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martes, 21 de abril de 2015

Homenaje al poeta Juan Antonio Villacañas en la Semana Complutense de las Letras




 Juan Antonio Villacañas con su hija Beatriz


Julia Sáez-Angulo

         21 de abril, 2015.- En la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, AEAE, ha tenido lugar un Homenaje al poeta Juan Antonio Villacañas, dentro  la Semana Complutense de las Letras. En el acto han intervenido los escritores Emilio Porta, vicepresidente de AEAE, Beatriz Villacañas, profesora e hija del poeta, y Enrique Trinidad.

         Emilio Porta recordó que recientemente la ciudad de Toledo había hecho hijo predilecto a Juan Antonio Villacañas (Toledo, 1922-2001), escritor de 32 libros de poesía y ensayo fundamentalmente, algunos de los cuales se han traducido y estudian en Universidades de Inglaterra, Irlanda y Estados Unidos. Calificó a Villacañas de gran poeta, libre de cenáculos literarios y de hombre bueno.

         Beatriz Villacañas hizo una semblanza amplia del escritor toledano, del que ella ha escrito el libro La Poesía de Juan Antonio Villacañas: Argumento de una biografía. Obra Poética 1960-1984, editada por la Junta de Comunidades Castilla-La Mancha.

         La profesora de la Complutense señaló que además de “hombre culto”, Juan Antonio fue “hombre sabio”, que escribió de multitud de temáticas: vida, amor, Dios, deporte, Toledo y otras. La poesía era para el un “conocimiento revelado de lo que sabíamos sin darnos cuenta”. Sus poemas revelan conocimiento que no está desligado de la emoción. Lo suyo era un pensamiento sensitivo. Pensamiento y meditación.

         J. A. Villacañas trabajó cuarenta años de su vida en el Ayuntamiento de Toledo y allí gozó de la tranquilidad  de la provincia para poder crear,  como señalara en su día Francisco Umbral. Con todo, el poeta toledano viajó y participó con su poesía en diversos países como Bélgica o Francia. Fue un poeta que comenzó en los 50 y publicó su primer libro en los 60. Durante el acto se citó varias veces su libro Marcha destriunfal.

         Beatriz subrayó la aportación de las liras de Villañas, que el poeta resucitó del propio Gacilaso de la Vega.

         Enrique Gracia Trinidad, por su parte, leyó una bella semblanza poética de J.A. Villacañas y recitó algunos de sus poemas, seguido de Soledad Serrano, Pablo Luque Pililla y Alfredo Villaverde, que tambien leyeron poemas del escritor.

        


domingo, 16 de febrero de 2014

“Madrid. Rutas por sus iglesias y monasterios”, libro de Alfredo Villaverde y Luis Manuel Moll





Julia Sáez-Angulo


            Un texto ilustrado con imágenes y poemas nos lleva por diez rutas que permiten seguir la tradición sacra de la capital de España. Es el libro Madrid. Rutas por sus iglesias y monasterios, escrito por los autores Alfredo Villaverde y Luis Manuel Moll, este último en el capítulo de fotos. El volumen está publicado por la editorial Dulcinea.

            Los textos de Villaverde con buena documentación y observaciones, tanto históricas como de leyendas o tradiciones, van centrando al lector en un conocimiento del origen y desarrollo del patrimonio sacro de Madrid, verdadera joya oculta de la capital de España.

            La primera ruta  comienza en la Real Iglesia de San Ginés, la más antigua de Madrid, sigue por las Descalzas Reales, el Real Monaterio de la Encarnación y la Capilla del Palacio Real.  Sería algo así como la almendra de la capital de España.

            La segunda aborda en primer lugar la catedral de Santa María la Real de la Almudena, continúa por la iglesia de Santiago y san Juan Bautista, la de san Nicolás de los Servitas, la catedral castrense, iglesia del Sacramento, la basílica pontifica de San Miguel y el convento del Corpus Christi.

            El Oratorio del Ave María es el comienzo de la tercera ruta, que continúa por la iglesia de San Sebastián, el Oratorio del Cristo del Olivar, el Real Monasterio de la Visitación y la iglesia de la Santa Cruz.

            Más cerca de la Puerta del Sol y la Gran vía, se ciñe la ruta cuarta: iglesia de Nuestra Señora del Carmen, la de san Antonio de los Alemanes a continuación; la de  Nuestra Señora de la Buena Dicha, el célebre monasterio de sna Plácido, el convento de don Juan de Alarcón y la iglesia de san Martín de Tours.

            Ceñida a la Gran Vía,  la ruta quinta con la iglesia delas Calatravas, la de san José, el Real Oratorio del Caballero de Gracia, la Real Iglesia de san Antón, el convento de la Inmaculada Concepción y la iglesia de Santa Bárbara.

            Madrid no tiene una Edad Media tan rica desde el punto de vista cristiano como la puedan tener Toledo o Santiago de Compostela, pero tiene monumento históricos de valía como el monasterio/iglesia de los Jerónimos junto al Museo del Prado, cuyo claustro se ha incorporado a nuestra primera pinacoteca. También la Capilla del Obispo, una joya renacentista, que perteneció a la Casa de Alba y hoy al Obispado, vale la pena visitar.

            La ermita de san Isidro o san Antonio de la Florida con los frescos de Goya, además de la de san Pelayo y san Isidoro tienen sus tradiciones y leyendas en el Madrid castizo, que cuenta con la simpatía de los ciudadanos de una urbe, procedentes de toda España, porque con Antonio Machado hay que concluir que Madrid es el “rompeolas de las Españas”. El Madrid sacro tiene gran valor histórico artístico, además de espiritual y el libro de Valverde y Moll lo pone acertadamente de manifiesto.