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jueves, 23 de julio de 2015

#agostoclandestino, Homenaje a Gonzalo de Berceo en el lugar que lo vio nacer

Viernes, 24 de julio de 2015.  Local Vergegio.

Berceo. 20:00h.



L.M.A.

La profesora de la Facultad de Educación, Rocío Arana, pondrá el broche final a la participación de UNIR en #agostoclandestino. Esta vez será en el Local Vergegio de Berceo, la localidad que vio nacer al gran poeta Gonzalo de Berceo. La docente recitará poemas del autor y también de otros autores más recientes como Gerardo Diego, Luis Alberto de Cuenca, etc. en los que hace referencia al propio Gonzalo de Berceo. 


Antonio Machado escribió sobre Gonzalo de Berceo: Su verso es dulce y grave: monótonas hileras / de chopos invernales, en donde nada brilla; / renglones como surcos en pardas sementeras, / y, lejos, las montañas azules de Castilla.No sólo el menor de los Machado escribió sobre él (“Mis poetas”), varios autores modernos y contemporáneos han escrito en homenaje a Berceo: Ramón Pérez de Ayala (poema “La paz del sendero”), Rubén Darío (“A Maestre Gonzalo de Berceo”) o Manuel Machado (“Retablo”), por ejemplo.



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Gonzalo de Berceo (Berceo, Logroño, hacia 1195 - Monasterio de San Millán de la Cogolla, hacia 1268) Escritor medieval que fue primer poeta en lengua castellana con nombre conocido.  
Fue clérigo y vivió en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja), donde se ordenó sacerdote, y en el de Santo Domingo de Silos (Burgos). En el monasterio de San Millán de la Cogolla ofició como clérigo secular, y llegó a ocupar los cargos de diácono (hacia 1120) y presbítero (hacia 1237).  

Es el primer representante del llamado «mester de clerecía», escuela medieval de hombres de letras (una calificación que en aquella época casi coincidía con la de sacerdote) cuya principal aportación fue la difusión de la cultura latina. Berceo inauguró la senda de la poesía erudita, en contraposición con la desarrollada por la poesía épica popular y la de los juglares. 

Sus obras, escritas en cuaderna vía (estrofa de cuatro versos alejandrinos monorrimos) como era habitual en el «mester», son estrictamente religiosas y se suelen clasificar en tres grupos: vidas de santos, obras marianas y obras de temática religiosa más amplia, de tipo doctrinal. Los poemas hagiográficos, sobre santos locales (Vida de San Millán, Vida de Santo Domingo de Silos yVida de Santa Oria), se basan en fuentes latinas y en tradiciones del propio monasterio.
  
Las dos primeras siguen una idéntica estructura tripartita: la primera parte cuenta la vida del santo, la segunda relata los milagros que el santo realizó en vida y la tercera los realizados tras su muerte a personas que rogaron su favor. No hay duda de que, además de la finalidad moral del conjunto, las terceras partes obedecían al propósito de atraer peregrinos a los monasterios de San Millán de la Cogolla y de Santo Domingo de Silos, donde se hallaban enterrados los santos.  


El grupo de obras marianas cuenta con tres títulos fundamentales: Loores de Nuestra Señora, Milagros de Nuestra Señora y Duelo de la Virgen. Los poemas religiosos de naturaleza doctrinal son El martirio de San Lorenzo, El sacrificio de la misa y Los signos que aparecerán antes del Juicio.  


Destaca entre sus obras los Milagros de Nuestra Señora, llena de notas folclóricas y detalles cómicos. Inspirada por una colección de milagros en latín, está compuesta por una introducción alegórica y veinticinco poemas que cuentan milagros atribuidos a la Virgen, descrita como un personaje cercano que ampara a los fieles. Berceo, en su ánimo de acercarse al pueblo, se hizo portavoz de una religiosidad emotiva y llena de sucesos con la que fácilmente podían identificarse sus oyentes, alejándose así de la aridez teológica propia de los tratados latinos.  


Probablemente difundida de forma oral por los juglares, su obra tiene un claro objetivo didáctico y moral, y se caracteriza por un tratamiento sencillo y popular del lenguaje. A menudo Berceo hace referencia a sus propios avatares biográficos y da muestras, con su expresión realista y auténtica, de su gusto por la recreación de detalles pintorescos y cotidianos. Su forma de narrar los sucesos religiosos y de intentar acercarlos al pueblo mediante un estilo y una forma de sentir humilde y sencilla hizo de Berceo un autor de gran valor simbólico para la Generación del 98.



Rocío Arana Caballero (Sevilla, 1977), es licenciada en Filología Hispánica y doctora en Ciencias del espectáculo por la Universidad de Sevilla. Ha realizado su tesis doctoral sobre Calderón de la Barca, colaborando con el Grupo de Investigación Siglos de Oro (Universidad de Navarra.)  Ha publicado diversos libros, capítulos de libros y artículos en revistas científicas atendiendo a tres líneas de investigación: Calderón de la Barca, poesía actual andaluza y literatura infantil. Desde 2011 es profesora asociada en la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, donde imparte clases de Didáctica de la Literatura y dirige Trabajos de Fin de Grado en la Facultad de Educación. Ha participado como crítica literaria en la revistas Poesía digital (2006-2008) y Fábula(2011-2014). Ha participado en diversos talleres de creatividad literaria. Ha publicado cuatro poemarios: Magia (Númenor, 2002),  Pampaluna (Colección Adonáis, 2004), por el que recibió el premio Florentino Pérez Embid 2003, Mirar el fuego (Pre-textos, 2010) y La llave dorada (Colección Adonáis, 2013) por el que recibió un accésit del Premio Adonáis.   

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100% online, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) se caracteriza por tener un modelo pedagógico propio con una metodología que permite desarrollar una formación de calidad y personalizada. Los alumnos reciben clases online en directo, se imparten más de 1.350 clases online semanalmente. El estudiante tiene un tutor que le acompaña y ayuda durante toda su carrera y dispone de un campus virtual con la tecnología más innovadora y los recursos académicos que necesita. 


En la actualidad UNIR tiene más de 20.000 alumnos, de los cuales 5.000 son latinoamericanos y 1.500 empleados (1.050 docentes e investigadores). Se imparten 17 Grados, 3 cursos de adaptación, 27 Másteres Universitarios y 33 Títulos Propios. Fue aprobada oficialmente en el año 2009 y desde entonces se han graduado más de 11.140 estudiantes.     


miércoles, 22 de julio de 2015

Lourdes Cacho y Javier Gil Martín protagonizan la tercera jornada de #agostoclandestino

Jueves, 23 de julio de 2015. Instituto Riojano de la Juventud (IRJ). Logroño. 20:00h.


L.M.A.

La naldense Lourdes Cacho y el madrileño Javier Gil Martín proponen dos lecturas diferentes del mundo en el que viven. En su poesía late, la vida rural y la vida de la gran urbe, en continua discusión sobre el sentido y la forma de la propia existencia respecto a lo cotidiano.

El acto será presentado por el poeta valenciano Víktor Gómez.


De la poesía de Lourdes Cacho ha escrito el poeta Desiderio C. Morga: 

Lourdes Cacho se incorpora al panorama de las publicaciones poéticas precedida por una trayectoria más que cuajada en el asunto: su voz, ya entonada y reconocida, posee la claridad, el vigor y la sabiduría suficientes para contener el caudal de la emoción, tallar el predicado y ofrecer la alegría que entre los versos verdaderos siempre asoma con más pudor que estrépito.Por su parte, Miguel Ángel Muro, Doctor en filosofía y letras por la Universidad de la Rioja, Profesor titular de Teoría de la literatura y literatura comparada afirma: 

La autora se examina a sí misma como ser sensible y se muestra, sobre todo, en la tensión del temor a la falta de respuesta al ofrecimiento. Los ojos, los labios, la piel de quien habla en el poema son las partes del cuerpo que ofrecen y piden (casi exigen) correspondencia del otro, del compañero, del ser amado y deseado (aunque este orden sea discutible). Muchos de estos poemas dejan la impresión de clamar en el vacío (en la calle desierta, ante una puerta poco abierta), de modelar una ausencia. Hay tristeza, por ello, en muchos de estos versos, pero recibo como acierto que no haya regodeo en ella, que prevalezca la entereza y la tenacidad de la llamada.


Del libro de Javier Gil escribe el poeta y crítico Carlos Piera, profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Madrid: Se habla de la poesía, si se habla, en las páginas culturales de los periódicos. Y lo que salta a la vista hojeándolas es que la cultura es un montón de cosas que aparecen semanalmente y que vienen a verse desplazadas por otro montón la semana siguiente, con ocasionales recuerdos para el producto que se juzga (redundantemente) duradero. Quien decide hacer cultura ya sabe a qué se apunta, y sabe que corre el riesgo de estorbar. Quien decide hacer poesía (y muchos, como Javier Gil Martín, nos dirán que eso no es una decisión, sino algo que te ha tocado hacer quieras que no) puede perfectamente entender que no ha decidido hacer cultura, sino otra cosa. Porque, digámoslo así, intenta hacer algo que no pueda decorar, ni contar significativamente en las listas semanales, algo que pretende en la medida de lo posible no ser un objeto, para dificultar al máximo la posibilidad de que estorbe. No describir, / desescribir lo visto.



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Lourdes Cacho Escudero (Nalda, La Rioja, 1970) escribe sobre sí misma: «Mi nombre es Lourdes. Tuve la suerte de crecer en las calles de un pueblo llamado Nalda. Creo que todavía llevaba dos coletas cuando escribí mi primer poema o quizás una, porque mi primo me tiraba de ellas constantemente. Bueno, el caso es que no sé si por ser mujer, o curiosa, comencé a mirar de otra manera todo lo que sucedía a mi alrededor y me hice amante de las palabras. Cuando uno se desnuda ante una página en blanco surge una complicidad indescriptible. Y aquí estoy, cómplice y poeta, contando con los dedos de la memoria de once en once sílabas. Me ha caído algún premio (Villegas, de Nájera, 2009 en poesía y 2011 y 2013 en relato; accésit de poesía en el Ateneo de Logroño, y en cuento en 2010 en el Certamen Nacional Con el mismo papel, Logroño) o quizás me haya tropezado con él, nunca se sabe, pero pasar por el lugar ideal en el momento preciso siempre es gratificante. También escribo relatos, quizás porque aspiro a ser como Machado y sueño en poesía y vivo en prosa y porque le prometí a mi abuela escribir su historia. Ahora precisamente estoy trabajando en un libro de cuentos con la editorial Punto de Vista Editores. Y colaboro en un periódico local de Nalda (Arco la Villa) y una revista (Cuadernos del Iregua).

“El tiempo merecido” es mi primer libro de poesía. Muñoz Molina dice que un escritor escribe para confesarse y para esconderse y en “El tiempo merecido” yo hago ambas cosas. Tengo una secreta relación  con el mar y con  Sócrates, quizás porque su madre era matrona y yo soy enfermera y me llama particularmente la atención esa antítesis entre la vida y la muerte: su madre ayudaba a nacer y él se ayudó a morir. 

Necesito oxigenarme en mis montañas para respirar con más claridad y no andar siempre por las nubes, por decirlo de otra manera, para amar en prosa. Y, por supuesto, mi estación preferida es el otoño. 

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Javier Gil Martín (Madrid, 1981). Licenciado en Filología española, actualmente se dedica al subtitulado y edita (junto a Víktor Gómez y Miguel Fernández) las colecciones de poesía Instrucciones para abrir una caja fuerte, Señales de vida, Serie Itálica, los pliegos Manuales de instrucciones y la segunda serie de los Cuadernos Caudales. También junto a Víktor Gómez y Enrique Cabezón coordina la colección Once de poesía y ensayo para la editorial Amargord. 

Desde 2006 lleva la sección Versos para el adiós de la revista Adiós Cultural. Ha escrito los poemarios Motivos para después de la muerte y Propiedades del pájaro solitario (ambos inéditos y sin ganas ya de ver la luz) y el librito artesanal Lento naufragio (Libros del escorpión azul). Además, dos versos suyos fueron traducidos a una lengua tan lejana que ni recuerda cuál era.

jueves, 28 de agosto de 2014

#agostoclandestino acoge la presentación del nuevo libro de Carmen Beltrán: «Ser como el pan»

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VIERNES 29 DE AGOSTO DE 2014 | 19.00 H.
LETRAS DE LAUREL (Calle del Laurel, 22) | LOGROÑO

 




Se trata de una edición limitada de veinte ejemplares, acompañados por pinturas originales sobre soporte efímero (camisetas) del artista argentino Gabriel Viñals. 

El acto será conducido por la poeta Sonia San Román.



  
Ser como el pan, décimo séptimo título de la colección Poética y peatonal.
.




Carmen Beltrán. Nací con veinte días de retraso el 4 de febrero de 1981. Nací muy grande y fui muy grande hasta los 14 años con todas las vicisitudes que eso conlleva (las niñas que fueron grandes las conocen). Crecí jugando con mis hermanos mayores y hablando mucho con señoras mayores. A los 8 años me sabía las capitales de todo el mundo y quizá por eso me licencié en Humanidades. A los 12 años descubrí con gozo el zurracapote y quizá por eso también me licencié en Humanidades. Más tarde me mastericé doblemente pero ningún superpoder se derivó de ello. Escribo desde que tengo recuerdo e hice las pruebas para entrar en la selección española de baloncesto. Tengo publicados tres libros de poesía Prohibido Jugar (CELYA, 2005),Pecado original (Ediciones del 4 de Agosto, 2007) y Cuaderno de sal (Los libros del Señor James, 2010) y he tenido la suerte de participar en un puñado de revistas, encuentros literarios y libros colectivos en los que he conocido a gente que es muy importante para mí. Formo parte del proyecto de agitación cultural-editorial Ediciones del 4 de Agosto, y mi vida en los últimos años ha estado ligada a su actividad desbordante y a sus descubrimientos.

Sobre la colección Poética y peatonal, Gabriel Viñals nos dice:  Muy probablemente en un futuro más que cercano renunciaremos a leer sobre papel y el libro tal lo conocemos pase a ocupar un lugar radicalmente diferente. Poco importan las consideraciones acerca del olor del papel o de la tinta (hace mucho, mucho que los libros dejaron de oler a tinta por otra parte). La industria editorial se adecúa rápidamente a esos cambios que ya son una evidencia. No me parece un debate interesante hoy por hoy.

Además, la inmensa mayoría de los libros que he leído a lo largo de mi vida ya eran libros industriales, impresos en rústica. Luego no se trata ahora, ni antes, de una cuestión de continente sino de contenido.

No obstante he pasado más de la mitad de mi vida ocupándome de la gráfica del libro, de su edición y mucho tiempo -quizás demasiado- de su papel como vehículo comercial que se vende y que se compra. A tantos cientos o miles de ejemplares mayor o menor ganancia para la rueda de la industria; mayor o menor probabilidad de que el autor/a pueda permitirse vivir de su oficio de escritor y no de otros oficios subalternos simultáneos. Conste que todavía hablo de oficio y no de profesión. No es un detalle menor.

Nada puedo hacer para que un libro sea leído por mayorías. No es ese el rol que me motiva y, la verdad, tampoco es algo que me interese en lo personal. Pero si me importa el libro como objeto artístico en todas las direcciones en donde sea capaz de intervenir: me gustan los libros bien diseñados; me gusta la tipografía y hasta la historia de la tipografía; me gusta el papel (incluso el papel en blanco, a secas) y, por encima de todo ello, me importan los creadores. Su hacer, sus compromisos, sus indagaciones a pecho descubierto. Su entereza y su vulnerabilidad.

Me gustan los artistas

Yo soy pintor. Por las razones que sea -incluida la falta de talento, desde luego- siempre he tenido otros oficios que le han restado tiempo vital a mi pintura. No puedo remediarlo, ni falta que hace.
Durante todo el tiempo -es decir durante toda mi vida- he tenido muy pocas certezas: He sabido sin ningún género de dudas que la pintura, que la imagen y que el color, han sido la fuerza motriz de mi pasión creativa y, también, que nada de lo que pueda pintar me resulta trascendente. Importante para mi, sí, desde luego, pero no en un sentido trascendente
.
Me interesa la creación y la creación es un acto efímero.

Con esta idea, la de la búsqueda de la belleza como acto creativo disciplinado y riguroso pero efímero e insolente, quiero reunir el trabajo de escritores cuya obra me conmueve y su actitud ante el arte me regocija y alimenta.
Eso quiero: alimentarme de su trabajo e interpretarlo desde el mio. Es decir leerlos de verdad, a fondo y quedar expuesto luego.
Pero sin solemnidad, sin que exista pretensión alguna de trascendencia.
Por eso pinto sobre un soporte tan irrelevante como una camiseta (única e irrepetible). Para que toda la "solemnidad" de mi obra quepa en una lavadora y sobre espacio
.
Arte para vestir, para pasearlo por la calle.
Y los libros de la colección "Poética y peatonal", para aquellos que amen los libros pequeños, esos que dan ganas de besarlos. http://www.ejemplarunico.com/2012/12/poetica-y-peatonal.html


 

Sobre cómo surgió Ejemplar Único, Gabriel Viñals nos desvela algunas cuestiones relevantes:  Tendría 5 años, o algo así. Mi padre escribía a máquina en su escritorio -al que tanto se asemeja este donde ahora trabajo- que estaba en un rincón al fondo del pequeño salón en la pequeña casa donde vivíamos entonces. Mientras él tecleaba y tecleaba yo pintaba en silencio, sobre una mesilla, arrodillado en el suelo. Recuerdo la luz solar entrando por la única ventana y recuerdo, también, que se fue haciendo de noche. Él, mi padre, encendió una lámpara de brazo articulado que con una fría luz azul iluminaba de misterio aquel salón austero. Era verano, creo.
En algún momento, luego de lo que supongo fueron varias horas de callada compañía, sentí urgencia por salir a la calle en mi bicicleta verde a dar vueltas veloces: una urgencia vehemente y desbocada que aún puedo sentir, me parece, si pienso en aquel momento.

Lo cierto es que me caí, me di un formidable porrazo y me partí la ceja izquierda contra el suelo.
Dejé la bici tirada y regresé a casa asustado, dolorido y sangrante. Mi padre al verme se alzó alarmado y vino en mi auxilio preguntando: "- pero ¿qué te pasó?
-"
Contaron siempre en mi casa que la respuesta fue: "¡se cagó de un golpe el pintor!"

Muchos, muchos años después, mi padre escribió algo sobre aquel incidente comparando mi bicicleta con el caballo de Leonardo por las calles nocturnas de Florencia. Me emocionó y se lo agradecí entonces. O espero haberlo hecho porque ahora ya no está, ya no es posible
.
Tengo para mi que aquel día descubrí que siempre sería sino pintor, creador de imágenes al menos. Y lo atesoro, y lo preservo
.
Pero descubrí algo más serio e importante, más vital y certero: necesito del silencio en compañía.

Tengo la impresión que eso denotan mis imágenes. La impresión o tal vez la esperanza.
Por si acaso, si no fuese así, cualquiera puede ver la cicatriz que me divide la ceja en dos y recordármelo. 



martes, 26 de agosto de 2014

#agostoclandestino propone una cita con la poesía vital de Juana Vázquez Marín y la poesía sentimental de Gonzalo San Ildefonso



JUEVES 28 DE AGOSTO DE 2014 | 20.00 H.
IRJ. Instituto Riojano de la Juventud | LOGROÑO


Aquellos que acudan al acto se llevarán a casa, de manera gratuita, los cuadernos: Yo oscura de Juana Vázquez Marín y La piel de la cordura del calceatense Gonzalo San Ildefonso.


El acto será conducido por la ingeniera y poeta Ana CuaresmaNalda.



L.M.A.


Juana Vázquez Marín (1951) Doctora en Filología (especialista en el XVIII)  Licenciada en periodismo, y catedrática de Literatura. Ha publicado diferentes ensayos: El Madrid de Carlos  III,  El costumbrismo español en el siglo XVIII, Zugazagoitia precursor de la novela social, San Juan de la Cruz, Las costumbres de la Ilustración, Historia literaria de España en el siglo XVIII (varios),  El Quijote en clave de mujer/es (varios), y  El Madrid cotidiano del siglo XVIII,  Endymión,  20011.

Ha  colaborado en diversos proyectos del Consejo de Investigaciones Científicas, así como en los Suplementos culturales de Diario 16,  El Mundo y ABC. Hoy por hoy escribe en El País, Babelia,  Cuadernos del Sur, etc. Asimismo, colabora en las revistas Claves , Letra Internacional y Cuadernos  Hispanoamericanos, entre otras. 
 Aparte de ensayos, artículos de opinión, y crítica literaria, ha publicado  los siguientes  poemarios, Signos de Sombra, Ed. Kilix, 1993, En el confín del nombre, Huerga & Fierro, 1998, Nos+otros, Sial, 2003 , Gramática de Luna, Huerga & Fierro, 2006, Escombros de los días, Huerga & Fierro, 2011, Tiempo de caramelos, Calima, 2012. Asimismo.  ha colaborado en una decena  de antologías poéticas.
También ha publicado  dos novelas: Con olor a naftalina, Huerga & Fierro, 2008, y Tu serás Virginia Woolf , Endymión, 2013.


Gonzalo San Ildefonso Rioja. (Santo Domingo de la Calzada, 1975). Operario industrial y poeta. Ha publicado el libro En el umbral (autoedición año 2009), ha colaborado en diversos fanzine y revistas como: La chimenea, de buena fuente , sin marcas etc.. es miembro del colectivo artístico “El hombre que fue jueves”.



X Agosto Clandestino. Poetas en La Rioja

Organiza:
Gobierno de La Rioja
Instituto Riojano de la Juventud
Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona
Ediciones del 4 de Agosto

Colaboran:
Restaurante La Mejillonera
Husa Hoteles 
Belezos. Revista de cultura popular y tradiciones de La Rioja
Renfe
Peñaclara
Letras de Laurel
Exmo. Ayuntamiento de Soto en Cameros
Exmo. Ayuntamiento de Ojacastro
Aromatizans Group
Via V. Viena Pastelería
Limbo Escena
Grupo Profisegur
(Profisegur, Profigestión, KBcreativos, Fundación Profisegur) 
Diario La Rioja
Santos Ochoa
La Chimenea Fanzine
Reparte 'Republica Del Arte'



Manuel Ruiz Amezcua, poeta de rigor técnico , presenta su obra en #agostoclandestino

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MIÉRCOLES 27 DE AGOSTO DE 2014 | 20.00 H.
IRJ. Instituto Riojano de la Juventud | LOGROÑO

 



Aquellos que acudan al acto se llevarán a casa, de manera gratuita, el cuaderno: Un mundo distinto (Antología poética 1974-2014) con selección, introducción y notas de José Luis Pérez Pastor, número 150 de la colección de poesía Planeta Clandestino.
El acto será conducido por el poeta y pastor Adrián Pérez Castillo y el profesor de Filología Latina y político Emilio del Río Sanz.


Dice Antonio Muñoz Molina en el prólogo al reciente Del lado de la vida(Galaxia Gutenberg, 2014)  que «Manuel Ruiz Amezcua pertenece a un linaje muy antiguo en la literatura: el de los negadores apasionados, los acusadores furiosos, los disconformes que encuentran en todas partes y en todas las cosas una razón para la disidencia. Es un linaje en el que abundan los poetas, pero no exclusiva ni principalmente. Y viene casi de los mismos orígenes de algo que ni siquiera sabemos si era ya la literatura: del escándalo del autor del Poema de Gilgamesh ante la sinrazón y la crueldad de la muerte, de las quejas furiosas de los trágicos griegos contra la crueldad del destino y la frivolidad destructiva de los dioses, y desde luego de algunos de los libros llamados proféticos y sapienciales de la Biblia, en particular, desde luego, el Eclesiastés y el de Job, a los que hay tantas referencias visibles e indirectas en los poemas de Ruiz Amezcua. Voces solitarias que claman en el desierto, y que definen al poeta como aquel que se opone al mundo, el que se queda al margen, el que prefiere no secundar ni transigir, el que mira como un engaño esa otra dirección, también originaria, que puede tomar la poesía, la de la contemplación serena y templada o la de una celebración de lo que existe cercana a la ebriedad.

Si uno se fija, no hay poeta grande, ni escritor o artista gran de, en el sentido más amplio, que no se sitúe o más bien que no se halle sin remisión en una de esas escuelas. Hay quien huye de los seres humanos y quien camina hacia ellos con los brazos abiertos. Hay quien ve la belleza más que la fealdad, y la dicha más que el dolor, y quien sabe que esos polos opuestos son sin remedio los de la experiencia humana, y los mira con una extraña ecuanimidad, con una sonrisa de burla: Cervantes o Montaigne, por ejemplo, quizás también Antonio Machado.

Uno no elige el metal de su voz, igual que no elige el lugar ni la fecha de su nacimiento, ni las condiciones de su origen. El lugar, el origen social, el tiempo, son los materiales de la biografía y también los de la propia literatura, a condición de que uno no sea un impostor. La voz herida y airada de Ruiz Amezcua estaba ya en sus primeros poemas, y lo que ha hecho su educación personal, ciudadana, literaria, política, ha sido ir depurándola y añadiéndole registros y flexibilidad, dentro de un rango que nunca ha necesitado hacerse muy amplio para desarrollar todas sus posibilidades expresivas, para ir tanteando sucesivamente, a lo largo de una carrera de escritor que ya dura cuarenta años, direcciones y límites.

Sorprende que en esos cuarenta años el hilo principal de su indagación se haya mantenido tan invariable. Y sorprende todavía más que una voz poética que desde el principio se instaló en una soledad orgullosa y hasta desafiante haya persistido durante tanto tiempo en esas mismas condiciones, que en parte son elegidas y en parte son forzadas, y que dicen mucho sobre el estado de nuestra literatura y particularmente de la poesía que se escribe, se publica, se premia, se celebra o se ignora en nuestro país.

En cuarenta años Ruiz Amezcua no ha publicado en ninguna de las colecciones mayores. Y en un país con tal abundancia de premios, públicos y privados, oficiales y oficiosos, jamás ha recibido ninguno, lo cual sería una proeza estadística si no fuera más bien un síntoma.

En todo este tiempo Ruiz Amezcua no ha llamado a ninguna puerta y ninguna puerta se le ha abierto. Algunos de los poemas de su primer libro probablemente los escribió cuando era todavía estudiante en un Instituto de Enseñanza Media de la provincia de Jaén. Los más recientes los ha escrito siendo ya profesor jubilado. Subrayo ese marco temporal para hacer más evidente la duración de su empeño como poeta y la persistencia de su casi invisibilidad en los repertorios habituales de la poesía contemporánea española. Su travesía del desierto ha resultado una residencia en el desierto. Ha ido a su aire, por decirlo con una expresión popular que sin duda agradará a su oído tan atento a la poesía anónima del habla común. Y en esa soledad ha inventado un mundo poético que es exclusivamente suyo, sin músicas prestadas, pero que se alimenta de esa escuela universal de los negadores radicales, en particular de los que la han cultivado en nuestra propia lengua. Si se hace un censo de citas explícitas e implícitas en los poemas de Ruiz Amezcua –y ésa puede ser una tarea apasionante, porque su diálogo continuo con la tradición que elige y vindica como suya es uno de los rasgos más fértiles de su trabajo– se encontrará uno con casi todos los nombres fundamentales de una escuela muy española de la disidencia. Santa Teresa, Cervantes, Fernando de Rojas, Quevedo, Bécquer, Blas de Otero, Unamuno, Miguel Hernández, Lorca».

José Luis Pérez Pastor suma en el prólogo al cuaderno que se presenta en #agostoclandestino: «la poesía de Amezcua y sus brillantes aciertos poéticos no pertenecen —felizmente— a ninguna leyenda, sino que constituyen una contrastable realidad, el lector no compartirá el destino del sastre, pero sí su secreto gozo, así como las ganas de continuar conociendo lo observado».

Manuel Ruiz Amezcua nació en Jódar, Jaén, en 1952. Es licenciado en Filología Románica, y en Filología Hispánica, por la Universidad de Granada. Durante 35 años ha sido profesor de Lengua Castellana y Literatura en varios institutos de enseñanza secundaria. Trabajó también como asesor cultural para la Embajada de España en Brasil. En 1974 publicó su primer libro de poemas, Humana raíz, al que siguieron otros: Dialéctica de las sombras,1978, Oscuro cauce oculto, 1984, Cavernas del sentido, 1987, Más allá de este muro, 1991, El espanto y la mirada, 1992, Las voces imposibles, 1993,Atravesando el fuego, 1996, Donde la huida, 2001, Contra vosotros, 2005, yLa resistencia, 2011. Palabras clandestinas lo publicará en 2015 la editorial Huerga y Fierro. De él se adelantan en Del lado de la vida. Antología poética (1974-2014), 2014, algunos poemas en la sección de inéditos. Es autor, asimismo, de un libro de ensayos, El lenguaje tachado, publicado varias veces en ediciones aumentadas.


miércoles, 16 de julio de 2014

Armando Buscarini: “Orgullo. Poesía (In)Completa”, con patrocinio del Ayuntamiento de Ezcaray






Julia Sáez-Angulo

         Prototipo de poetas malditos, Armando Buscarini ha sido un escritor de vida bohemia, que vivió un tiempo en Madrid, donde gozó de una popularidad singular en la república de las letras de su tiempo. Orgullo.Poesía (In)Completa, es el título del libro publicado por la editorial 4 de agosto, con patrocinio del Ayuntamiento de Ezcaray, pueblo natal del poeta.

         El libro de poemas de Buscarini, con edición y prólogo de Rubén y Diego Marín Abeytua,  lleva una introducción del célebre escritor Juan Manuel de la Prada.

         Antonio Armando García Barrios (Ezcaray. La Rioja, 1904 – Logroño, 1940) Armando Buscarini para la literatura fue retratado en las crónicas de César González-Ruano, Ramón Gómez de la Serna, Rafael Cansinos Assens y el médico Alberto Escudero Ortuño. Y entres las obras del prolífico autor se encuentran libros de poesía como Baladas y El umbral del recuerdo; novelas como El arte de pasar hambre y La reina del bosque u obras de teatro como Los dos alfareros y El rufián.



Soy Poeta

         “Es verdad que sufro, pero oídme,/ Qué me importa sufrir si soy poeta” son versos de Buscarini, que figuran hoy en la fachada de su casa natal de Ezcaray. Nacido de madre soltera y con una esquizofrenia paranoide, entre cuyas obsesiones estaba la de que su madre lo quería envenenar. El escritor adoptó el apellido del padre italiano que no lo reconoció.

         “Empecé mi labor de rescate de Armando Buscarini por 1994, fascinado por la aureola de patetismo tremebundo que irradiaba su vida perra”, escribe Juan Manuel de Prada en su introducción. “Durante años, perseguí su sombra huidiza por hemerotecas y archivos, librerías de lance y tugurios de cochambre, entrevisté a las últimas personas vivas que lo habían tratado, remejí legajos que dormían en la incuria hasta conseguir completar su biografía.

         De la Prada escribió una gran novela en Las máscaras del héroe, en la que narra la bohemia madrileña de antes de la guerra, un epígono de la vivida en París. En ese libro está como protagonista Gálvez, mientras Buscarini vive en la comparsa de personajes, si bien le dedicó una amplia semblanza.

         Buscarini escribió Mis Memorias, donde cuenta su vida. Los hermanos Diego y Rubén Marín A. han abundado en la vida obra del poeta de Ezcaray. Una vida que tuvo una muerte apócrifa, elogiosamente glosada, mientras que la muerte real en un psiquiátrico, apenas mereció unas líneas de periódico.

         Orgullo. Poesía (In)Completa” recoge corregidos y anotados, todos los versos que se han podido rescatar. “En total suman más de trescientos poemas, de los cuales un centenar están dedicados o dirigidos”, explican los hermanos Marín en su introducción.

         Para la poeta riojana Juana María Herce: “Buscarini es un poeta interesante, digno de compasión por su vida y digno de aprecio por su obra. Se sentía poeta por encima de todo. Su afán de gloria lo perdió. He disfrutado leyendo su libro Orgullo.Poesía (In)Completa.

“Todo es silencio y paz…, todo descansa/ no se oyen de los árboles moverse / las hojas, ni los pájaros ya cantan (…) ¡Cual n atardecer que fugaz pasa/ es nuestra vida de la cual no queda/ más que quizá en la otra nuestra alma! Son versos del poema “La muerte”, escritos por Buscarini.