ya que en este campo dependemos de Tel Aviv.