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miércoles, 10 de diciembre de 2025

JUAN CARLOS I y sus polémicas Memorias tituladas “Reconciliación”



Julia Sáez-Angulo

10/12/25.- Madrid.-  Si todo el mundo opina a favor o en contra de la Transición, incluso con un pedigrí de terrorista o separatista, rufián o quiebra constitucionalistas, socios del gobierno Sánchez, ¿por qué no habría de hacerlo uno de los primeros artífices, si no el primero de aquel periodo de reconciliación y generosidad, ¿por qué no habría de expresarse, en contra de las declaraciones hechas por la pléyade de políticos de tercer o cuarto orden de hoy, con trayectorias de corrupción?

“Porque siento que me roban mi historia”, da como razón Don Juan Carlos en la contraportada, cuando se lee entrecomillado:  Mi padre siempre me aconsejó que no escribiera mis memorias. Los reyes no se confiesan. Y menos, públicamente. Sus secretos permanecen sepultados en la penumbra de los palacios. ¿Por qué le desobedezco hoy? ¿Por qué he cambiado de opinión? Porque siento que me roban mi historia”

    Don Juan Carlos I, Rey emérito, clave en la historia de nuestra democracia, no tiene una hoja de servicios inmaculada, sobre todo en su última etapa, pero ciertamente no superior a lo que estamos viendo en la cadena de detenidos del "caso PSOE". El Palacio de la Zarzuela no lo tiene fácil, porque, para este Rey actual, hubiera sido más cómodo que Don Juan Carlos estuviera quieto y callado, sin salir del país, pero no es así y habrá que asumirlo.

    Felipe VI también hizo lo que quiso, cuando su abuelo, Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, le dijo que no convenía casarse con una mujer con “pasado”, y él lo  hizo. Somos hijos de nuestras decisiones. Como afirma el dicho popular: "Todos hacen agua por la bragueta".

    A muchos nos gustaría que el rey padre, el rey emérito, pasara sus últimos días en España, ciertamente con discreción que no altere a la misma Casa Real, que también tiene que actuar con discreción en sus conductas privadas, pues de vez en cuando llegan alborotos al exterior. Don Juan Carlos I nació en Roma, pasó parte de su infancia en Portugal, se casó en Atenas, sería una pena que falleciera también fuera de España. Dice que “es muy triste morir fuera de casa, “il faut faire un petit effort", que dicen los franceses, si ha de hacerlo dentro. "Nobleza obliga".

    “A mí el libro me ha gustado”, me ha dicho Mayte Spínola, mujer monárquica, de familia largamente monárquica, y con buen criterio crítico. Él tiene derecho a defenderse y contar las cosas como las vio, frente a otros, que las cuentan como imaginan o de segundas y terceras versiones.

    El libro de memorias del Emérito, de 505 páginas, lo dedica su autor “A mis padres, a mi hermano y mis hermanas, a mi mujer, a mis hijos, a mis nietos, y a todos aquellos que me acompañaron en la Transición”. Todo un reconocimiento y una declaración de intenciones muy a tener en cuenta. La Familia, por encima de todo, no sé ya si por la institución que cuenta para los españoles. 

    La Monarquía es nuestra fórmula coagulante, lo fue desde el Renacimiento en un país centrífugo. Preparar a un Rey resulta importante para que asuma lo que le espera o lo deje de entrada. Recordemos aquella fórmula del pasado: "Separados, menos que Vos, pero juntos más que Vos", expresión histórica de las Cortes de Aragón dirigida al Rey. El pacto de un Rey con su gente es todo un destino exigente.

    Escuchar o leer al Rey Emérito, persona clave durante varios lustros, resulta cuando menos interesante, sabiendo que las memorias no son nunca una biografía, de la que se  espera mayor objetividad respecto al autor que habla de sí mismo, pero las memorias no dejan de ser una voz propia, a la que conviene escuchar, si quien escribe, se decide a hacerlo.

    Tanto biografías como memorias interesan, se leen con gusto. Los sentimientos y visiones particulares de los hechos sobre todo cercanos o presentes se buscan, unas veces en la prensa del corazón y otras, en los libros. La Familia Real interesa particularmente. Un país como España, en el que no eran muy frecuentes las memorias, como lo eran históricamente en Inglaterra, por ejemplo, ha pasado a ser un país en donde las escriben hasta los Reyes. 

    Se sabe que doña Letizia quiso escribir un diario desde que se casó por segunda vez, con el Príncipe de Asturias, y que alguien le disuadió. No estoy muy segura de que no siga haciéndolo o tomando apuntes para hacerlo en un futuro. Ella es muy pragmática por encima de todo. Ella, que no queda bien parada en las memorias de don Juan Carlos, “la más lista de la familia”, la llamó con ironía, en su día, el Emérito.

    “Reconciliación” cuenta con la colaboración de la periodista francesa Laurence Debray. Se publicó primero en francés. Nos duele a los periodistas españoles ese dato y  su primera entrevista concedida a la tv francesa, él cuenta con buenos amigos en este gremio de España. Quizá ha querido distanciarse de un mediador español. Él sabrá. Sus memorias son hoy un best seller en nuestro país, su país. Bien por la editorial Planeta, que ha publicado el libro.

    Más información

https://cdndigital.march.es/fedora/objects/linz:R-50404/datastreams/OBJ/content


viernes, 10 de julio de 2015

El Museo Sorolla presenta la exposición Sorolla. Arte de la luz


·                Se exhiben 54 piezas pertenecientes a la colección del Museo y una de una colección particular


Lugar:
Museo Sorolla
C/ General Martínez Campos, 37
28010 - Madrid


10-julio-2015.  El próximo lunes 13 de julio, el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, Miguel Angel Recio presenta en el Museo Sorolla  la exposición Sorolla. Arte de la luz, que permanecerá hasta enero de 2016 y profundiza en la faceta más conocida del pintor valenciano, la de pintor de la luz. Se exponen 54 piezas pertenecientes a la colección del Museo y una de una colección particular. Se desarrolla en cinco apartados:

1. Hacia la luz
2. Sombra y reflejo
3. Luz filtrada
4. Resplandor
5. Arte de la luz


Ha sido organizada en colaboración con la fundación Museo Sorolla y ha contado con el patrocinio de Fundación Mutua Madrileña y Fundación Iberdrola. Se integra dentro de las actividades programadas para el Año Internacional de la Luz 2015, un proyecto de la UNESCO que cuenta en España con el alto patrocinio de la Casa Real y pretende comunicar a la sociedad la importancia de la luz y sus tecnologías asociadas.


lunes, 17 de septiembre de 2012




 Cristina García-Rodero, Fotos inadecuadas de Letizia en su 40 cumpleaños



Julia Sáez-Angulo


         Exceso de protagonismo y de photoshop, Letizia Ortiz, princesa consorte de Asturias ha lanzado a los medios informativos –con la aquiescencia de la Casa Real-- una serie de fotos arregladas y maquilladas por la célebre fotógrafa Cristina García Rodero, con motivo de su 40 cumpleaños. Esta fotógrafa, especializada en fotografía antropológica, no siempre ha dado siempre con acierto ante el personaje, sobre todo en las fotos en primer plano. La foto con vestido de encaje negro, más parece una vieja foto del desaparecido Gyennes, que una obra moderna. Letizia parece más una señora de sociedad que una princesa.

Una decisión inadecuada por parte de la Casa Real, que acaba de cambiar su página Web concentrando sus imágenes en quienes corresponde constitucionalmente: el rey, el príncipe heredero y la hija del príncipe heredero. Sacar seguidamente una serie de fotos de Letizia Ortiz, esposa del heredero, por un cumpleaños de cero final no procede, al darle un protagonismo que no tiene para los españoles. Todas las fotos de Letizia sola y en primer plano, sobran. Chirrían. Un 40 aniversario de quien puede llegar un día a ser reina consorte, no es motivo suficiente.

Algunos colegas malévolos llaman “Los Letizios” a la pareja del heredero de la Corona de España y su esposa, más allá de los zapatos con plataforma que ella utiliza. Dejemos su figura, ya de por sí con carácter prominente a estar, como corresponde, detrás del príncipe Don Felipe, cuya figura ni siquiera tiene Estatuto en las leyes españolas. La representación de don Felipe de Borbón, príncipe de Asturias, es siempre a título disponedor de La Zarzuela, es decir del Rey, por eso la presencia, a veces excesiva de Letizia, en los actos públicos, choca y molesta a más de uno.

El papel de Letizia Ortiz en la Corona es mero transmisor de los hijos del heredero, tal y como dispone la Constitución, por lo tanto su presencia y actuación no deben sobresalir en exceso y menos en suplantación visual. Ella es la madre de la heredera del heredero y la esposa compañera del mismo. Solo adquiriría un papel constitucional –Dios no lo permita-- si Don Felipe, ya rey, falleciese y su hija fuera menor de edad. En ese caso sería regente hasta los 18 años de Leonor.

Letizia está esculpiendo de sí una imagen demasiado protagonista, donde parece cuidar en exceso su imagen estética, más allá de lo que corresponde a su papel público. Ella no es una actriz y su ejemplo de imagen puede ser contraproducente y tener efecto bumerang. Sin ir más lejos, su extrema delgadez, últimamente algo mitigada, a menos que sea obra de photoshop.