Mostrando entradas con la etiqueta Carme Portaceli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carme Portaceli. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de septiembre de 2023

La adaptación de la novela "La madre de Frankenstein" de Almudena Grandes protagoniza el primer estreno de la temporada en el Teatro María Guerrero

La madre Frankenstein es la quinta novela publicada por la autora dentro de la colección Episodios de una guerra interminable. La España de la década de los cincuenta enmarca toda la colección

Esta adaptación, dirigida por Carme Portaceli, cuenta con un gran reparto que destaca la belleza narrativa del texto


 L.M.A.

    Madrid, 27 de septiembre. El Centro Dramático Nacional estrena el próximo viernes 29 de septiembre en la Sala Grande del Teatro María Guerrero el espectáculo La madre de Frankenstein, basado en la novela homónima de Almudena Grandes. Carme Portaceli es la encargada de dirigir la adaptación que ha llevado a cabo Anna Maria Ricart Codina. “El trabajo que ha realizado Anna Maria ha sido fabuloso. Es muy difícil adaptar una novela tan extensa, decidir, seleccionar y crear una dramaturgia en la que esté la esencia de lo que Almudena quería contar” afirma la directora.

Anna Maria Ricart, añade que una de las mayores dificultades que se ha encontrado al hacer la adaptación de la novela ha sido mantener la escritura de Almudena Grandes. “He querido mantener sus palabras, su estilo. Eso ha provocado que haya tenido que recurrir a diferentes estrategias para que se convirtiera en un texto teatral a pesar del lenguaje narrativo”, añade Ricart, quien agradeció enormemente a la familia de Almudena Grandes que le dejara libertad total a la hora de realizar su trabajo.

Carme Portaceli, actual directora del Teatre Nacional de Catalunya, conocía personalmente  a Almudena Grandes con la que colaboró en diversas ocasiones y entabló una buena relación. Autora y directora llevaban tiempo valorando llevar una de sus novelas a escena y tras barajar diferentes títulos finalmente la propia escritora decidió que la elegida fuera La madre de Frankenstein.

Esta no es la primera novela que la directora lleva al teatro, Terra Baixa, La casa de Los espíritus o Mrs. Dalloway, son algunos de los títulos que también ha subido a escena. En esta ocasión la apuesta es un reto mayor por la relación que le unía con la escritora y su reciente fallecimiento. Según sus palabras “El proceso está siendo tremendamente emocionante para todo el equipo, es un homenaje a su trabajo y a su aportación a la memoria histórica de este país, Almudena ha estado presente durante todo el montaje”

La novela se desarrolla en el ambiente opresivo de los años 50 en nuestro país y el escenario es el manicomio de Ciempozuelos donde Germán Velázquez, psiquiatra recién llegado de su exilio en Suiza se encuentra con Doña Aurora Rodríguez Carballeira, una mujer defensora de teorías eugenésicas, brillante y paranoide quien asesinó a su propia hija.

Nos encontramos con un retrato de la España de la postguerra y la situación de la psiquiatría española en esa época, A través de los ojos de Germán, proveniente de un régimen más abierto y quién no reconoce su propio país, vemos retratada en la obra una España, mojigata, temerosa  e hipócrita.

La puesta en escena de Portaceli, descansa en un elenco que lleva admirablemente el peso de esta historia contada a tres voces, Pablo Derqui (Germán Velázquez), Blanca Portillo (Doña Aurora) y Macarena Sanz (María Castejón). El resto del reparto está compuesto por Ferran Carvajal, Jordi Collet, David Fernández “Fabu”, Gabriela Flores, Belén Ponce de León, y José Troncoso, que ponen de relieve a través de un mosaico de personajes la realidad de la España de la dictadura.

Completan la ficha artística Paco Azorín y Alessandro Arcangeli a cargo de la escenografía; la iluminación de David Picazo (AAI); el vestuario de Carlota Ferrer y composición musical y el espacio sonoro de Jordi Collet. 

La madre de Frankenstein  se estrena el viernes 29 de septiembre en la Sala Grande del Teatro María Guerrero, donde estará hasta el domingo 12 de noviembre. Además, el 7 de noviembre se representará una función matinal a las 11:00 siguiendo la iniciativa que comenzó la temporada pasada con gran acogida por parte del público.

La madre de Frankenstein es una coproducción del Centro Dramático Nacional y el Teatre Nacional de Catalunya dónde se exhibirá próximamente.

domingo, 21 de abril de 2019

“Mrs Dalloway”, novela de Virginia Woolf adaptada en el Teatro Español y dirigida por Carme Portaceli



 Blanca Portillo



Julia Sáez-Angulo


            22/4/19 .- Madrid .- Ni uno solo de los personajes de la novela Mrs Dalloway, hecha teatro, de Virginia Woolf, se salva en una existencia aceptable o placentera. La vida es ansiedad y anhelo frustrados. El paso del tiempo parece destruirlo todo, en vez de esculpir una bella estatua humana. La vida, la obra dramática de Mrs Dalloway, llevada también al cine, transmite desasosiego. Inquietud en el espectador que no descansa ni sonríe una sola vez con el texto. Quizás solo siente cierta empatía con la protagonista, cuando habla de dejar los vaivenes de la juventud para disfrutar con un amanecer o un ocaso.

            Todos los tics de una burguesía vacua, la esquizofrenia que oye voces de Virginia Woolf (1882-1941), su homo o bisexualidad que se hace doble en escenario, a tono con el lugar común de la actualidad teatral.  Mrs. Dalloway  condensa las obsesiones de una autora y el empeño de los tres coautores de su versión dramática.

            Una eficaz puesta en escena pone de manifiesto toda una sucesión de desencuentros personales, que se hacen música de guitarras, piano y canto con micrófono para romper el tedio que llega incluso a los espectadores. La fiesta para encontrarse y matar el aburrimiento, la fiesta para recordar y lanzar pequeños  o grandes ajustes de cuentas.

            Veinticuatro horas en la vida de Mrs. Dalloway, en las que rememora sus relaciones personales afectivas o furtivas, al tiempo que su relación real está ausente. El homo ludens  de los clásicos latinos. El hombre y la mujer que juegan para dar contenido al tiempo que se escapa y la vida que decepciona. Falta enjundia y sentido de trascendencia a esos muñecos de la existencia, que no tienen otra salida que la muerte abrupta o aplazada.

            Es buena la interpretación en general, sobre todo la de Blanca Portillo, sobre todas las demás. No se pasa bien contemplando esta obra que se traduce en “vida como pasión inútil”. Da la sensación de que no funciona la adaptación teatral. A Virginia Woolf hay que disfrutarla en su escritura narrativa, mejor que en adaptaciones que dejan bastante que desear.

Ficha artística
Dirección: Carme Portaceli
Reparto:
·       Jimmy Castro
·       Jordi Collet 
·       Inma Cuevas 
·       Gabriela Flores
·       Anna Moliner
·       Zaira Montes
·       Blanca Portillo
·       Manolo Solo 
Ficha artística:
De Virginia Woolf
Dramaturgia, Versión 
Michael De Cock, Anna M. Ricart y Carme Portaceli  

Diseño de escenografía Anna Alcubierre
Diseño de iluminación David Picazo
Diseño de vestuario Antonio Belart
Música original y espacio sonoro Jordi Collet
Coreografía y movimiento 
Ferran Carvajal
Diseño de vídeo Miquel Àngel Raió
Diseño de sonido 
Pablo de la Huerga 
Ayte. dirección 
Eva Redondo 
Ayte. escenografía Marta Guedan
Ayte. vestuario 
Cristina Crespillo
Estudiante en prácticas de dirección 
UCM Laura Fernández


viernes, 8 de diciembre de 2017

“Troyanas” de Eurípides, traducción y versión de Alberto Cornejo, obra dirigida por Carme Portaceli en el Teatro Español







Julia Sáez-Angulo

            Troyanas del clásico griego  Eurípides, versión Alberto Cornejo,  es la obra dirigida por Carme Portaceli en el Teatro Español en Madrid, después de haberse interpretado en otras ciudades españolas. El dramaturgo más filósofo de los griegos, actualizado hasta hacerle parangón de nuestros días con el tema del imperio que se impone y los refugiados de guerra tras la batalla.

            El cuarto jinete del Apocalipsis, la guerra, se pone de manifiesto en las consecuencias sufridas por los troyanos –vae victis!- tras el triunfo de los griegos sobre la ciudad de Troya, después de diez años de asedio.

            Un engaño, una estratagema de Ulises con el caballo de madera, consigue al fin entrar en la ciudad y vencer en la noche cuando el sueño y el alcohol hacen presa de sus habitantes. Las mujeres son la segunda parte de la victoria, su reparto como esclavas del botín para los grandes vencedores de la matanza.

            Canta, oh musa, la cólera de Aquiles, éste es el primer verso de Homero a la hora de narrar la Ilíada, epopeya en la que por fuerza Troya iría siempre unida a Grecia su vencedora cruel o, quizás no tanto, si lo interpretamos a la luz del contexto histórico.

            La obra de teatro acoge los personajes de Hécuba, Casandra, Andrómaca, Polixena, Helena, Briseida y Taltibio para articular un diálogo dramático entre la victoria y la derrota, la razón y la sinrazón, la muerte y la vida, la crueldad y la compasión, la piedad y las órdenes implacables, la mujer y el varón… El ser humano con la sensibilidad de ayer y de hoy entremezcladas.

            El carácter discursivo con que se arranca la obra, en la voz de Taltibio resulta antipático, innecesario, justificativo… Suena a moralina previa de la obra. El espectador, como el lector, gusta del texto directo, de la palabra hecha argumento y réplica, sin mediación interpretativa alguna.

            Obra fuerte que huele a Eurípides sin serlo del todo, pese a que la metáfora clásica siempre sirve para el presente. Clásico quiere decir permanente. Troyanas es una producción para el Festival de Mérida y allí resonaría en toda su grandeza. En el Teatro Español queda más familiar y cercana.

            Poco ha cambiado el hombre desde la guerra de Troya, ciudad prolongada en espíritu por Eneas en su periplo posterior. Algunas observaciones de esta puesta en escena que, al menos, chocan al espectador que esto escribe: Hécuba –magnifica interpretación de Aitana Sánchez-Gijón- resulta demasiado joven en su caracterización. El maquillaje dramático podría paliar esta sensación. La nuera Andrómaca parece mayor que Hécuba.

            La fisonomía que caracteriza hace mucho más de lo que se cree, por muy teatro de la palabra ante el que nos encontramos. A Briseida y Andrómaca no las imaginamos de la manera presentada, sino más nínfulas, como lo son Elena o Polixena, esta última magistralmente presentada, por medio de Alba Flores, como un espectro estilizado y blanco que se pasea por el espacio entre los personajes, después de haber muerto ante la tumba de Ulises. Una presencia sublime.

            Taltibio vestido con un traje gris de nuestros días resulta cotidiano y más patético que su personaje, ya de por sí retórico y lamentoso.

Alba Flores, en Polixena

            Por lo demás Troyanas es una obra que nadie debe perderse en estos tiempos en que se hurtan los clásicos greco-latinos en el bachillerato.