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jueves, 15 de diciembre de 2016

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta la exposición Francisco Bores. Gouaches para “El Cuervo” de Poe

Del 15 de diciembre de 2016 al 05 de febrero de 2017 Balcón primera planta. 
Acceso gratuito 



L.M.A.

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta la exposición Francisco Bores. Gouaches para “El Cuervo” de Poe, dedicada a la serie de gouaches que Francisco Bores pintó en la primera mitad de los años sesenta para ilustrar el poema “El Cuervo” (1845) de Edgar Allan Poe. Inéditos hasta fechas recientes, estos doce gouaches se exponen ahora por primera vez junto a un lienzo de la misma época: Paisaje de verano (1965). A diferencia de los ilustradores más famosos del poema de Poe, como Édouard Manet o Gustave Doré, Bores elimina cualquier elemento narrativo. Sus imágenes del cuervo -solo o en compañía de Eleonore- recuerdan a las del pintor simbolista Odilon Redon, pero con un lenguaje más lírico y sensual. 

Su aproximación al poema se aleja del tópico romántico y se sitúa en el contexto de la relectura del escritor americano por parte de autores como Charles Baudelaire, Stéphane Mallarmé o Paul Valéry, para quienes Poe había abierto el camino a la consideración de la obra literaria como un ente autónomo, un artificio. 

Al igual que en Paisaje de verano, en los gouaches de “El Cuervo” Bores se acerca a la abstracción pero sin renunciar a la realidad visual. Los motivos se estilizan fruto de la sumisión a un espacio constreñido y a una disposición centrípeta. Gruesos arabescos negros disocian los planos de color que, ordenados en valores armónicos -en lugar de en contrastes de tono-, sugieren diferentes profundidades espaciales.  

Francisco Bores. Gouaches para "El Cuervo" de Poe 

Además, el artista obtiene de la técnica del gouache la máxima expresividad. Frente a sus óleos, de elaboración más cuidada, estos conceden un mayor margen a la experimentación. Se diría que en su ejecución el pintor madrileño se siente más libre y especialmente a gusto. 

La transparencia y la cualidad mate del gouache le permiten conseguir una luminosidad tenue y equilibrada. Tanto en las ilustraciones presentes en la muestra, como en el resto de su producción pictórica, Bores se mantuvo fiel a su convicción de que “la verdad debe expresarse a media voz”. 

Francisco Bores (Madrid, 1898-París, 1972) Nacido en una familia de la alta burguesía madrileña, Bores se forma en la academia del pintor valenciano Cecilio Pla. Desde 1922 ilustra revistas modernas y ultraístas como Horizonte, Tobogán, Plural, Alfar, España y Revista de Occidente, dirigida esta última por Ortega y Gasset. 

La primera gran presentación de su obra es en la Exposición de Artistas Ibéricos de 1925. Para entonces, cansado ya del desinterés del público madrileño hacia el Arte Nuevo, el artista había decidido marcharse a París, donde residiría hasta el final de su vida. En sus primeros años en París, se acerca al lenguaje cubista y hace suyo el método de trabajo “deductivo” de otro gran pintor madrileño: Juan Gris. Más adelante, el artista deja atrás la estricta geometría cubista para dotar a sus lienzos de la espontaneidad del surrealismo. 

“Intentábamos –señalaría más tarde– una especie de síntesis entre la herencia plástica de Braque y Cézanne y la aspiración al lirismo”. Tras una visita a Provenza en el verano de 1929, la luz y el ambiente cobran una nueva importancia en su pintura, recogiendo así la herencia impresionista. “Me ahogaba en las composiciones cubistas”, recordaría. 

“Sentía deseos de abrir las ventanas y darle al cuadro su respiración”. Considerado ya por entonces por la crítica francesa como uno de los referentes de la Escuela de París, Bores resumiría en las siguientes palabras su concepción del arte como jouissance –o disfrute de los sentidos–: “La pintura es un acto sensual, se la puede considerar como una fruta que saboreamos con los dedos, su piel se identifica con la nuestra”. 

A partir de 1934 la obra de Bores adquiere un carácter más intimista. Incluso durante los difíciles años de la ocupación alemana de París, en los que se vio obligado a separarse de su mujer y de su hija, continúa trabajando en escenas de interior de calculada luminosidad. El final de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta constituyen un periodo fructífero. Tras adquirir cierta solidez económica, puede dedicarse de manera intensa a la pintura y a reflexionar sobre su labor artística. En esta época, Bores reduce la consistencia de figuras y objetos en favor de una mayor luminosidad y transparencia espacial. 

El resultado es una pintura de una pureza formal cercana a la abstracción, pero sin renunciar a la “verdad visual”. Francisco Bores en el taller de Mourlot en París, 1961 De hecho, para el artista, la pintura fue siempre, ante todo, “un medio para conocer el mundo exterior y en particular las relaciones de orden espacial que no se pueden explicar más que por el lenguaje pictórico”. 

FICHA DE LA EXPOSICIÓN E INFORMACIÓN PRÁCTICA 
Título: Francisco Bores. Gouaches para “El Cuervo” de Poe Fechas: Del 15 de diciembre de 2016 al 5 de febrero de 2017 Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza Comisario: Juan Ángel López, conservador del Museo Thyssen-Bornemisza Horario: Lunes, de 12.00 a 16.00 horas; de martes a domingos, de 10.00 a 19.00 horas. Lugar: Museo Thyssen-Bornemisza, Paseo del Prado, 8. Madrid. Balcón-mirador de la primera planta, acceso directo desde el hall. 

lunes, 18 de febrero de 2013




Alianza Editorial crea una colección de novela negra








AlianzaNegra se abre con los títulos Cold, Cold,
Ground de Adrian McKinty y Lumen , de Ben Pastor


La colección se inaugura con dos de los mejores exponentes de la
nueva generación de la novela negra actual. Por un lado, Adrian
McKinty, con Cold Cold Ground, autor y obra traducidos entre otros
por las prestigiosas editoriales Suhrkamp en Alemania y Stock en
Francia y que desembarca por vez primera en España. La novela, que
toma su título de la célebre canción de Tom Waits, está ambientada en
la Belfast de los años 80, cuando las huelgas de hambre de los presos
del IRA se suceden y los atentados y disturbios arrecian.



El protagonista
es Sean Duffy, un melómano con título universitario en un mundillo
de iletrados, a quien quieren matar los católicos por ser policía y
los protestantes por ser católico. Adrian Mckinty recrea con maestría
un ambiente que le es muy familiar, la Belfast de su infancia y juventud.
Por otro, la escritora italoestadounidense Ben Pastor, en Lumen da
vida a su particular investigador, el capitán del ejército alemán Martin
Bora, un singular personaje inspirado en la figura del mítico Von
Stauffenberg, que en la Europa ocupada de la Segunda Guerra
Mundial tendrá que hacer frente a distintas investigaciones.

En este
caso concreto, la acción se sitúa en la Polonia de 1939, ya invadida por
los nazis. Martin Bora se encargará de averiguar la muerte en extrañas
circunstancias de una monja con dones proféticos muy querida por la
población local.


Hay que recordar que la novela negra no es un género que sea ajeno a
Alianza como se puede ver en su catálogo. En el mismo aparecen algunos
de sus más clásicos representantes como Edgar Allan Poe, Arthur
Conan Doyle, Raymond Chandler y Dashiell Hammett; pero también
autores actuales de la relevancia de Martina Cole, Elmore
Leonard, Pavel Kohout, Yasmina Khadra, Mempo Giardinelli o Andy
Oakes, entre otros.

La novela negra está experimentando un auge extraordinario en los
últimos años, debido, posiblemente, a que se trate del género más eficaz
para retratar la realidad que nos rodea. Esto ha empujado a
Alianza a crear su propia colección de novela negra, con unos criterios
de calidad y selección de obras y autores característicos de su línea editorial.
Y en ello ha coincidido con prestigiosas editoriales internacionales
con las que tiene numerosos puntos de contacto, como la alemana
Suhrkamp, la italiana Einaudi o las francesas Stock y Actes Sud.


AlianzaNegra es una colección de novelas con policías o sin policías,
héroes y antihéroes con escaso éxito amoroso; investigadores de moral
más dudosa que los delincuentes, novelas en las que siempre habrá
intriga, emoción, desasosiego, misterio, pasión, denuncia… Por
supuesto, mafiosos, sicarios, asesinos fríos y metódicos, asesinos refinados
y sombríos, personajes intrigantes y atormentados, perfumes y
venenos, mujeres fatales, secretos inconfesables, situaciones espeluznantes,
bares inmundos, testigos en apuros, falsas pistas, conspiraciones,
debilidades humanas, bajas pasiones, carga erótica, ambientes
inquietantes, crímenes escalofriantes...

Todas estas peculiaridades tendrán cabida en esta colección destinada
 no sólo a los entusiastas del género negro sino a todo tipo de lectores