Mostrando entradas con la etiqueta Rogier van der Weyden. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rogier van der Weyden. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de mayo de 2018

SOLEDAD FERNÁNDEZ EXPONE EN LA DELEGACIÓN DE LA XUNTA LA MUESTRA “HOMENAJE A VAN DER WEYDEN”, PROTAGONIZADA POR UN GRAN LIENZO QUE TRASLADA A NUESTRA ÉPOCA “El DESCENDIMIENTO”, DEL PINTOR FLAMENCO


En una sala, el cuadro principal está acompañado de alrededor de una veintena de bocetos y, en otra, se exhiben algunas de las últimas obras de la pintora


Soledad Fernández, José Ramón Ónega y Mayte Spínola

L.M.A.

Madrid, 8 de mayo de 2018.- La reconocida pintora Soledad Fernández inauguró hoy en la Delegación de la Xunta en Madrid/Casa de Galicia la exposición de pintura “Homenaje a Van der Weyden”, en la que la artista muestra en la Sala A de la Casa un gran lienzo que da nombre a la exposición (Homenaje,óleo/tela tipo Goya, 195 x 225 cm) en el que traslada a nuestra época, con temática social, la obra “El descendimiento de la cruz”, del pintor flamenco Rogier van der Weyden, acompañado de alrededor de una veintena de bocetos. La exposición se extiende  a la Sala B con algunas de las últimas obras de la pintora. Podrá verse hasta el próximo 31 de mayo.
En la inauguración intervinieron, además de la pintora, el delegado de la Xunta y director de la Casa de Galicia, José Ramón Ónega, y la directora del Grupo pro Arte y Cultura, pintora y mecenas Mayte Spínola. La inauguración atrajo a numeroso público, que llenó la sala principal y disfrutó de toda la exposición al terminar el acto.

Ónega afirmó que es una muestra que “tiene impacto, que sorprende por su fuerza creativa, por su belleza y por su mensaje” y estimó que “el secreto de la obra pictórica de Soledad Fernández está en la inspiración que transforma la materia en espíritu, el arte en soplo creativo que emociona y conmueve”.

“En la obra pictórica de Soledad Fernández late un mundo preciosista y apasionado, un mundo que deja huella profunda en el que la contempla. Su realismo entusiasma, sorprende y apasiona. El accidente laboral de un albañil caído no solo es una estampa real sorprendente por su humanidad sino también por su mágica representación, por su realismo sorprendente y trágico, por su mensaje humano. Las expresiones de las figuras que componen la escena son retazos de humanidad doliente y trágica”, valoró.

Spínola, que prologa el catálogo de la exposición, mantuvo que “Soledad Fernández es hoy uno de los primeros y más cotizados nombres de la pintura realista española, con sus propias señas de identidad fijada principalmente en la figura humana”, que “domina el dibujo sin fisura alguna” y que “solo una pintora de raza se atreve con una obra magna como la del cuadro ´Homenaje´ a Rogier van der Weiden (2016-2017), una pintura que le absorbió tiempo y energía pero que valió la pena para mostrar un cuadro espléndido ante el que solo cabe mirar y recrearse”.

Alabó su audacia “al querer plasmar una escena social, la de un albañil caído, tomando la composición de ´El Descedimiento´ de Rogier van der Weyden, célebre cuadro que se encuentra en el Museo del Prado”. Escena que “emula también del dolor de una familia ante el drama de un ser querido” y en la que Soledad Fernández recurre como modelos a miembros de su familia, que sustituyen a las figuras del cuadro primigenio con gesto similar. “Numerosos bocetos al grafito, en su mayoría retratos, preceden a la obra definitiva y muestran la entrega y el rigor con que la autora ha trabajado en el largo proceso de pintar el cuadro”, añadió Spínola.
Por su parte, la autora de las obras expuestas recordó que esta es la segunda muestra  pictórica que realiza en la Casa de Galicia, donde ya hizo otra en el año 2013, y, respecto a la actual,  declaró que “el motivo por el cual he realizado esta obra titulada ´Homenaje´, es la gran admiración que siempre he sentido por Van der Weyden y en especial por su obra ´El Descendimiento´”.
“Hace más de un año que vengo trabajando en esta obra que hoy presento, con el número y la disposición de los personajes de mi admirado modelo. Lo he trasladado a mi época y mi forma de hacer pero queriendo expresar la compasión y el dolor que después de cinco siglos me transmite la obra de Van der Weyden, inspirándome en la estética del sufrimiento, cambiando el concepto religioso por otro de fuerte contenido social, de ahí que si la víctima en el cuadro de Van der Weyden era Jesús, en el mío sea uno de esos jóvenes víctima de una tragedia personal”, explicó, precisando que con esta obra ha deseado, “desde las tesis del maestro flamenco, trasladar a nuestros días otra visión de ese drama permanente de la condición humana, como es la existencia del dolor”. 

    Soledad Fernández colabora con frecuencia con el Grupo pro Arte y Cultura, que fudó y dirige Mayte Spínola.


jueves, 1 de junio de 2017

Soledad Fernández expone en el Ateneo de Madrid una recreación de “El Descendimiento” de Van der Weyden




Exposición de Pintura.
Ateneo de Madrid
Del 1 al 30 de junio de 2017

Homenaje a Rogier van der Weiden


L.M.A.

            01/06/17, MADRID .- La pintora madrileña Soledad Fernández expone en el Ateneo de Madrid una recreación de “El Descendimiento” de Rogier Van der Weyden, con modelos vivos y vestimentas de actualidad.  

    La inauguración ha sido presidida por Maite Pedraza Guzmán, vicepresidenta de Artes Plásticas  y miembro de la junta directiva del Ateneo. En en acto, la pintora agradeció la presencia de Mayte Spínola, directora del Grupo pro Arte y Cultura. El historiador y profesor Matías Díaz Padrón intervino para recordar el origen y avatares históricos de cuadro de Van der Weiden y Julia Sáez-Angulo, crítica de arte, dijo ante la obra de Soledad Fernández:

            “No es infrecuente el homenaje de un artista moderno o contemporáneo a un maestro antiguo. Es el reconocimiento de la admiración por el arte del pasado que se ha hecho clásico, es decir: clásico porque es permanente y, por tanto, referencia continua del presente.

            La pintora Soledad Fernández siente una singular admiración por el maestro Rogier Van der Weyden y en particular por su célebre cuadro El Descendimiento, su obra maestra que se muestra en el Museo del Prado, la primera pinacoteca de la nación. Un óleo sobre tabla en torno a 1433, adquirido por Felipe II para su capilla del palacio de El Pardo, en el que el dolor y sufrimiento por el Crucificado muerto se refleja con maestría en cada una de las diez figuras representadas. El pathos es evidente; los sentimientos, contenidos en un sufrimiento profundo y digno. Diez figuras que abarcan un friso casi escultórico, en posiciones y equilibrios increíbles, resueltos por una composición genial.

            De esta clara admiración, la pintora malagueña pasó a dedicar un homenaje al pintor flamenco, a través de una espléndida recreación pictórica del tema del dolor y el sufrimiento humanos, pero sin el trasunto religioso del pintor flamenco ante el Hombre que ha muerto, sino del descendimiento un hombre que ha sufrido un accidente de trabajo –probablemente una caída del andamio- y aparece en la misma pose del Crucificado descendido de la cruz, ante familiares y amigos compungidos, que emulan la escena sacra del pintor Van der Weyden. Con un fondo de rascacielos citadinos, anónimos y grises, aparecen también diez figuras de distintos sexos, edades y vestimentas, que transmiten un pathos intenso de tristeza, quizás ante lo irreversible.

            Todo un juego visual en la pintura, que Soledad Fernández (Madrid, 1950) ha situado en una tela gruesa tipo Goya, 190 x 225 cm, que le permite las calidades matéricas deseadas. Fiel a su estilo realista, naturalista, la pintora ha escenificado los personajes que rodean al accidentado con modelos reales, en un estudio teatral perfecto, como el que llevó a cabo el pintor flamenco. El gran cuadro de Soledad Fernández es un doble juego, por un lado, de homenaje a Rogier Van der Veyden y, por otro, una visión social de un drama que periódicamente golpea la vida de ciertos trabajadores y sus familias. La autora se ha reservado el dato y la pintura plantea cierta ambigüedad de si el operario está muerto o simplemente desplomado. El título del cuadro es Homenaje a Van der Veyden, sin que de ello se deba colegir que la figura del accidentado esté muerta. Solo el paralelismo del “d´après” de Soledad Fernández con la obra original pudiera hacernos pensar que el accidentado ha fallecido.

            Curiosamente Goya también pintó un cartón para tapiz titulado El albañil herido, obra que hoy figura igualmente en el Museo del Prado. Una pieza que vino a ser como un cartel de llamada social para la normativa de Carlos III, en la que se exigían responsabilidades de seguridad a los dueños de los andamios sobre los operarios que en ellos trabajaban y que con frecuencia sufrían accidentes laborales.

           Fernando Belver también hizo en su día una recreación del descendimiento con personajes del cómic de Tintín, que se mostró en el espacio expositivo de Tabacalera en Madrid.

            Casi una treintena de dibujos en papel Canson, con los bocetos de los distintos personajes de la obra de Soledad Fernández, acompañan a la pintura definitiva de la autora y dan fe de la maestría de línea y dibujo de esta artista, que optó vocacionalmente por el realismo y en especial por el del cuerpo humano con todo el reto que ello supone y la máxima capacidad de sugerencia”.

 Julia Sáez-Angulo presenta la exposición de Soledad Fernández
El profesor Matías Díaz Padrón habla del "Descendimiento de Van der Weyden
(Fotos: Pablo Reviriego)

Maite Pedraza abre el acto

Asistentes al acto


-->

lunes, 23 de marzo de 2015

Rogier van der Weyden, exposición en el Museo del Prado




EXPOSICIÓN
Rogier van der Weyden (h.1399-1464). 24 de marzo - 28 de junio 2015




Edificio Jerónimos. Sala C
Comisario: Dr. Lorne Campbell, investigador
Comisario institucional: José Juan Pérez Preciado, conservador en el departamento de Pintura flamenca y Escuelas del norte del Museo Nacional del Prado

Proyecto de restauración del Calvario realizado con la colaboración de Patrimonio Nacional y la Fundación Iberdrola, como miembro Benefactor del Programa de Restauración del Museo del Prado


Proyecto científico realizado con la colaboración especial de

El Museo del Prado y la Fundación Amigos del Museo del Prado presentan la exposición “Rogier van der Weyden”, una muestra que gira en torno a la culminación de la restauración del Calvario de El Escorial, proyecto realizado en colaboración con Patrimonio Nacional y con el patrocinio de la Fundación Iberdrola. La exposición constituye una oportunidad única y difícilmente repetible de contemplar la obra recuperada junto al Descendimiento de la Cruzen el Prado, el Tríptico de Miraflores, actualmente en Berlín, y el Retablo de los Siete Sacramentos de Amberes.  Cuatro obras maestras de Van der Weyden que se reúnen por primera vez en la historia y a las que se suman otras pinturas del maestro flamenco como la Virgen Durán, de las colecciones del Prado.
Esta exposición, compuesta por casi una veintena de piezas, permite apreciar no sólo las mejores obras del artista sino también diversos aspectos de su creación artística que son fundamentales como la fuerte relación de sus obras con la escultura, la gran influencia posterior que tuvo su arte y su repercusión en España.

El Museo del Prado y la Fundación Amigos del Museo del Prado presentan “Rogier van der Weyden”, una exposición sobre el que fue, probablemente, uno de los artistas más influyentes del siglo XV y uno de los más grandes pintores de la historia.
Esta muestra celebra la finalización de los trabajos de restauración realizados sobre el Calvario, una intervención que se ha llevado a cabo en el marco de un convenio de colaboración suscrito en 2011 entre Patrimonio Nacional y el Museo Nacional del Prado y en virtud del cual la obra se exhibe en el Prado durante tres meses antes de su regreso a El Escorial. Este proyecto de restauración ha contado también con la colaboración de la Fundación Iberdrola como miembro protector del programa de restauración del Museo del Prado. Esta obra maestra de la pintura flamenca del siglo XV fue donada por el propio Van der Weyden a la cartuja de Scheut (Bruselas) poco antes de su muerte y, posteriormente, fue entregada oficialmente en 1574 al  Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.