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lunes, 5 de mayo de 2025

ÁGUEDA DE LA PISA expone "En amaneceres como estos", en Freijó Gallery. Madrid

"Como una ola del viento recorrida" (2002), por Águeda de la Pisa


                         L.M.A.

        05.05.2025.- Madrid.- El próximo sábado día 10 de mayor, de 12 a 14 horas, se inaugura la exposición de la pintora Águeda de la Pisa en Freijo Gallery (c/ Zurbano, 46). La exposición aborda 30 años de trayectoria profesional de la autora.





martes, 4 de febrero de 2025

ÁGUEDA DE LA PISA expone “Desde un posible cielo. Estampas [1978-2024]” en el Museo de San Clemente

Águeda de la Pisa y directivos del Museo



L.M.A.

    04.02.2025.- San Clemente (Cuenca).- El Museo de Obra Gráfica de San Clemente presenta, el viernes 7 de febrero de 2025,  la exposición “Desde un posible cielo.  Estampas (1978-2024)” de Águeda de la Pisa, muestra comisariada por Alfonso de la Torre.

    En palabras del curador Alfonso de la Torre: Esta exposición, dedicada a Águeda de la Pisa (Palencia, 1942) en el Museo de Obra Gráfica de la Fundación Antonio Pérez, en San Clemente, bajo el título “Desde un posible cielo.  Estampas (1978-2024)”, recoge buena parte de su producción gráfica, una treintena de obras.  La exposición se celebra entre el 7 de febrero y el 1 de junio de 2025, ha sido comisariada por Alfonso de la Torre. Esta artista, amiga de nuestro querido Antonio Pérez, expuso su obra en la Fundación Antonio Pérez en 2006, bajo el título “De olas y auroras”, su quehacer presente habitualmente en las colectivas que plantea esta Fundación.

    Las estampas de la artista se iniciaron, casi declarativamente, con un aguafuerte hecho en 1978 en colaboración con Antonio Lorenzo, con la ayuda de Munir y Enrique Maté, maestros calcográficos de aquella generación.    En tanto el restante corpus de sus trabajos con la estampa se divide entre dos grandes talleres, el taller “Mayor 28” (el período de 1991 a 1999) y su colaboración e investigación permanente con el mencionado Maté.

    Águeda de la Pisa recibió en 1996 el Premio del Jurado de la II Trienal de Arte Gráfico de El Cairo [“The 2nd Egyptian International Print Triennale (1996-1997)”].   En tanto, en 2002, se le otorgó el Premio Nacional de Grabado del Museo del Grabado Español Contemporáneo.   Entre sus colaboraciones, se encuentra la edición con la Calcografía Nacional de la hermosa estampa “Cielo-Imposible” (2009), expuesta.  O su presencia en espacios tradicionalmente dedicados a la estampa, como han sido diversas ediciones de la Feria “Estampa”, Galería Dionis Bennàssar o su frecuentación de la “Biennale internationale de la Gravure de Sarcelles”, también sus obras presentes en la itinerante del Instituto Cervantes: “Arte Gráfico Español Contemporáneo” (2003-2005).

viernes, 20 de mayo de 2022

AGUEDA DE LA PISA. Encuentro de artistas, poetas y críticos de arte

Águeda de la Pisa y Alin Arias-Misson

Águeda de la Pisa, pintora


Julia Sáez-Angulo

21/5/22.- Madrid.- Águeda de la Pisa, pintora vallisoletana residente en Madrid, ha convocado a un grupo de colegas artistas visuales, poetas y críticos de arte, en un encuentro de amigos,  en su nuevo taller/estudio cercano a la madrileña Plaza de Castilla. A pie de calle, el estudio es amplio, luminoso y ordenado; fue un antiguo despacho/estudio de arquitectos.

La pintora lo inauguró en 2020, pero debido a la pandemia hubo que interrumpir los encuentros con colegas y amigos, algo que ha reanudado para alegría de todos.

En esta ocasión nos hemos juntado entre otros, el historiador Manuel Romero, que llegó de Alejandría; Alain Arias-Misson, experto en poesía visual, buen amigo en su día de Joan Brossa y siempre amigo de Ignacio Gómez de Liaño; la historiadora de arte Carmen Román; la escultora Diana García Roy; la embajadora Luisa Cruz, Joaquín Palacios, Lourdes Castro Girón, Lupe, Jesús…

Águeda de la Pisa nos recibió con vino, cervezas, sándwiches y variedad de quesos con pasas de Corinto. El espacio donde trabaja tiene una clara parte de taller y otra de salón de recibir, con el jardín propio y vecinal a la vista. La pintora vallisoletana trabaja en una nueva serie, que todavía no tiene nombre, pues antes de ponerle título, necesita leer mucha poesía para encontrarlo. La línea recta y el color se enseñorean de su trabajo abstracto de gran belleza. Atrás quedaron las series recientes: Del orden construido al orden natural, El árbol espía, Despuesdetodo… y su fascinante serie fotográfica, sobre la que también resalta la línea recta y cromática.

    Hubo mucha tertulia para conocer de cerca las nuevas actividades de los artistas, cuya mente bulle sin parar. Ideas en marcha. Manuel Romero nos habló de Egipto, donde actualmente se percibe la abundancia de dinero procedente de Arabia Saudí y de la India; también se habló de varios artistas onubenses, entre ellos Francisco Pompei y Salgueiro (1887-1974), artista local de La Puebla de Guzmán (Huelva), municipio de más de tres mil habitantes, que contempla la formación de un nuevo museo con la obra de ese artista y otros, que enriquecerán la institución cultural. Manuel Romero confiesa que aprendió de los árabes el arte del silencio y la retaguardia, en sus más de 40 años que lleva en Alejandría, donde contribuyó a la restauración de la célebre Biblioteca.

Alain Arias-Misson (Bruselas, 1936), después de su paso por Nueva York, donde estudió el bachillerato y su paso por Barcelona y Madrid en los 70, ha vuelto con idea de quedarse de nuevo en la capital de España, después de recorrer el mundo con largas residencias en Italia, Francia, Grecia… El 21 de junio Arias-Misson llevará a cabo un recital de poesía visual en el Ateneo madrileño, junto a otro poeta ucraniano. “Me considero más poeta que artista plástico”, señala. Alain habla español perfectamente, porque estuvo casado con una asturiana de origen cubano y nos alegramos todos de tenerlo de nuevo en Madrid. El recuerdo grato de otro poeta visual, Jean Brossa, se hacía patente en su conversación.

Joaquín Palacios, investigador penal del asesinato de Abel Martín, el amigo, custodio y albacea del legado del pintor alicantino Eusebio Sempere (1923-1985), nos narró con profusión de detalles aquel caso dramático que sucedió en 1993 y que iba acompañado de robo de cuadros de la colección del artista, sobre todo de piezas del escultor Julio González. “Cuando uno muere, alguien se beneficia”, recordó el inspector de la Guardia Civil. Roberta González, hija del escultor citado, le ayudó a identificar piezas en distintas ferias y galerías de arte. Resulta triste el arte cuando se mezcla con la sangre.

    Con la embajadora consorte Luisa  se habló de la película algo fallida sobre el caso de la muerte del jesuita Ignacio Ellacuría (1930-1989) en El Salvador, donde ella estaba con su marido en el momento de la investigación de los hechos. “Es una pena que la película se concentra sobre todo en la testigo de la tragedia y no en el propio Ellacuría, un hombre que emanaba dignidad y aparece muy superficialmente, tratado, al igual que otros jesuitas como Martín Baró.

    En suma, arte, palabras, historias y tertulia, en el reencuentro en el bonito estudio de Águeda de la Pisa. Retomar el contacto, la palabra y el brindis, después de tanta hibernación con la pandemia, resulta grato. Los artistas siguen en forma y su arte nos dinamiza la existencia. 

    Echamos de menos a la pintora Mayte Spínola, invitada, pero ausente por asuntos familiares. Quedamos con Águeda de la Pisa en repetir con Mayte un encuentro.

Más información

http://www.aguedadelapisa.com/html/cv2.html

Julia Sáez-Angulo, Manuel Romero y Carmen Román

Julia Sáez-Angulo, Alain Arias-Misson y Lupe
Águeda de la Pisa, Manuel Romero y Carmen Román

Alain y Lupe

lunes, 29 de marzo de 2021

ÁGUEDA DE LA PISA. «Despuésdetodo », exposición en el Museo Sobrino de Guadalajara

Águeda de la Pisa, pintora (Foto SER)

L.M.A.

29/03/2021.- Madrid.- La pintora Águeda de la Pisa expone actualmente en el Museo Francisco Sobrino de Guadalajara bajo el título de “Despuésdetodo". La muestra está comentada en el catálogo por Alfonso de la Torre quien, entre otras cosas, dice: 
    “Enigma, nostalgia, austeridad, equilibrio, severidad, reserva o susurro, fueron palabras tentadas por Severo Sarduy en 1990 para referirse a la pintura de Águeda de la Pisa (Palencia, 1942), calificativos que aún perduran en la intensa trayectoria de esta pintora coherente, artista de “la voz del espíritu interior”, capaz de mostrar desde su primera exposición individual en 1964, una obra que entonces ya parecía desvelar la perplejidad y el vértigo destilado por lo aparentemente sencillo.    Aquella “nostalgia” queda ahora acentuada en ese enunciado, despuésdetodo, melancólico, deudor de su frecuentada voz de la poesía, ahora Luis Cernuda y José Hierro, cuyos vislumbres poéticos inspiran el título de esta exposición en el Museo Francisco Sobrino.    
Sale a buscar la pintura y la encuentra, sentenciaba Manuel Sánchez-Camargo en 1966, en uno de sus últimos textos críticos que dedicó a nuestra pintora, hasta “encontrar ese secreto de las cosas (…) por el único camino posible: en busca del milagro” .   Palabras que veo no lejanas de otras de José Hierro, era 1979: el deseo de la artista de despegar los pies de la tierra y alzarse hacia la luz.
    Y, hace tres años, tituló una de sus exposiciones “todo lo exterior se volvió sueño”, evocando a su querido paseante Robert Walser. Y lo comprendido incomprensible, continuaría el poeta de las nieves de Herisau.   Milagro de las imágenes que son devueltas hasta esa palabra no dicha que es la poesía: “lo percibido y por percibir una única vez, siempre de nuevo por única vez y sólo ahora y sólo aquí”
Pues vuela Águeda en solitario, bate las alas inmersas en una deriva intensamente lírica, algunos de los títulos de sus pinturas nos conducen, casi, a una declaración de intenciones.   En este Museo, donde se reúnen obras pintadas pacientemente en los últimos veinte años, se exponen los lienzos: “Oro en el aire flota”; “Una música nocturna perdida en la distancia”; “Caminando sobre púrpuras”; “Mirando el horizonte”; “Clara celosía”; “Movimientos celestiales” o varios del ciclo “Paseo”.   [Mas termino de escribir esto y llega, como el aire fresco en el corredor de la casa del verano, la figura de Francisco Sobrino que veo tan próxima a los títulos e intenciones mencionados por Águeda, ese artista tan silencioso (como nuestra pintora), que dijera Jean Hélion
Vislumbres titulares sometidos a “códigos misteriosos”, que revelan en Águeda de la Pisa el ejercicio de una otredad devuelta hacia una pintura celeste, suspendida su voz de pintora como en un éxtasis místico, otros la han calificado de “metafísica”, poblados sus lienzos o papeles por resonantes ecos de experiencias interiores.  Imágenes con un poso aurático, acentuado en sus obras sobre papel ahora mostradas por la superposición desde un fondo común donde se elevan las imágenes que nos conmoverán.   Auráticas también en el sentido que decía otro paseante, Walter Benjamin, esa trama particular de espacio y tiempo que permite la aparición irrepetible de una lejanía, -la “nostalgia” mencionada por Sarduy-, por próxima que la representación pueda hallarse.   
Antes y después de la palabra está el signo y, en el signo, el vacío donde crecemos , cierto, sus collages y pinturas ahora mostrados son capaces de desplazarnos hacia aquel “Libro de las preguntas” de Edmond Jabès, pues más que rotundidades, De la Pisa propone una actitud extática, detenida, así meditando-meditando en una suerte de interminable umbral de la mirada pareciere embargada, siempre, en la tentativa de revelar el misterio del existir, atravesando sin fin lo finito.   A eso, también, parecía aludir Sarduy, cuando escribiera que “algo queda susurrado, entredicho, sugerido en el cuadro.  La frase no aparece.  Alguien la escucha.  Alguien, a quien no se le dirige.  Alguien que responde con la mirada a una interrogación que no existirá”
Decir-diciéndonos, en palabras de la artista, pintura como lugar de encuentros, como espacio de sugerencias , también en palabra de otro pintor, Jordi Teixidor, nuestra pintora es caminante a tientas en una niebla fronteriza, su trabajo, con una fuerte impronta autorreferencial, -valiente e imaginativa en palabras de Gustavo Torner, pobladora de aquel “lugar único” -, queda resuelto ahora en sus papeles mediante la superposición de formas.    Desde el fondo que fue huella se elevan diversos planos, formas, linealidades lo voy a llamar, papeles pintados procedentes de la prensa diaria que son transformados conservando algunas veces, leves, el eco de la letra que estuvo , infra-iconografías podríamos llamarlo, como los papeles adheridos en aquella “Flag” (1954-1955) desvaída de Jasper Johns.    Y, pensando en la letra, uno acaba pensando en el peso que la literatura ha tenido en la obra de Águeda de la Pisa, analizada por literatos amigos, con títulos de exposiciones procedentes de obras literarias, voraz lectora y siempre vinculada al mundo escrito.   Quizás por ello, como la neblina de un corpus que le constituye, queda ahora esa tipografía sepultada por el magma del color, desplazada la letra a la ceniza del olvido que será y seremos.  O, visto por Duby, ensayista acostumbrado a buscar huellas, rastros del pasado o vestigios: “se adivina el emborronado de unas letras, algunos fragmentos de palabras. Estos rastros de discurso, estos textos inexorablemente destruidos, pero en los que todavía palpita la presencia, este palimpsesto ya indescifrable para siempre, son como el polvo impalpable que el tiempo deposita en su transcurso, entre los juegos de la memoria y el olvido”
    La exposición permanecerá abierta hasta finales del mes de abril.


miércoles, 28 de octubre de 2015

Águeda de la Pisa en el Museo Salvador Victoria de Rubuelos de Mora (Teruel)




 Águeda de la Pisa



Julia Sáez-Angulo

         La pintora palentina, residente en Madrid, Águeda de la Pisa, ha expuesto sus últimos trabajos pictóricos en el Museo Salvador Victoria de Rubuelos de Mora, en la provincia de Teruel. La muestra permanecerá abierta hasta enero de 2016.

         El título de la muestra es Cuando contemplo el cielo y abarca diez años de trabajo de Águeda de la Pisa (Palencia, 1942) . En la inauguración estuvieron presentes, además de la artista, Marie Claire Victoria, viuda de Salvador, de quien lleva el nombre el museo.

         De la Pisa es una de las artista que mejor representa la abstracción pictórica, con elegancia y refinamiento de forma y color. Su obra se expuso durante muchos años en la desaparecida Jorge Kreisler y más recientemente en la galería Bat de Madrid.



         La pintora partió del paisaje casi abstracto de su Castilla la Vieja natal, los campos de Palencia y Valladolid, para derivar en Madrid a una mayor depuración de formas.

         La amistad profesional de Águeda de la Pisa y el desparecido Salvador Vitoria, les llevó a exponer juntos en diversas ocasiones, entre ellas en una gira por Oriente Medio, cuando la pintora o tuvo la medalla de Oro en la Bienal de El Cairo de 1988.