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domingo, 31 de marzo de 2013


 

EN o ENDE, LA MAS ANTIGUA DE LAS PINTORAS MEDIEVALES (PINTRIX) CONOCIDAS.

 

Ilustró las miniaturas de la versión del Beato de Liébana que se conserva en la catedral de Girona desde 1073

 
Beato de Gerona
 


Laura López-Ayllón Barea

Licenciada en Filología Románica
Periodista

 

 

Los comentarios al Apocalipsis de Beato, abad del monasterio de san Martín de Turieno, en Liébana, fue muy difundido en la Edad Media y cuenta con 34 versiones entre los siglos X y XIII, entre ellas la conservada en Girona. El original se escribió para alimentar la fe de los cristianos y oponerse al arzobispo de Toledo, Elipando, que defendía entonces que Cristo, en cuanto Dios, era hijo natural de Dios, pero que en cuanto hombre, sólo era hijo adoptivo de Dios.

 
Al parecer según se ha llegado a saber fue una pintora llamada EN o ENDE la que dirigió las iluminaciones del Beato que se conservó en Girona, pues figura como ENDE DE PINTRIX DEI AIUTRIX (ENDE PINTORA Y SIERVA DE DIOS), en letras de mayor tamaño que los otros autores.


ENDE vivíó en el monasterio mozárabe de San Salvador de Tábara, (Zamora), donde se realizó este Beato. En aquella época muchos mozárabes, cristianos que durante un tiempo sobrevivieron en el territorio árabe del sur, acudieron al norte donde construyeron, generalmente sobre restos visigóticos, como ocurrió en Santa María de Lebeña, donde simplemente se añadió un pórtico y una torre.

 
El mozárabe estudió durante mucho tiempo en árabe y escribió, como el manuscrito iluminado por Ende, en letra visigótica, que llegó a ser usada casi como escritura sagrada por los mozárabes. La letra visigótica y los ritos religiosos fueron cambiados por Alfonso VI, pero los mozárabes del sur tuvieron iglesias propias y conservaron sus ritos religiosos, hoy mantenidos en Toledo, donde cada domingo se oficia una misa en rito mozárabe y una cofradía intenta agrupar a todos los que proceden de mozárabes toledanos.

 
No hay restos del monasterio de San Salvador, donde vivió ENDE e iluminó el manuscrito, pero se saben algunas cosas como que tenía una importante biblioteca y que poco antes de la realización del Beato de Girona había terminado una obra de MAGIUS. El centro monástico fue derruido por Almanzor en una de sus  expediciones de castigo a finales del siglo X, en concreto en 988. Se  llevó las campanas, a León, cuyas murallas destruyó, o a Barcelona…

primera pintora
 
Se sabe que el Beato de Tábara fue trasladado a la Catedral de Girona en 1.073, pues al parecer se han encontrado relieves de la primitiva Seo que reproducen ilustraciones de este manuscrito. Su llegada a Girona se atribuye a varias causas, una de las cuales pudo ser la costumbre de intercambiar manuscritos entre los monasterios, pero sí se sabe que lo cedió al centro de Girona el canónigo Juan, albacea de una aristócrata. En cualquier caso, el códice de ENDE salió del monasterio antes de la expedición de Almanzor.

 
El monasterio de Tábara, donde se cree que está enterrado el Beato de Liébana, era un monasterio mozárabe dúplice situado en el centro de la región donde más beatos se realizaron. En los monasterios dúplices existían dos comunidades, una masculina y otra femenina, regidas respectivamente por un abad y una abadesa y se sabe que algunos de ellos llegaron a reunir 600 personas. Estos monasterios, que existieron incluso en la Córdoba árabe, fueron abundantes en León como los de Sobrado, Aguilar o Covarrubias.

 En aquella época se sabe que en los monasterios femeninos ingresaban las mujeres por varios motivos, la vocación religiosa sin duda, pero también la elección de una vida diferente a la de una mujer casada, a la que afectaban mucho los sucesivos partos, muchas veces hasta la muerte.

 La mujer, a la que a veces llevaban al convento sus padres de forma obligada, tenía en la vida del convento muchas más posibilidades para dedicarse a actividades intelectuales y de esto da un buen ejemplo Hildegarda de Bingen.

 
En el caso de ENDE debió ser voluntaria la entrada en el monasterio pues su firma delata y su empleo del dorado nos dice que era persona de cierta importancia.

 
Recientemente la editorial Moleiro, especializada en facsímiles de obras antiguas, realizó 987 copias del Beato de Girona, fiel reproducción hasta tal punto que a algunos críticos les parece que la textura y hasta el olor pueden ser los mismos de cuando se hizo el original.

 

Cada copia va acompañada de un estudio completo de Carlos Miranda García- Tejedor, doctor en Geografía e Historia y Gabriel Roura i Guibas, presidente del Cabildo de la Catedral de Gerona. Por otra parte Joaquín Yarza, en “Beato de Liébana. Manuscritos iluminados”, dice que el Códice conservado en Girona es único por la cantidad de material ilustrativo.

 
Considera Joaquín Yarza que las ilustraciones de este manuscrito, es decir, las de ENDE, intentan superar el aspecto plano, el esquematismo y la abstracción, es decir, son de alguna manera innovadoras.

 
El Beato conservado en Gerona tiene una buena caligrafía de escritura Visigótica en minúsculas a dos columnas, obra del copista Senior y la colaboración del presbítero Emeterio, 284 folios de pergamino a 38 líneas por página. Cuenta con ilustraciones de escenas evangélicas a página entera y 131 miniaturas, obra de ENDE, por lo que es considerado el más rico y completo en cuanto a imágenes de todos los beatos existentes. Las letras capitulares se ornamentaron en este Beato con motivos naturales.

 
Al parecer introdujo dentro del programa iconográfico típico de los códices nuevos motivos pictóricos, como la cruz y la maiestas que abren el libro y definen a los personajes intentando personalizar su fisonomía, con la pupila unida al párpado superior y añadiendo objetos que llevaban en sus manos. Destaca también el detalle (ropajes) por su innovación y creatividad.

 
Otra imagen del Beato es la de un ciclo iconográfico dedicado a la Vida de Cristo, lo que no es muy habitual en la miniatura altomedieval española. Se supone que los autores debieron inspirarse en fuentes nuevas que no fueron utilizadas por los otros Beatos.  

 En conjunto se considera que el Beato de Tábara tiene las influencias habituales de la miniatura española del siglo X como las sasánidas, las visigodas, las norteafricanas, además de las carolingias y las musulmanas, pero busca nuevas fuentes e incluye nuevas formas y todo el conjunto anuncia ya el arte románico.


Para el director de la editorial Moleiro, que ha llevado a cabo el facsímil de este Beato, ENDE debió ser una persona con poder y recursos a su alcance porque el Beato cuenta en sus ilustraciones con gran cantidad de oro, porque se consideraba que si no lo está, el libro no estaba realmente “iluminado”.

 Se aplicaba antes que los colores y tenía también sus dificultades, pues se adhería a cualquier pigmento existente en el pergamino estropeando el dibujo y si era bruñido con fuerza se corría el riesgo de manchar lo ya coloreado.

 En la época temprana como la de Ende solía hacerse un diseño con pincel en una especie de cola húmeda y se coloca encima el pan de oro para bruñirlo a continuación. Una vez aplicado el oro se coloreaba el resto de la iluminación. Entre los colores figuraba entonces el cinabrio natural, es decir, sulfuro de mercurio. Se usaban en ocasiones materiales venenosos, de tal modo que para el iluminador era peligroso en ese caso humedecer el pincel con la lengua.

 El azul podía proceder de la malaquita azul. El verde venía de la malaquita o del cardenillo, el amarillo de la tierra volcánica o del azafrán, el blanco del albayalde, etc.


En las ilustraciones del manuscrito se contiene también el retrato más antiguo conservado del apóstol Santiago en el folio 52v con la leyenda “Jacobus Spania” y un mapa de evangelización del mundo por los apóstoles, incluida Galicia.

 En aquella época los manuscritos eran todos obra de monjes o monjas, deberíamos de decir hoy, pues eran los encargados de transmitir a través de ese trabajo y contaban con tiempo en el escritorio del monasterio, como el que aparece en el código de ENDE. En dos ilustraciones anteriores del año 970 figura la representación de la torre del monasterio del Salvador, y en dos estancias adosadas están trabajando Emeterio y Senior. 

 Curiosamente se tardó siglo y medio en reproducir las ilustraciones del Beato de Gerona, hasta que se realizó el Beato de Turín en algún scriptorium catalán y a partir de entonces se reprodujo en otros como en el de San Pedro de Cardeña o el de Manchester

 El manuscrito depende también en gran manera de la elección de una buena piel, de animales sanos sin huellas, teniendo en cuenta el color de la lana y el pelo y que de las de ovejas y vacas blancas salían pergaminos de ese color mientras que de los animales de colores abigarrados, estéticamente muy atractivos, salían los pergaminos sombreados de marrón. Al parecer en el códice de ENDE también existe un “papel” especial junto al pergamino de oveja.


Habitualmente el códice se trabajaba a mano con plumas del ala izquierda del ave cortadas por el autor y endurecida por el tiempo. La tinta era de varios colores, negra y roja generalmente, con las que escribían en pupitres inclinados.


Posteriormente se terminaba con una encuadernación, generalmente hecha en los monasterios por personas diferentes a las que llevaban a cabo las letras o la iluminación.



En la época de ENDE figuran monjas escribas en monasterios europeos como Guda y Claricia, pero sobretodo posteriormente como Hildegarda de Bingen, pero ENDE es la primera mujer ilustradora española.

 BIBLIOGRAFIA

-Claudio Sánchez Albornoz: “Una ciudad de la España Cristiana hace mil años”.

-Gabriel Jackson: “Introducción a la España Medieval”.

-“Enciclopedia de las mujeres en la Historia de España”

-Ramón Gonzálvez Ruiz: “Las escuelas de Toledo durante el reinado de Alfonso VIII”.

-Ángeles Caso: ”Las Olvidadas. Una historia de mujeres creadoras”.

-Christopher de Hamel: Artesanos medievales. Copistas e iluminadores”.

-Ubieto, Regla, Jover, Gómez-Ferrer y Seco: Historia ilustrada de España.Volumen II.Siglos VIII-XI. Musulmanes, cristianos y judíos.

-Historia de España de Menéndez Pidal tomos VI y VII. 
-SUMMA ARTIS: Tomos VIII y XXII.


 
 

viernes, 12 de marzo de 2010

Ana Alejandre presenta en Madrid su última novela "La Ofrenda"


"La ofrenda"
Ana Alejandre
Editorial Ibersaf
Madrid, 2010 (226 pags)



L.M.A.

“La ofrenda”, última novela de Ana Alejandre ha sido presentada en la Casa de valencia en Madrid por los escritores Mario Soria, Dolores Gallardo, Laura López Ayllón y Julia Sáez Angulo. La intervención de esta última decía lo siguiente:

“La ofrenda” es una hermosa novela, bien escrita, de emociones y sentimientos, de amores y pasiones. Su protagonista, Carmen de la familia de los Villalar, es una mujer compleja, contradictoria que no siempre o en todo momento despierta la simpatía del lector. Vive en una época determinada, el tardo-franquismo, y hay que mirarla y juzgarla en ese contexto.

Carmen es una mujer que duda y vacila, que no se atreve a cortar alas a su cómoda situación de dependencia pero sí le gusta victimizarse, juzgar y condenar las presiones que sufre por parte de su madre, en primer lugar, de sus hermanos que la dejan a solas con una responsabilidad filial, contra la gente del pueblo que la critica con una maledicencia sostenida o contra el sacerdote que dice la misa y al que considera otra víctima de las circunstancias...

La novela de Ana Alejandre transcurre como un soliloquio íntimo y profundo que escarba como un escalpelo en el pensamiento, el espíritu y la carne de Carmen Villamar. A veces la lectura nos lleva a los abismos de ansiedad y amargura de la protagonista, que no sabe o no quiere cortar amarras de las cadenas familiares, máxime con una situación económica nada desdeñable. Ella, Carmen Villar, la protagonista, se ve como ofrenda de un altar profano a un dios menor.


Dosificar la intriga

La autora del libro ha sabido dosificar con inteligencia la historia que va en un tono gradual desde el secreto inicial; dosificar la intriga sobre esa aventura interior de los personajes. La novela parte de una confesión a la hija protagonista, hecha por su madre anciana, en silla de ruedas, la misma noche de su muerte. Esa revelación se va poniendo de manifiesto a medida que pasan las páginas en una serie de capítulos.

Ese otro personaje, la madre, doña Asunción, antagonista omnipresente de una u otra manera en la vida de la protagonista Carmen Villalar, incluso después de su muerte. La madre minusválida responde a un cierto arquetipo literario (recordemos que arquetipo es un personaje que sigue un hilo conductor sostenido con su presencia de la tradición narrativa), pues bien, el arquetipo de la madre en la novela “La ofrenda” tiene su cordón literario en la Bernarda de Alba de Federico García Lorca o más atrás en “Doña Bárbara”, el personaje que da título a la novela de Rómulo Gallegos. Se trata de mujeres poderosas, dominantes, castrantes, casi hembras de horca y cuchillo para decidir sobre las vidas circundantes. Mujeres egoístas y controladoras que “machacan” –por decirlo con palabras coloquiales- a quienes tienen a su lado. Caracteres que sin duda parten del infortunio, de su propia amargura o desgracia, pero que la hacen partícipe a los demás de manera consciente o inconsciente. El arquetipo existe a nuestro lado y por eso se repite de una u otra manera.

Ana Alejandre da unas cuantas y buenas pinceladas sobre la situación sentimental del origen en esta mujer “domina y señora” del patrimonio y vidas familiares; en la relación con su marido fundamentalmente cuando él vivía dedicado por entero a sus asuntos económicos y apenas si le hacía caso. La “venganza” cuando ella toma las riendas de la casa y el patrimonio no se hacen esperar: repite de alguna manera la conducta que reprochó.

Saga familiar, novela de mujeres

“La ofrenda” tiene algo de novela de saga familiar, la de los Villamar; de novela de mujeres, por cuanto ellas, madre e hija sobre todo dominan la escena frente a otros personajes masculinos secundarios, no tanto el amante, como el administrador o el gerente de los negocios familiares que aparecen de vez en cuando.


La novela es sobre todo una pasión fuerte y sostenida de sentimientos poderosos como son el amor carnal y el odio sordo y soterrado; el dominio del patrimonio familiar o la riqueza que se traduce directa o indirectamente en afán de poder sobre las voluntades ajenas.


Historia de amor con una inter-textualidad cinematográfica. El encuentro amoroso con la película de “Casablanca” al fondo. Música que sonó al piano entre cada una de las intervenciones.

Estructura original

La estructura de la novela está bien organizada en torno a la misa funeral de la madre muerta. La protagonista, Carmen Villalar, sigue casi ausente cada una de las partes de la misa como son el Introito, la Epístola, el Evangelio, el Salmo, etc, para evadir su pensamiento hasta una antigua historia de amor que tuvo en el pasado y en la que quedaban numerosos cabos sueltos que descubrió al fin la noche del óbito materno.

La alternancia entre esas partes de la misa como ofrenda mística y el recuerdo de los diferentes episodios de la protagonista como “ofrenda del altar profano” es una construcción original que permite al lector seguir el ritmo de ambos episodios en los que se producen los efectos de flashback y flashforward, es decir de avances y retrocesos en los recuerdos que conforman la vida, hecha de realidad visual y de realidad mental, con frecuencia disociadas.

Percepciones sensoriales

Las dotes de Ana Alejandre como narradora se ponen de manifiesto continuamente y de su prosa, bien amasada como el buen pan, se pueden extraer logradas percepciones sensoriales como las que siente un cuerpo en la ducha, con una riqueza de vocabulario y una precisión asombrosa en las consecuencias de la caída del agua en un cuerpo, ante las que el lector no puede sino admirarse del dominio de la observación de la autora y seguidamente del lenguaje para mostrarlo de modo narrativo.

Otro ejemplo, al precisar los sonidos -extraído de la página 141- al paso de la fila de comulgantes en el funeral, cuando describe “un murmullo encendido de frufrús de telas, carraspeos y crujidos de madera”. En la página 44 tiene otra descripción brillante sobre la ciudad a la hora de la siesta en plena canícula, cuando habla de “tejados rojos como crestas de gallo enhiestas bajo el sol abrasador, que obligaba a la bajada de persianas y cierre de cancelas...” La descripción es mucho más rica pero yo se la dejo completar a ustedes cuando lean la novela y la analicen por sí mismos.

En suma, la autora de “La ofrenda” no solo cuenta bien el pathos , los sentimientos, de los personajes de la novela sino que lo enriquece con la emociones interiores de cada uno de ellos o las visiones exteriores como cuando cita el dibujo de paso de cebra que la persiana forma en un cuerpo desnudo.

El auditorio de presentación estuvo lleno de público con escritores y artistas como Ángel Maestro, Emilia Currás, Charo de la Cueva, Antonio Alvarado y otros.