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lunes, 16 de junio de 2014

Homenaje a Julian Marías en la Biblioteca Nacional de España



Coincidiendo con el centenario de su nacimiento




L.M.A.


Coincidiendo con el centenario del nacimiento del filósofo y ensayista Julián Marías (Valladolid 1914- Madrid 2005), la Biblioteca Nacional de España le dedicará un homenaje este miércoles 18 de junio, a las seis de la tarde, en el que se contará  con la participación de Helio Carpintero y Daniel Marías. El acto finalizará con una intervención musical a cargo de Álvaro Marías, flauta dulce, Alejandro Marías, violonchelo, y Jordan Fumadó.
El homenaje es un reconocimiento, al mismo tiempo, al intelectual comprometido con la sociedad, autor de una prolífica, variada y muy leída obra, y a la persona íntegra, trabajadora, valiente, optimista e ilusionada que demostró ser hasta sus últimos días.
El acto se desarrollará en cuatro tiempos: un elogio de su labor académica, realizado por Helio Carpintero, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; un recuerdo y una semblanza personal de su figura, por su nieto Daniel Marías Martínez, profesor de Geografía de la Universidad Carlos III; un repaso audiovisual a diversos episodios de su vida; y, como colofón, un cierre musical a cargo de su hijo Álvaro Marías Franco, su nieto Alejandro Marías Revenga y el clavecinista Jordan Fumadó, que interpretarán la Sonata en Sol mayor para flauta dulce y continuo K.91 de Domenico Scarlatti.
Julián Marías fue uno de los intelectuales españoles más importantes del siglo XX, y uno de los que más preocupación mostró por hacerse entender y llegar a la sociedad. Discípulo de José Ortega y Gasset, su presencia en la vida pública española de la segunda mitad del siglo fue constante y alumbradora para muchos. Además de autor de numerosos libros de investigación y pensamiento de gran difusión, fue asiduo colaborador de revistas y periódicos y prolífico conferenciante, dejándose notar su influencia no sólo en España, sino también en buena parte del continente americano. Entre otros méritos, fue miembro de la Real Academia Española desde 1964, participó activamente en la Transición política española como senador por designación real y obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1996.
Este homenaje se completa con una exposición bibliográfica en el Salón Italiano de la propia biblioteca, que durará hasta finales de julio próximo, en la que se han seleccionado  las ediciones más antiguas que se encuentran entre nuestros fondos y algunos de los principales estudios sobre Julián Marías  y su obra.


La entrada al acto es libre hasta completar aforo.

viernes, 14 de enero de 2011

José López Martínez, Conferencia sobre Francisco Pino y las contradicciones históricas de la generación del 36.




L.M.A.


"Francisco Pino y las contradicciones históricas de la generación del 36" ha sido el tema impartido por José López Martínez, presidente de la Asociación Española de Escritores Artistas, en la conferencia que ha pronunciado en Ámbito Cultural de Madrid. El conferenciante dijo:

“Sabido es que la generación del 36 fue y es una de las más controvertidas de cuantas surgieron a lo largo del siglo veinte; siglo de grandes convulsiones bélicas, de revoluciones que cambiaron la realidad social del mundo, lo cual influyo de una manera clara y directa en los movimientos intelectuales y artísticos más significativos de la época: el surrealismo, el futurismo y tantas otras novedades como incendiaron la imaginación de escritores y artistas”.

“La generación del 36 estuvo formada por autores nacidos alrededor de 1910, el año en que Juan Ramón Jiménez publica Laberinto, Gabriel Miró Las cerezas del cementerio y Ramón Gómez de la Serna inventa las Greguerías, con las que se supera un modo de entender la literatura tan arraigado en nuestros escritores y lectores. La Greguería, se ha dicho, comporta, de entrada, un focalizador que capta lo latente y lateral, a la vez que modifica nuestra visión habitual de las cosas.

“Algunos miembros de ese grupo, escribió Luís Jiménez Martos, ya se habían manifestado antes de la guerra civil a través de la revista Cruz y Raya, dirigida por José Bergamín, y en la posguerra vinieron a coincidir en su mayor parte en la revista Escorial, pasando luego varios de estos nombres a Cuadernos Hispanoamericanos. Tiempos de alta tensión creativa.

“Entre aquellos grandes poetas y escritores, todos ellos comprometidos con sus respetables y hondas convicciones, se encontraban, entre otros, Leopoldo y Juan Panero, Luís Rosales, Gabriel Celaya, Blas de Otero, Carmen Conde, José Antonio Muñoz Rojas, Federico Muelas y Leopoldo de Luís, este nacido en 1918. Referente a los intelectuales cabe citar, sobre todo a Julián Marías, Pedro Laín Entralgo, Eugenio d’Ors y José Luís López Aranguren, importantes figuras del ensayo, y en lo que se refiere a los autores teatrales imposible dejar en el olvido a Antonio Buero Vallejo, Miguel Mihura y Alejandro Casona, sobre todo al primero, surgido en el más desolador vacío de sus propias circunstancias sociales y políticas, que no eran otras que las de aquella España herrumbrosa y marginada.”.

Inquietudes literarias y artísticas


“Y es por estas fechas, por este resurgimiento de las inquietudes literarias y artísticas cuando aparece en el panorama poético español Francisco Pino, nacido en Valladolid el 18 de enero de 1910, el mismo año en que también nacieron Luís Rosales, Miguel Hernández, Federico Muelas y Juan Alcaide, cuatro voces distintas y personalísimas que dejaron honda huella en la poesía española. Cada uno de ellos fue hijo de su sus propias circunstancias familiares y personales, pero coincidiendo en lo fundamental, en que la poesía debe ir más allá de los versitos de la novia y de los cantos bucólicos de José María Gabriel y Galán, dicho sea reconociendo también los méritos del poeta salmantino.

“Se ha comentado que al finalizar la guerra civil, durante la cual sufrió dramáticas experiencias, vivió una especie de activo exilio interior en su casa modernista del Pinar de Antequera, cerca de Valladolid. Allí, en compañía de su esposa, se centra en la escritura poética, en la elaboración de uno de los periodos más significativos y determinantes de su obra, fiel a las nuevas maneras de entender la poesía y alejado de garcilasismos y de los brotes de una juventud creadora enmarcados en poéticas y narrativas que él entendía ya superadas. A Francisco Pino le llegaban con mayor proximidad y vibración los ecos de Blas de Otero, de Gabriel Celaya o de Victoriano Crémer, entre otros, y de revistas como Espadaña y Proel”.

“Efectivamente, le poesía de Francisco Pino se mantuvo fiel a las vanguardias: poesía gráfica que incluye poemas fotográficos y tipográficos, cartelas y mosaicos. Recuérdese que por aquellos años aparece el movimiento postista, tan rompedor y convulsivo, creado por Carlos Edmundo de Ory y Eduardo Sernesi. Poetas de la más diversa condición literaria e incluso ideológica. Se barruntaba un tiempo nuevo, un ensanchamiento de las libertades intelectuales, de acercamiento a los derechos humanos. Todos ellos convivieron en el escenario de un mundo literario que emergía con pasión y brío. Influencias de Pablo Neruda, de César Vallejo, de Antonio Machado, del propio Vicente Aleixandre"·.