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martes, 21 de abril de 2026

“EL LEGADO DEL PAPA FRANCISCO. QUINCE PROPUESTAS PARA REFORMAR LA IGLESIA Y CAMBIAR EL MUNDO”. Libro de Manuel María Bru




Retrato del Papa Francisco, por Inés Serna Orts
Manuel María Bru Alonso


J. S. A. 

22/4/26.- Madrid.- “El legado del Papa Francisco. Quince propuestas para reformar la Iglesia y cambiar el mundo”, es el libro de Manuel María Bru Alonso, publicado por la editorial Ciudad Nueva.

    Sinopsis.-El autor presenta quince conceptos que expresan el legado del papa Francisco y que interpelan al cristiano, a la Iglesia y a la humanidad con sus propuestas, llenas de sabiduría, de generosidad y sobre todo de valentía, porque han puesto a la Iglesia en el disparadero de una reforma irreversible, han removido las conciencias de creyentes y no creyentes y han suscitado reacciones inusitadas de los poderosos.
    Francisco nos hace reflexionar sobre muchas cosas y nos incomoda –advierte el autor– a quienes estamos bajo las tentaciones del conformismo, de la apatía o del derrotismo. Quince propuestas de conversión y, por tanto, de crisis, de pérdida de viejas seguridades y de apertura a nuevas oportunidades.
    Un tesoro aún escondido para muchos, a la espera de un encuentro con alguien que, a ejemplo de san Ignacio de Loyola, respondió siempre a su vocación a base de escucha, discernimiento y determinación.     Y que, en sus últimos once años de vida, tomando el sayal (y no solo el nombre) del pobrecillo de Asís, ocupó la silla de Pedro y se calzó las sandalias del Pescador de Galilea.
    Manuel María Bru Alonso, sacerdote y periodista. Doctor en Periodismo, es también profesor de Opinión Pública en la Universidad CEU-San Pablo. Ha escrito varios libros sobre temas de actualidad eclesial y periodística.




jueves, 24 de abril de 2025

ESTELA URIARTE. Himno sobre el Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís. " Laudato seas señor", bendecido en su día por el Papa





        por Estela Uriarte
        Compositora y cantante argentina

        25.04.2025.- Estocolmo .- Ahora que nuestro Papa ha muerto quiero contarte que yo escribí un Himno sobre el Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís " Laudato seas señor" y el Papa Francisco tomo el nombre del pobrecito de Asís (S.Francisco) . Lo grabe con las hermanas Paulinas y se lo envié al Papa Francisco, al Vaticano, y recibí respuesta desde la Secretaria Vaticana. Con ella, la bendición Apostólica.
    También envié mi “Cántico” a Padre Enzo Fortunato que es periodista y director de la Sala de Prensa del Sagrado Convento de San Francisco en Asís. Este poema lo escribió San Francisco antes de morir y lo dejo como testamento espiritual para la humanidad.
    En este Poema /Cántico San Francisco agradece su presencia a cada una de las criaturas creadas por Dios. Cuando yo vivía en Italia, fui a Asisi y me inspire en sus palabras y le puse música ... Agradecí al hermano sol... a la hermana luna...a la hermana tierra…, a la hermana muerte...luego que hice el CD se lo envié a nuestro Papa Francisco al Vaticano y a Padre Enzo Fortunato el director del servicio periodístico del Convento en Asis. 
    Envío algunas imágenes y el “Cántico” con mi música, más la carta del Nuncio Apostolico del Vaticano y la carta de Padre Enzo Fortunato. Recibe un gran abrazo.

    Más información. Escuchar el "Cántico"

lunes, 21 de abril de 2025

martes, 26 de noviembre de 2024

El Papa: "Queridos poetas, ayúdennos a soñar". Discurso a la Universidad de Georgetown


El Papa bendice a los poetas


    26.11.2024

El Papa: Queridos poetas, ayúdennos a soñar

Publicamos la Carta que el Papa Francisco escribió para el libro “Versos a Dios. Antología de la poesía religiosa” (Crocetti editore), editado por Davide Brullo, Antonio Spadaro y Nicola Crocetti, y que estará disponible en las librerías a partir del martes 12 de noviembre.

Francisco

Queridos poetas, sé que están hambrientos de sentido, y por eso reflexionan también sobre cómo la fe interpela la vida. Este “sentido” no se puede reducir a un concepto, no. Es un significado total que adquiere poesía, símbolo, sentimientos. El verdadero significado no es el del diccionario: ese es el significado de la palabra, y la palabra es instrumento de todo lo que hay en nuestro interior. He amado a muchos poetas y escritores en mi vida, entre los que recuerdo especialmente a Dante, Dostoievski y otros. También tengo que agradecer a mis alumnos del Colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe, con quienes compartía mis lecturas cuando era joven y enseñaba literatura. Las palabras de los escritores me ayudaron a comprenderme a mí mismo, al mundo, a mi gente; pero también para profundizar en el corazón humano, en mi vida personal de fe, e incluso en mi tarea pastoral, incluso ahora en este ministerio. Por eso, la palabra literaria es como una espina en el corazón que mueve a la contemplación y pone en camino. La poesía es abierta, te lanza a otro lugar.

A la luz de esta experiencia personal, hoy quisiera compartir con ustedes algunas consideraciones sobre la importancia de su servicio.

Quisiera expresar el primero así: sois ojos que miran y sueñan. No sólo miran, sino que también sueñan. Una persona que ha perdido la capacidad de soñar carece de poesía y la vida sin poesía no funciona. Los seres humanos anhelamos un mundo nuevo que probablemente no veremos plenamente con nuestros ojos, pero lo deseamos, lo buscamos, lo soñamos. Decía un escritor latinoamericano que tenemos dos ojos: uno de carne y otro de cristal. Con el de carne miramos lo que vemos, con el de cristal miramos lo que soñamos. ¡Pobres de nosotros si dejamos de soñar, pobres de nosotros!

El artista es el hombre que mira con los ojos y al mismo tiempo sueña, ve más profundamente, profetiza, anuncia una forma diferente de ver y comprender las cosas que tenemos ante nuestros ojos. De hecho, la poesía no habla de la realidad a partir de principios abstractos, sino escuchando la realidad misma: el trabajo, el amor, la muerte y todas las pequeñas grandes cosas que llenan la vida. El suyo es, para citar a Paul Claudel, un “ojo que escucha”. El arte es un antídoto contra la mentalidad de cálculo y uniformidad; es un desafío a nuestra imaginación, a nuestra forma de ver y entender las cosas. Y en este sentido el Evangelio mismo es un desafío artístico. Posee esa carga "revolucionaria", que tú conoces bien, y expresas gracias a tu genio con una palabra que protesta, llama, grita. La Iglesia también necesita de su genio, porque necesita protestar, llamar y gritar.

Sin embargo, quisiera decir una segunda cosa: son también la voz de las inquietudes humanas. Muchas veces las preocupaciones están enterradas en lo más profundo del corazón. Sabes bien que la inspiración artística no sólo es reconfortante, sino también inquietante, porque presenta tanto las bellas realidades de la vida como las trágicas. El arte es el terreno fértil en el que se expresan las "oposiciones polares" de la realidad -como las llamó Romano Guardini-, que requieren siempre un lenguaje creativo y no rígido, capaz de transmitir mensajes y visiones potentes. Por ejemplo, pensemos en cuando Dostoievski en Los hermanos Karamazov habla de un niño pequeño, hijo de un sirviente, que arroja una piedra y golpea la pata de uno de los perros del amo. Entonces el dueño pone a todos los perros en contra del niño. Huye e intenta salvarse de la furia de la manada, pero acaba despedazado ante la mirada satisfecha del general y la mirada desesperada de su madre.

Esta escena tiene un tremendo poder artístico y político: habla de la realidad de ayer y de hoy, de las guerras, de los conflictos sociales, de nuestro egoísmo personal. Por citar sólo un pasaje poético que nos desafía. Y no me refiero sólo a la crítica social de esa canción. Me refiero a las tensiones del alma, a la complejidad de las decisiones, a la naturaleza contradictoria de la existencia. Hay cosas en la vida que, a veces, ni siquiera podemos comprender o para las que no encontramos las palabras adecuadas: este es tu terreno fértil, tu campo de acción.

Y este es también el lugar donde muchas veces se experimenta a Dios. Una experiencia que siempre está "desbordante": no puedes tomarla, la sientes y va más allá; siempre está rebosante, la experiencia de Dios, como una tina donde el agua cae continuamente y, al cabo de un rato, se llena y el agua se desborda, se desborda.

Esto es lo que quisiera pedirles también hoy: ir más allá de las fronteras cerradas y definidas, ser creativos, sin domar sus ansiedades y las de la humanidad. Tengo miedo de este proceso de domesticación, porque me quita creatividad, me quita poesía. Con la palabra de la poesía, reúne los deseos inquietos que habitan en el corazón del hombre, para que no se enfríen y no se apaguen. Esta obra permite al Espíritu actuar, crear armonía en las tensiones y contradicciones de la vida humana, mantener vivo el fuego de las buenas pasiones y contribuir al crecimiento de la belleza en todas sus formas, esa belleza que se expresa precisamente a través de la riqueza de las artes.

Ésta es su labor como poetas: dar vida, dar cuerpo, dar palabra a todo lo que el ser humano experimenta, siente, sueña, sufre, creando armonía y belleza. Es un trabajo que también puede ayudarnos a comprender mejor a Dios como el gran "poeta" de la humanidad. ¿Te criticarán? Bien, soporta la peor parte de las críticas y al mismo tiempo intenta aprender de ellas. Pero aun así no dejes de ser original, creativo. No pierdas la maravilla de estar vivo.

Por eso: ojos que sueñan, voces de inquietudes humanas; y por tanto también tienen una gran responsabilidad. ¿Y qué es? Esta es la tercera cosa que me gustaría decirles: estás entre los que dan forma a nuestra imaginación. Su trabajo tiene consecuencias en la imaginación espiritual de la gente de nuestro tiempo. Y hoy necesitamos la genialidad de un nuevo lenguaje, de historias e imágenes poderosas.

También yo siento, lo confieso, la necesidad de poetas capaces de gritar al mundo el mensaje evangélico, de hacernos ver a Jesús, de hacernos tocarlo, de hacernos sentirlo inmediatamente cerca de nosotros, de entregárnoslo como una realidad viva, y haciéndonos captar la belleza de su promesa. Su trabajo puede ayudarnos a sanar nuestra imaginación de todo aquello que oscurece su rostro o, peor aún, de todo lo que quiere domarla. Domar el rostro de Cristo, colocarlo en un marco y colgarlo en la pared, significa destruir su imagen. Su promesa, en cambio, ayuda a nuestra imaginación: nos ayuda a imaginar nuestra vida, nuestra historia y nuestro futuro de una manera nueva. Y aquí vuelvo a recordar otra obra maestra de Dostoievski, pequeña pero que tiene todas estas cosas dentro: Memorias del subsuelo. Allí están toda la grandeza de la humanidad y todos los dolores de la humanidad, todas las miserias, juntas. Este es el camino.

Queridos poetas, gracias por su servicio. Continuar soñando, preocupándonos, imaginando palabras y visiones que nos ayuden a comprender el misterio de la vida humana y a orientar nuestras sociedades hacia la belleza y la fraternidad universal.

Ayúdanos a abrir nuestra imaginación para que vaya más allá de los estrechos confines del ego, y se abra a la realidad en su totalidad, en la pluralidad de sus facetas: de esta manera estará disponible también para abrirse al santo misterio de la ¡Dios, sigue adelante, sin cansarte, con creatividad y valentía!

Los bendigo.

 

* El Papa Francisco ha querido entregar para esta publicación una reflexión sobre la poesía, revisionando un discurso suyo concebido originalmente como discurso que fue pronunciado en la Sala Clementina del Palacio Apostólico el 27 de mayo de 2023. Hoy ha querido confirmar las expresiones utilizadas entonces, adaptándolas en forma de «Carta a los poetas». Cf

. Discurso dirigido a los participantes en la conferencia promovida por «La Civiltà Cattolica» con la Universidad de Georgetown.


viernes, 20 de septiembre de 2024

El papa Francisco a Luis García Montero: «Es muy importante defender el español»

• El director del Instituto Cervantes ha sido recibido hoy por Bergoglio en el Vaticano, donde han hablado sobre la lengua española, Borges y Lorca

• El  Cervantes publicará en 2025 un libro de cuentos prologado por el autor de El Aleph de los alumnos que el pontífice tuvo en Argentina cuando era profesor de Literatura

 García Montero, este jueves, con un ejemplar de Grito hacia Roma, de Federico García Lorca, en un momento de su audiencia privada con Francisco.  Foto: Comunicazione/Vaticano

  

        L.M.A. 

    Roma, 19 de septiembre de 2024.- El papa Francisco ha recibido esta mañana en audiencia privada al director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, en su Biblioteca privada del Vaticano. Durante el encuentro, Bergoglio, que nació en Buenos Aires, ha destacado la importancia de «defender el español» y, en tono de broma, ha añadido que la institución debe «enseñar a que se hable mejor de lo que lo hablamos los argentinos».

    En la audiencia, de una media hora de duración, el Papa ha confesado a García Montero que cuando era profesor de Literatura en un colegio de Santa Fe (Argentina) los poemas de Lorca le ayudaron a que sus estudiantes se interesaran en la materia. En especial, «La casada infiel», un romance de «tono picante», ha subrayado divertido el pontítice. 

    El director del Instituto Cervantes le ha obsequiado con dos obras publicadas por la institución: Grito hacia Roma, un poema de García Lorca escrito en Nueva York en los años 30 y en el que anticipaba al horror de lo que ya se intuía como la II Guerra Mundial, y Más flexibles que el mar son las palabras, una antología de discursos de García Montero publicada con motivo del último Congreso Internacional de la Lengua Española en 2023 y que recorren la situación del español en todo el mundo.

    También cuando era profesor, en 1965, Bergoglio consiguió que Jorge Luis Borges —«un tipazo», según sus palabras— tomara un autobús y fuera a visitar a sus alumnos. Con ellos hizo un taller de narrativa del que salió un libro de cuentos con prólogo del autor de El Aleph y que el próximo año publicará el Instituto Cervantes —cuando se cumplen 60 años de aquel momento— junto con la carta que el Papa le escribió a Borges en defensa de la Literatura en la educación. «Tenéis todo el permiso para poder utilizar mis textos como queráis y como consideréis más útill», ha concluido Francisco.

lunes, 2 de septiembre de 2024

“Papa Francisco. El sucesor”. Mis recuerdos de Benedicto XVI, de Javier Martínez-Brocal

Javier Martínez-Brocal, escritor



L.M.A

2/9/24.- MADRID.- “Con este libro estoy aprendiendo a conocer y amar más a este papa Francisco, además del anterior, Benedicto XVI”, dice María G. una lectora cualificada, profesora de Teología. Ciertamente el libro “Papa Francisco. El sucesor”. Mis recuerdos de Benedicto XVI, del periodista Javier Martínez-Brocal es casi adictivo. Escrito después de diversas entrevistas y conociendo bien el ambiente vaticano en que se mueve, el autor ha logrado escribir un gran libro, publicado por la editorial Planeta.

    Sinopsis de Papa Francisco. El sucesor.- Un relato de primera mano de un escenario insólito: la convivencia vaticana, de casi una década, de dos papas, Benedicto XVI y Francisco

Un relato de primera mano de un escenario insólito: la convivencia vaticana, de casi una década, de dos papas, Benedicto XVI y Francisco. Un relato en primera persona de un escenario vaticano insólito: la convivencia, durante casi una década, de dos papas, Benedicto XVI y Francisco. En El sucesor se cuenta con naturalidad, y por primera vez, cómo fueron esos tiempos, sin esquivar las polémicas y dificultades que los marcaron.

«Benedicto y yo mantuvimos una relación muy profunda y quiero que se sepa, quiero que se conozca sin intermediarios. Él fue un hombre que tuvo el coraje de renunciar y, a partir de entonces, siguió acompañando a la Iglesia y a su sucesor», papa Francisco.

Javier Martínez-Brocal (Granada, España, 1978) es periodista y cubre el Vaticano desde los últimos años del pontificado de Juan Pablo II. Ha acompañado a Benedicto XVI y a Francisco en muchos de sus viajes por todo el mundo. Ha narrado el día a día de los papas en la agencia Rome Reports y en medios de Estados Unidos, América Latina y Europa. Actualmente es el vaticanista del diario ABC y La Sexta.

Es autor de El Papa de la Misericordia (2015) y El Vaticano como nunca te lo habían contado (2018), ambos títulos en la editorial Planeta.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Papa+Francisco

martes, 11 de junio de 2024

Vaticano, capital de la risa; Papa Francisco y el picnic en sus jardines con Israel, Palestina, Ucrania y Rusia

Papa Francico


    por Zenit español

     El viernes 14 de junio el Vaticano será la “capital de la risa”. La razón es que el Papa convocó a más de 100 personas que se dedican al ámbito del humorismo y la comedia para establecer un vínculo entre la Iglesia católica y estos humoristas procedentes de países como Estados Unidos, México, España, Colombia, Argentina, Brasil, Polonia, Reino Unido, Suiza, Francia, Alemania, Irlanda, Timor Este e Italia (de donde es el grupo más numeroso con 67 invitados). 

    Entre los invitados se encuentran nombres de la talla de Stephen Colbert, Jimmy Fallon, Jim Gaffigan, Whoopi Goldberg, James Martin, Tig Notaro, Chris Rock, Conan O’ Brien o, del ámbito en lengua española, Florinda Meza (doña Florinda en la serie del Chavo del 8) o Chumel Torres

    Lo que no dio tanta risa fue la petición que hizo el Papa a los países ricos para que condonen la deuda de los países pobres en el contexto del Jubileo que celebrará la Iglesia católica en 2025. El llamamiento lo hizo el Papa Francisco, citando a san Juan Pablo II, en el contexto del Encuentro «Debt Crisis in the Global South», auspiciado por las Academias Pontificias de las Ciencias. En realidad, este llamado ya lo había hecho el Papa en la bula con la que convocaba el Jubileo. 

    A quienes sí hemos visto sonreír en el Vaticano fue a los futbolistas de la selección croata pues el Papa les recibió en audiencia. Vimos a un Luka Modrić muy sonriente y, por cuanto se sabe, muy edificado pues es católico practicante. Practicantes también son (¡faltaba menos!) el grupo de sacerdotes españoles que en ocasión de sus XXV años de ordenación fueron acogidos en Casa Santa Marta, la residencia del Pontífice, por el Papa mismo. ZENIT hizo notar algo que sólo algunos medios reportaron después:         Francisco dio como consejo a los sacerdotes no sólo confesar sino también confesarse. Consejo que vale no sólo para esos sacerdotes en particular. Precisamente sobre el campo de la vida sacerdotal habló el Papa a los miembros del Dicasterio para el Clero en el contexto de su Asamblea Plenaria. Retomando los temas que se estaban tratando, el Papa abordó el tema de la formación permanente del clero, el cuidado de las vocaciones y el diaconado permanente. 

Algo que no ha pasado desapercibido es el infrecuente reconocimiento que de forma pública sí hizo en esta ocasión el Papa a tanto buen sacerdote:     “(…) quisiera ante todo transmitir mi gratitud, mi afecto y mi cercanía a los sacerdotes y diáconos de todo el mundo. Muchas veces he advertido contra los peligros del clericalismo y de la mundanidad espiritual, pero soy muy consciente de que la inmensa mayoría de los sacerdotes trabajan con tanta generosidad y espíritu de fe por el bien del santo Pueblo de Dios, llevando el peso de tantas fatigas y afrontando retos pastorales y espirituales que a veces no son fáciles”.


JUNIO 10, 2024 00:20JORGE ENRIQUE MÚJICAJUBILEO 2025, PAPA FRANCISCO, ROMA 

lunes, 13 de marzo de 2023

PAPA FRANCISCO. El legado teológico pastoral, tras 10 años de pontificado



Papa Francisco (Foto Zenit)


L.M.A.

        14.03.2023.- Roma.- 10 mensajes de Francisco de sus 10 años de Pontificado. Así resume Mons. Mariano Fazio, vicario auxiliar del Opus Dei, el legado que el Papa ha dejado a la Iglesia y a la sociedad desde 2013 hasta hoy. Estas ideas fueron presentadas en un evento organizado recientemente por la Academia de líderes católicos y la Pontificia Comisión para América Latina.

Me gustaría subrayar algunos puntos del Magisterio de Papa Francisco, que están ayudando a renovar la fe de la Iglesia siempre dentro de la tradición.

Diez años son muchos, por lo que se trata necesariamente de una selección de ideas.

“El nombre de Dios es misericordia”.

Al recordarnos que Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre, Francisco plantea una realidad en la que tanto insistió san Juan Pablo II: nos dice que el anuncio del kerigma salvífico es el mensaje fundamental de la fe cristiana. Dios se encarnó para salvarnos, muriendo en la Cruz y abriéndonos las puertas de su perdón a través de su infinita misericordia.

Las bienaventuranzas, corazón del Evangelio.

Tanto las bienaventuranzas como el capítulo 25 del Evangelio de san Mateo -donde se habla de las vírgenes necias y prudentes, de la parábola de los talentos y del juicio final- son el corazón del Evangelio, porque esos textos ponen de manifiesto la misericordia divina y su acogida en el corazón de cada persona.

El matrimonio, participación del amor de Dios.

En Amoris laetitiae, el Papa hace una relectura del himno del amor de la carta de san Pablo a los Corintios que permite comprender que el amor de los esposos es participación del amor de Dios: “Podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada”, dice san Pablo.

Y el Papa añade en su exhortación apostólica: “No podremos alentar un camino de fidelidad y de entrega recíproca si no estimulamos el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar”. Propone, en concreto, que en la familia se usen tres palabras para estimular ese amor: gracias, perdón, permiso.

El buen samaritano, inspiración para acoger al otro.

En la encíclica Fratelli tutti, el Papa sugiere una relectura de la parábola del buen samaritano. Rastrea sus antecedentes en el Antiguo Testamento e interpela al lector preguntando con qué personaje se identifica.

Mirando al mundo de hoy e incluso a la Iglesia, afirma: “Todavía hay quienes parecen sentirse alentados o al menos autorizados por su fe para sostener diversas formas de nacionalismos cerrados y violentos, actitudes xenófobas, desprecios e incluso maltratos hacia los que son diferentes”. Francisco invita a que en la catequesis y la predicación se tenga más presente hablar dignidad de cada persona.

La santidad “de la puerta de al lado”.

En Gaudete et exsultate, Francisco acerca la santidad a la vida ordinaria, rememorando aquellos gestos cotidianos que podemos llevar a plenitud con la presencia de Dios. Dice así: “Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad de la puerta de al lado, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, ‘la clase media de la santidad’”.

A los jóvenes: Dios es Amor. Cristo salva. Vive.

Estas tres realidades componen el anuncio kerigmático vivencial que Francisco quiere transmitirles. “No conocerás la verdadera plenitud de ser joven -dice en Christus vivit-, si no encuentras cada día al gran amigo, si no vives en amistad con Jesús”. Y añade que los amigos nos ayudan a madurar y son, al mismo tiempo, un reflejo del cariño del Señor.

Tener amigos nos enseña a abrirnos, a comprender, a cuidar a otros, a salir de nuestra comodidad. Por eso, la amistad con Jesús transforma, porque él “los quiere como sus instrumentos para derramar luz y esperanza, porque quiere contar con vuestra valentía, frescura y entusiasmo”. El Señor invita a todos al anuncio misionero en “cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente”.

Contagiarnos de la alegría del Evangelio.

El Papa invita a vivir y transmitir la alegría evangélica, y lo recuerda con expresiones como: “No tener cara de Cuaresma sin Pascua”. Es decir, el cristiano tiene que renovar la esperanza -en ocasiones, tantas veces al día- porque “Dios puede actuar en cualquier circunstancia, también en medio de aparentes fracasos”. El pesimismo no es cristiano. Quien se entrega a Dios por amor será fecundo.

“Tal fecundidad es muchas veces invisible, inaferrable, no puede ser contabilizada. Uno sabe bien que su vida dará frutos, pero sin pretender saber cómo, ni dónde, ni cuándo”. Nada hecho por amor se pierde: ningún trabajo, ninguna preocupación sincera, ningún acto de amor a Dios, ningún cansancio generoso… Pero esa espera no implica inactividad o una actitud pasiva ya que, en el misterio de una aparente esterilidad, “sólo sabemos que nuestra entrega es necesaria”.

Cuidar y proteger la casa común.

Tomando como inspiración las palabras del santo de Asís –“Laudato si’”-, papa Francisco recuerda la necesidad de cuidar la tierra, que nos ha sido confiada por Dios. “Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”.

El Papa subraya la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, con la convicción de que en el mundo todo está conectado. Además, denuncia la cultura del descarte y propone una base para desarrollar una nueva ecología humana.

La fe, luz para vernos y para ver como Cristo.

El Papa dedicó su primera encíclica a la fe. Lumen fidei explica que la fe nos ayuda a participar de la visión de Jesús. “Para la fe, Cristo no es sólo aquel en quien creemos, la manifestación máxima del amor de Dios, sino también aquel con quien nos unimos para poder creer. La fe no sólo mira a Jesús, sino que mira desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos: es una participación en su modo de ver”.

Señalaba, además, que es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, “pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo”. La fe, dice el Papa, nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, “un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida”.

La piedad y la revolución de la ternura.

El Papa ha hecho numerosas referencias a devociones cristianas que pueden provocar una revolución en la vida de los cristianos si se viven con ternura: nos ha invitado a poner el belén en Navidad para acoger a Dios (Admirabile Signum), ha escrito sobre san José para que aprendamos a ser custodios de los demás (Patris Corde) y sabemos que acude a saludar a la Virgen a la basílica romana de Santa María la Mayor cada vez que regresa de un viaje. Son gestos de hijo del que aprendemos a ser hijos del Padre.

EL AUTOR Mariano Fazio

Sacerdote, historiador y profesor. Actual vicario auxiliar del Opus Dei.


viernes, 18 de marzo de 2022

CRÓNICAS DE ROMA III. Con el papa Francisco y la guerra Ucrania como preocupación y ocupación. Varios argentinos ilustres.

Eucaristía en el altar de la basílica de San Pedro

Mayte Spínola saluda al Papa

Papa Francisco y congreso de Educación y Democracia

Julia Sáez-Angulo

Fotos: Anne Sophie Feuardent

18/3/22.- Roma.- En el encuentro con monseñor Lucio Adrián Ruiz, Secretario de Comunicación de la Santa Sede, supimos que el Estado Vaticano cuenta con cinco mil almas y que su dicasterio, con seiscientos, para atender a los periodistas y difundir la palabra del Señor por Radio Vaticana y otros medios en todas las lenguas a su alcance. No hay que olvidar que el Papa de Roma es también jefe de Estado y por tanto los católicos tenemos la suerte de que su voz se deja oír de vez en cuando en las Naciones unidas y otros foros internacionales y que el pontífice merece honores de tal jefe de Estado. 

Monseñor Lucio sabe, cuenta y vela a discreción. Es un argentino inteligente, que ha ilustrado un libro magnífico: “Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?” del Papa Francisco. Las fotografías, de monseñor Lucio son espléndidas y así se lo dijimos, cuando nos obsequió a Mayte y a mí con un ejemplar para cada una. Mayte le llevó uno de sus libros de “Vivencias”, por lo que el intercambio fue perfecto.

La guerra de Ucrania sigue siendo leit motiv de todos los intervinientes en el congreso y también lo hablamos con monseñor Lucio, pero había que adivinarle en medio de palabras aladas y/o proféticas, porque el Vaticano se mueve y mucho, en este asunto que algunos ven casi al borde del precipicio. A Mayte y a mí, imaginación no nos falta para leer entre líneas e interpretar entre susurros. La muerte de civiles en Ucrania es toda una barbarie, que va contra el Derecho de Gentes más elemental, que diseñaran los padres Vitoria y Suárez en la Salmanca renacentista. En Ucrania parece regir el principio brutal de “en la guerra todo vale” y se suma al de “en la guerra, la primera víctima es la verdad”.

Llegó el día de ver al papa Francisco y honrarle como merece, por lo mucho que trabaja por sus hijos, por la paz, por la humanidad. Llegamos temprano a la Santa Sede para oír misa en primer lugar. La columnata de Bernini, poco concurrida a las ocho de la mañana, nos abrazó a todos los congresistas, con la intensidad del círculo que diseñó para ello el célebre arquitecto italiano.

Al entrar en la basílica más grande del mundo (la segunda es Saint Paul en Londres y la tercera, la de Sevilla), el Espíritu Santo sobresalía desde sus reflejos dorados por encima del alto baldaquino. Nada más entrar, la esbelta escultura de Santa Teresa de Jesús, primera Doctora de la Iglesia, por sus libros ascéticos y místicos -que no por inexistentes tesis doctorales- nos sonrió sosteniendo sus atributos definitorios: un cálamo en la mano derecha frente a un libro abierto.

Eucaristía concelebrada por tres obispos con la mitra correspondiente. De nuevo las sucesivas peticiones por la paz en Europa y en el mundo, en todas las oraciones y en la homilía. Los fieles, emocionados, respondíamos amén con devoción. Un pequeño coro puso música por aquello que decía san Agustín: quién canta, reza dos veces.

Mis rodillas maltrechas me impiden adorar al Señor con el cuerpo y a Él le digo que es de tanta genuflexión como he hecho a lo largo de mi vida para adorar a Dios con el cuerpo. Hoy lo hago con inclinación de cabeza y de pie, cuando llega la consagración con la consiguiente transustanciación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. 

Voy a hacerles una confidencia, por ser lectores fieles. Yo aprendí a hacer el plongeon en el colegio, pero dejé de hacerlo ante los Reyes -tampoco lo exige el protocolo español, pero se hace- cuando leí en un libro titulado "José y sus hermanos", el hijo de Jacob, libro escrito por Thomas Mann, en que el israelita se negó a ponerse de rodillas ante el faraón, porque ese gesto de adoración, solo pertenece a Dios.

Hacia los aposentos del Papa Francisco

Al final, tras la misa, nos encaminamos hacia los aposentos del Papa, para ver al Santo Padre en la Sala Clementina. Cuatro pisos de escalinatas de mármol flanqueada por algunos santos de bronce como San Jorge o santa Juana de Arco. Conocer la iconografía cristiana es una cuestión de estudiar los atributos de representación de cada uno de ellos, como en la iconografía greco-romana con los personajes del Olimpo. Mis rodillas hicieron una penitencia de Cuaresma subiendo tantos escalones, afortunadamente bajos, anchos y con una barandilla en la pared. Mayte, con su buena estrella, subió en ascensor con cuatro cardenales, porque uno de ellos le avisó de que existía elevador.

Esperamos muy poco tiempo en Sala Clementina en la que nos acomodaron y eso me permitió como crítica de arte observar los frescos, imágenes y trampantojos de sus muros y el techo. Las invocaciones en latín -Vías tuas Dómine, o, Ducente Deo- se alternaban entre los ángeles canóforos y alegorías femeninas suntuosas de las virtudes, que sacaban a flote sus alas o vestimentas de los marcos pintados. El latín es lengua viva en el Vaticano y los monseñores se hablan con esta lengua entre sí. También había atlantes y cariátides sobre una balaustrada y tímpanos rotos. Puro trampantojo. La rosa de ocho puntas por doquier. En algunos paneles, aparecía pintada la tiara del Papa, con sus tres coronas alusivas a los tres reinos de la iglesia de Cristo: el militante, purgante y triunfante. El Papa es el vicario de Cristo y por eso puede lucirla. Guardábamos respetuosamente silencio y afloraba con más fuerza el lenguaje de las imágenes.

Al fin salió Su Santidad, el Papa Francisco, tocado tan solo con el solideo blanco como su sotana. Un Papa del cono sur de América. Lo hizo por la puerta de la derecha de la Sala Clementina (en honor al papa Clemente VIII). Lo recibimos con un aplauso, forma inmediata de reconocerle nuestro aprecio y veneración. Habló del congreso que nos había llevado a Roma y la responsabilidad que teníamos para difundir y actuar con lo aprendido. Habló de Cristo y sus enseñanzas, de la necesidad de paz y de rogar por la paz en Ucrania… Su aspecto era bueno, si bien su voz sonaba algo frágil, al menos para oídos gastados. Al terminar sus palabras, nos permitió saludarlo uno a uno y cada cual le decía algo: unos, como Anne Sophie, le pedía bendición para sus seis hijos; Mayte daban las gracias por su mucho trabajo en favor de la humanidad; otros le pedían por la salud de su familia, por el bautismo de sus nietos, por su país… Él pedía, humilde, oraciones por la paz y por él. Al Papa le gusta el tono humano, más que el solemne. Nos fuimos contentos tras su encuentro y a la salida, formaba la guardia suiza del Papa, con sus vistosos uniformes diseñados por Miguel Ángel.

Recordé que la escultora argentina de origen italiano, Norma d´Ippolito me mostró en Buenos Aires, la foto de una hermosa escultura sobre Cristo que regaló en su día al Papa. Yo la vi y me entusiasmó.

Y para terminar la mañana, la conferencia brillante de otro argentino en el congreso, Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos, que habló de los cuatro faros que necesita una buena democracia: economía para la dignidad; política eficaz para el pueblo; tecnología para el bien común, y ética para la paz. Cada uno de estos aspectos, bien desarrollado, resultaba apasionante. Se me quedó grabado cuando habló de la necesidad de salud mental y equilibrio emocional de los líderes y políticos, porque algunos caen en el delirio, cuando no en la psicopatía. Hablé con él después, sobre como controlar esto y dijo que había varias posibilidades. “El político es un hombre ordinario, que tiene en su poder poderes extraordinarios”, añadió. Le animé a escribir un libro sobre ello.

 Otro argentino, el profesor Edgardo Carosella moderó la mesa redonda. Los argentinos se notan en estos lares.

Terminamos la tarde, de compras en la Vía del Corso y ad láteres. Día intenso, sacro y profano.

Más información

https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2022-03/franciscosolo-el-amor-puede-salvar-la-familia-humana.html


Mayte Spínola y el Papa

Julia Sáez-Angulo y Mayte Spínola en la basílica de San Pedro

Guardia suiza, con el uniforme diseñado por Miguel Ángel Buonarotti

Techo y pared de la Sala Clementina

Julia Sáez-Angulo saluda al Papa Francisco

Monseñor Lucio, Secretario de Comunicación del Vaticano, nuestros anfitriones Carlos y Anne Sophie Moreira, Pièrre Maudet, ex ministro de Economía de Suiza, María Pía Aqueveque y Francesco


viernes, 8 de mayo de 2020

El Papa Francisco bendice a los artistas, que hacen entender “la belleza”

papa Francisco

Sin ella “no se puede entender el Evangelio”


(zenit – 7 mayo 2020).- “Ayer recibí una carta de un grupo de artistas: agradecían la oración que hicimos por ellos. Me gustaría pedirle al Señor que los bendiga porque los artistas nos hacen entender qué es la belleza y que sin la belleza no se puede entender el Evangelio. Oremos nuevamente por los artistas”.
Estas son las palabras de introducción del Papa Francisco en la Misa celebrada en la Casa Santa Marta hoy, 7 de mayo de 2020, jueves de la cuarta semana de Pascua, informa Vatican News.
La Eucaristía fue transmitida por el medio vaticano y la página de Facebook de zenit, debido a la crisis del coronavirus. En la homilía, el Santo Padre meditó sobre el pasaje de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 13, 13-25) en el que Pablo llega a Antòchia en Pisia y explica la historia del pueblo de Israel en la sinagoga, anunciando que Jesús es el Salvador esperado. Así, Francisco relató que cuando Pablo explica la nueva doctrina habla de la historia de la salvación, detrás de Jesús hay una historia: “Una historia de gracia, de elección, de promesa”.
La razón de la fe
El Señor eligió a Abraham y caminó con su pueblo, por ello, “cuando se le pide a Pablo que explique la razón de la fe en Jesucristo, no comienza con Jesucristo: comienza con la historia. El cristianismo es una doctrina, sí, pero no solo. No solo son las cosas en las que creemos”, puntualizó.
El Papa describió que se trata de una historia que trae “esta doctrina que es la promesa de Dios, el pacto de Dios, de ser elegida por Dios. El cristianismo no es solo una ética”, recalcó, “tiene principios morales, pero no somos cristianos solo con una visión ética”, es mucho más.
El cristianismo, pertenencia a un pueblo
En esta línea, señaló que el cristianismo no es una élite de personas elegidas por la verdad, la Iglesia no tiene un sentido elitista que permanece en la concepción que algunos defienden: “Yo soy esa institución, pertenezco a este movimiento que es mejor que el tuyo”.
“No, el cristianismo no es esto: el cristianismo pertenece a un pueblo, a un pueblo elegido por Dios gratuitamente. Si no tenemos esta conciencia de pertenecer a un pueblo, seríamos cristianos ideológicos, con una pequeña doctrina de afirmación de la verdad, con una ética, con una moral” o considerándonos “una élite, nos sentimos parte de un grupo elegido por Dios – los cristianos – otros irán al infierno o si se salvan es por la misericordia de Dios, pero ellos son los descartados”, aclaró el Pontífice.
Y agregó que “si no tenemos conciencia de pertenecer a un pueblo, no somos verdaderos cristianos”. Es por ello que Pablo, reiteró el Obispo de Roma, revela a Jesús a partir de la pertenencia a un pueblo.
“Muchas veces caemos en estas parcialidades, ya sean dogmáticas, morales o elitistas. El sentido de la élite es lo que nos hace tanto mal y perdemos ese sentido de pertenencia al santo pueblo fiel de Dios, a quien Dios eligió en Abraham” y le hizo la gran promesa que es Jesús, lo hizo caminar con esperanza.
“Conciencia de pueblo”
Esto, prosiguió el Obispo de Roma , significa tener “conciencia del pueblo”. Debemos “transmitir la historia de nuestra salvación”, la memoria de un pueblo, de ser un pueblo.
“En esta historia del pueblo de Dios, hasta llegar a Jesucristo, hubo santos, pecadores y mucha gente común, buena, con virtudes y pecados, pero todos. La famosa ‘multitud’ que siguió a Jesús, que tenía un sentido de pertenencia a un pueblo”, desveló.
Pueblo santo y fiel
Para el Papa Francisco, la desviación “más peligrosa” de los cristianos de todos los tiempos, es sin duda “la falta de memoria de pertenecer a un pueblo”.
Cuando esto falta, surgen “dogmatismos, moralismos, éticas, movimientos elitistas. Falta el pueblo. Un pueblo pecaminoso siempre, todos lo somos, pero que no cometen errores en general, que tiene la sensación de ser un pueblo electo, que camina detrás de una promesa y que hicieron una alianza que quizás no cumple, pero conoce”.
Por último, de acuerdo a la citada fuente, el Santo Padre exhortó a pedir al Señor esta conciencia de pueblo, que Nuestra Señora cantó en el Magníficat y Zacarías en el Benedictus: “conciencia del pueblo: somos el pueblo santo y fiel de Dios” que “en su totalidad tiene el instinto de fe y es infalible en esta forma de creer”.

domingo, 19 de abril de 2020

El Papa Francisco escribe un artículo en exclusiva para la revista "Vida Nueva" bajo el título “Un plan para resucitar”

Papa Francisco


  • Por primera vez, el Obispo de Roma escribe una tribuna de análisis en un medio de comunicación, movido por “las graves consecuencias que estamos sufriendo por el COVID-19”.
  • En un artículo de fondo inédito escrito para la revista española ‘Vida Nueva’, Francisco desvela su hoja de ruta para reconstruir “la civilización del amor frente a la pandemia de la exclusión y la indiferencia con los anticuerpos de la justicia, la caridad y la solidaridad”.
  • El Pontífice llama a reactivar un gran “movimiento” ciudadano para lograr “un desarrollo sostenible e integral”: “Si actuamos como un solo pueblo ante las otras epidemias que nos acechan, podemos lograr un impacto real”. 

  • L.M.A.



Madrid, 20 de abril de 2020.- El Papa tiene “un plan para resucitar” al mundo ante la crisis mundial generada por la expansión del coronavirus. Así se titula el artículo inédito escrito por Francisco en exclusiva para la revista “Vida Nueva” en el que desvela su hoja de ruta para reconstruir el planeta y conformar “la civilización del amor” frente a “la pandemia de la exclusión y la indiferencia”. Se trata de la primera vez en su pontificado que el Pontífice escribe una tribuna de análisis en un medio de comunicación, movido por “las graves consecuencias que estamos sufriendo por el COVID-19”. 


En este número especial con motivo de la publicación del artículo del Papa, participan, entre otros, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella; la vicepresidenta del Congreso, Ana Pastor; el ex presidente del Parlamento José Bono; la filósofa Adela Cortina; la soprano Ainhoa Arteta, y la periodista Carmen Rigalt.

No a las lógicas paliativas
Francisco lanza un ultimátum a la comunidad internacional en favor “un desarrollo sostenible e integral” para proteger a la humanidad. En esta misma línea, apuesta por “la creatividad y la fraternidad” y llama a “no conformarnos ni contentarnos y menos justificarnos con lógicas sustitutivas o paliativas que impiden asumir el impacto y las graves consecuencias de lo que estamos viviendo”.
En un tono crítico con el actual modelo socioeconómico, el Papa se pregunta: “¿Seremos capaces de actuar responsablemente frente al hambre que padecen tantos, sabiendo que hay alimentos para todos? ¿Seguiremos mirando para otro lado con un silencio cómplice ante esas guerras alimentadas por deseos de dominio y de poder? ¿Estaremos dispuestos a cambiar los estilos de vida que sumergen a tantos en la pobreza promoviendo y animándonos a llevar una vida más austera y humana que posibilite un reparto equitativo de los recursos? ¿Adoptaremos como comunidad internacional las medidas necesarias para frenar la devastación del medioambiente o seguiremos negando la evidencia?”.

El Pontífice ahonda además en las lecciones que ha traído consigo la pandemia: “Si algo hemos podido aprender en todo este tiempo es que nadie se salva solo. Las fronteras caen, los muros se derrumban y todos los discursos integristas se disuelven”.
A través del semanario de actualidad religiosa de referencia en España y América Latina, el Obispo de Roma insta a los adultos y a los jóvenes a tomar las riendas del planeta para ser “artífices y protagonistas de una historia común y así, responder mancomunadamente a tantos males que aquejan a millones de hermanos alrededor del mundo”. “Si actuamos como un solo pueblo incluso ante las otras epidemias que nos acechan, podemos lograr un impacto real”, alienta.

Dios jamás abandona
“Es el Resucitado que quiere resucitar a una vida nueva a la humanidad entera”, plantea en este documento en el que Francisco recuerda que “Dios jamás abandona a su pueblo, está siempre junto a él, especialmente cuando el dolor se hace más presente”.
    En su medicación, el Obispo de Roma llama a propiciar gran “movimiento” ciudadano que rompa con “esquemas, modalidades o estructuras fijas o caducas” para reconstruir la sociedad desde “los anticuerpos necesarios de la justicia, la caridad y la solidaridad”. “Esta es nuestra esperanza, la que no nos podrá ser robada, silenciada o contaminada”, sentencia.
Sobre Vida Nueva
Vida Nueva es un semanario de información religiosa que pretende ser una voz comprometida dentro de la Iglesia. Después de casi 60 años de trayectoria, Vida Nueva continúa en la brecha de la información religiosa de España y del mundo con rigor, con objetividad; ofreciendo la información, el análisis, la valoración, el enfoque, el punto de vista. Somos una voz dentro de la Iglesia. No somos la voz de la Iglesia. Buscamos ser una voz comprometida en la Iglesia, una voz significativa en la sociedad y una voz libre, clara, respetuosa y propositiva.

Desde el comienzo del estado de alarma y hasta que este concluya, la edición impresa de “Vida Nueva” puede consultarse online y de forma gratuita a través del portal de actualidad VidaNuevaDigital.com.

Sobre PPC
PPC pertenece a SM, y se hace presente en la sociedad desde el diálogo con una propuesta humanizadora, al tiempo que quiere ser expresión de coloquio abierto con el mundo y con la cultura actual presentando libros y publicaciones que lleguen a todos mediante un enfoque asequible y constructivo.
PPC publica ensayos, manuales y publicaciones periódicas de índole religiosa, educativa y cultural dirigidas a jóvenes, adultos y especialistas, que son referente tanto por su solidez académica, como por su apuesta por la difusión del Evangelio, el diálogo entre diferentes y el humanismo cristiano. 

sábado, 28 de marzo de 2020

PAPA FRANCISCO. Homilia en tiempos de pandemia covid 19

MOMENTO EXTRAORDINARIO DE ORACIÓN EN TIEMPOS DE EPIDEMIA
PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE FRANCISCO
Papa Francisco

Roma, 27.03.2020
        «Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en
la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos.
Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús. Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—. Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40).
Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que
perezcamos?» (v. 38). No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.
La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar
lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.
Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni
queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te
suplicamos: “Despierta, Señor”.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12). Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad,
voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que
necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la
fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere.
El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos
la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.
Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre
vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios. Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas” (cf. 1 P5,7).