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miércoles, 28 de enero de 2026

LA DIADEMA DE FLOR DE LIS. Una joya de pasar en las reinas de la Monarquía de España. Fue realizada por Ansorena en 1860.

Con motivo de la exposición “Victoria Eugenia” en la Galería de las Colecciones Reales, queremos recordar la historia de la Diadema de Flor de Lis

El rey Alfonso XIII decidió que todas las joyas que iba a ofrecer a su futura esposa, como donación esponsalicia, fueran elaboradas en la joyería Ansorena, nombrada "Joyería y diamantista de la Real Casa" en 1860.


Madrid, 28.01.2026.- 


Es la pieza más representativa del joyero Real. Un regalo de Alfonso XIII a su prometida, la princesa Victoria Eugenia de Battemberg, quien la luciría el día de su boda, el 31 de mayo.

Fue creada en 1906, en platino y brillantes en forma de cestillo con charnelas que permiten lucirla cerrada o abierta. Su diseño se basa en las flores de lis, emblema heráldico de los Borbones, unidas por roleos y hojas vegetales de diamantes y ondas decrecientes, que recuerdan en pampille de mediados del siglo XIX. Totalmente empedrada,  la tiara ostenta, entre los perfiles lanceolados de las lises, gruesos brillantes, algunos excepcionales, y el ritmo de las líneas curvas dota a la pieza de una personalidad propia.

La diadema de excepcional valor está destinada a ser lucida, exclusivamente, por las reinas.



martes, 25 de julio de 2023

LOS REYES DE ESPAÑA INAUGURAN LA GALERÍA DE LAS COLECCIONES REALES JUNTO A PALACIO REAL

Galería de las Colecciones Reales. Madrid (Foto CAM)





L.M.A.

    25/7/23.- MADRID .- Los Reyes de España, Don Felipe y Doña Letizia, han inaugurado la Galería de las Colecciones Reales, principal instrumento de proyección de la actividad cultural de Patrimonio Nacional, institución encargada de su gestión, y escenario de la gran riqueza y diversidad de las Colecciones Reales vinculadas a este organismo, convirtiéndose, además, en el elemento vertebrador de la visita al complejo del Palacio Real, permitiendo el acceso al mismo tanto desde la Plaza de la Armería, junto a la Catedral de la Almudena, como desde los jardines del Campo del Moro y Madrid Río.

Los orígenes del museo se remontan a 1935, durante la II República, cuando se inició el proyecto de su construcción. Sin embargo, este intento quedó frustrado por el comienzo de la Guerra Civil en 1936. En 1998, se retoma la idea y se aprueba la construcción del centro, cuyas obras comenzaron en 2006, realizándose en cuatro fases hasta 2015. El edificio, proyectado por Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno Mansilla, ha sido galardonado con varios premios de arquitectura, destacando el primer premio COAM 2016 y el FAD de arquitectura 2017.


El inmueble tiene una superficie construida total de 40.475 m2 distribuidos en 6 plantas que albergan, entre otros, tres salas de exposiciones con alturas que varían desde los 6 a los 8 metros, sala de recepción de obras de arte, 6 grandes almacenes, despachos, así como espacios destinados a salas técnicas de instalaciones. Su diseño está pensado para lograr el máximo ahorro de energía posible.

De las seis plantas, la -3, situada en el nivel más bajo del edificio, es la más amplia, con más de 3.500 m2, seguida de las plantas -2 y -1, de más de 3.000 m2 cada una. La planta 0, con 2.269 m2, es el área que acoge el acceso principal al museo. Por encima de ella, se encuentran la planta 1 y la planta 2, de menores dimensiones. El museo, por tanto, cuenta con más de 3.200 m2 destinados para la exposición permanente y más de 1.300 m2 para exposiciones temporales.


El modelo de museo por el que se ha optado es el lineal, con un recorrido principal descendente, que comienza en el acceso situado entre el Palacio Real, la Catedral de la Almudena y el propio museo, para finalizar en la planta -3, a la altura de los jardines del Campo del Moro. Su discurso expositivo estará en permanente transformación: un tercio de las piezas será rotatorio de forma continuada.

Tras el acceso por la Plaza de la Armería la exposición en la primera sala (planta -1) comienza con los Reyes Católicos. Las colecciones de tapices y de la Real Armería dialogarán con obras de El Bosco, Tiziano, El Greco, Ribera, Velázquez y Caravaggio, entre otros. Los Reales Monasterios -como son las Descalzas Reales y La Encarnación, en Madrid o Las Huelgas, en Burgos- como espacios femeninos, de poder y mecenazgo también tienen su protagonismo. Esta planta tiene una ventana privilegiada al origen de Madrid: la muralla del siglo IX descubierta durante la construcción del edificio, que se explica también a través de un audiovisual. 

La planta -2 se inicia con los planos del nuevo Palacio Real de Madrid, construido por orden de Felipe V tras el incendio del Alcázar, y finalizará con la maqueta de Tuñón y Mansilla de la Galería de las Colecciones Reales. Los instrumentos musicales, el mobiliario y las artes decorativas conviven con Mengs, Goya, Tiepolo, Paret y Maella. En el último tramo se incluye la fotografía y se explica cómo el Estado asumió a través de Patrimonio Nacional, organismo creado en la II República, la conservación de las Colecciones Reales y la apertura de los Reales Sitios al público.

La planta -3, que también tiene acceso desde el Campo del Moro, se podría definir como la planta del siglo XXI. Allí se ha instalado un cubo inmersivo donde se proyectarán en 360º imágenes de espacios arquitectónicos y naturales de diversos Reales Sitios. En esta planta se ubica también la sala de exposiciones temporales.

    Más información

https://www.galeriadelascoleccionesreales.es/


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Apertura del Palacio de Ríofrío, con una museografía histórica que lo refiere a los dos monarcas que lo habitaron: Francisco de Asís y Alfonso XII





 palacio de Riofrío


Julia Sáez-Angulo

            Desde los años 60 no se había tocado el Real Palacio, a diez km. del gran Palacio Real de La Granja de San Ildefonso y otros tantos de Segovia. La museología y museografía merecían una atención renovada y es lo que ha hecho Patrimonio Nacional, para devolver a Riofrío el ambiente vivido allí por dos reyes: Francisco de Asís en 1852, esposo de Isabel II y Alfonso XII, en 1878, tras la muerte de su primera esposa María de las Mercedes de Orleans. Es por tanto un palacio de retiro en un espléndido paraje de bosque segoviano..

            El resultado, en una primera fase, ha sido la de remover más de 500 piezas procedentes de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, para recrear la presencia de aquellos dos monarcas que lo habitaron, sumadas a otras quinientas que permanecían en Riofrío. No hay que olvidar que don Francisco de Asís era un gran coleccionista de arte, que adquirió buena parte de la colección del marqués de Salamanca.

            Una mejora y reordenación de fondos, pintura, mobiliario, textiles y artes decorativas de los siglos XVII al XIX, que restituyen la lectura histórica del palacio de Riofrío edificado en un cuadrado de 84 metros de lado, para la reina Isabel de Farnesio, diseñado por Virgilio Rabaglio, construido entre 1753 y 1762. Este palacio es el más puro ejemplo de edificación palaciega italiana en España; bello y elegante en toda su transparencia barroca.



            Alfredo Pérez de Armiñán, presidente de Patrimonio Nacional, P.N.; Alicia Pastor, Gerente de P.N.; José Luis Díez, director de las Colecciones Reales; Nilo Fernández, delegado del Real Sitio de La Granja, Pilar Benito, jefa del Servicio de Conservación  y María Barrigón, conservadora del Palacio Real de Riofrío, dieron cuenta a los medios informativos de las actuaciones, cambios y proyecto en la segunda fase, que abordará el Museo de Caza, en la otra mitad del palacio.

            Pérez de Armiñán las más de ciento cincuenta y cuatro mil piezas inventariadas que cuenta el inventario de las Colecciones Reales, buena parte de ellas susceptibles de movilidad. El 60% de las piezas de estas colecciones están hoy en los almacenes y serán expuestas en el futuro Museo de las Colecciones Reales junto al Palacio Real en Madrid.

            Entre las estancias recuperadas figura principalmente el oratorio de Francisco de Asís, con altar de armario, presidido por un cuadro de san Onofre y en las paredes una rica colección de 140 cuadros con la vida de Cristo, pintada por Giovanni de Cinque (1667 – 1743). Este espacio perdido se había hecho un salón de recuerdos.

            La pintura recuperada para Riofrío se muestra a la manera del XIX, es decir unos cuadros encima de otros hasta completar la pared.

            También se ha recuperado los dormitorios de los dos monarcas. El de Alfonso XII conserva el mobiliario, cortinas y papel pintado del momento de la estancia del monarca.

            El comedor luce la mesa de gala, con vajilla de Isabel II.

            Como curiosidad, se mantienen los llamadores del servicio a base de una serie de cables desde cada una de las estancias, algo que se ha perdido en otros palacios.

            José Luis Díez destacó los cuadros de Palmaroli (1834 -1896), con personajes y escenas de la familia real española.

       

 dormitorio de Alfonso XII
           



lunes, 5 de diciembre de 2016

Carlos III, el Rey de las paradojas, que gustaba de la Magnificencia y Ornato para la Monarquía, más que para su propio Ego.


           



 Julia Sáez-Angulo

            05.12.17 .- “Arte y Poder” pudo haberse titulado también esta exposición del Palacio Real de Madrid, titulada de facto Carlos III y Ornato en los escenarios del Rey Ilustrado,  al decir de José Luis Sancho, uno de los comisarios de la muestra junto a Pilar Benito y Javier Jordán de Urríes”.

            Al monarca le gustaba a magnificencia y el ornato de la Monarquía más que del propio Ego. No le gustaba vestir de gala y posar para los pintores; se deshacía de las vestimentas de gala de inmediato, al terminar la sesión pictórica.

            La exposición en Palacio Real de Madrid viene a conmemorar el tercer centenario del nacimiento de ese monarca dieciochesco, que fue calificado como “el mejor alcalde de Madrid” en su historia.

            No olvidemos que el rey Felipe VI escogió un cuadro de Carlos III para su despacho en el palacio de la Moncloa, todo un símbolo y declaración de admiración e intenciones. Un óleo de Carlos III con armadura, pintado por Anton Rafael Mengs en el siglo XVIII.

            Anton Rafael Mengs y Gian Battista Tiépolo fueron los pintores decisivos de la corte de Carlos III (Madrid, 1716 – 1788), y sin ellos no se entendería a Goya, que los contempló en su paso por la Corte, según explicó el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán.

            El rey Carlos III era consciente de la importancia de la Majestad y el ornato para la Corona y se preocupó como pocos monarcas de la arquitectura y decoración de los mismos sitios reales. Carlos III es un rey con paradojas por cuanto era madrileño que apenas vivía en Madrid, sino en los distintos palacios, según las estaciones del año; era ilustrado y no leía muchos libros; era religioso y expulsó a los jesuitas. Estas contradicciones las subrayó en la presentación de la muestra, Borja Baselga, director general de la Fundación Banco Santander, patrocinadora de la exposición.

            En el acto de presentación intervinieron también el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán y José Luis Díez, director de la Colecciones Reales.

Felipe VI con el retrato de Carlos III al fondo (no está en la exposición)

Obras recuperadas para Patrimonio Nacional

            Las 137 obras se reparten en distintas salas para mostrar sucesivamente: los Sitio Reales; El Real Dormitorio de Carlos III; Los tipos populares de Lorenzo Tiépolo, preciosos pasteles mostrados todos juntos; la pintura mural en sus bocetos; El Rey “de monte en monte”; Chinoisseries; Reales Fábricas; Las porcelanas de la Real Fábrica de Su Majestad Católica, y Carlos III y los talleres.

            Obras en un 86% de Patrimonio Nacional, y el resto del Museo del Prado, colecciones del Duque de Wellington, de la Fundación Banco Santander, Museo de Copenhague, Colección Abelló y otros. La política de exposiciones más reciente se centra en estudiar y restaurar las propias colecciones, lo que no dejar de ser un acierto en tiempos de presupuestos contenidos.

            Se ha evitado “la obra recurrente, conocida o de manual”, al decir del director de la Colecciones Reales, José Luis Díez, por cuanto a la exposición actual la han precedidos otras sobre el mismo monarca. Lo que se ha querido mostrar son los conjuntos decorativos unidos de Carlos III, que después modificaron sus sucesores, así como los preciosos textiles de la época, siempre difíciles de conservar y de mostrar.

            Se muestran también obras recientemente adquiridas, como la de Joli, ya que buena parte de las colecciones reales se perdieron con la afrancesada napoleónica en España y en el XIX con las distintas testamentarías de los Borbones. También se ha recuperado para Palacio Real la obra Lamentación sobre el Cristo muerto, que pertenecía a Patrimonio Nacional y se encontraba en el Museo de Cataluña.

            Ni que decir tiene que la visita a la exposición se completa con la del propio Palacio Real donde se encuentran más obras del momento expuesto.

Busto de Carlos III


miércoles, 20 de enero de 2016

Alberto Reguera, Pintor en las Colecciones Reales, Conversación con el critico de arte Juan Manuel Bonet en Palacio Real

 "Corazones que vuelan libres", pintura de Alberto Reguera en Palacio Real



Julia Sáez-Angulo

         20.01.2016.- Madrid.- Alberto Reguera es el pintor que figura en las Colecciones Reales de arte contemporáneo que actualmente se exhiben en las salas del Palacio Real en Madrid y del que Juan Manuel Bonet, crítico de arte, ha llevado a cabo una conversación con el artista en la sala de Mayordomía.

         “La pintura de Alberto Reguera Useros (Segovia, 1961) es luminosa y expansiva, su pigmento con frecuencia desborda la obra” dijo Bonet al comienzo del diálogo con el artista, al que calificó de viajero o “pintor errante”. Actualmente el artista tiene sus estudio en París, sin haber abandonado el de Madrid.

         Reguera señaló que su empeño era borrar las fronteras entre pintura, escultura, fotografía y video, todos ellos géneros que trabaja como artista pluridisciplinar. “Lo que me interesa es el espacio”, recalcó.

         Bonet hizo un recorrido por el “museo imaginario” de Reguera, al modo de André Malraux, y citó nombres que van desde Turner, Manet y los impresionistas franceses a Rothko y los expresionistas americanos, pasando por Friedrich, Claude de Loraine, Philip Guston, Bonnard, Tal Coat, Dieberkorn, Esteban Vicente, Caneja, Hodler, Okusai, Aurelio García Lesmes…

         Para el crítico de arte,  la pintura de Alberto Reguera participa del romanticismo, simbolismo y expresionismo abstracto. El pintor fue uno de los artistas seleccionados por Dámaso Santos en su exposición sobre los líricos abstractos españoles en el antiguo Museo de Arte Contemporáneo en la Ciudad Universitaria de Madrid.

         Entre las afirmaciones de Alberto Reguera, durante la conversación, están las de: “Me considero un pintor de atmósferas, de nubes, de mares…” “Para mí tiene mucha importancia la última capa de pigmento… A veces aplico hasta veinticinco capas y raspados sobre el soporte” “El azul es un color que me gusta mucho, es un color ilusorio; el azul del cielo depende siempre del aire…”, “La Naturaleza también pinta y eso se ve muy bien en la fotografía”, “A veces juego a mover la materia sin tocarla, soplando…”.


         Alberto Reguera va a exponer en breve en el Museo Esteban Vicente de Segovia y hará próximamente  una exposición de tondos en Londres.