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viernes, 4 de noviembre de 2016

Mario Soria, autor del libro “Ensayos de Estética”





 Mario Soria y Giménez de Tejada



Julia Sáez-Angulo

            Madrid, 05.11.16 .- El escritor Mario Soria es el autor del libro Ensayos de Estética, publicado por Félix Martín Franco. El libro, que será presentado el próximo 24 de noviembre a las 19,30 en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, AEAE (c/ Leganitos, 10. Madrid), por Cesar Morión, conlleva una amplia bibliografía sobre el tema referido en cada ensayo..

            Los ensayos recopilados por el autor versan sobre: La Belleza; Sobre la Percepción Estética; Compassio Patria; El Parral; La inspiración artística; Del Barroco y Salzillo; Santa Teresa y Bernini; A propósito del Arte Islámico; El Corazón, y Acerca de dos Cristos españoles.

            Mario Soria y Giménez Tejada (Oruro, Bolivia, 1936), escritor nacionalizado español y residente en Madrid, es autor de diversos ensayos y colaborador en diferentes revistas universitarias. Trabajó en editorial Doncel y en el Ministerio de Cultura. Entre los títulos que ha publicado: Chateaubriand, Poesía y Lenguaje, Hombre y tiempo, Poesía y prosa en San Juan de la Cruz, La información,  o Cuestiones disputadas del Catolicismo actual.

            Hombre culto y erudito, Mario Soria da fe de ello en este ramillete de ensayos, alguno ya publicado como el bellísimo sobre el segoviano monasterio de El Parral, en la revista Beresit de la Cofradía Internacional de Investigadores de Toledo. El autor es igualmente conferenciante sobre los temas tratados en el libro que nos ocupa, Ensayos de Estética.


           

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miércoles, 30 de marzo de 2011

Ana Alejandre, Conferencia sobre Grafología en la Tertulia Ilustrada



Ana Alejandre



Julia Sáez-Angulo



La escritora Ana Alejandre (Azuaga, Badajoz)ha pronunciado una conferencia sobre Grafología en la madrileña Tertulia Literaria, dirigida por María Eugenia Martínez, en la que hizo un recorrido histórico de esta ciencia, que viene de antiguo pero que tomó carta de naturaleza en el siglo XIX y hoy se utiliza en la Psicología, la Empresa y la Criminología entre otras disciplinas.


La conferenciante recordó algunas citas clásicas sobre la importancia y significación de la escritura del hombre. “La letra que expresa el alma”, decía entre otros Demetrio Galera, porque los rasgos de la interpretación personal del alfabeto y su modo de hacerlo reflejan actitudes y condiciones de la persona. Diversos textos de diferentes personajes como Diana de Gales, Lucien Freud, Jung, Adolf Hitler, Mozart, Santiago Ramón y Caja, Miguel de Unamuno o Dalí, sirvieron para exponer y argumentar la caracteriología que reflejaban cada tipo de letra. En todo caso, para ser más precisos, indicó Alejandre, conviene hacer el estudio sobre textos a lo largo de unos diez años.

Mauricio Xandró fue señalado como maestro por la conferenciante, un hombre que comenzó en los años 40 siguiendo las enseñanzas de Crepieux-Jamin y de Matilde Ras, introductora de la grafología en España. Hoy existen cinco escuelas entre las que se encuentran la simbólica, mimética, emocional, profunda o del consciente-inconsciente... En la grafología tienen importancia y significación todos los factores como la inclinación de la letra, la altura o bajura de los rasgos, la invasión de las líneas precedente o descendente, los bucles en las vocales, los arpones o ganchos en letras como la “g” o la “P”, los finales en aguja...


Los espacios, el ritmo y la forma de distribuir el texto, el tamaño, la velocidad... son igualmente indicadores de la personalidad del autor de la letra, de sus actitudes de confianza o desconfianza, generosidad o avaricia, de su sexualidad... En suma, la letra es el retrato del que escribe. “Es escalofriante la sensación que he experimentado al estudiar figuras históricas como San Ignacio de Loyola, Carlos Dickens, Alexis Carrel, San Pío X, Vicente Blasco Ibáñez y el Beato Valentín de Barrio-Ochoa entre otros. He sentido la impresión de que los tuviera vivos y resucitados junto a mi. En cierta medida los tenemos desnudos de fingimientos, con los más ocultos pliegues de su personalidad al descubierto.” , dice Xandró en “Grafología Superior”.


También la rúbrica –utilizada fundamentalmente en España e Italia- tiene su importancia a la hora de subrayar o envolver el nombre, así como el punto o ausencia del mismo en los finales, señaló Ana Alejandre, poniendo varios ejemplos. En la conferencia estuvieron presentes entre otros la grafóloga María Teresa López Quíñoá, profesora de educación especial; el periodista Ángel Maestro; el escritor Mario Soria; los poetas Eladio Arnaíz y Charo Cueva, el economista Miguel Saínz...



viernes, 26 de noviembre de 2010

Mario Soria publica un ensayo erudito sobre “Poesía y Lenguaje”



"Poesía y Lenguaje”
Mario Soria
Editorial Bubok
Sevilla, 2010



Julia Sáez-Angulo


Estudioso continuado de la poesía, el escritor Mario Soria ha publicado un ensayo titulado “Poesía y Lenguaje”, que ha sido presentado en el Centro Cultural Sirio en Madrid por los escritores Ana Alejandre y Ángel Maestro. El libro, editado por Bubok, cuenta con 41 capítulos a modo de artículos, en la misma línea que los libros de “El Espectador” de José Ortega y Gasset. El acto tuvo lugar en el salón polivalente donde exponía sus óleos el pintor libanés Diab-El-Dick.

Habitual colaborador en diversas revistas universitarias, entre ellas la digital www.editanet.com , Mario Soria y Giménez de Tejada (Oruro, Bolivia, 1936), como hombre culto y erudito, hace unas reflexiones singulares sobre el arte de Calíope, la Poesía, género que se considera el más sublime de la literatura, como señaló en la presentación el presidente del Centro Cultural Sirio.

Ana Alejandre recordó con el autor, que la poesía era una disposición rítmica de sonidos y creación de una imagen a través del propio sonido, según definición de Navarro Tomás. Subrayó la importancia del apoyo acentual y su valor como imagen que la acerca a la pintura. “Ut pictura poesis” de Horacio.

La poesía nació acompañando a la música y sus recursos van desde la contradicción aparente como recurso estilístico que ayuda a expresar mejor una idea hasta la aliteración, recurso musical, del que Góngora fue maestro.

El objeto de la poesía puede ser cualquier idea desde el amor a la guerra, desde la filosofía a la cotidianeidad... La poesía greco-latina trataba con frecuencia el asunto de la naturaleza y las labores agrícolas. Lo necesario es el talento poético que le de forma, sonoridad y belleza para que merezca llamarse poesía.

Relámpago a modo de revelación

“El poeta transmite su idea a modo de relámpago o revelación y así muestra de modo sintético y literario el universo y sus criaturas, si bien la realidad se traspasa en la obra literaria porque se va mas allá de ella misma.

Mario Soria habla en su libro de la diferente sonoridad de los idiomas, así como de su difícil por no decir imposible traducción, debido a la distinta cadencia. El autor estima que el castellano y el árabe son lenguas poéticas por excelencia, no así el inglés, excesivamente monosilábico, “lengua im-poética” a su juicio. También cuenta con reflexiones sobre “poesía y marxismo”.

La poesía, señala Soria, sirve para expresar mundos y pensamientos diferentes y contradictorios como sucede en los poemas de Miguel Hernández sobre “la miliciana” o de Manuel Machado (“el hermano ilustre de Antonio Machado”) sobre “el alcázar de Toledo”, ambos escritos en torno a la guerra civil española de 1936-39.

“La metafísica descubre el último fin de las cosas, mientras que la poesía descubre las cosas a través de la metáfora (contradicción aparente), la cadencia y el ritmo”, señaló Ángel Maestro en la presentación del libro, al que calificó de “obra de plenitud de erudición de un apasionado especialista”.







viernes, 12 de marzo de 2010

Ana Alejandre presenta en Madrid su última novela "La Ofrenda"


"La ofrenda"
Ana Alejandre
Editorial Ibersaf
Madrid, 2010 (226 pags)



L.M.A.

“La ofrenda”, última novela de Ana Alejandre ha sido presentada en la Casa de valencia en Madrid por los escritores Mario Soria, Dolores Gallardo, Laura López Ayllón y Julia Sáez Angulo. La intervención de esta última decía lo siguiente:

“La ofrenda” es una hermosa novela, bien escrita, de emociones y sentimientos, de amores y pasiones. Su protagonista, Carmen de la familia de los Villalar, es una mujer compleja, contradictoria que no siempre o en todo momento despierta la simpatía del lector. Vive en una época determinada, el tardo-franquismo, y hay que mirarla y juzgarla en ese contexto.

Carmen es una mujer que duda y vacila, que no se atreve a cortar alas a su cómoda situación de dependencia pero sí le gusta victimizarse, juzgar y condenar las presiones que sufre por parte de su madre, en primer lugar, de sus hermanos que la dejan a solas con una responsabilidad filial, contra la gente del pueblo que la critica con una maledicencia sostenida o contra el sacerdote que dice la misa y al que considera otra víctima de las circunstancias...

La novela de Ana Alejandre transcurre como un soliloquio íntimo y profundo que escarba como un escalpelo en el pensamiento, el espíritu y la carne de Carmen Villamar. A veces la lectura nos lleva a los abismos de ansiedad y amargura de la protagonista, que no sabe o no quiere cortar amarras de las cadenas familiares, máxime con una situación económica nada desdeñable. Ella, Carmen Villar, la protagonista, se ve como ofrenda de un altar profano a un dios menor.


Dosificar la intriga

La autora del libro ha sabido dosificar con inteligencia la historia que va en un tono gradual desde el secreto inicial; dosificar la intriga sobre esa aventura interior de los personajes. La novela parte de una confesión a la hija protagonista, hecha por su madre anciana, en silla de ruedas, la misma noche de su muerte. Esa revelación se va poniendo de manifiesto a medida que pasan las páginas en una serie de capítulos.

Ese otro personaje, la madre, doña Asunción, antagonista omnipresente de una u otra manera en la vida de la protagonista Carmen Villalar, incluso después de su muerte. La madre minusválida responde a un cierto arquetipo literario (recordemos que arquetipo es un personaje que sigue un hilo conductor sostenido con su presencia de la tradición narrativa), pues bien, el arquetipo de la madre en la novela “La ofrenda” tiene su cordón literario en la Bernarda de Alba de Federico García Lorca o más atrás en “Doña Bárbara”, el personaje que da título a la novela de Rómulo Gallegos. Se trata de mujeres poderosas, dominantes, castrantes, casi hembras de horca y cuchillo para decidir sobre las vidas circundantes. Mujeres egoístas y controladoras que “machacan” –por decirlo con palabras coloquiales- a quienes tienen a su lado. Caracteres que sin duda parten del infortunio, de su propia amargura o desgracia, pero que la hacen partícipe a los demás de manera consciente o inconsciente. El arquetipo existe a nuestro lado y por eso se repite de una u otra manera.

Ana Alejandre da unas cuantas y buenas pinceladas sobre la situación sentimental del origen en esta mujer “domina y señora” del patrimonio y vidas familiares; en la relación con su marido fundamentalmente cuando él vivía dedicado por entero a sus asuntos económicos y apenas si le hacía caso. La “venganza” cuando ella toma las riendas de la casa y el patrimonio no se hacen esperar: repite de alguna manera la conducta que reprochó.

Saga familiar, novela de mujeres

“La ofrenda” tiene algo de novela de saga familiar, la de los Villamar; de novela de mujeres, por cuanto ellas, madre e hija sobre todo dominan la escena frente a otros personajes masculinos secundarios, no tanto el amante, como el administrador o el gerente de los negocios familiares que aparecen de vez en cuando.


La novela es sobre todo una pasión fuerte y sostenida de sentimientos poderosos como son el amor carnal y el odio sordo y soterrado; el dominio del patrimonio familiar o la riqueza que se traduce directa o indirectamente en afán de poder sobre las voluntades ajenas.


Historia de amor con una inter-textualidad cinematográfica. El encuentro amoroso con la película de “Casablanca” al fondo. Música que sonó al piano entre cada una de las intervenciones.

Estructura original

La estructura de la novela está bien organizada en torno a la misa funeral de la madre muerta. La protagonista, Carmen Villalar, sigue casi ausente cada una de las partes de la misa como son el Introito, la Epístola, el Evangelio, el Salmo, etc, para evadir su pensamiento hasta una antigua historia de amor que tuvo en el pasado y en la que quedaban numerosos cabos sueltos que descubrió al fin la noche del óbito materno.

La alternancia entre esas partes de la misa como ofrenda mística y el recuerdo de los diferentes episodios de la protagonista como “ofrenda del altar profano” es una construcción original que permite al lector seguir el ritmo de ambos episodios en los que se producen los efectos de flashback y flashforward, es decir de avances y retrocesos en los recuerdos que conforman la vida, hecha de realidad visual y de realidad mental, con frecuencia disociadas.

Percepciones sensoriales

Las dotes de Ana Alejandre como narradora se ponen de manifiesto continuamente y de su prosa, bien amasada como el buen pan, se pueden extraer logradas percepciones sensoriales como las que siente un cuerpo en la ducha, con una riqueza de vocabulario y una precisión asombrosa en las consecuencias de la caída del agua en un cuerpo, ante las que el lector no puede sino admirarse del dominio de la observación de la autora y seguidamente del lenguaje para mostrarlo de modo narrativo.

Otro ejemplo, al precisar los sonidos -extraído de la página 141- al paso de la fila de comulgantes en el funeral, cuando describe “un murmullo encendido de frufrús de telas, carraspeos y crujidos de madera”. En la página 44 tiene otra descripción brillante sobre la ciudad a la hora de la siesta en plena canícula, cuando habla de “tejados rojos como crestas de gallo enhiestas bajo el sol abrasador, que obligaba a la bajada de persianas y cierre de cancelas...” La descripción es mucho más rica pero yo se la dejo completar a ustedes cuando lean la novela y la analicen por sí mismos.

En suma, la autora de “La ofrenda” no solo cuenta bien el pathos , los sentimientos, de los personajes de la novela sino que lo enriquece con la emociones interiores de cada uno de ellos o las visiones exteriores como cuando cita el dibujo de paso de cebra que la persiana forma en un cuerpo desnudo.

El auditorio de presentación estuvo lleno de público con escritores y artistas como Ángel Maestro, Emilia Currás, Charo de la Cueva, Antonio Alvarado y otros.





domingo, 27 de diciembre de 2009

Mario Soria, ensayista, prepara dos libros sobre Dios y Poesía



Julia Sáez-Angulo

Nacido en Oruro, Bolivia (1936) y naturalizado español, Mario Soria es licenciado en Derecho por la universidad Complutense de Madrid. Funcionario público y periodista, es autor de artículos y ensayos filosóficos y literarios. Actualmente colabora en varias revistas y es conferenciante habitual en diversos foros culturales de la capital de España.

-Nació en Bolivia, aunque reside en Madrid. ¿En qué medida sigue nombre y valores de la cultura hispanoamericana? ¿Qué nombres le interesan?

Resp. Atento a la literatura hispanoamericana actual no lo estoy demasiado. Sin duda, conozco a Benedetti, Pacheco, Gelman, por ejemplo. Me gusta el primero, especialmente por el sentimiento que expresa, tan espontáneo, sin afeites, penetrante, intenso, siempre capaz de ser no sólo del autor, sino también enteramente del lector. Pero mis preferencias se han detenido antes: Francisco o Franz Tamayo, Herrera y Reissig, José Asunción Silva, Barba-Jacob, César Vallejo…, así como Martín Fierro. O sea que resulto en mis gustos literarios poéticos bastante anacrónico, si bien estos clásicos pa-sados me hacen estar presente siempre, sin seguir yo la moda. He ahí el privilegio de lo clásico y de quienes lo apreciamos.- En punto a la novela, sin duda Mújica Laínez: lo conozco, me gusta. Con todo, a veces yo le podaría algunas páginas.

Más atento estoy a la filosofía hispanoamericana: Alberto Buela, Juan Antonio Wídow y sus discípulos, los redactores de la revista Gladius, entre otros. Manifiestan todos ellos un pensa-miento vigoroso, muy distinto del europeo, tan sumiso a los sofismas liberales y democráticos, como ayer lo estuvo, por lo general, al marxismo.

- Usted tiene contactos con la Universidad Católica de Chile. ¿En qué consiste su colaboración?
Resp. En realidad, los tuve. Concretamente con la revista Philosophica, de la facultad de filosofía de la Universidad Católica de Valparaíso. Di-rigía la revista mi gran amigo y notable filósofo Juan Antonio Wídow. Así pude escribir en ella, no siempre siguiendo la orienta-ción tomista de la publicación, porque acogían Wídow y sus cola-boradores ideas que, sin coincidir exactamente con las suyas, ex-presaban la diversidad de pensamiento y tendencias propia de la amplia ortodoxia católica. Como la revista dejó de publicarse hace años, terminó mi relación con dicha universidad.- Después cola-boré en la revista Intus Legere, de la universidad privada “Gonzalo Ibáñez”, asimismo chilena. En dicha universidad también era ca-tedrático de filosofía medieval mi amigo Wídow.

-¿Qué libro está preparando ahora?
Resp. Tengo ya escrita una especie de ensayo sobre Dios, tema que a mi atrevimiento especulativo siempre lo ha seducido. Creo ser este asunto el más alto que puede abordar la inteligencia humana. Tengo que corregir lo escrito, pulirlo, a veces desenvolverlo un poco, precisar las ideas. Pero me da pereza hacerlo, como si fuera un enorme -para mis fuerzas- edificio en construcción y yo el único albañil. Espero acabarlo y que no sea el resultado insignificante.

Filosofía y Poesía hermanas. Ideas, tropos y sentimientos

- ¿Por qué le interesa y se ha especializado en la poesía?
Resp. Siempre me ha gustado mucho la poesía y, por ende, me ha interesa-do. Del mero gusto he pasado al concepto, a la reflexión. Y pensando, he descubierto en la poesía, expresado con tanto fuerza como en la naturaleza, un sentido secreto, una trascendencia arrebatadora, perceptible cuando se sabe saborear el verso y comprenderlo exhaustivamente. E ínsita en la naturaleza, es la poesía también hermana de la filosofía. Ya Novalis señalaba el parentesco íntimo de poesía y filosofía. Yo creo que cuanto una lo dice mediante ideas, la otra lo expresa con tropos y sentimientos; porque ambas nacen de la misma intuición intelectual, si bien con modalidad diversa. Ambas son percepción total. Esa totalidad me ha seducido siempre.

-El arte es otro de sus capítulos. ¿Qué opinión le merece la serie de exposi-ciones “Las Edades del Hombre” que usted ha visitado?
Resp. La serie de exposiciones “Las Edades del Hombre” me parece un acontecimiento artístico extraordinario, particularmente las muestras de pintura y escultura sacras. Ha servido la serie men-tada para dar a conocer a centenares de miles de personas tesoros ocultos en catedrales, conventos, iglesitas parroquiales remotas: tesoros supervivientes al descuido y la rapiña, milagrosamen-te preservados de las destrucciones jacobina, liberal o comunista. Para mí, empezando por la exposición vallisoletana, de 1988, has-ta la última, de Soria, pasando por Astorga, Avila, Segovia, Zamora, Burgo de Osma, etc., todas han sido motivo de goce extraordinario. A alguna fui hasta cinco veces, examinando las piezas expuestas concienzudamente, nunca ahíto de emoción y belleza. Sé que algunos necios han impugnado este acontecimiento cultural y religioso o burládose de él: por ejemplo, Francisco Umbral. Pero sólo demuestran ignorancia, barbarie o insensibilidad estética.


Ascética y mística ante el anhelo de lo absoluto


-La ascética y la mística están entre sus artículos, ensayos y conferencias. ¿Por qué?
Resp. Más que la ascética, la mística. Desde muy temprano me ha seducido ese itinerario espiritual que empieza con la curiosidad y el anhelo de lo absoluto y termina uniendo al hombre con Dios. Jovencito, me asomé perplejo y maravillado a San Juan de la Cruz. Y a con-tinuación, a otros como él: Teresa de Jesús, Ruysbroeck (el Rus-broquio de nuestros clásicos), Fenelón, etc. Porque creo que así como Dios es el objeto especulativo supremo en filosofía, es también análogamente el objeto práctico supremo, fin último, como dice Santo Tomás, entrañado en todas las obras humanas, siquie-ra de modo implícito. O sea, que nuestra vida entera, conocer y obrar, se determina por la mística. Dios es lo máximo a que se puede aspirar y se puede alcanzar. La ascética sólo es medio, ca-mino para el término sumo.

- ¿Qué le inquieta o interesa de la cultura de nuestros días?
Resp. Me inquieta la superficialidad de gran parte de la cultura actual, o de lo que se llama así, monopolizada generalmente por los medios de comunicación y los innumerables boletines telemáticos. Muy útiles todos, ciertamente, siempre que no usurpen el papel de la sabiduría acumulada y heredada, la meditación, el goce estético aportado por las obras artísticas reales, no por sus páli-dos sucedáneos electrónicos o impresos, raquítica imitación de la plenitud real. Me inquietan los odios y afectos mezquinos que suscita esa superficialidad, la ignorancia que propaga, las mentiras que acredita, empleando unos medios que más que de infor-mación lo son de formación y deformación.



Sobre poetas bolivianos y teólogos

-Como conferenciante, ¿qué temas ha expuesto y cuáles le interesan?
Resp. He hablado sobre el poeta boliviano ya citado, Francisco o Franz Tamayo; Angel Amor Ruibal, el gran teólogo gallego, por lo menos equiparable a Rahner y De Lubac, en teología, y a Zubiri en filo-sofía. También he hablado de información; del filósofo siciliano Miguel Federico Sciacca; de la encíclica Spe Salvi; de las relacio-nes entre cultura árabe o islámica y cristianismo.
En general, me interesan religión, filosofía, artes plásticas, poesía, historia, política, periodismo.

-¿Por qué le interesa de manera especial el mundo árabe?
Resp. Me parece que hay que distinguir entre árabes e Islam. Existen, por ejemplo, cristianos palestinos, coptos, maronitas, sirios, mel-quitas, etc., que pueden ser considerados árabes racialmente, pe-ro que no son mahometanos. Y existen los musulmanes, árabes o no, extendidos desde Indonesia hasta Mauritania: más de mil mi-llones de personas. Unos y otros me interesan: aquéllos por her-mandad religiosa; éstos, por su historia, su arte, su filosofía y su mística, sus relaciones con el cristianismo e influencia sobre éste, sus ideas políticas, sus grandes hombres, como Násser; su gastronomía, tan elaborada. Y me interesan por su vínculo con España. A alguien, escandalizado al escucharme, le aseguraba yo: “España es medio mora”. Lo cual, para comprobarlo, basta con echar un vistazo por Andalucía, Aragón, Castilla la Nueva. Pero la otra mitad es cristiana. Y camina la historia de nuestro país, o debiera caminar, como por sobre el filo de una navaja, sin caer, ni a derecha ni a izquierda, en el abismo excluyente, cosa que la-mentalemente a menudo no lo ha hecho, para desgracia y sufrimiento de muchísimos españoles y perjuicio de lo que podría ser firme síntesis de varios elementos, no uniformidad ni disgregación.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Mario Soria presenta la Poesía de Julia Sáez-Angulo

Julia Sáez-Angulo en el Real Cortijo de San Isidro (Aranjuez). Foto: Patricia Larrea

Mario Soria

El escritor Mario Soria y Giménez de Tejada (Oruro, Bolivia, 1936), de nacionalidad española y residente en Madrid, experto en análisis poético ha presentado la Poesía de Julia Sáez Angulo en un recital poético que la autora llevó a cabo en la Casá de Ávila en Madrid:

"No es la primera vez que leo y comento poemas de Julia Sáez de Angulo. Los conozco, como cabe conocer el misterio de una obra poética, cuyas ideas, expresiones, metáforas están casi siempre más sobreentendidas que entendidas, expresando la dicción mucho más de lo aparentemente dicho, y siendo las metáforas a menudo símbolo de toda clase de realidades, fácilmente captables unas, con dificultad intuidas otras. Porque la poesía en general, semántica grávida, nada unas veces a flor de agua, y otras está semihundida en ese limo caótico del fondo espiritual, de donde surgen las nociones claras y las formas nítidas.

Con todo, cabe discernir el mundo de nuestra poetisa. Y para ello citaremos sus propios versos.
Es la vida, -según Julia- jornada de desengaños: ayer, hoy y mañana de delicadeza herida, tiempo lento del enfermo insomne que anhela dormir sin soñar:
La vida es el viaje,
la muerte, la meta…
Lugar para el descanso eterno.


Y nos refieren los versos el detalle de esa fatiga esencial, hastío de lo cotidiano, intrascendente, insincero:

Cansada de ser yo,
de ser,
de estar,
de vivir,
de avanzar,
de no gustar,
de seguir,
de sonreír…,

donde los versos breves, casi repetidos y distintos, enumeran con una especie de angustiosa variedad uniforme todos los aspectos de la existencia.
Por eso sostiene la escritora que,
la vida es una larga
y misteriosa melancolía,
ya que promete y no da, o no da sino muy poco y de mala manera; sonríe, pero burlona o pérfidamente. El poeta lo siente quizás con mayor intensidad que nosotros y lo expresa con palabras punzantes. Somos Tántalo; nos lo recuerdan y representan.

Surgiendo la pregunta lógica, efecto del pesar incesante, del absurdo insoluble:

¿No será la Hermana Muerte
de San Francisco, la liberadora
de todas las miserias?

Parece llegar la poetisa por su propio camino de aflicciones, dudas, desesperanzas, a la misma conclusión de Heidegger: es el hombre sein zum Tode. Pero, ¿es definitiva tal conclusión, o lo es sólo en esta forma como de niño perdido, llorando entre la niebla? Lo veremos.

Julia, además de sus versos y novelas, ha escrito máximas, quintaesencias de la vida. Mujer oscilante entre soledad y sociedad, ha alquitarado su experiencia de ambas en observaciones breves, aunque de jugoso contenido. A veces, leyendo esas reflexiones teñidas de tristeza desengañada, de ironía, de cierto desprecio, cree uno tener entre las manos al duque de la Rochefoucauld. Y de dichas máximas se desprende lo que llama la autora “pesimismo antropológico”. Porque Julia, sin mentarlo, es discípula de San Agustín, según el aspecto doble del Hiponense: pesar vital y trascendencia.

Dos Cualidades

Y si en sus máximas, también en los versos se transparentan esas dos cualidades.
En primer lugar, la incapacidad humana, defecto connatural, metafísico: discrepancia fundamental entre el órgano y su función:

Demasiada alma,
demasiado espíritu,
demasiado pensamiento
para la pobre naturaleza,
para la débil carne,
para el frágil cuerpo.

Efecto de la insuficiencia ontológica, la disparatada entidad que es la vida. Y la ignorancia, que al pretender explicar el enigma nos deja la mente en blanco, sin poder pensar, y nos seca la boca para que se nos hiele la palabra. Sólo podemos señalar de la vida una cualidad sombría, según los versos ya mentados:
La vida es una larga
y misteriosa melancolía.


Tal es el sentimiento final, la cosecha desalentadora que recogen nuestros afanes, camino donde aguarda un bandolero agazapado. Es la sombra que espera a la poetisa tras largos viajes, al volver henchida de hermosos recuerdos:

Ella está aquí.
Llega siempre después del viaje…
Y me acosa, y persigue,
y me abraza, y me sigue en los días…
Se llama melancolía.


Deseosa de paz, soledad y silencio

Pero Julia, deseosa de paz, soledad y silencio, participa de lo que hemos alguna vez llamado pesimismo heroico: lucha con empeño, aunque con la certeza de ser a la postre todo vano, todo igual, todo inútil. Sabe nuestra autora que tiene continuamente que luchar, no en el sentido darwinista o liberal de superar, aplastar sin misericordia, triunfar de los más débiles, sino en el humilde y humano de poder seguir respirando en algún rincón y viendo la luz. “Vivir es sobrevivir”, dice en una de sus máximas. Y repiten los versos ese deslizarse casi humilde entre escollos, soslayando redes:

Huir de la polisemia en la palabra;
callar para no herir ni confundir;
evitar la ambigüedad en los gestos…

Además, entreteje la escritora en muchas trovas suyas, hasta formar un cuadro muy peculiar, circunstancias geográficas, personajes, conceptos, expresiones, sentimientos, tiñéndolo todo de color un poco difuminado, embebiéndolo de delicuescencia, desmigajándolo en el tiempo. Ejemplo de esto es la última estrofa de “Casa de indianos”:

La campana de la iglesia desgrana
con lentitud las seis de la tarde.
Una brisa fresca y salobre sube
de los acantilados.
Traen las gaviotas ecos de navíos,
cordajes y marineros.
La vida ha pasado; sólo cabe
aguardar el más allá.


Entre los nuevos autores de Poesía religiosa

La poesía de Julia es también religiosa. Como la de Francisco Contreras Molina, José Luis Martín Descalzo, Ernestina de Champurcín, sor Cristina de Arteaga y tantos otros. Y la de nuestro amigo Teodoro Rubio. Teodoro, etimológicamente “don de Dios”, theoû dóros. Y a fe que responde al nombre el hombre.
Deja, pues, entrever nuestra autora el resplandor escondido de las cosas:
Eres el invisible,
pero a veces atisbo tu imagen,
siento tu ser,
percibo tu presencia…


Sombra de certezas absolutas, insinuaciones de lo eterno en lo temporal. Nos recuerdan estos versos la bella oración de San Anselmo: Liceat mihi suspicere lucem tuam, vel de longe, vel de profundo (“Pueda yo entrever tu luz, sea de lejos, sea desde lo profundo”).

Si aquí sugerida, velada, en otras ocasiones es rotunda la trascendencia, aprehendida gracias a la fe segura y apasionada, como en el poema “Tu rostro, Señor”, con una estrofa final o conclusión que seguramente aplaudirían los teólogos de la liberación. Porque a Julia la indignan los festínes del rico epulón y las legiones de Lázaros que lleva consigo como sarna incurable la democracia liberal. Bien expresa tal indignación la poesía “Pero, ¿que circo es este?”, inspirada por el viaje a España de los reyes de Francia, Nicolás y Carla.

También se nos representa Santiago, en “Peregrinación a Compostela”: la trayectoria piadosa de los peregrinos y el gigantesco apóstol que -citamos- nos

deja la epístola certera
sobre la fe con obras de amor,


contrapuesto al mítico guerrero “matamoros”.
Se preguntará algún chinchorrero: Si es religiosa, ¿de dónde su pesimismo? Precisamente la experiencia vital, como tónico amargo, abre el camino hacia Dios, salvo que sea uno obtuso, o se enmascare con la ramplonería optimista que hace sonreír bobaliconamente a eclesiásticos y políticos de toda laya.

No obstante, no vaya a creerse, por lo que acabamos de decir, que estamos ante una poesía y una poetisa de consideraciones siempre graves, pasaje de la severidad al empaque, antesala de lágrimas contenidas. Nuestra autora también nos sorprende con algún jugueteo casi infantil, como el poemita dedicado a Gloria Fuertes y que nos recuerda ciertos cuadros de Chagall:

¡Nieve!
Virutas diminutas
del aserradero de Dios.


Y además, en otra ocasión, entusiasta elogio del vino, sensualidad gustativa de los caldos españoles y aun del tokay. Todo lo cual no sorprende en una riojana de pro, coterránea de Gonzalo de Berceo.

Tema francés: Napoleón y Picpus

Por último, señalemos algunos poemas de tema francés.
Primero, una oda-invectiva a Napoleón Bonaparte. Con estilo distinto al musitar de otras poesías, a sus imágenes reflexivas y semi iluminadas, al doloroso testimonio íntimo, en esta diatriba proclamada desde la tribuna poética y política, habla, denuncia, condena no sólo la española, sino la mujer horrorizada por el déspota y sus agentes saqueadores y esclavizadores. Complace leer y escuchar un odio tan bien modulado, pasión rabiosa tan serenamente conducida, número al galope. Y nos complace doblemente dicha invectiva, ahora que se intenta entre nosotros disculpar, y aun alabar, la invasión jacobina de 1808. Porque buena está la España actual, entre los nostálgicos del bonapartismo y los lacayos de Estados Unidos.

El segundo poema de asunto galo se refiere al cementerio parisiense de Picpus, donde yacen miles de víctimas de la guillotina revolucionaria. La composición, de versos heterómetros. Sacudidos, sucedidos unos a otros alborotadamente. Enfrentan a plebe y asesinados, la Marsellesa y el canto gregoriano de las carmelitas de Compiègne, la Razón (con mayúscula), de pensamiento ausente, y las atrocidades que la misma comete. Estos versos, además, mirando “cruces y rejas oxidadas”, que dice la autora, nos inducen a recordar la vieja Francia, desangrada por la revolución y las guerras imperiales, pero preservada su integridad nacional y vuelta a la paz, gracias a la restauración borbónica.
    Y os hacemos gracia de un tercero, dedicado a José Bonaparte".



martes, 20 de octubre de 2009

Julia Sáez Angulo, Recital poético en la Casa de Ávila




Julia Sáez-Angulo




L.M.A.

           La escritora y periodista Julia Sáez-Angulo, ha sido la autora invitada a la Tertulia poética “A orillas de Ávila”, dirigida por Teodoro Rubio que tiene lugar todos los meses en la Casa de Ávila en Madrid. Abrió el acto el presidente de la institución, Agapito Rodríguez Añel, quien resaltó la visión trascendente de la poesía de la escritora en su libro titulado “Ráfagas”, editado por Devenir en 2008.

       El ensayista Mario Soria glosó los contenidos de la poesía de Julia Sáez-Angulo y señaló la variedad de registros que recorrían la obra, desde la visión ascética o mística de sus versos a la escatología en la segunda acepción del diccionario, así como la invectiva histórica contra los Bonaparte –Napoleón y José- como dirigentes de un ejército depredador en España y Europa.


Julia Sáez-Angulo

Finalmente la autora recitó algunos poemas de su próximo libro titulado “Miradas”, entre los que figuraban: “Perseidas”, “Cometa Halley”, “Damián de Molokay”, “Al dios Exceso”, “Emergente”, etc.

      El poeta Teodoro Rubio, que intervino recientemente con otro recital en la Biblioteca Nacional de España, cerró el acto haciendo una síntesis del recorrido poético de Julia Sáez-Angulo.

     Un animado coloquio siguió al recital sobre la oportunidad, cadencia y ritmo del verso libre, así como de la influencia de Virgilio en la obra de la poetisa, por su frecuente referencia a la naturaleza.

Entre los asistentes al recital se encontraban, entre otros, las escritoras Angelina Lamelas, Pedro Somalo, Nuria Salvador, Fernando lago, Isabel Morión, Elisa Mancini, David Casado, Mar Capitán y los artistas Juan Moral, Javier Abella, Maica Bas, Miguel Alberquilla, Dolores de Lara, Eugenio Berrón, Rosa Castro, Alfonso Sebastián, Paulina Parra, Héctor Delgado y el catedrático de la Universidad Complutense Fernando Arriaga.

     La Casa de Ávila ha poemario antológico de los autores invitados a un recital en su sede, bajo el título de “A Orillas de Ávila 2009”.