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miércoles, 4 de junio de 2014

José Felix Olalla, autor del libro “La lira de Tirteo”





Julia Sáez-Angulo


            Tirteo es un poeta griego (siglo VII antes de Cristo) que escribió en dialecto jónico y arengó a las tropas de Esparta con buenos consejos.  La lira de Tirteo (121 libros comentados) es el título del libro de Jose Félix Olalla (Madrid, 1965), que acoge reflexiones literarias del autor.

            El índice del libro acoge novelas, poesía, ensayo y teatro, y varios.  En la nota preliminar el autor del libro explica: “Hacia los últimos días del año 1990 Margarita Arroyo, directora de Pliegos de Rebotica, me hizo el encargo de escribir la crítica literaria para esta revista, órgano de la Asociación Española de Farmacéuticos de Letras y Artes. desde entonces he realizado esta tarea con gusto”.

            Un trabajo de más de veinte años del que se ha hecho una selección para acoger libros de novelistas como John Boyne, Miguel Delibes, Donna Leon, Paulo Coelho, Javier Marías, Anna Gavalda, Mario Vargas Llosa, María Antonia Velasco…

            Entre los poetas, Benito de Diego, Ángela Reyes, Teodoro Rubio, Aurora Sánchez Sousa, Jorge del Arco, Margarita Arroyo, Emilio Ruis Parra, Covadonga Morales Vega, Javier Pinel… Como en el caso anterior, más nombres masculinos que femeninos.

            Entre los ensayistas comentados a través de sus libros por Olalla: Eduardo Galeano, Stefan Zweig, Harold Bloom, Pedro Salinas, Fernando Pessoa, Manuel Matos, Jean Guitton, Bruno Rosario Candelier… Aquí, en este apartado, ni un nombre de mujer.

 Los que hacemos crítica feminista detectamos de inmediato este desequilibrio habitual para desgracia de las autoras, algo que suele pasar desapercibido por completo a los críticos en general. Curiosamente la carrera de Farmacia está fuertemente feminizada.

            La lira de Tirteo es un libro ameno de leer en lo que ofrece: información del contenido y del autor del ejemplar comentado, así como unas pinceladas críticas del propio escritor y poeta José Felix Olalla.

            José Félix Olalla es farmaceútico y poeta, autor de títulos como Los pies del mensajero, Doble luna de marte,  o Ciudad pasajera.



            

jueves, 16 de mayo de 2013

Pilar Aroca, Conferencia sobre la pintora Maruja Mallo

 
Pilar Aroca Lastra


Julia Sáez-Angulo

         La escritora Pilar Aroca (Madrid, 1937) ha pronunciado una conferencia sobre la pintora “Maruja Mallo y los poetas” en la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid, donde puso de relieve la aportación de esta artista en las vanguardias de primeros años del siglo XX.
        
         La conferenciante, poeta y crítica de arte, fue presentada por los escritores Luis Leal, Margarita Arroyo y Francisco de la Torre.

         Pilar Aroca Lastra definió a Maruja Mallo (Lugo, 1902 – Madrid, 1995) como “poeta del color, intelectual y rebelde, en la que vida y obra se hallan compenetradas”. Fue una figura de la vanguardia interior de los años 20 y 30, que se insertó en el surrealismo.

         En Madrid se relación con los integrantes de la Escuela de Vallecas en la pintura, sobre todo con Benjamín Palencia y su primera exposición sobre fiestas y verbenas fue recibida de modo contradictorio entre la crítica artística. Giménez Caballero denostó su obra.

         La pintora era una “provocadora y licenciosa en su proceder como mujer. Escandalizó porque le gustaba provocar y era incitada a ello en el ambiente en que se desenvolvía”, señaló Aroca en su exposición. “Los más desinhibidos la tomaron por abanderada de la rebeldía”.

         Maruja Mallo –siguió recordando la conferenciante- colaboró en las revistas “Cruz y Raya” de José Bergamín y en la “Revistas de Occidente” de ortega y Gasset. La pintora se reunía en Madrid con Federico García Lorca, Buero Vallejo, Salvador Dalí, Rafael Alberti o el escultor Alberto.

Maruja Mallo

Exilio voluntario y regreso

         Durante la guerra civil española, Mallo se exilió voluntariamente en Argentina en 1937, donde fue bien recibida en los círculos intelectuales de la revista “Sur” y donde siguió con su obra, entre ella murales para algunos edificios bonaerenses.

         En su regreso a Madrid en 1962, Mallo no tuvo el reconocimiento que ella esperaba. En cualquier caso, Maruja Mallo fue una artista polifacética valiosa que supo hacer una obra relevante en la pintura, la cerámica, los murales, las conferencias.  Su obra fue grande e imprevisible, concluyó Pilar Aroca.