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viernes, 10 de julio de 2020

Gloria Vázquez. La forma abierta, deshecha y bella en la pintura. EXPOSICIÓN VIRTUAL


pintura de Gloria Vázquez (2000)

Gloria Vázquez, artista visual



Julia Sáez-Angulo

           11/07/2020 .- Madrid.- Tiene la ambición y soberbia de querer alcanzar la obra maestra  en la pintura y, por eso, Gloria Vázquez nunca está satisfecha de su trabajo artístico. Su pintura contempla las formas de manera abierta y desecha, para insinuar y sugerir en muchos casos, más que decir. Sus veladores a lo Bonnard son una serie de las más preciadas de su obra, que ha merecido algún premio. Su obra se expuso en la galería Sokoa de Madrid. La pintora comenzó a exponer en los 80.
            La madrileña Academia Peña y el estudio de Cristóbal Valverde le dieron los conocimientos suficientes para encontrar su particular estilo. El colorista Cristóbal le dijo un día: “Los españoles pintáis con los colores de Altamira”.
            La pintora madrileña ha obtenido diversos premios y medallas a lo largo de su trayectoria artística. Entre los galardones: medalla del BMW (1996);  la de Puerto Banús; el primer premio Fermín Santos 2004, en Sigüenza; el Ciudad de Quintanar, 1997, el Tertulia Ilustrada y de varios salones de Otoño en Madrid.
A veces, Gloria Vázquez Gutiérrez (Madrid, 1944) se acerca a un expresionismo sui generis, lo que le permitió exponer su obra en la colectiva expresionista del Grupo pro Arte y Cultura en el Museum Jorge Rando del Expresionismo en Málaga en 1918.  Una réplica de esa obra en metacrilato cuelga en la mansión de Mayte Spínola en la urbanización Sol de Mallorca en Dejà.
            Japón ha sido el país que más obras de Gloria Vázquez ha recibido. La pintora encontró el contacto y la varita mágica de un marchante nipón que se interesó por su obra y ha estado enviado un buen número de ellas cada año a su galería.
            Como buena hija legítima en el arte, sus padres serían Nicolás de Staël, Esteban Vicente, Juan Caneja, Cirilo Martínez Novillo, Vaquero Palacios… con ellos tiene una afinidad espiritual y plástica, que le honra.
            Ha ido cambiando de estudios en diversos puntos geográficos de Madrid -en uno de ellos junto al Círculo de Bellas Artes, lo compartió con el peruano Leovigildo Cristóbal Valverde- hasta terminar por instalarlo en su casa, cuando los hijos volaron del nido. Ahora dice que son los nietos los que llegan a la casa.
            Viajera impenitente -su marido fue piloto y eso le acarrea algunas ventajas de avión- Gloria Vázquez viaja con frecuencia, principalmente a Perú, donde tiene amigos, y a México donde tiene hijos, nietos y amigos. Al desierto de Paracas le ha dedicado una interesante serie de cuadros.
            En Madrid, Gloria es una centaura que no se apea de su automóvil, para poder asistir a exposiciones, conferencias o presentaciones de libros de colegas o amigos. Mujer generosa, nos acerca a casa a los amigos de a pie. Por todo ello, se la conoce y se la aprecia en el circuito artístico de la capital de España.
           
Más información
http://www.apintoresyescultores.es/datos/77_salon_oto.pdf



"Higos" (2000), por Gloria Vázquez

Gloria Vázquez. Museo Jorge Rando. Málaga (2018)







 Gloria Vázquez, Julia Sáez-Angulo. Ana Vivas y Marta Lueje (de izda. a dcha.) en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.


Gloria Vázquez y Rosa Moreno de Castro (2020)

Gloria Vázquez y Maica Nöis

jueves, 11 de octubre de 2018

RETRATOS: Gloria Vázquez pinta como los ángeles y se lamenta en ansias de perfección






Gloria Vázquez, pintora




Julia Sáez-Angulo

            12/10/18 .- MADRID .- Ella pinta como los ángeles, pero en ansias de perfección dice siempre que lo último que ha hecho es una porquería. Es negativa por sistema, porque su deseo de superación la martiriza. Ella va en busca de una quimera, como el personaje de Honoré de Balzac en La obra maestra desconocida, un libro que debiera de leer todo artista que se precie, porque es la obsesión y locura por lograr la cima del arte, lo que no deja de ser una ambición casi diabólica, al querer emular al mismísimo Dios, tiene mucho de soberbia.

            Siempre he sostenido que en el arte hay pocos genios, pero sí muchos talentos, sobre todo en España, país de luz en el norte y en Castilla y de sol en Levante y Andalucía. La pintora Gloria Vázquez Gutiérrez (Madrid, 1944) es una buena pintora, que tiene como referentes a artistas como Nicolás de Staël, Esteban Vicente, Juan Caneja, Cirilo Martínez Novillo, Vaquero Palacios… con ellos tiene una afinidad espiritual y plástica.

            Las formas abiertas y deshechas, más que abocetadas, de la pintura de Gloria Vázquez, confieren una impronta elegante a su pintura realizada al óleo y ocasionalmente al acrílico. Sus bodegones son excelentes, sus veladores a lo Bonnard, maravillosos –alguno ha quedado finalista en concursos de altura-, sus paisajes soberbios… Los azules y los ocres son su paleta magistral. Algunos marchantes le pedían que cerrara más las formas, que fuera más realista, pero ella no se dejaba convencer y prefería seguir su código de coherencia. La galería Sokoa, gestionada por Santiago Echeberría, desaparecida en 2011, admiraba y buscaba su pintura.

            Gloria Vázquez, con sus manos prodigiosas hacía preciosos sombreros y muñecas de fieltro en su adolescencia y juventud, que vendía muy bien en las tiendas y con ello obtuvo sus buenos recursos en años jóvenes, pero la pintura era una llamada vocacional y emocional más profunda y a ella se consagró, formándose en la madrileña Academia Peña, por la que han pasado decenas de pintores de la capital del Reino, entre ellos Gloria Vázquez. También aprendió y compartió estudio/taller en la calle Marqués de Casa Riera, junto al pintor hispano Leovigildo Cristóbal Valverde. De ahí pasó por sucesivos estudios individuales, hasta que finalmente decidió instalarlo en casa, cuando los hijos volaron. El peligro que se temía se confirmó: el salón de la casa se convierte a veces en almacén; también en comedor suculento cuando prepara cocido madrileño para los amigos.

             Tuvo la suerte de encontrar un buen marchante en Japón que le compraba toda su pintura durante una buena temporada. Aquellos fueron buenos tiempos y así constan en los anales de su trayectoria artística.

            La pintora madrileña ha obtenido diversos premios y medallas a lo largo de su trayectoria artística. Gloria comenzó a exponer en los 80. Entre los galardones recibidos: la medalla del BMW (1996);  la de Puerto Banús; el primer premio Fermín Santos 2004, en Sigüenza; el Ciudad de Quintanar, 1997, el Tertulia Ilustrada y varios salones de Otoño en Madrid. En el circuito artístico se la conoce, se la aprecia y se la quiere, porque es persona grata, pese a sus quejas sobre el ansia de perfección en la pintura.

            Gloria tiene la pupila educada, porque aparte de su preparación artística, visita asiduamente las exposiciones y se la conoce bien en los ámbitos del arte. Es una mujer voluntariosa, pues después de un accidente automovilístico que  pudo haber tenido resultado mayores, sigue caminando con su cuerpo dolorido, incluso ayudada de bastón en ocasiones, para seguir en primera línea. Las operaciones se suceden. No se apea de su coche y se ha constituido junto a él en una centaura. Tiene la “suerte” de poder aparcar en los espacios de minusválidos, que los que pretenciosamente nos llamamos válidos, los miramos siempre con envidia cuando están vacíos.

            Su generosidad se ha hecho patente cuando ha tenido algún colega o amigo enfermo, cuidándolo o llevándole comida preparada. Así lo hizo con Antonio Morales, el que fuera director de la revista Correo del Arte y con otros que me consta, pero no voy a dar nombres. El lado humano de Gloria es digno de resaltar y eso le honra, porque conviene ser persona antes que artista, algo que no es habitual, porque el ego pierde a ciertos creadores. Ella colabora habitualmente con el Grupo pro Arte y Cultura, PAC, y recientemente lo hizo en la exposición "Simpatía con el expresionismo" en el Museo Jorge Rando de Málaga, con un cuadro soberbi, cuya réplica en matacrilato cuelga en la nueva galería de Mayte Spínola.

            Por razones familiares viaja mucho en avión y eso le ha abierto aún más las retinas y la mente. Nueva York la conoce casi como la palma de su mano, donde visita museos y galerías y está al día para envidia de algunos, entre ellos, yo. Últimamente viaja mucho a México, donde reside uno de sus hijos y sus dos nietos gemelos, de allí vuelve con las pupilas recargadas de color y emociones, al tiempo que nos cuenta sobre la enorme casa en que reside su hijo en Coyoacán -a lo Macondo-, no lejos de la casa donde residían Diego Rivera y Frida Kahlo, que hoy es uno de los museos con atmósfera de artista, más visitados. 

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Gloria Vázquez con Maica Bas