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jueves, 1 de enero de 2026

SOL DURINI Y MIGUEL NOUGUÉS, DIPLOMÁTICOS Y CREADORES DEL MUSEO DE MUÑECAS/OS EN CAPILLA (ARGENTINA)

Sol Durini y Miguel Nougués, diplomáticos, fundadores del Museo de Muñecas/os
Museo de Muñecas/os en Capilla (Argentina)


L.M.A.

Fotos: Adriana Zapisek

2/1/26.- Buenos Aires.- Los diplomáticos argentinos Sol Durini y Miguel Nougués han creado el Museo de Muñecas/os en la localidad argentina de Capilla, cinco salas todas ella con aire acondicionado, dado el ardiente verano del lugar. 

    Ambos fundadores del museo han organizando junto al alcalde de Capilla, una serie de visitas guiadas para la nueva temporada. El museo de las Muñecas/os, que cuenta con ejemplares de distintos países y procedencias, cuenta con audios, para colegios y residencia de mayores visitantes. El objetivo del museo es la difusión del arte del juguete en la especialidad de muñecos, para desarrollar y atraer turismo a Capilla, localidad que se encuentra a solo 80 km de Buenos Aires.

 El Museo está emplazado en un gran espacio campestre, lleno de antigüedades y curiosidades ambientales y ornamentales. 

    María Sol Durini y Barra es diplomática, académica y gestora cultural argentina, nacida en Buenos Aires en 1975, doctora en Filologías Románica y Clásica por la Universidad Complutense de Madrid, con una carrera diplomática enfocada en la promoción cultural de Argentina en el extranjero (Paraguay, Bulgaria, Indonesia, España, Chile) y destacada por su trabajo en eventos culturales como seminarios, cine y poesía, además de ser una artista visual con exposiciones internacionales. Está casada con el diplomático argentino Miguel Jorge Nougués y García Uriburu

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2017/09/sol-durini-cultura-y-diplomacia.html



Sol Durini y Adriana Zapisek, Capilla 2025

Sol y Miguel, 2017

lunes, 8 de mayo de 2023

SOL DURINI y Miguel Nougués. Homenaje de despedida, tras su viaje por España






L.M.A.
Fotos: Adriana Zapisek

8/5/23.- La poeta Sol Durini y su esposo Miguel Nougués, ambos diplomáticos argentinos, han sido homenajeados en una fiesta sorpresa de despedida por sus amigos en Madrid. El matrimonio, que regresa a Buenos Aires su residencia habitual, ha llevado a cabo un viaje por España y una estancia en la casa que ellos tienen en Marbella (Málaga), ciudad donde Durini realizó un recital poético institucional.
    La fiesta, un animado almuerzo, estuvo organizada por Marili Calduch. El cantante Manuel Segura deleitó a los homenajeados y asistentes con su hermosa voz y sus coplas, seguido de tango y folklore argentino con Leonor Peletay y Raul Chioquio
    Sol Durini, que estuvo destinada como agregada cultural en España, a principios de 2000, recitó distintos poemas de autores españoles e hispanoamericanos, entre los que no faltó Federico García Lorca. Fue muy aplaudida. 
    Entre los asistentes el empresario Mario Saslovsky, mecenas del arte y la pintora Adriana Zapisek.


miércoles, 1 de marzo de 2023

JOSÉ ELGARRESTA prologa el libro “Mis sombras” de María Sol Durini, escritora argentina


Sol Durini, escritora y diplomática argentina


L.M.A.

1 de marzo de 2023

MARÍA SOL DURINI, Doctorada en Letras y Diplomática, Cónsul Argentina en Antofagasta, donde integró diversos grupos literarios.

“El ser humano feliz es aquel que vive sus días como el religioso que con sus oraciones va pasando un rosario de cuentas luminosas. Pero terminado sus rezos, sobreviene la oscuridad y el silencio. 
“Miras frente a ti esa tierra árida/rica en atardeceres/que recorren los rincones/
más profundos de tus sentimientos/ hasta hacerte presentir/ que quizás no fue todo en vano”

Si hay un ser humano, contagiosamente feliz, ese es Sol Durini. Con este libro demuestra que es también  escritora y como tal tiene que dar testimonio no sólo de la cara que refleja la luz, sino de aquella otra que le es complementaria y genera las sombras. Por eso su obra se titula “Mis sombras”, porque incluso a estas últimas se le debe tener afecto para valorarse a uno mismo. Llegar a quererse sin engañarse no es fácil. Pero es la principal razón que mantiene nuestra presencia sobre la Tierra.
“Totalmente solos, /pero finalmente liberados, /frente a la nada o frente al todo/”
Este no es un libro de plenitudes, sino de intentos de conseguir la plenitud y de protección de la misma, en los momentos en que nos es dado encontrarla. De este modo, Sol evoca uno de tales momentos.
“Sólo al bajar por los jardines/De Villa Borghese te alcancé.
Y con la mirada iluminada me diste un beso /Ahí había sido feliz y no querías perderlo./” (Roma)

Siempre la vibración de los momentos especialmente significativos, que se resiste a extinguirse hasta el punto de que, aludiendo a la muerte de un ser querido, la poeta exclama.:
“Pero aún no te perdono que no me hubieras pedido al menos que te acompañara.”
Leyendo estas palabras, queda claro que  no todo fue en vano, y ello hasta tal punto que hay recuerdos  dotados de la permanencia de ciertas hierbas humildes que repuntan con más fuerza después de ser pisadas. Todo lo cual no nos evita la puñalada de la duda.
La impresión última es que nada vale, sino lo que uno mismo hace valer a través de la magia del instante. La ilusión en el doble sentido inseparable de ilusorio e ilusionante. Pero esto es la vida del hombre, una hermosa existencia en el filo de la navaja, una sombra luminosa con que este libro envuelve nuestro corazón y nuestra mente y nos reconcilia con el misterio de la naturaleza humana”.           José Elgarresta, escritor y crítico español.
Más información

José Elgarresta, escritor español (Foto Amazon)

sábado, 30 de abril de 2022

SOL DURINI, PREMIO EXCELENCIA DE LA TERTULIA ILUSTRADA DE MADRID

Sol Durini entre María Eugenia y Julia
Arturo Sacristán, María Eugenia, Sol Durini y Julia


Carmen Valero Espinosa

Fotos: M Pire y A. Zapisek

1/5/22.- La escritora argentina Sol Durini ha sido galardonada con el Premio Excelencia por la Tertulia Ilustrada de Madrid, por su trayectoria como poeta y rapsoda. El Diploma le fue entregado por la presidenta de la institución María Eugenia Martínez, en presencia de la directora de la Tertulia, Julia Sáez- Angulo, que hizo la laudatio de la escritora.

        El galardón le fue entregado a la poeta, al final de la conferencia titulada "Madrid soñado", impartida por el historiador Arturo Sacristán.

Sol Durini (Buenos Aires, Argentina, 1952) ha intervenido recientemente en el certamen Marpoética, que ha tenido lugar en Marbella (Málaga). 

    La escritora, que agradeció con hermosas palabras el galardón a los tertulianos, recitó ante los miembros asistentes de la Tertulia algunos de sus poemas, y otros de autores argentinos como José Canet o Alfonsina Storni. También recitó un poema de Rafael de León y un romance español sobre los amores de Don Alonso y Mariana. La poeta gusta de recitar largos poemas narrativos y/o dramáticos, en los que no falta el humor.

De su propia creación recitó el poema titulado

"Paisaje castellano":

Con la misma destreza

con que apuras la vida,

con la temible soledad

como único testigo,

y con las ganas perdidas

de ser la que ya no has sido.


Miras frente a ti esa tierra árida

y, sin embargo, rica en atardeceres,

de tonos ocres y pardos

que recorren, sin prisa,

los rincones más profundos

de tus sentimientos,

hasta hacerte presentir que,

quizás, no fue todo en vano.

        Entre los asistentes se encontraba el escritor colombiano Jaime López de Isaza, director de una galería de arte en Querétaro (México), que ha impartido una conferencia sobre el Arte Contemporáneo en la Universidad de Salamanca. El escritor se encontraba de paso en Madrid, fue también galardonado en 2015 por la Tertulia Ilustrada.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Sol+Durini

Asistente al acto de entrega del Diploma Excelencia



Sol Durini recitando







jueves, 13 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS.-Coda y despedida en el Yacht Club Argentino de Sol Durini y Miguel Nougués

Sol Durini, diplomática, escritora ante la Virgen de Bonaria frentre a Museo de Emigrantes. Buenos Aires


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek
13/1/22 .- Buenos Aires.- No pudo haber una despedida más grata que la de Sol Durini y Miguel Nougués a Adriana Zapisek, Mario Saslovsky y Julia Sáez-Angulo. El matrimonio parte de vacaciones a Punta del Este (Uruguay) -Mario para pescar pejerreyes- y yo regreso a España. El encuentro tuvo lugar en un almuerzo en el Yacht Club Argentino, a la salida del río hacia el Plata, por donde se desliza hermoso y solemne el buquebús Francisco -en honor del Papa argentino-, que llega de Montevideo, cargado automóviles con sus correspondientes propietarios que llegan del mar.
Miguel Nougués y García Uriburu, diplomático fino, pertenece a todos los clubs privados de alta gama en Buenos Aires y no pudo elegir el mejor en este caso, para una comida al aire libre, en una mesa bajo un ceibo escultórico centenario, al borde del agua, viendo pasar veleros y barcos. 
    "La flor del ceibo fue declarada flor nacional por un decreto, pero hubo un tiempo en que se disputaba ese honor con la "estrella federal", también roja que en España se llama la flor de Navidad o de pascua", explica Sol Durini y Adriana asiente.
    El Yacht Club Argentino se fundo en 1883 y es el primero de América Latina. Allí figura un trofeo de Uriburu, abuelo materno de Miguel. Al diplomático lo hacen socio vitalicio el año que viene en el Yacht Club, porque cumplirá 60 años en el mismo. Entró con once años.
    Sol Durini, Sherezade porteña, nos narró amenas y diversas historias del pasado y del presente, con Miguel como red, en caso de duda o vacilación sobre un dato, un nombre o una fecha.
La primera historia, más bien referida hacia mí, porque doy por hecho que los otros argentinos ya la conocían, fue la de Nuestra Señora de Bonaria, protectora de navegantes desde la localidad italiana de Cagliari, en Cerdeña, donde se le da culto. Se sabe que la imagen de la Virgen en madera llegó a la localidad sarda por mar y que los conquistadores españoles, con Don Pedro de Mendoza a la cabeza, conocieron la imagen, su poder milagroso y su apreciado culto, por lo que le pusieron ese nombre (Bon Ayre) a la capital argentina en su primera fundación en 1536, continuada más adelante, en la segunda, por Juan de Garay en 1580. 
La isla de Cerdeña pertenecía entonces al reino de Aragón, y por tanto a España: el santuario de Cagliari era del siglo XIV, al que siguió una basílica del XVIII y XIX. La capital argentina también cuenta con una basílica de nombre Nuestra Señora del Buen Aire, en el barrio de Caballito. 
De lo sacro, pasamos a lo profano y Sol Durini contó la historia de la escultora tucumana Lola Mora (1866-1936) -nombre de bailaora flamenca-, de estilo clasicista, que hizo obras importantes para la ciudad de Buenos Aires como la Fuente de las Nereidas, más conocida como la Fuente de Lola Mora. Mujer adelantada en su época, escandalizó con sus figuras femeninas de senos al aire y fue censurada por ello. 
    Al mirar las nereidas recordé el célebre libro renacentista el Sueño de Polifilo, de Francesco Colonna, en el que un joven recorre los jardines en las noches de luna, para besar los labios de las bellas estatuas greco-romanas. La cultura libresca nos pierde y podemos acabar como Don Quijote.
    No se permitió que la Fuente de las Nereidas fuera instalada en el centro de Buenos Aires y se trasladó hacia las afueras del río, donde todavía se encuentra, bien protegida con una valla contra el vandalismo. Se supo en Buenos Aires, que Lola Mora, fue amante del presidente Julio F. Roca, al que le hizo un busto de su figura. La escultora estudió en Roma, de ahí su gusto por la mitología y el clasicismo con alguna tendencia abstraizante. Su obra en mármol de Carrara ha quedado sembrada por toda Argentina y su autora es modelo de feminismo audaz en el país.
El Congreso de la Nación Argentina instituyó el “Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas” el 17 de noviembre, fecha del natalicio de Lola Mora. 
        Cerca de la Fuente de las Nereidas, se encuentra el Paseo de Gloria con la hilera de esculturas en recuerdo u homenaje a los atletas argentinos célebres: Guillermo Vilas (tenis), Luciana Aymar (hockey), Gabriela Sabatini (tenis), Hugo Porta (rugby), Roberto di Vizenzo (golf), pascual Pérez (boxeo), Juan Manuel Fangio (automovilismo). Todo un recorrido por la Costanera sur, que hicimos en automóvil, después del almuerzo y recorrer las estancias del Yacht Club Argentino..
    Continuamos después por delante del Museo de la Inmigración, antiguo Hotel de los Inmigrantes, donde Adriana cuenta que estuvieron sus padres, durante una semana al llegar de Italia en 1946. Su mamá italiana, su papá polaco, ella argentina de primera generación. Lo cuenta la pintora, no sin emoción. En los Registros figuran los nombres.
    Resulta grato compartir tiempo y palabras con Sol Durini y Miguel Nougués, con Adriana Zapisek y Mario Saslovsky. Queda mucho por ver, por recorrer. Sol y Miguel volverán a Capilla del Señor, porque “a mí me gustan los pueblos más que los countries (urbanizaciones)", insiste Sol. "Me gusta la gente local y asistir a procesiones y fiestas costumbristas de gauchos vestidos de cuero y plata, que se celebran dos veces al año". 
    Los gauchos, como los toreros, son muy ceremoniosos en el vestir. Tanto Borges como Victoria Ocampo decían que ya no quedaban gauchos en el sentido genuino de aquellos hombres, jinetes solitarios, centauros que recorrían la Pampa, ataviados con bombachas, sombreros o boinas, pañuelos al cuello, espuelas y facones afilados al cinto.

Al hablar del placer de la comida, me permitir contar el chiste malo de: 
-Señor, ¿le gustan los niños?
-Yo como de todo.
Al menos Sol se rió.

    Sol Durini rio piadosamente el chiste. Ella y su esposo cuentan con un apartamento en Marbella y viajan con frecuencia a España. Por medio de Isabel Padilla Borbón, ex directora del Museo Larreta, conocieron a la Infanta Doña Margarita, que siempre cuenta cómo su hija mayor fue concebida en Argentina, pero el padre de la Infanta, Don Juan de Borbón, le hizo viajar a España, para que la niña naciera allí. La realeza es así.
Vimos otra vez al buquebús Francisco. Partía hacia Uruguay, solo tarda dos horas y media en llegar. Va a buena velocidad, con las ventanas cerradas. Es un ferry catamarán de alta velocidad construido en 2012. En dos días lo tomarán Adriana, Mario y su Jaguar rumbo a Punta del Este. Los pejerreyes esperan.
¿Por qué el Papa Francisco no habrá visitado Argentina todavía, desde que tomara posesión del Vaticano en 2013? 

    Buenos Aires, 14 de enero de 2022

 

"Fuente de las Nereidas" de Lola Mora, protegida frente a grafiteros improvisados

Sol, Julia, Mario y Adriana
Buquebus "Francisco"
Al otro lado del Yacht Club Argentino. Buquebus "Francisco", al fondo
Almuerzo bajo el ceibo centenario


Sol Durini bajo el ceibo centenario del Yatch Club Argentino


domingo, 9 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XXVI.- Sol Durini y Capilla del Señor, primer pueblo histórico de la provincia de Buenos Aires

Sol Durini muestra una muñeca del Museo
El Olvido, casa de Sol Durini en Capilla del Señor



Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

09/01/22.- Buenos Aires.- Capilla del Señor es el primer pueblo histórico de la provincia de Buenos Aires, a unos 80 km. de la capital. Allí llegó Juan de Garay, el segundo fundador de Buenos Aires, después de Pedro de Mendoza y distribuyó las tierras entre quienes le acompañaban y allí, en 1580, establecieron sus reales. Junto a la Intendencia y la Iglesia se levantaron dos cuadras de casas entre las que se encuentra El Olvido, la casa de la escritora y diplomática Sol Durini y su esposo Miguel Nougués. Una casa colonial de adobe, similar a otras que irían construyéndose en Capilla, revocada en pintura rosada con marquetería turquesa.

Junto a esta residencia, el matrimonio levantó una casa de té en el jardín que denominaron Dulcinea, haciendo honor a la vocación cervantista de Durini, y un pabellón al fondo del jardín que constituye el Museo de El Quijote, Marionetas, Muñecas y Máscaras, que alberga las colecciones de la pareja, adquiridas a lo largo de sus destinos profesionales. Un nuevo pabellón ampliará el museo.

Sol Durini va explicando, como Sherezade, todo a sus amigos invitados a pasar el día en su casa; ellos escuchan atentos la centenaria historia de Capilla del Señor, lugar elevado y obligado paso hacia Rosario en el pasado , para evitar las tierras embarradas de caminos alternativos. Capilla es cabecera del partido de Exaltación de la Cruz y cuenta con un arroyo, afluente del río Lujan, donde se pescan bagres, peces ciegos de grandes bigotes como sensores en aguas turbias. Las nutrias campan cercanas en sus orillas. 

En Capilla del Señor se encuentra también la estancia del escritor José Hernández, quien escribiera allí la segunda parte de “Martín Fierro”, lugar anteriormente visitable, pero en la actualidad sólo se puede contemplar la verja de hierro de la entrada y el camino de eucaliptus que lleva a la quinta. Sus habitantes no son descendientes del escritor.

El pueblo histórico cuenta también con el Museo del Periodismo Bonaerense, sede del primer periódico donde se imprimió “El Monitor de la Campaña” (1871) con la gran prensa importada de Europa en su día para hacerlo. También cuenta con el Museo de Arte Sacro Amalia Sosa, enmarcado en la réplica de la capilla de 1735, que dio nombre al pueblo histórico. La institución alberga una notable colección de arte hispano y napolitano, que refleja la religiosidad colonial. Todos estos museos se muestran al público y prolongan su horario el Día Internacional de los Museos.

Los arquitectos de la iglesia parroquial de Capilla fueron Hunt y Shereder, que hicieron también la Bolsa de la Moneda y la Aduana de Buenos Aires. Se hizo la Capilla de la Cruz en el Campo de Casco de Mendoza en 1736, en que se da origen al pueblo. Las tierras les pertenecían desde 1580 por el reparto de tierras que hizo Juan de Garay entre sus acompañantes.

En suma, Capilla del Señor es un pueblo histórico que bien merece una visita, por sus casas coloniales, sus museos y su referencia a Martín Fierro. Una antigua estación de ferrocarril, evoca igualmente otros tiempos pasados. 

Sol Durini explica su Museo con las colecciones citadas y nos distingue las marionetas articuladas por hilos, de los títeres, movidos con las manos. Proceden de Indonesia, Ceylán, Bulgaria, Grecia, Rumanía, España, Portugal, Francia… Toda una riqueza antropológica, etnográfica, de la muñeca, juguete que existió desde las culturas más antiguas. La variedad de máscaras va desde las africanas y orientales a las refinadas de Venecia o la reproducción de la máscara de Agamenón en Micenas.

        Dentro de la propia casa, una buena colección de sables históricos de toda procedencia, en este caso, colección de Miguel Nougués.

Coleccionista nata, Durini conserva también en su casa de Buenos Aires una buena colección de mates, ornados de plata muchos de ellos y una colección de pesebres -belenes- en su casa de Paraguay. Su vocación estudiosa y didáctica le hace explicarlo todo con conocimiento y detalle, y cuando necesita un dato lo consulta con su esposo Miguel que es como Internet ante de Internet, porque, memoria prodigiosa, conserva nombres de lugares, personas y fechas, sin necesidad de consultar en Google.

La vocación cervantina de Sol Durini le viene de lejos. Cuando estuvo destinada en la Embajada argentina en Madrid en 2006, logró hermanar las ciudades de Alcalá de Henares y  Azul. En esta última ciudad se encuentra una espléndida colección de ediciones de “El Quijote”. El coleccionista fue Bartolomé J. Ronco (1881-1952), que llegó a reunir 8.500 libros entre El Quijote y Martín Fierro. Como editor, Ronco recibió en su casa a escritores como Jorge Luis Borges, Rafael Alberti, Nicolás Guillén, Eduardo Mallea, Arturo Capdevila o Alberto Gerchunoff. Azul fue declarada Ciudad Cervantina de Argentina por el Centro de la UNESCO en 2007 y está considerada una de las mejores ciudades cervantinas del mundo, donde los nombres de personajes del célebre libro dan denominación a las tiendas.

Volvamos a Capilla del Señor, donde Sol y Miguel reciben también a sus amigos como Adriana Zapisek y Mario Saslovsky, Nicolás Davis y Ángeles Durini, exitosa escritora de literatura infantil (de la que hablaremos en otro momento), Teresa Plate, el arquitecto Aldo Pivota y su hermano el abogado Polo.

    Nicolás Davis abundó en la historia de Capilla y señaló que la presencia de irlandeses en el pueblo histórico data de antes de la hambruna en la isla. Llegaron como muleros y pastores con billete de llegada y no de vuelta. Las lápidas de sacerdotes irlandeses en la parroquia de Capilla corrobora el dato.

    Rastrear la historia por territorio argentino es una fuente de conocimiento y placer. Lo dicen los franceses: Un seul plaisir, la connaissance.

        Al terminar la tarde, una guitarreada con el animado repertorio del arquitecto guitarrista Aldo Pivota. Los amigos, que conocen su repertorio, lo secundan.


Museo de marionetas, muñecas y máscaras

 Museo del Periodismo Bonaerense en Capilla del Señor

Museo de Arte Sacro en la reproducción de la Capilla del Señor

Sol Durini (dcha) con Adriana y Julia




lunes, 27 de diciembre de 2021

CRÓNICAS ARGENTINAS XIII. De patricios, aristócratas y nobles. Sol Durini y el palacio de Sans Souci. Lo de Mujica Lainez


Fachada palacio de Sans Souci. Buenos Aires
Sol Durini explica a los amigos visitantes


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

27/12/21.- Buenos Aires.- Cuentan que, a primeros del siglo XX, dos hermanas madrileñas recibieron en herencia una buena suma de dinero y una lo entregó para la obra pía de rehabilitación de la basílica de San Pedro en Roma y obtuvo por ello de la Santa Sede el título de condesa de uno de los santos de la Corte Celestial, y la otra, se lo gastó en un automóvil Hispano Suiza.

Flaneando por la ciudad de Buenos Aires entré en la iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón en la aristocrática plaza Vicente López y allí está la tumba de Adelia María Harilaos de Olmos (1865-1949), la única argentina con título nobiliario propio, marquesa del Estado Pontificio (1930), según cuenta su singular biografía escrita por Walter D´Aloia Criado con el título de “El infierno y la gloria de Adelia María Harilaos de Olmos” (editorial Armerías, Buenos Aires, 2012). 

La marquesa argentina, nieta del arquitecto catalán Felipe Pujol de Senillosa, fue sumamente generosa con su fortuna para los más necesitados, durante los 43 años que permaneció viuda de Ambrosio Olmos: orfelinatos, escuelas y hospitales para niños y ancianos de todo el país. También colaboró en la atención al congreso eucarístico, que el cardenal Pacelli, futuro papa Pío XII, sostuvo en Buenos Aires en 1934. Conocida como la marquesa del Papa, Adelia María fue la mujer más rica y generosa del momento en toda Argentina.

     La visita que Perón y Evita le hicieron a Adelia María, cuando ya estaba mayor y enferma, fue de lo más chocante, por no decir hilarante. A la muerte de la marquesa, la Fundación Evita Perón le envió una corona de flores. Algunos consideran que esa singular marquesa fue la mujer argentina más importante de la primera mitad del XX. Adelia y Evita fueron mujeres generosas con los descamisados, cada una a su manera y con fondos distintos de diversa procedencia.

    Hay algunos tan paletos, que todavía se rasgan las vestiduras cuando oyen hablar de condes, marqueses o duques, que no son otra cosa que el reconocimiento de reyes y papas, de la misma manera que Estados, Gobiernos u otras instituciones lo hacen con sus medallas, cruces, bandas, diplomas y otras condecoraciones similares. Se escandalizan  aquellos que se han quedado varados en el Antiguo Régimen, pese qque hoy un título nobiliario no conlleva ningún privilegio social ni económico. Lo mismo sucede a reyes y papas que ya no conceden títulos nobiliarios -por inútil pudor- a los que tienen un gesto de servicio. Un pariente mío estaba encantado con el hecho de ser gentilhombre de Cámara de Su Santidad. Sé que a algunos les revientan etas cosas, pero es su problema.

Visita al Palacio de Sans Souci 

    En otro orden de cosas vino la visita al bellísimo palacio de Sans Souci (1914-1918, construido en plena I Guerra Mundial), en la Intendencia de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Fue de la mano y las palabras de la escritora y diplomática Sol Durini, (de familia noble milanesa) una de los cinco propietarios del palacio, que en su día perteneció a la familia de Alvear, que estuvo en manos de la Curia argentina y,  más tarde, veinte años abandonado entre 1940 y 1960, hasta que, finalmente, la familia Durini lo adquirió y salvó de la ruina y demolición.

     María Josefina Barra, arquitecta y mamá de Sol Durini, fue la responsable principal del proyecto de restauración del palacio neoclásico inspirado en el Trianon de Versalles. Un edificio con simetría y elegancia perfectas, doble escalera, columnatas al estilo dórico y mansardas con tejado de pizarra...

Los salones se suceden: azul, rojo, imperial, comedor, salón de música y baile…suelo de damero en la entrada, quince tipos de mármoles de distinta procedencia a lo largo del recorrido, maderas de eslavonia, lámparas de cristal de Baccarat, alfombras de todo origen, capilla con querubín en el coro y un pequeño museo de las religiones cristiana -católica y ortodoxa-, islámica, judía y budista… con objetos adquiridos por Sol Durini y su esposo Miguel Nougués, en sus distintos destinos como diplomáticos. 

    Una singularidad: el gran copón utilizado por el cardenal Pacelli en el Congreso Eucarístico de 1934 en Buenos Aires, prestado por la firma Barra de imágenes y santos , proveedores de la Santa Sede. La firma Barra, perteneciente a los abuelos y padres de Sol Durini, salvó buena parte del mobiliario de iglesias argentinas, cuando estas fueron incendiadas en 1955, durante esos arrebatos de come-curas que brotan de vez en cuando en los zoos de simios mal ilustrados.

    Todo el palacio Sans Souci, se cuida hoy con esmero para alquiler de eventos que van, desde bodas a presentaciones de productos, reuniones de empresa, conciertos y/o recitales líricos. Se pueden alquilar habitaciones y, de hecho, los fines de semana, siempre hay huéspedes que se benefician de la belleza, tranquilidad y silencio del lugar. 

        Los jardines del arquitecto paisajista más célebre de Buenos Aires, Carlos Thays, muestran las fuentes de ninfas, tritones, faunos y cupidos entre una naturaleza de cinco añejas araucarias, grandes magnolios y un sinfín de arbustos y árboles, entre ellos un taxodio, la única conífera de hoja caduca, árbol que queda desnudo en sus ramas, cuando llega el invierno. Un jardín que se extiende por distintas barrancas, una rareza, por cuanto todo Buenos Aires es una llanura pampera. Los habitantes de la Intendencia de San Fernando están orgullosos de este palacio que, en parte lo consideran como propio, al exhibirse en su término municipal.  

    Hay tres palacios con el nombre de Sans Souci en el mundo: Argentina, Alemania y Haití

Una historia singular la de Sans Souci, narrada durante el recorrido del palacio: el escritor argentino Manuel Mujica Laínez, autor de la novela Bomarzo, casado con Ana de Alvear, siendo ya viudo, llegó un día al palacio de Sans Souci y se apropió de un jarrón de la dinastía Ming. Carlos de Alvear, el último descendiente de la saga familiar, que andaba medio loco viviendo en dos habitaciones de palacio, cuidado por dos criados, al contemplar aquella apropiación indebida, disparó su arma contra el escritor intruso y las balas quedaron incrustadas en la pared, como las del coronel Tejero en el Congreso de los Diputados en España. Esta historia si non è vero è ben trovatto.

    "Mujica Lainez es uno de mis autores preferidos", añadió, muy fina y diplomática, Sol Durini.

    Ana Anesi, abuela de Sol Durini, fue condecorada con la más alta distinción, por el papa Pablo VI. Él suprimió los títulos nobiliarios, pero no las Condecoraciones y Órdenes Pro Ecclesia e Pontifice, creada por Leon XIII

¿Y qué más da llamarlos de una manera o de otra, a menos que se tengan viejos prejuicios? Pero este también es mi problema, en el que no entra la venerada Santa Sede de San Pedro.

Sol Durini

Adriana, Mario, Sol y Julia en Sans Souci
Copón del Congreso Eucarístico. 1934, que utilizó el cardenal Pacelli.

Foto de familia en Sans Souci
Té en familia en Sans Souci
Sol Durini cuando se casó. Foto en palacio


domingo, 19 de diciembre de 2021

CRONICAS ARGENTINAS III. De celebraciones, encuentros y Borges en Buenos Aires

La rapsoda Sol Durini



Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

    19.12.2021.- Buenos Aires.- El cumpleaños del empresario Mario Saslovsky es como las bodas de Camacho en El Quijote, se prolonga y no parece terminar. Después de celebrarlo con empleados y familia, ayer sábado lo celebró con los amigos de distintas procedencias en un almuerzo cercano a la Navidad. Había empresarios, arquitectos, diplomáticos, compañeros de gimnasio  ágiles, pese a las décadas que llevan encima, y un penalista de prestigio -profesor de profesores-, Raúl Landini, que puso orden a la hora del retrato de grupo o de familia en el que todos queríamos opinar. “O hacen ustedes la foto o me dejan a mí como artista que soy”, dijo con voz de estrado. Nos callamos y la foto quedó perfecta. Varios de los invitados cantaban, tocaban la guitarra o recitaban, por lo que el broche de las Bodas de Camacho, quiero decir del cumpleaños de Mario, fue animado con fados y rancheras entre otros géneros.

La diplomática Sol Durini es una rapsoda de primer orden y absorbía nuestra atención cuando recitaba versos. Su especialidad es Federico García Lorca, pero ayer se decantó sobre todo por las coplas dramáticas de Rafael de León, amén de un soneto renacentista anónimo, atribuido a Santa Teresa o Lope de Vega. Grande, Sol Durini, acompañada por la guitarra de Andrea Mendívil, que después se decantó por un fado sacro maravilloso. Su voz es ciertamente angelical, ¿qué digo?, celestial. El poema a los Reyes Magos, por Bety Clavería nos dejó emocionados. Los Clavería se sienten orgullosos de su origen oscense en Grau.

    La pintora Adriana Zapisek sacó su media parte eslava y había organizado para su esposo Mario un banquete polaco del que todos nos beneficiamos. El strudell de queso ahumado y cebolla morada o el piorogi ruski estaban para repetir, pero no lo hicimos, porque sabíamos que nos esperaba una ristra infinita de platos por delante. Todo estuvo sabroso y perfecto. Acabamos como boas.

    No faltó el canto de cumpleaños feliz en español, polaco e indonesio, ya se sabe que Argentina tiene bastante de “melting pot” (los argentinos trufan mucho inglés en su hablar) y la bengala -que no vela- se consumió en su chisporroteo. Palabras discursos, laudatios, elogios… El verbo fácil y elocuente de los argentinos no se hizo esperar, empezando por el del anfitrión. Los videos de las andanzas de Mario en Madrid y el más cercano e íntimo de la pintora Laila Gruarín estuvieron de fondo en la pantalla de la sala.


Borges en Buenos Aires (Foto Cedoc Perfil)


Retórica argentina y Borges en Buenos Aires

    El escritor y latinista argentino Raúl Lavalle me dice que en mis crónicas elogio mucho a los argentinos. Hasta ahora es lo positivo lo que percibo en esta buena estancia entre amigos, pero también veo sus defectos o más bien, sus particularidades, de las que ya me había advertido una de las parejas españolas, de esas decenas que llegan en viaje de novios hasta el glaciar Perito Moreno, algo espectacular según cuentan. Pues bien, esta pareja me dijo: “Ten paciencia con los argentinos, porque son muy retóricos. Para contestar a una pregunta, se remontan a mapuches, querandíes o quechuas, lo mismo que nosotros decimos que se remonta hasta los visigodos, cuando algún español se prolonga más allá del razonable monosílabo”.

    Raúl me recuerda que “Buenos Aires es una ciudad europea y no europea al mismo tiempo. Una ciudad rara”, añade. Carlos Alberto Zito escribe en “El Buenos Aires de Borges”: “Buenos Aires cría (crea) a Borges, y Borges re–crea a Buenos Aires, hasta llegar a inventarle una nueva fundación, poética y excéntrica De tal forma, hay un Buenos Aires que sólo es visible a partir de sus textos; esa ciudad que surge de sus primeros poemas como pintada por De Chirico: una ciudad de calles rectas y solitarias, con trozos de arquitectura tirados sobre la llanura, con horizontes incandescentes, y casi sin personajes, sino austeras y huidizas siluetas”. 

    Quizás las pintadas por Antonio Berni o Antonio Seguí, llenas de hombres en manifestación o que caminan no se sabe muy bien hacia qué objetivo. 

    De su juventud, Borges escribe: “Con (Francisco Luis) Bernárdez salíamos a explorar Buenos Aires, siempre en sábados o domingos. Llegábamos en la madrugada a Puente Alsina o al fondo de la Chacarita o al barrio de Saavedra, donde vivía Xul Solar. Allí nos palparon de armas dos veces porque entre Cabildo y la estación que ahora se llama Rivadavia, se extendía una zona muy brava. Había un gran monte de ombúes, una ranchería, el arroyo Medrano y, atrás, una chacra. ... Éramos muy jóvenes y con Bernárdez, no sé si esto debo confesarlo, estuvimos (yo mucho más que él) a punto de convertirnos en borrachos, porque nos parecía que así éramos más criollos y porteños”.

    Hay diversas maneras de contar la vida, una de ellas la de recorrer los lugares que se habitaron. Borges sitúa varios de sus cuentos en arrabales y suburbios bonaerenses, donde el tango, el galpón, el cuchillo y el reto se dan la mano para historias sangrientas o truculentas, incluso después de ciego, porque había empapado sus retinas y memoria de esos paisajes bajos o marginales porteños. “Fervor de Buenos Aires” es el título de su primer poemario. El hipálage se repite en su obra como figura retórica preferida. Ciertamente el internacional Borges mereció el Premio Nobel, al igual que Karen Blixen, pero ¿quién ha dicho que la vida es justa?