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jueves, 23 de julio de 2015

#agostoclandestino, Homenaje a Gonzalo de Berceo en el lugar que lo vio nacer

Viernes, 24 de julio de 2015.  Local Vergegio.

Berceo. 20:00h.



L.M.A.

La profesora de la Facultad de Educación, Rocío Arana, pondrá el broche final a la participación de UNIR en #agostoclandestino. Esta vez será en el Local Vergegio de Berceo, la localidad que vio nacer al gran poeta Gonzalo de Berceo. La docente recitará poemas del autor y también de otros autores más recientes como Gerardo Diego, Luis Alberto de Cuenca, etc. en los que hace referencia al propio Gonzalo de Berceo. 


Antonio Machado escribió sobre Gonzalo de Berceo: Su verso es dulce y grave: monótonas hileras / de chopos invernales, en donde nada brilla; / renglones como surcos en pardas sementeras, / y, lejos, las montañas azules de Castilla.No sólo el menor de los Machado escribió sobre él (“Mis poetas”), varios autores modernos y contemporáneos han escrito en homenaje a Berceo: Ramón Pérez de Ayala (poema “La paz del sendero”), Rubén Darío (“A Maestre Gonzalo de Berceo”) o Manuel Machado (“Retablo”), por ejemplo.



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Gonzalo de Berceo (Berceo, Logroño, hacia 1195 - Monasterio de San Millán de la Cogolla, hacia 1268) Escritor medieval que fue primer poeta en lengua castellana con nombre conocido.  
Fue clérigo y vivió en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja), donde se ordenó sacerdote, y en el de Santo Domingo de Silos (Burgos). En el monasterio de San Millán de la Cogolla ofició como clérigo secular, y llegó a ocupar los cargos de diácono (hacia 1120) y presbítero (hacia 1237).  

Es el primer representante del llamado «mester de clerecía», escuela medieval de hombres de letras (una calificación que en aquella época casi coincidía con la de sacerdote) cuya principal aportación fue la difusión de la cultura latina. Berceo inauguró la senda de la poesía erudita, en contraposición con la desarrollada por la poesía épica popular y la de los juglares. 

Sus obras, escritas en cuaderna vía (estrofa de cuatro versos alejandrinos monorrimos) como era habitual en el «mester», son estrictamente religiosas y se suelen clasificar en tres grupos: vidas de santos, obras marianas y obras de temática religiosa más amplia, de tipo doctrinal. Los poemas hagiográficos, sobre santos locales (Vida de San Millán, Vida de Santo Domingo de Silos yVida de Santa Oria), se basan en fuentes latinas y en tradiciones del propio monasterio.
  
Las dos primeras siguen una idéntica estructura tripartita: la primera parte cuenta la vida del santo, la segunda relata los milagros que el santo realizó en vida y la tercera los realizados tras su muerte a personas que rogaron su favor. No hay duda de que, además de la finalidad moral del conjunto, las terceras partes obedecían al propósito de atraer peregrinos a los monasterios de San Millán de la Cogolla y de Santo Domingo de Silos, donde se hallaban enterrados los santos.  


El grupo de obras marianas cuenta con tres títulos fundamentales: Loores de Nuestra Señora, Milagros de Nuestra Señora y Duelo de la Virgen. Los poemas religiosos de naturaleza doctrinal son El martirio de San Lorenzo, El sacrificio de la misa y Los signos que aparecerán antes del Juicio.  


Destaca entre sus obras los Milagros de Nuestra Señora, llena de notas folclóricas y detalles cómicos. Inspirada por una colección de milagros en latín, está compuesta por una introducción alegórica y veinticinco poemas que cuentan milagros atribuidos a la Virgen, descrita como un personaje cercano que ampara a los fieles. Berceo, en su ánimo de acercarse al pueblo, se hizo portavoz de una religiosidad emotiva y llena de sucesos con la que fácilmente podían identificarse sus oyentes, alejándose así de la aridez teológica propia de los tratados latinos.  


Probablemente difundida de forma oral por los juglares, su obra tiene un claro objetivo didáctico y moral, y se caracteriza por un tratamiento sencillo y popular del lenguaje. A menudo Berceo hace referencia a sus propios avatares biográficos y da muestras, con su expresión realista y auténtica, de su gusto por la recreación de detalles pintorescos y cotidianos. Su forma de narrar los sucesos religiosos y de intentar acercarlos al pueblo mediante un estilo y una forma de sentir humilde y sencilla hizo de Berceo un autor de gran valor simbólico para la Generación del 98.



Rocío Arana Caballero (Sevilla, 1977), es licenciada en Filología Hispánica y doctora en Ciencias del espectáculo por la Universidad de Sevilla. Ha realizado su tesis doctoral sobre Calderón de la Barca, colaborando con el Grupo de Investigación Siglos de Oro (Universidad de Navarra.)  Ha publicado diversos libros, capítulos de libros y artículos en revistas científicas atendiendo a tres líneas de investigación: Calderón de la Barca, poesía actual andaluza y literatura infantil. Desde 2011 es profesora asociada en la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, donde imparte clases de Didáctica de la Literatura y dirige Trabajos de Fin de Grado en la Facultad de Educación. Ha participado como crítica literaria en la revistas Poesía digital (2006-2008) y Fábula(2011-2014). Ha participado en diversos talleres de creatividad literaria. Ha publicado cuatro poemarios: Magia (Númenor, 2002),  Pampaluna (Colección Adonáis, 2004), por el que recibió el premio Florentino Pérez Embid 2003, Mirar el fuego (Pre-textos, 2010) y La llave dorada (Colección Adonáis, 2013) por el que recibió un accésit del Premio Adonáis.   

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100% online, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) se caracteriza por tener un modelo pedagógico propio con una metodología que permite desarrollar una formación de calidad y personalizada. Los alumnos reciben clases online en directo, se imparten más de 1.350 clases online semanalmente. El estudiante tiene un tutor que le acompaña y ayuda durante toda su carrera y dispone de un campus virtual con la tecnología más innovadora y los recursos académicos que necesita. 


En la actualidad UNIR tiene más de 20.000 alumnos, de los cuales 5.000 son latinoamericanos y 1.500 empleados (1.050 docentes e investigadores). Se imparten 17 Grados, 3 cursos de adaptación, 27 Másteres Universitarios y 33 Títulos Propios. Fue aprobada oficialmente en el año 2009 y desde entonces se han graduado más de 11.140 estudiantes.     


miércoles, 16 de febrero de 2011

Rubén Darío, Antología poética en “Una sed de ilusiones infinitas”



“Una sed de ilusiones infinita”
Antología de Rubén Darío
Selección, Luís Muñoz
Ilustraciones, Mariona Cabasse
Editorial Edelvives
Barcelona, 2010




Julia Sáez-Angulo

“Un poeta muy antiguo y muy moderno” titula el estudio preliminar del libro antológico “Una sed de ilusiones infinita”, sobre la poesía del gran vate latinoamericano Rubén Darío, que con su trabajo literario renovó notablemente la lírica en lengua castellana. “Sus poemas estaban llenos de las cosas que había visto, oído o imaginado. Hablaba de lo que tenía cerca...”

Rubén Darío (Metapa, Nicaragua, 1867) empezó a escribir poemas siendo un niño y con ellos deslumbró a sus amigos y vecinos por la música y la belleza de sus palabras. Fue un poeta preciosista, que supo insertarse en el modernismo como un primer nombre. Fue cabeza de fila, que tuvo sus diferencias verbales con el escritor Ramón María del Valle Inclán, ambos dos grandes del español.

El poeta nicaragüense estuvo en América y en Europa. “Vivió durante algún tiempo en España donde fue amigo de otros poetas más jóvenes que él, como Antonio Machad y Juan Ramón Jiménez, a los que admiró y animó a seguir escribiendo”, se recuerda en esta hermosa antología de tapas duras que son la mejor protección del libro.

Los títulos más célebres de Rubén Darío son “Azul”, “Prosas profanas” y Cantos de vida y esperanza”, todos ellos cristalizan el perfume y la estética de su época. El poeta era enamoradizo y sus versos iban dirigidos a niñas y mujeres bellas. Novias, conocimientos intensos o fugaces despertaron su vena poética para bien de la literatura y sus lectores.


A las niñas y mujeres


“En invernales horas, mirad a Carolina./ Medio apelotonada, descansa en el sillón,/ envuelta en su abrigo de marta cibelina/ y no lejos del fuego que brilla en el salón”, dice el poeta en el primer cuarteto de un soneto que pinta una visión burguesa de la vida cotidiana. La resonancia de los versos de Rubén ha hecho que sus rimas se aprendieran por muchos escolares y se recitaran en voz alta.

El poema dedicado a Margarita Debayle dice: “Margarita, está linda la mar,/ y el viento/ lleva esencia de sutil azahar; yo siento / en el alma una alondra cantar: tu acento. Margarita, te voy a contar un cuento”. Otro de sus poemas se titula “Balada de la bella niña del Brasil”.

El nicaragüense ha escrito poemas muy singulares como “El soneto de trece versos”, “Amo, amas”, “La bailarina de los pies desnudos”, “Canción de otoño en primavera”, “La tortuga de oro camina por la alfombra”...

Como los broches modernistas de libélulas y mariposas, Rubén escribió varios poemas dedicados a animales. Más relieve cobran los retratos a Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Campoamor, Verlaine, Walt Whitman, Goya, Leconte de Lisle, Gonzalo de Berceo y otros.