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miércoles, 16 de julio de 2014

Armando Buscarini: “Orgullo. Poesía (In)Completa”, con patrocinio del Ayuntamiento de Ezcaray






Julia Sáez-Angulo

         Prototipo de poetas malditos, Armando Buscarini ha sido un escritor de vida bohemia, que vivió un tiempo en Madrid, donde gozó de una popularidad singular en la república de las letras de su tiempo. Orgullo.Poesía (In)Completa, es el título del libro publicado por la editorial 4 de agosto, con patrocinio del Ayuntamiento de Ezcaray, pueblo natal del poeta.

         El libro de poemas de Buscarini, con edición y prólogo de Rubén y Diego Marín Abeytua,  lleva una introducción del célebre escritor Juan Manuel de la Prada.

         Antonio Armando García Barrios (Ezcaray. La Rioja, 1904 – Logroño, 1940) Armando Buscarini para la literatura fue retratado en las crónicas de César González-Ruano, Ramón Gómez de la Serna, Rafael Cansinos Assens y el médico Alberto Escudero Ortuño. Y entres las obras del prolífico autor se encuentran libros de poesía como Baladas y El umbral del recuerdo; novelas como El arte de pasar hambre y La reina del bosque u obras de teatro como Los dos alfareros y El rufián.



Soy Poeta

         “Es verdad que sufro, pero oídme,/ Qué me importa sufrir si soy poeta” son versos de Buscarini, que figuran hoy en la fachada de su casa natal de Ezcaray. Nacido de madre soltera y con una esquizofrenia paranoide, entre cuyas obsesiones estaba la de que su madre lo quería envenenar. El escritor adoptó el apellido del padre italiano que no lo reconoció.

         “Empecé mi labor de rescate de Armando Buscarini por 1994, fascinado por la aureola de patetismo tremebundo que irradiaba su vida perra”, escribe Juan Manuel de Prada en su introducción. “Durante años, perseguí su sombra huidiza por hemerotecas y archivos, librerías de lance y tugurios de cochambre, entrevisté a las últimas personas vivas que lo habían tratado, remejí legajos que dormían en la incuria hasta conseguir completar su biografía.

         De la Prada escribió una gran novela en Las máscaras del héroe, en la que narra la bohemia madrileña de antes de la guerra, un epígono de la vivida en París. En ese libro está como protagonista Gálvez, mientras Buscarini vive en la comparsa de personajes, si bien le dedicó una amplia semblanza.

         Buscarini escribió Mis Memorias, donde cuenta su vida. Los hermanos Diego y Rubén Marín A. han abundado en la vida obra del poeta de Ezcaray. Una vida que tuvo una muerte apócrifa, elogiosamente glosada, mientras que la muerte real en un psiquiátrico, apenas mereció unas líneas de periódico.

         Orgullo. Poesía (In)Completa” recoge corregidos y anotados, todos los versos que se han podido rescatar. “En total suman más de trescientos poemas, de los cuales un centenar están dedicados o dirigidos”, explican los hermanos Marín en su introducción.

         Para la poeta riojana Juana María Herce: “Buscarini es un poeta interesante, digno de compasión por su vida y digno de aprecio por su obra. Se sentía poeta por encima de todo. Su afán de gloria lo perdió. He disfrutado leyendo su libro Orgullo.Poesía (In)Completa.

“Todo es silencio y paz…, todo descansa/ no se oyen de los árboles moverse / las hojas, ni los pájaros ya cantan (…) ¡Cual n atardecer que fugaz pasa/ es nuestra vida de la cual no queda/ más que quizá en la otra nuestra alma! Son versos del poema “La muerte”, escritos por Buscarini.

          

        


sábado, 18 de septiembre de 2010

"Armando Buscarini o el arte de pasar hambre" en el Teatro La Guindalera


“Armando Buscarini o el arte de pasar hambre”
Teatro de La Guindalera
c/ Martínez Izquierdo, 20
28028 Madrid
www.guindalera.com





Julia Sáez Angulo

Seguramente ni el mismo Armando Buscarini (Ezcaray. La Rioja, 1904 – Logroño, 1940), escritor bohemio y desgarrado, no hubiera soñado con una cierta fama después de muerto. El novelista Juan Manuel de Prada le dedicó una biografía novelada dentro de su libro “Las máscaras del héroe” y el actor y director de escena, Miguel Ángel Gallardo Arroyo ha extraído de ella lo necesario para un espléndido monólogo en escena.

En realidad Buscarini se apellidaba García Barrios y era un personaje singular, curioso, exaltado. Hijo de madre soltera que emigró a Argentina y regresó con él en las entrañas. Hombre que conoció el hambre y la necesidad al tiempo que consagró su energía a la creación de una obra poética de corte romántico rezagado, con ciertos poemas excelsos, sin poder despegar hasta la cima del Parnaso.

Buscarini vivió a principios de siglo en el Madrid de la bohemia y golfemia, de la pobreza y la hambruna, con un deseo y empeño infructuoso en que su arte prosperara. Todo esto en medio de avatares familiares y personales emerge en el monólogo teatral puesto en pie por Miguel Ángel Gallardo.

El texto del actor/director ya se ha presentado en La Rioja y otras ciudades españolas por las que ha itinerado. Un monólogo que refleja no sólo una situación patética, la de Buscarini, sino la de muchos artistas de todo género, en busca de que llegue el gran momento de saltar a una relevancia y reconocimiento que se le resiste. Esto redime el hecho de que la fisonomía del actor no se adapte muy bien al personaje.

Bohemia brutal la de Buscarini en Madrid

Bohemia brutal la de Buscarini en Madrid, amasada en hambre, frío y locura. Un creerse superior a las almas normales por el hecho de ser y sentirse poeta. Los Hermanos Rubén y Diego Marín, de La Rioja, han publicado los poemas de Buscarini, en un empeño grande por resucitar esta figura de segundo orden en la literatura española. No olvidemos que el mundo literario está en una galaxia de soles y estrellas; el poeta riojano sería una de estas últimas.

Los escritores Luís Antonio Villena y Luís Alberto de Cuenca se han ocupado de Buscarini en colaboraciones de prensa y en la presentación del libro del poeta riojano; el primero lo calificó de poeta mediocre con algunos buenos poemas. Ezcaray, villa natal de Buscarini, le ha dedicado una calle.

Entre la obra poética de Buscarini se encuentran los títulos: “Ensueños”, “Sombras”, “Cancionero del arroyo”, “Rosas negras”, “Los lauros”, “El umbral del recuerdo”, “Con la cruz a cuestas”... También escribió narrativa y teatro, hasta pasada la treintena de obras.

La vida de Buscarini acabó en los psiquiátricos de Valladolid y Logroño .

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