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sábado, 17 de abril de 2010

Premios "Marejadas" , entregados en el Hotel Las Siete Islas de Madrid



    Julia Sáez-Angulo
L.M.A.

        17.04.2010.- Madrid.- Marc Capitán, la directora de la revista “Marejadas” ha hecho entrega de los premios que llevan el nombre de la publicación a José Antonio Ramos y a Julia Sáez-Angulo, en el transcurso de un acto cultural que tuvo lugar en el Salón Timanfaya del madrileño Hotel Siete Islas, en el que se expone una serie de fotografías de gran formato sobre la isla de Lanzarote.

En el acto estuvieron presentes diversos escritores y artistas como Emilio Serrano Sanz, Gilda Lobatón, Charo de la Cueva; la coleccionista de arte ruso Dolores Tomás y lo directivos del Club CCC, Rosario Ruiz-Conejo, presidenta; Charo Mavilac, secretaria; Valentín Nieves, editor del Boletín y Daniel Sánchez, rapsoda.

La señora Capitán glosó el perfil profesional de los dos autores galardonados con el IV premio “Marejadas”, dedicado este a profesionales de las artes plásticas. Julia Sáez-Angulo ha sido crítica de arte en diversos medios informativos a lo largo de treinta años y José Antonio Ramos, es doctor en Historia del Arte y cronista de su ciudad natal Trujillo (Cáceres). Ambos han publicado distintos libros sobre sus disciplinas respectivas.

José Antonio Ramos y Julia Sáez-Angulo dieron las gracias a los miembros del comité de selección del jurado del premio y la segunda pasó a glosar el tema de “Mujeres en el Arte”, recordando el escaso número de féminas en museos y galardones plásticos, así como en las Academias de Bellas Artes.

Recordó algunos de los nombres de mujer en la Historia del Arte como Rosalba Carriera, Sofonisba Anguisola o la Roldana, que se encuentran entre los siete nombres de mujer en el Museo del Prado y la Real Academia de Bellas Artes, así como Madame Vigée-Lebrun o Angelika Kauffman (esta última estuvo en el palacio de Don Luís en Arenas de San Pedro) en el XIX o las representantes del Impresionismo; Berthe Morissot y Marie Cassat.

Hizo mención al fenómeno de las Guerrilla Girls en los Estados Unidos y a su célebre pancarta “¿Es que las mujeres tienen que desnudarse para entrar en los museos?”, para explicar que el 80 por ciento de los desnudos en la pintura y escultura del Metropolitam Museum de Nueva York son femeninos, mientras que la firma de arte por mujeres solo suma el tres por ciento. Ellas han conseguido, con su presencia encapuchadas con caras de gorila, que algunas galerías importantes incluyan artistas femeninas en sus “cuadras” nominales.

Las artes plásticas son un lenguaje más lento en la comunicación social que la palabra, pero más efectivo y profundo por cuanto afecta a la sensibilidad de la misma , por eso supone un enraizamiento más profundo, dijo la señora Sáez, recordando a Robert Hughes, critico de arte de la revista “Time”.

El acto terminó con un animado coloquio entre los presentes. El premio "Marejadas" ha estao dedicado otros años al Teatro y a la Literatura.

lunes, 1 de marzo de 2010

Adela Manso, Una poeta de reivindicación, esperanza y sentir profundo




L.M.A.


Adela Manso (Muga de Sayazo. Zamora) ha sido la poeta elegida para el recital del Club CCC en el Hogal de Ávila de Madrid. Valentín Nieves hizo el elogio de la escritora y Daniel Sánchez junto a Mar Capitán fueron los rapsodas de su obra. La autora reside en Madrid.

En su laudatio, Valentín Nieves dijo: “Cuando la poesía se hace sencilla, y recia a la vez, uno no puede por menos que sentirse cómodo al introducirse con facilidad en el mundo sugestivo del poeta. Y con la poesía de Adela uno se deja llevar, sin apenas darse cuenta, con suavidad, sin sobresaltos, como transportado a un lugar de rauda luz, de delicados sentimientos, de añoranzas sin fin. Y todo ello de una manera casi imperceptible, pero con fuerza y decisión”.

“A medida que nos adentramos en su universo poético se nos hace más diáfano su sentir profundo ante las injusticias de la vida. Para ella no hay culpables con nombres. Hay, eso sí, situaciones terriblemente injustas que le espolean inexorablemente. Es como si una fuerza, por encima de su propia voluntad incluso, tirase de ella para expresar el sentimiento noble a exponer su enorme dolor. Pero éste no será un dolor traumático, no será un dolor que pueda engendrar odio, no será un dolor que insufle ni tan siquiera resentimiento. Es, eso sí, un desgarro que se hace en el alma bajo una influencia rabiosamente compasiva, bajo el prisma del amor a las personas, a las cosas, a la naturaleza, a la vida en definitiva. Naturalmente que es así, pero la vida para Adela, a pesar de todo, es hermosa. En cada lugar, en cada rincón de la tierra, bajo las coordenadas humanas más diversas existe siempre ese lado sugestivo, ese matiz que impresiona, ese punto positivo de la vida que merece la pena verlo con los ojos del alma bajo una atmósfera de paz”.

Falta de ternura y batuta del amor

“La falta de ternura rebela profundamente la entraña de Adela, y lo hace expresando con fuerza y con exactitud una situación que no debe darse, que hay que eliminar, que hay que desterrar, mas siempre bajo la batuta del amor, nunca guiada por el odio, por los resquemores que a veces impone la vida a las personas. Es como si al recibir el arpón de la injusticia social ella lo transformase en otra componente totalmente nueva que no destilase el mas mínimo grado de acritud. Por ello no se aprecia en su poesía situaciones crispadas, heridas sangrantes, o cuando menos frescos resentimientos”.

“Lo que sí se desprende de la exposición de situaciones ingratas es ante todo una luz de esperanza, una invitación hacia el remedio, o cuando menos un afán de sembrar en las almas un poco de cariño. Se trata de remover la entraña humana hacia esos seres que sufren el acoso de circunstancias adversas”.

“El llanto, ese llanto sin rabia que preside muchos momentos de su poesía, también está sembrando amor. Y será el suyo un amor sin aristas, sin cortes, sin frustraciones. Es el suyo un llanto limpio, sin atisbo, incluso, de amargura, cuajado de anhelos de que la situación debe tener y tendrá, sin duda, remedio”.

“Encontramos también en su poesía un afán de perfección a través de un deseo de ofrecer una vida sin errores, que no hiera, que transcurra como si fuese un sueño. Está presente un ofrecimiento hacia lo limpio, hacia lo bello, hacia lo auténtico. Nace de su pensar una profunda preocupación por alcanzar un mundo más humano, más solidario, más sublime”.

“En la descripción recia y valiente del trance último de la vida encontramos una serenidad envidiable. )Cómo es posible matizar tan acertadamente el momento de la muerte? Y no lo hace con tintes de negrura. Todo lo contrario, es un canto a la vida, al que se ha ido y que está siempre presente en el recuerdo”.

Un pasado que aporta recuerdos

Allí donde halla al ser humano hundido en su propia desesperanza encuentra una palabra de aliento, una idea de esperanza. Es agradable contemplar como ante los reveses de la vida, ingrata y cruel muchas veces, siempre habrá una luz que ilumine el camino a seguir. Se diría, necesariamente, que tras cada sufrimiento hay un punto donde es posible asirse para salir a flote”.

“En el fragor de una serie de males que el hombre proporciona a sus semejantes no puede por menos que lanzar su grito de rebeldía. )Cómo es posible tanto desatino? )Cómo es posible tanto error ? Sí, también hay un punto negro en sus recuerdos. Está ahí, como una sombra ingrata, en un pasado lejano, pero aún vivo en la mente de hechos que se mezclan con la bruma de los años”.

“La naturaleza, llena de grandes maravillas, forma parte de su sentir profundo. Ama las cosas sencillas y bellas de un mundo sin artificio, y son estas cosas las que confieren a su espíritu una increíble relajación. Forman parte de su vida, como componentes de un todo, que confieren una realidad bonita. Influyen en su mente aportándole un sinfín de imágenes que van a tonificar hasta sus propias relaciones sociales. Y es que el influjo de la naturaleza proporciona a la sensibilidad de las personas una razón poderosa para manifestarse. Y eso en Adela es algo natural en su propia vida”.

“Es en el soñar cuando consigue una delicada realidad, aunque parezca un contrasentido. El soñar es, a veces, un tibio recuerdo, es el recorrer una y mil veces imágenes idas, entrañables, que están flotando en su mente, como mariposas multicolores en una danza suave bajo música alegre y armoniosa. Son recuerdos que desfilan, imborrables, ante sus ojos prestos a ver más allá de la propia realidad. Estos recuerdos vendrán siempre envueltos en un halo de propia complacencia, en deseos de que jamás se pierdan”.

“El amor será ante todo una unión espiritual, una comunión profunda, una fuerza de encuentro, una esperanza hacia el futuro, una perenne aspiración. No habrá una pasión desbocada. Habrá, eso sí, un íntimo regocijo, un profundo respeto, un reconocimiento altruista, un suave sucederse sin sobresaltos, sin odios, sin rencores”.

Ritmo en los descarnados versos

“Si hemos de observar la forma enseguida vemos una estructura tan pronto fuerte y sin resquicios al desaliño, como una premeditada anarquía en los versos y en las rimas. La musicalidad que consigue, pocas veces es rebuscada, lo que le confiere un sucederse natural y sencillo. El ritmo, sin embargo, se consigue tanto por lo descarnado del verso como por el fondo escueto. No hay concesiones a lo superfluo, a lo meramente ornamental. Se observa también una descuidada línea argumental en ocasiones. Lo espontáneo está presente, mas cuando comienza a escribir tiene muy clara la idea vertebral que presidirá el poema. No será el suyo un proceder intuitivo normalmente, sino una reposada exposición de lo que bulle en su mente”.


“Por lo que en sí supone la poesía, por lo que para el propio poeta representa y por lo que a los lectores nos congratula, expresamos nuestro firme convencimiento de que Adela Manso habrá continuado escribiendo poesía tan firme y vigorosa, durante la larga ausencia de nuestra tertulia, como la que vamos a mostrar a continuación. En todo caso, gracias Adela, por habernos dejado tu extraordinaria poesía”.

Entre los asistentes: Charo de la Cueva y Charo Mavillard.