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martes, 21 de mayo de 2019

“Diccionario de insultos” extraídos y trasvasados de las obras de Francisco de Quevedo, con prólogo de marqués de Tamarón


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Santiago de Figueroa, Marqués de Tamarón


Carmen Valero
Fotos Peter Wall


            22.5.19 .- Madrid .-El Diccionario de insultos extraídos y trasvasados de las obras de Francisco de Quevedo, con prólogo de Santiago de Mora y Figueroa, marqués de Tamarón ha sido el libro de José Antonio Martínez Climent y Ricardo María González-Haba, ha sido presentado por la escritora Julia Escobar en la librería Troa de Madrid.

            El coloquio con un público de numerosos filólogos ha establecido un vivo debate en el coloquio, al final de la presentación del libro, sobre el “arte del insulto”  y la “mala leche” entre Quevedo, Shakespeare, Cervantes y Schopenhauer. A ello se añadió el comentario sobre los insultos de Federico Jiménez Losantos.

            El libro, que ha sido publicado por Verbum Diccionarios quiere ser un “Breviario de pullas o vademécum de términos arrojadizos extraídos y trasvasados de las obras de Quevedo. El volumen lleva en su portada la imagen de Mujeres en la ventana” del pintor murillo, dos mujeres que sonríen ante el espectáculo de la calle que se hurta al espectador.

            El marqués de Tamarón dice en el prólogo: Hoy en día los únicos escritores vivos son los clásicos, por estar muertos. Por estar muertos son inalcanzables a la criminal estupidez de la corrección política. Pero solo Dios sabe cuanto durará este estado beatífico, o al menos de limbo, del que goza Don Francisco de Quevedo”.

            Los autores hacen una introducción titulada “De unos Don Nadie al Lector” en la que explican que el “Diccionario, Breviario, Vademécum o hasta Faltriquera se cocibió como un generador de insultos: un librillo segmentado que permitirá combinar varios acometimientos verbales, de la mano del azar, en uno más poderoso aprovechando la abundancia de Quevedo. La forma no era tan importante como el carácter de término arrojadizo, de pulla verbal”.

            Tamarón recordó la afirmación del sabio rey Salomón en la Biblia de que “el número de tontos es infinito”, y opuso a Quevedo y Cervantes en el arte del insulto, diciendo que el primero era “un hombre bueno que fingía ser malo” y el segundo, viceversa. Y que “Cervantes creó un estereotipo, Don Quijote para ensañarse con él”, a lo que añadió que “Cervantes  tienen mala leche y cinismo en su obra; él era un escritor inteligente, pero no cobarde”. El marqués añadió con humor, que a sus 78 años le queda muy poco tiempo para decir lo que piensa sin cortapisa alguna.

 Habla Julia Escobar
 Martínez Climent
Martínez Climent, Julia Sáez-Angulo y Carmen Valero

lunes, 19 de marzo de 2012

Francisco de Quevedo: “Poesía Amorosa” (Erato, Sección Primera)



“Poesía Amorosa”

(Erato, Sección Primera)

Francisco de Quevedo

Edición de Alfonso Rey

y María José Alonso Veloso

Editorial Eunsa (Pamplona, 2011)



Julia Sáez-Angulo


Francisco de Quevedo es uno de nuestros grandes escritores clásicos del Siglo de Oro. Su poesía amorosa esta recogida en Erato, la cuarta musa de “El Parnaso español” . El libro que nos ocupa publica setenta y seis poemas. Variedad métrica, temática y estilística caracterizan esta obra heterogénea.

En la nota introductoria se dice: “La polifonía de fuentes, la contraposición de posturas intelectuales y afectivas, la versatilidad estilística sugieren que Quevedo se entregó a un ambicioso juego literario, al mismo tiempo que sondeó las implicaciones ideológicas de las tradiciones poéticas que tuvo a la vista”.

La edición de Alfonso Rey y María José Alonso Veloso abordan los antecedentes poéticos de Quevedo; el Cancionero del poeta, y la sección primera de Erato, donde se analizan la estructura, la actitud vital, el contenido ideológico, la realidad física, léxico y semántica, la dificultad verbal y el valor literario.

En las exageraciones de su fuego, de su llanto, de sus suspiros y de sus penas, se selecciona un soneto en el que Quevedo dice: “Si las legiones todas de los vientos/guardar Ulises en prisión pudiera,/ mis suspiros sin fin otros formaran./ Si del infierno todos los tormentos/con su música Orfeo suspendiera, otros mis penas nuevos inventaran”.

“Otra peculiaridad de Quevedo es la cohesión estructural de muchos de sus poemas, los rápidos arranques, los sorprendentes finales, la eficaz concatenación de ideas, situaciones, imágenes y procedimientos métricos”, se dice en el estudio introductorio del libro.

Una rica y variada bibliografía enriquece el volumen de esta “Poesía Amorosa” de Quevedo.


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viernes, 23 de julio de 2010

Esteban Royo, Esculturas entre lo constructivo y lo surreal



Esteban Royo
Esculturas
Montreuil. París



Julia Sáez-Angulo



          23.07.10 .- Paris .- La geometría y el juego surrealista con el objeto encontrado y manipulado con humor o sarcasmo, son las dos líneas que atraviesan el trabajo escultórico de Esteban Royo. El artista nacido en Cataluña y residente en París no quiere renunciar a ninguna de sus dos vetas porque sabe que la creatividad es impulsiva, a veces caprichosa, y lleva a una u otra banda.

Esteban Royo (Barcelona, 1953) tiene una trayectoria profesional que pasa por exponer en lugares como el Museo de Coutances (Francia); el Priorato de Saint Gabriel de Brecy; el Centro Nacional de las Letras de París o la Fundación Pollock-Krasner de Nueva York.

Residió un tiempo en Madrid, expuso en la galería Seiquer y actualmente vive en la capital del Sena, casado con la novelista Mercedes Deambrosis. Tiene tres hijas.

En la geometría más pura encontramos piezas como “Horizonte”; “Retrato de ancestro” o “El sueño de la cariátide”, donde horizontalidad y verticalidad se alternan. La madera recibe el color de la pintura para conseguir distintos efectos.

Presencia de la cultura española

La cultura española está adherida de una forma u otra a la obra escultórica de Esteban Royo, no hay más que acudir a los títulos de sus piezas que, de inmediato, dinamizan la mirada a su clara alusión: Condestable; Doña Ximena;, Quevedo; Peineta; Relicario; Hechizo...

El artista desarrolla con elegancia el concepto previsto y lanza guiños al espectador avisado de la propia cultura, por ejemplo en la pieza “Quevedo”, dos círculos sobre una base negra, aluden de modo directo a los anteojos redondos del escritor español sobre un gran mostacho.

La madera es el material más utilizado por Esteban Royo, una madera pintada, con alternancias sugerentes en pro de la idea concebida. Se sabe que la pintura ha desbordado su habitáculo cotidiano del cuadro y ha invadido la escultura y la arquitetura. Es el caso en la obra de este artista. Una pintura que alterna, añade o prolongan las luces del color.

Objetos lúdicos y surreales

“Hors d´oeuvres” es el rótulo genérico para designar a una serie de piezas en las que entran objetos encontrados como “Máscara” I y II, a partir de largos cepillos y una retícula; “Venus á la clé” con llaves sobre una madera alargada, etc. Los materiales son aquí variados: piedra, madera, metal, plásticos... Algunos acentos pop intensifican esta línea de trabajo.

El magisterio de Marcel Duchamp late detrás de esta última obra, pero también el juego surrealista de Joan Miró escultor o de Meret Oppeheim. En este caso cabe la denominación de objeto escultórico como más apropiada. “Casi esculturas” las denominan algunos críticos.

Imaginación y rigor se combinan con sabiduría y buen hacer en la escultura de Esteban Royo, que ha llevado a cabo escultura monumental en la capital de Francia.