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jueves, 4 de octubre de 2018

Cuento de Navidad en Nápoles


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Elisa Mancini (2016)



Elisa Mancini      

            C'era una volta una città magnifica, misteriosa, allegra e imprevisibile, certamente il luogo più interessante dell'Italia.Napoli La gente è dolce e violenta. In essa vi sono moltissime costruzioni che nascono dal mare e continuano sulle rocce. Spesso si vede qualche ragazzino pescare con una lunga canna e la madre attende un pesce da cucinare.Vi sono tanti splendidi giardini coperti dagli ombrosi pini. I bambini corrono e saltano gridando felici.

I pescatori tirano le reti piene di pesci. Certamente i suoi abitanti sono convinti di vivere in una città magica.
Il Vesuvio  respira di tanto in tanto per riscaldare la terra e renderla più fertile.
La notte colora il mare di azzurro e di rosa e la luna segnala una strada luminosa. Ma vi sono delle barche senza luce che sfrecciano sull'acqua oscura e sono pericolose. Tentano di non fare rumore. Sono i contrabbandieri.  Dal porto si vedono avanzare le barche della polizia, sfrecciano sull'acqua senza brillare. Non  vogliono fare chiasso. La luna getta un poco d'argento da quá e da lá.
Una donna, stravolta, guarda da una terrazza a sbalzo il mare e come le barche si avvicinano per combattere.
Da un lato vi sono gli uomini che hanno giurato di rispettare la giustizia, il dovere, la pace, dall'altro la drangheta.
I motoscafi saltano e si alternano, combattono come se giocassero. Hanno poco rispetto per la vita. La donna dalla terrazza grida perché ha paura, ma nessuno risponde.
<< Fate attenzione, mio Dio, non morite per un pacchetto di sigarette.>>
Una musica di Mozart riempie l'aria.
La donna quasi impazzita grida ancora:
<< Pace, pace, pace.>>
Nessuno la ascolta.
Corre nella casa e chiama la polizia.
<< Presto, presto che sparano. Non sanno quello che fanno. Sono giovani.>>
Il buio è scosso dalle sirene della polizia che giungono veloci.
Uno, due, tre. La polizia, come sempre è venuta a mettere in ordine.
Il polizziotto, inastidito, dice:
<< Signora è lei in pericolo, si tolga di mezzo. Entri nella grotta. Che ammazzano lei, non faccia l'intrigante. >>
Il poliziotto l'avvolge in una coperta e la spinge in un bugigattolo che era  nello spiazzo.
<< Non si muova che è pericoloso.>>
Si odono gli spari delle mitragliatrci.
La donna piange. Sparano davvero.
Continua a gridare il capitano:
<< Non si muova da qui.>>
Ha gli occhi pieni di lacrime. Ella continua.
<< Sono giovani non capiscono i pericoli degli uomini armati.
Pace, pace,pace.>>
Annoiato la guarda il poliziotto, ma non parla. È abituato agli spari e alle lotte.

Guarda il mare, ricorda quando la stessa signora con la madre alcuni anni prima  chiamarono la polizia per un delfino. Ricordò...
Il giovane delfino si era ficcato in una roccia, e, per la bassa marea non riusciva a ritornare al mare. La madre della donna che era di fronte a lui aveva chiamato la polizia del mare per salvare il pesce. Loro, i poliziotti arrivarono con una grossa rete che circondò l'animale e piano, piano lo tirarono fuori dalla chiana, quasi senza acqua, per la bassa marea. Il mare si era riempito di grossi pesci che saltavano dapertutto allegri. Tutti i pesci seguirono la barca della polizia. Un delfino sembrava abbracciasse il delfino più piccolo il delfinetto, forse era la madre. Quando la barca della polizia partì per ritornre in porto i delfini saltavano gioiosi e la seguivano, forse erano i parenti stretti del delfinetto!!!
Nella città misteriosa è stata messa una luminosa luna che illumina il paesaggio.
è una citta che si fa amare con le due lune.














Nápoles

sábado, 18 de junio de 2011

Elisa Marino Mancini publica el libro "Seduta sulla luna", presentado en Nápoles

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"Seduta sulla luna"
Elisa Marino Mancini
Graus Editore
Nápoles, 2011






Julia Sáez-Angulo



Elisa Marino Mancini (Nápoles, 1934), escritora italiana residente en Madrid, acaba de presentar en un palacio de Nápoles su libro de narrativa “Seduta sulla luna”. Oberto Mandia, director de Graus Editore, hizo de presentador, dando paso enseguida a un animado coloquio con el numeroso público asistente. España publicará muy pronto en castellano la novela “Patrias de amor” de Elisa Marino.


¿Qué le movió a escribir su última novela?

Estuve obligada a sentarme en un sillón, estaba triste y con dolor, pero la familia y la vida venían a mí, no podía olvidarlos. Me parecía estar sentada sobre la Luna, lejos de todos, pero testigo de los acontecimientos que sacudían el mundo, que ocurría a toda prisa, escuchaba los gritos de desesperación de los desdichados y el canto alegre de la gente rozada por la suerte. Sin ningún programa comencé a arrojar páginas y páginas. Hablaba de las alegrías y las penas de una madre, de una abuela, una mujer, con una gran carga de feminidad, a pesar de los años.

“Seduta sulla Luna” es un momento mágico de mi vida, en que se entrelazan, como en un caleidoscopio las imágenes, los recuerdos, las fantasías y la realidad. Los cuentos son frutos de una interpretación de recuerdos y una transposición onírica de mí misma en los personajes de la obra.

-¿Cómo fue la presentación del libro en Nápoles? ¿Quién hizo la presentación?

La presentación a Nápoles fue muy entretenida y contra las reglas. Ningún nombre famoso podías presentarme. Cuando llegué con Oberto Mandia, profesor de literatura italiana y alemana, que es director editorial de la Graus Editore y vimos el magnífico salón del palacio de las Artes de Nápoles, tuvimos un momento de pánico.
Yo, inquieta, dije:
-Quitamos la mitad de las sillas.
-¿Y donde las ponemos?- contestó Oberto. Él llevaba un magnífico traje formal, azul con una hermosa corbata y había dejado en casa el aire de los hippies que lo caracteriza.
Fue entonces cuando llegó el primer ascensor lleno de gente y, luego, otro y otro y otro. En quince minutos la sala estaba llena. Yo apretaba la mano de Oberto, que, turbado, exclamó:
- ¡Pero si ya está completa!
Para hacer la presentación más viva decidimos dar sólo unas pinceladas de la obra y luego responder a las preguntas de los participantes. Tras la breve presentación de mi compañero y unas pocas palabras mías, le dio espacio a las preguntas formuladas. Todo el mundo tenía algo que preguntar, contesté a todos, a veces, incluso, bromeando. Los invitados se fueron contentos de haber sido escuchados y obtener las respuestas adecuadas. Compraron muchos libros, intrigados por el diálogo

-¿Cómo elige sus argumentos?

Los temas nacen de la vida. Historias que he leído en los periódicos o la historia de unos amigos. Estudio el punto de partida para un largo tiempo, ante de empezar a escribir. Me identifico con las personas, como si hubiera yo misma vivido la misma historia. También estoy interesada en el contexto histórico y social que rodea los personajes y creo que es crucial para entender la gente.



Exigencia y proyectos




-¿Hasta qué punto le preocupa la estructura de la novela?

La estructura de una novela me preocupa mucho. La predispongo, la modifico, la corrijo muchas veces. Arrojo apuntes y apuntes a la papelera, por lo general nunca estoy satisfecha.

- ¿Tiene algún otro proyecto narrativo?

Acabé ya otra novela y tengo otra más en la mente. Pero por ahora es solo una idea. Tengo que estudiar más y tengo miedo de ofender a alguien.

-¿Se va a traducir en castellano “Seduta sulla Luna”?

Espero que sí. Me toma en un momento que estoy eufórica. Después de tantos años, una editorial española ha pedido una novela mía: “Patrias de Amor”, una inquietante historia de dos mujeres desde 1940 a casi el día de hoy y sus reacciones ante la vida y la guerra. Tuve la suerte de encontrar un buen traductor. Tengo muchos amigos en España y sus opiniones sobre mi forma de escribir es muy importantes para mí.

-¿Escribirà algún día un argumento situado en España?

También en “Patrie d’Amore” hay una referencia a España. Es una de las Patrias de la protagonista. Me encanta España: es mi madre adoptiva. No hay que olvidar que soy de Nápoles. Los napolitanos todavía recuerdan a los reyes españoles como Carlos III, hijo de Isabel de Farnesio.

-¿Qué libro está leyendo ahora?

Estoy leyendo “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón, en italiano. He leído todo lo que pasa por mis manos, tanto en italiano como en español, y francés con mayor dificultad. Pero no leo muy deprisa, un libro me dura un mes o más. Yo estuve muy turbada por “La Cabanas”, pero, finalmente, me pareció muy humano.

-¿Como va su pintura?

Mi pintura es un tormento. Me pregunto qué harán mis herederos de mis cuadros a mi muerte. ¿Una llamarada?


-¿Qué exposición ha visto y recomendaría?


Estuve muy interesada en la exposición del Museo Reina Sofía: “Romper el siglo XX: utopías y conflictos”, que me dio la oportunidad de entender el cambio intrínseco del arte, desde el realismo a lo abstracto, por supuesto, al día con las diversas corrientes pictóricas.

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jueves, 7 de abril de 2011

José Ribera expone en el Museo del Prado 32 obras de su juventud en Roma




“El Joven Ribera”
Museo del Prado
Madrid
Del 5 de abril al 31 de julio de 2011



L.M.A.



José de Ribera (Játiva, 12 de enero de 1591 – Nápoles, 1652); es, indudablemente, uno de los grandes maestros de la pintura española del Siglo de Oro y uno de los artistas más destacados de la historia del arte occidental. Ejerció una enorme influencia en su época, sobre todo a partir de su establecimiento definitivo en Nápoles desde el año 1616, donde dejó una huella indeleble sobre las futuras generaciones de pintores napolitanos, desplegando una autoridad que se extendió por buena parte de Europa gracias a la difusión de grabados basados en algunas de sus más importantes obras.

Su carrera es un ejemplo muy relevante de las intensas relaciones que España e Italia desarrollaron durante el siglo XVII, que, con hondas raíces en el siglo anterior, siguieron siendo fructíferas durante las siguientes centurias.

La nueva exposición, 32 cuadros, que ha preparado el Museo del Prado en torno a los años de formación del pintor valenciano en Roma y Parma, antes de marchar definitivamente a Nápoles, otorgará al público la oportunidad de ver buena parte de las pinturas que se le han atribuido en los últimos tiempos gracias a las investigaciones de algunos de los más destacados especialistas en su obra, quienes por fortuna también se han dado cita en las páginas de este catálogo que acompaña a la muestra y que prolongará su recuerdo en los años venideros.

En la exposición se puede contemplar la pintura del joven Ribera, quien llevó más allá las revolucionarias novedades de la obra de Caravaggio y quien abrió nuevos caminos entre los pintores activos en Roma durante el primer tercio del siglo XVII.

La exposición se ha podido llevar a cabo gracias al préstamo de instituciones y colecciones españolas y extranjeras —que han puesto a disposición del Prado sus obras—, y a la colaboración del Centro de Estudios Europa Hispánica.

El pintor en la Ciudad Eterna


“Para Ribera, antes de Nápoles fue Roma, y antes de Roma —o al menos durante sus años romanos— fue Parma. En este último decenio se ha avanzado mucho en el conocimiento y la interpretación de la actividad del artista en Roma, entre aproximadamente 1612 y su partida rumbo a Nápoles en 1616 (probablemente en los primeros meses de ese año), y de esos descubrimientos nació el proyecto de esta exposición”, explica Gabriela Finaldi en el catálogo de la muestra.

“Nuevos documentos han arrojado luz sobre los lugares donde residió en la ciudad, su círculo de clientes y contactos y su situación financiera9. Pero lo más importante es que el catálogo de Ribera se ha ampliado de forma notable, gracias sobre todo a la deslumbrante reconstrucción de su carrera temprana en Roma que ha llevado a cabo Gianni Papi, uno de los autores de este catálogo, pero también a la clarividente adquisición por parte del Museo del Prado, en 2001, de la importantísima Resurrección de Lázaro”.

“La primera noticia que tenemos de Ribera en la Ciudad Eterna le muestra en junio de 1612 alquilando una casa en la Via del Leoncino, cerca de San Carlo al Corso; pero antes de eso, y durante al menos un año, entre 1610 y 1611, había estado en Parma, la capital del ducado farnesiano de Parma y Piacenza”.

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miércoles, 17 de marzo de 2010

Ramón Gómez de la Serna, Homenaje en el Instituto Cervantes de Nápoles



L.M.A.

El Instituto Cervantes de Nápoles (Italia) recuerda la figura del escritor Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), padre de las vanguardias literarias en español, con un ciclo de actividades del 18 al 24 de marzo. Así, conmemorará su primera visita a la ciudad italiana y el centenario del nacimiento de la greguería, un género literario inventado por él definido como metáfora más humor.

Los actos del programa comenzarán mañana jueves 18 de marzo con la colocación de una placa en el apartamento en el que vivió durante meses en 1926 en Nápoles y la presentación del libro “Escritos napolitanos de Ramón Gómez de la Serna”, en cuya publicación ha colaborado el Instituto Cervantes. El sábado 20 de marzo se representará en la Galería Príncipe de Nápoles un espectáculo teatral basado en su libro “El hombre de la galería”.

La sede del Cervantes en Nápoles acogerá dos sesiones el próximo miércoles 24 de marzo en las que se mostrarán sus múltiples facetas como creador. En la primera, titulada “Ramón y la fotografía”, el fotógrafo Chema Madoz hablará sobre su trabajo y la relación de su mirada fotográfica con la del escritor. En la segunda, titulada “Ramón y el cine”, se proyectarán los cortometrajes “El orador”, “Esencia de verbena” y “El perro andaluz”.

Ramón Gómez de la Serna consagró su vida exclusivamente a la actividad literaria, en la que se mostró como un escritor fecundo y pionero de un tipo de literatura que, dentro de la más pura vanguardia, se erige como una construcción personal original. Su vasta producción literaria incluye desde artículos y ensayos, algunos agrupados en libros, hasta dramas y obras novelísticas. Algunos de sus títulos son “Entrando en fuego”, “Prometeo”, “El laberinto”, “Tapices”, “Greguerías” y “Automoribundia”, entre otros

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lunes, 21 de diciembre de 2009

El belén, tradición navideña secular


Dolores Gallardo López


Una de las tradiciones navideñas más enraizadas de estos días es la exposición en iglesias, instituciones y casas particulares del belén. Aunque ha decaído en los últimos años por la invasión de los árboles de Navidad y Papa Noel como elementos decorativos de los hogares, aún sigue siendo una importante seña de identidad de la Navidad española.

Pero ¿cómo surgió el belén? ¿desde cuándo se usa en España? A esas preguntas intentaremos dar respuesta en la líneas que siguen.
En primer lugar hay que decir que el belén es una invención italiana.
Se suele considerar que S. Francisco de Asís montó el primer belén. Dice la historia que San Francisco, tras peregrinar a los Santos Lugares, celebró la Eucaristía en la nochebuena de 1223 en una cueva del pueblo italiano de Greccio, próximo al convento del Santo. Que allí preparó una representación viviente del Nacimiento, donde ya estaban incluídos una mula y un buey. Otra leyenda piadosa añade que, debido al frío, se colocó un muñeco para representar al niño Jesús y que en la hora en que la tradición fija el nacimiento de Jesús el muñeco empezó a llorar.
En todo caso la representación animada del santo de Asis es considerada como el origen del belenismo.

La referencia más antigua que tenemos de belén construido con tallas es el que realizó Arnolfo di Cambio (Florencia 1289), arquitecto de la Catedral de Florencia. Arnolfo di Cambio talló unas figuras en mármol blanco, parte de las cuales han llegado hasta nuestros días y se conservan aún en Santa María la Mayor de Roma.

En el año 1330 en la iglesia de Santa Clara de Nápoles se instaló por primera vez un verdadero belén. Fueron también las monjas clarisas las que propagaron la costumbre de poner al niño Jesús en un pesebre/cuna adornado con ricas vestiduras.
Durante los siglos XIV y XV las iglesias italianas se llenaron de hermosos belenes fijos (los primeros belenes quedaban instalados, no se ponían y quitaban), como los de Andrea della Robia en el Duomo de Valterra.

A partir del Concilio de Trento (1545-1563) el tema de la Navidad tomó un nuevo impulso instalándose paulatinamente en la época navideña belenes en las iglesias, algunos representaban únicamente a la Sagrada Familia, otros añadían a los Magos y pastores y otros gran número de personajes.
El primer belén familiar del que tenemos noticia fue el de la duquesa de Amalfi, en 1567. Constaba de 107 figuras.
El auge de la escultura, la incorporación del espacio escénico y de los detalles introdujeron el belén en las casas señoriales. De estas pasó a las casas de los burgueses y de aquí al pueblo, produciéndose un gran desarrollo en los siglos XVII Y XVIII. Con el barroco se impulsó de forma definitiva la realización de belenes.


NÁPOLES
En el siglo XVIII fue máximo florecimiento del belén. Nápoles se puso en cabeza de todas las ciudades europeas y creó una escuela incomparable en cuanto a belleza, detalle y meticulosidad de las figuras. Comenzaron a construir figuras articuladas, confeccionando figuras tipo maniquíes: se realizan a base de enrollar estopa y tiras de lienzo en un armazón de alambre y la cabeza, manos y pies eran piezas de terracota; el maniquí así construido se vestía después con ricos trajes de la época, confeccionados en seda, terciopelo o raso.
El rey Carlos VII de Nápoles y Sicilia se interesó mucho por el arte y lo impulsó decididamente, la aristocracia secundó la idea y ello hizo que proliferaran extraordinariamente los belenes y que surgieran importantes imagineros belenistas, como Gori, Celebrano, Vaccaro, etc.

Carlos VII de Nápoles y Sicilia era el tercer hijo del rey de España Felipe V y el primero que tuvo su segunda esposa, la culta princesa italiana Isabel Farnesio. Isabel Farnesio consciente de que sus hijos no heredarían el trono de España (había otros dos hijos del rey antes) hizo todo lo posible por recuperar la influencia española en Italia y colocar a sus hijos.
El mayor de sus hijos, Carlos, heredó inicialmente de su madre los ducados de Parma, Piacenza y Toscana (1731); pero más tarde, al conquistar Felipe V el Reino de Nápoles y Sicilia en el curso de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733–1735), Carlos pasó a ser rey de aquellos territorios con el nombre de Carlos VII. Contrajo matrimonio en 1737 con María Amalia de Sajonia hija de Federico Augusto II duque de Sajonia, rey de Polonia.
Cuando murió en España su hermano, el rey Fernando VI, segundo hijo de Felipe V (el mayor murió muy pronto, en vida del rey Felipe), Carlos fue nombrado rey de España. Era el año 1759. Dejó Nápoles y se convirtió en nuestro conocido rey Carlos III, al cual la ciudad de Madrid tanto debe.

Las diversas revoluciones europeas afectaron al belenismo: en 1787 en la ciudad Maguncia se prohibió montar los “Pesebres”, en Francia sucedió lo mismo cuando se clausuraron las iglesias.
En el siglo XIX tímidamente las parroquias comenzaron a montar otra vez sus belenes. A partir de entonces figuras creadas en materiales más baratos tales como barro cocido o papel cartón hicieron que el helenismo se popularizara en las clases populares.
Cada país y cada región ofrece sus particularidades y crea sus propios belenes, con figuritas frecuentemente ataviadas con trajes de la zona, en ellos que también encontramos, además de las figuras tradicionales, personajes típicos de la región.

EL BELÉN EN ESPAÑA
En España, el belén fue introducido por la orden franciscana en el siglo XV. Del siglo XVI todavía se conserva un belén en el monasterio de las Descalzas Reales de Madrid: todas las figuras están talladas en coral, plata y bronce; se desconoce su autor o autores.

Fue el rey Carlos III, -que, como ha quedado dicho, siendo rey de Nápoles había hecho del belén una institución nacional- quien introdujo el arte del belenismo en España.
Decidió encargar más de 200 figuras a los artistas valencianos José Estévez Bonet y José Ginés Marín y al imaginero murciano Salzillo, destinadas a su hijo Carlos (futuro Carlos IV): es el famoso "Belén del Príncipe".

Este belén se caracteriza por tener figuras de diferentes tamaños para que, al colocarlas adecuadamente, el belén ofrezca una adecuada perspectiva. Aún se conservan muchas figuras en el Palacio Real, donde este belén se expone actualmente para ser visitado por el público.
Como había ocurrido en Nápoles, el belenismo arraigó en las costumbres españolas.

ARTISTAS ESPAÑOLES DESTACADOS
Autores como Martínez Montañés en el siglo XVI, Alonso Cano y Luisa Roldán, conocida "La Roldana", en el siglo XVII, son los grandes escultores de esta época. Como anécdota del uso del belén este siglo XVII mencionamos que en el inventario de bienes de Lope de Vega, constan las figuras de un belén que ponía en su casa.

En 1707 nació el murciano Francisco Salcillo, uno de los más grandes imagineros hispanos, Francisco Salcillo, hijo de Nicolás Salcillo, escultor italiano procedente de Capua que se había afincado en Murcia. Heredó de su padre la tradición del belén napolitano.
En 1576 su amigo el Marqués de Riquelme le encargó un belén para decorar su casa. Consta de 556 figuras de 25/30 centímetros, de barro cocido, madera y cartón. Se conserva casi completo en el Museo Salcillo de Murcia.

En España se pueden mencionar la escuela murciana, la escuela de Olot, la escuela granadina y la jerezana.

En época moderna también tenemos muy buenos imagineros, como el maestro toledano José Luís Mayo Lebrija (Toledo 1941), Martín Castells y Martí, los murcianos José Nicolás Almansa, los hermanos Griñán, Serrano, Amo, Guillén, Galán y otros; en Granada tenemos a José Miranda y Jesús Jiménez continuador de la escuela barroca granadina de su abuelo Rada, y Jerez con Pedro Ramírez Pazos.
En Madrid el maestro belenista José Luis Mayo Lebrija ha creado un belén creado en el que las figuras aparecen ataviadas con los trajes de chulapas y manolas, apareciendo los personajes típicos del Madrid "castizo" como son la castañera, el sereno, el barquillero, ... enmarcados en una corrala o en el Madrid de los Austrias. Como curiosidad hemos de decir que en estos momentos existe una página web –además de la página web del propio autor- en la que un particular vende figuras originales de 30 y 35 ctm. salidas de la mano de Mayo Lebrija.

La afición por los belenes ha dado lugar a la creación de Asociaciones, con un deseo de perfeccionamiento en la construcción de los nacimientos.
La primera Asociación en el mundo nació en 1855.

En España la primera se fundó en Barcelona en 1863, aunque desapareció poco después, para resurgir en 1912.
Posteriormente se han ido fundando en prácticamente todas las capitales de provincia. La de Madrid se fundó en 1942.