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martes, 10 de febrero de 2026

IOANA ZLOTESCU, hispanista por elección y destino. “El español tiene la cortesía del corazón”

Ioana Zlotescu, hispanista


Julia Sáez-Angulo

7/2/26 .- Madrid.- La hispanista rumana Ioana Zlotescu, escritora, investigadora, traductora, directora de las Obras completas de Ramón Gómez de la Serna (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores) confiesa que eligió el español con lengua extranjera, frente a la generalidad de alumnos de su país, Rumanía, que escogía francés o italiano. No lo h, insistea lamentado: “los españoles tienen la cortesía del corazón, que tanto valoraba mi madre. Una cortesía que nada tiene que ver con el protocolo simple o frío… es cortesía del corazón”, insiste.

Me dice esto, después de contarme la anécdota del día: un taxista se equivocó de calle, cuando la llevaba a casa, y sin haberse desviado mucho, cuando llegaron, el hombre no quiso cobrarle nada y la trató con cordialidad, acompañándola hasta la puerta de entrada.

“España ha sido muy generosa conmigo, hasta darme la nacionalidad (lleva más de 40 años en Madrid), pero han sido sobre todo los españoles con los que me he ido encontrando a lo largo de mi carrera profesional”. Los nombres de los profesores Manuel Alvar, Alonso Zamora Vicente, Gonzalo Sobejano, Carmen Llorca, Francisco Ayala, Rosa Chacel, Fernando Rodríguez Lafuente, Juan Manuel Bonet, José María Merino … 

Ioana Zlotescu Sumatu (Bucarest. Rumanía) cita diversos nombres, con los que ha tenido contactos profesionales en distintos momentos de su trabajo o de su vida: Juan Carlos Albert, Raúl Maicas, Jorge Semprún, Carmen Posadas, Caroline Richmond, Carol Prunthuber…

Estudiar e investigar la obra del escritor Ramón Gómez de la Serna le acarreó prestigio a la hispanista. Zlotescu dice que la obra del escritor madrileño es fuente inagotable de ideas. Ahora está con la afirmación del autor de que tiene un “humor macrabrero”, en su libro “Automoribundia” , la mejor obra de Ramón, según la hispanista. “La literatura de Ramón es muy particular, es la literatura de la mismidad y eso requiere investigación a fondo”.

    Haber sido nombrada directora del Instituto Cervantes en Bucarest fue para Ioana Zlotescu muy emotivo y satisfactorio. "Podía viajar con pasaporte  español. ¿Te imaginas?" Volver a su país y a su ciudad natal después de tantos años con aquella responsabilidad nombrada era motivo de orgullo. Allí tendría que enseñar la lengua española a los alumnos y convocar conferencias con autores españoles que comunicaran la literatura y la historia de España.

    Iona recuerda la tarde entera que su primo y ella pasaron con el filósofo rumano Cioran en París. El escritor conocía a su padre y a su tío y ello les hizo llamarlo por teléfono para saludarlo y lograron aquella tarde inolvidable, hablando primero en francés y después Cioran dijo “dejemos el encorsetado y lindo francés para adentrarnos en la selvática y hermosa lengua rumana”, a petición del propio Cioran.

    Ser hispanista ha sido gratificante para Ioana Zlotescu, al igual que vivir en España, sobre todo cuando se encuentra con españoles que tienen esa “cortesía del corazón”.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2025/08/ioana-zlotescu-hispanista-rumana.html



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lunes, 24 de marzo de 2025

IOANA ZLOTESCU. "De Ramón Gómez de la Serna, Ramón, queda mucho por investigar"

Ioana Zlotescu, hispanista rumano/española

    Texto y foto: Julia Sáez-Angulo

24/3/25.- Madrid.- Cuando se conversa con la hispanista rumano/española Ioana Zlotescu, tarde o temprano, se acaba hablando de Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), Ramón por antonomasia. A finales de 2024, la hispanista recibió un merecido homenaje organizado por la Asociación Internacional Ramón, aiR, por todo su trabajo investigador en pro de escritor madrileño, autor de las “Greguerías”, aunque este libro no es precisamente el preferido de Ioana.

“De Ramón queda todavía mucho por estudiar e investigar, sobre todo dos aspectos a los que yo les sigo dando vueltas, como es la “literatura de la mismidad”, que no es lo mismo que la literatura personal, es la búsqueda y la indagación de sí mismo, del deseo de conocerse a través de la escritura, y el “realismo lateral” con el que él contempla la vida”, porque Ramón no la mira de frente. Ramón no es vanguardista, es “realista lateral”. Lamentablemente yo no puedo abordarlo ahora como quisiera”.

    Curiosamente Ramón no era, en principio, el escritor preferido por la hispanista rumana, que llegó a España en los años 70, fue el el académico Alonso Zamora Vicente quien se lo señaló y ella siguió sus indicaciones. No se arrepiente ni mucho menos, pero recuerda que Ramón es un escritor imparable, de corrido, abundoso, complicado, inagotable… que “puede resultar cansino”. 

“Ramón escribía sin control, tiene escritas miles de greguerías, y las hay geniales, buenas y mediocres… filosóficas, con metáforas increíbles”. Ioana recuerda con placer algunas de ellas: “El búho es un gato emplumado” o “Las violetas son ojeras del jardín”. Las obras que más me interesan de él son las de su última época. “El libro mudo” (1911), uno de los primeros también es interesante, complejo, difícil y hay que tener paciencia para leerlo con calma. Ramón se adelanta al futuro, es un porvenirista. “El hombre perdido” (1947) es otro título que me interesa especialmente de Ramón, por sus reflexiones.

    Ramón escribió casi un centenar de libros y miles de artículos.

    Hablar de su agradecimiento a España, o más en concreto a los españoles que han jalonado su vida es también materia grata para la hispanista. “Estoy muy agradecida a España y a los españoles, porque me han tratado siempre muy bien, desde Carmen Llorca, mi mentora inicial, que se empeñó en que hiciera oposiciones al Estado, como Técnico de Administración Civil, cosa que no me apetecía en absoluto. Ser funcionaria, me sonaba mal. Después se lo he agradecido toda la vida. He trabajado en el Ministerio de Cultura, en Palacio Real con las “Jornadas de Poesía”, he dirigido el Instituto Cervantes en Bucarest, por nombramiento de mi querido Fernando Rodríguez de la Fuente, una experiencia única poder volver así, a mi país natal…”

    Ioana Zlotescu menciona nombres sin parar a los que quiere y ha tratado en distintos momentos de su vida: “Soledad Ortega, Clara Janés, Vintila Horia, Rosa Chacel, Camilo José Cela, ("está entre los autores que he traducido al rumano, como a Unamuno"), Juan Manuel Bonet y Antonio Saura -ambos me propusieron como directora de las Obras Completas de Ramón, para Galaxia Gutenberg-, Rogelio Blanco, Jorge Semprún, Enrique Badosa, profesores Manuel Alvar, José Varela, Blecua  padre e hijo , José  María Merino.... Joaquín Garrigós, Cesar Antonio Molina, Javier Tussel, Dionisio Hernández Gil, Raúl Carlos Maicas… tú misma, querida Julia…    

    "He conocido y tratado con gusto a las élites culturales e intelectuales y eso no se olvida. En la vida se necesita trabajo y amor… a mí no me ha faltado. Que alguien te necesite es clave. Recientemente he perdido a Pisuca, (gatita en rumano), después de 20 años junto a ella y me ha resultado muy doloroso. Era natural de Bucarest, como yo. Tuve que hacerle todos los papeles para poder traerla a España. Perderla ha sido un gran vacío. He comprobado hasta qué punto se le puede querer tanto a un animal. Hoy me falta la compañía de mi gatita, cuenta Ioana". 

    "Ahora estoy en otra etapa de la vida. No me quejo, no me quiero quejar, pero siento que nadie me necesita. No tengo depresión, sino lucidez", concluye la hispanista.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2024/10/ioana-zlotescu-homenaje-la-hispanista.html

jueves, 31 de octubre de 2024

IOANA ZLOTESCU. Homenaje a la hispanista por la Asociación Internacional Ramón Gómez de la Serna





Julia Sáez-Angulo

1/11/24.- Madrid.- La Asociación Internacional Ramón Gómez de la Serna, aiR, ha llevado a cabo un homenaje a la hispanista Ioana Zlotescu, por “su importantísima trayectoria como investigadora de Ramón, y su esforzado trabajo de dirección de las Obras Completas.Su importantísima trayectoria como investigadora de Ramón, y su esforzado trabajo de dirección de las Obras Completas (en realidad incompletas porque el tomo sexto de los veinte programados, el dedicado a los Pombos, no va a ser publicado nunca por decisión de la editorial), le hacen merecedora de este reconocimiento que la aiR (los asociados, la junta actual, y la anterior junta, de la que partió la idea) quiere promover, y para el que invitaron a participar a todos los que deseen sumarse. 
 El acto tuvo lugar en la Residencia de Estudiantes, al que asistieron organizadores y miembros de la citada asociación, profesores, escritores y amigos.
Juan Carlos Albert leyó la laudatio de Ioana Zlotescu y dijo que este era el primer homenaje de la Asociación, en la línea de lo que le gustaba a Ramón. 
    La escritora agradeció a todos su presencia y dijo sentirse muy emocionada. Señaló especialmente a Eduardo Alaminos, Pura Fernández y J.C. Albert en el capítulo de los agradecimientos.
Al final de las palabras, se le entregó a Ioana un gran ramo de flores rojas y un libro de la autora sobre Ramón, firmado por todos los presentes.
   
Ioana Zlotescu Sumatu (Bucarest, Rumanía)), hispanista,  residente en España durante más de 40 años, y doble nacionalidad rumano/española. Experta en Ramón Gómez de la Serna, y coordinadora de sus obras completas, Francisco Umbral la denominaba con buen criterio “la viuda blanca de Ramón”, porque lo sabe todo del autor de las “Greguerías”. Ioana califica a Ramón de “genio cansino” y “humor macabrero”, porque aún, siendo un escritor muy interesante, tenía incontinencia de escritura. “Él escribía todo el tiempo, hasta el punto de que Ignacio García Ramos, se dio cuenta de que, en la foto de su féretro, Ramón tenía la mano derecha más hinchada o más grande, de tanto escribir”, cuenta Ioana.
            “Era un grafómano que no controlaba la escritura. Un manantial sin fin, como también lo afirmó Alonso Zamora Vicente, por eso se presta a preferencias de libros o etapas. A mí me interesa más el primer y el último Ramón, por las circunstancias que revelan. También su trabajo en la revista “Prometeo, publicación que creó su padre y que tiene una trayectoria y contenido asombrosos”, añade Ioana.
    Para la hispanista, “Automoribundia”, “El libro mudo” y “Morbideces” estarían entre los libros más interesantes de Ramón, sobre todo el primero.
    Zlotescu acaricia la idea de escribir un ensayo sobre la “literatura de la mismidad de Ramón”, que no hay que confundir con el narcisismo, aunque también lo tuviera el escritor. “No trataría de la literatura autobiográfica o las memorias, sino de analizar su “realismo lateral”, como el escritor lo expresó en el prólogo de “El hombre perdido”, cuando dice con claridad: “miro la realidad lateralmente”. Ramón es un escritor realista, pero no de frente, sino de modo lateral para poder entrar en los secretos, a base de hacerlo por ventanucos, que permiten observar muchos matices”, declaró la hispanista en “Euromundo Global” del pasado mes de agosto.
    Entre los asistentes al acto: Manuel Alberca, Eduardo Alaminos, Pura Fernández, Anastasio Serrano, Antonio Ferrer, que prepara un “falso documental” sobre Ramón; Laurie-Anne Laget, profesora de la Sorbonne en Paris, que prepara un libro de ensayo sobre las Greguerías de Ramón; Albert Atienza, Silvia, Estrella, Elena… Algunos amigos y profesores enviaron unas letras de adhesión al homenaje a Ioana Zlotescu.

  Historia de la aiR.- La aiR se funda en marzo de 2017. La aiR es una asociación sin ánimo de lucro, se constituye por tiempo indefinido y tiene como fin "el fomento y la divulgación de los estudios sobre la vida y la obra de Ramón Gómez de la Serna y de cualquier otro aspecto relacionado con ellas" (arts. 1,2, 3 de los Estatutos).

Más información



Ioana Zlotescu, hispanista
Juan Carlos Albert lee la laudatio, junto a Eduardo Alaminos
Ioana y Julia Sáez-Angulo
Anastasio Serrano y su esposa Elena
Pura Fernández y Ioana Zlotescu
Monumento a Ramón Gómezistillas. Madrid.

viernes, 9 de agosto de 2024

RETORNO A EL ESCORIAL XIX. Ioana Zlotescu, hispanista. De Rumanía a España y vuelta a Bucarest. La “viuda blanca” de Ramón Gómez de la Serna


Ioana Zlotescu, hispanista y escritora



Julia Sáez-Angulo

9/8/24 .- El Escorial.- Ioana Zlotescu Sumatu (Bucarest), hispanista rumana, con más de 40 años en España y nacionalidad doble por méritos propios, es amiga mía y en ello concibo todo el honor. Trabajamos juntas en el Ministerio de Cultura hace alguna década, y desde nuestra jubilación nos llamamos por teléfono periódicamente para reciclarnos en nuestras vidas, o más bien en nuestras inquietudes y pensamientos, porque, ahora, las vidas van a tempo lento.
Experta en Ramón Gómez de la Serna, y coordinadora de sus obras completas, Francisco Umbral la denominaba con buen criterio “la viuda blanca de Ramón”, pues lo sabe todo del autor de las “Greguerías”. Ioana califica a Ramón de “genio cansino”, porque aún,  siendo un escritor interesante, tenía incontinencia de escritura. “Él escribía todo el tiempo, hasta el punto de que Ignacio García Ramos, se dio cuenta de que en la foto de su féretro, Ramón tenía la mano derecha más hinchada o más grande, de tanto escribir”, cuenta Ioana.
“Era un grafómano que no controlaba la escritura. Un manantial sin fin, como también lo afirmó Alonso Zamora Vicente, por eso se presta a preferencias de libros o etapas. A mí me interesa más el primer y el último Ramón, por las circunstancias que revelan. También su trabajo en la revista “Prometeo", publicación que creó su padre y que tiene una trayectoria y contenido asombrosos”, añade Ioana.
Para la hispanista, “Automoribundia”, “El libro mudo” y “Morbideces” estarían entre los libros más interesantes de Ramón, sobre todo el primero.
Zlotescu rumia el escribir un ensayo sobre la “literatura de la mismidad”, que no hay que confundir con el narcisismo, aunque también lo tuviera Ramón.  “No se trata de la literatura autobiográfica o las memorias, sino de analizar su “realismo lateral”, como el escritor lo expresó en el prólogo de “El hombre perdido”, cuando dice con claridad: “miro la realidad lateralmente”. Ramón es un escritor realista, pero no de frente, sino de modo lateral, para poder entrar en los secretos, a base de hacerlo por ventanucos, que permiten observar muchos matices”, explica.
“Mi enfermedad, por la pérdida paulatina de mielina, me resta energías”, confiesa la hispanista, que llegó a dirigir el Instituto Cervantes de Bucarest, su ciudad natal, en 2000, después de más de 30 años de haber huido del régimen comunista de Ceausescu. 
    “Fue un regalo para mí tener este cargo en Bucarest, al que me insistió para que aceptara Fernando Rodríguez de la Fuente, entonces director del Instituto Cervantes. Tuve tanto interés en no defraudarlo, que trabajé intensamente para hacer de la institución un lugar interesante de cultura. Por Bucarest pasaron numerosos escritores españoles e hispanoamericanos de prestigio, entre otros Jorge Semprún, que tuvo una intervención inolvidable. Los confronté con escritores rumanos”.
Le pregunto por su llegada y decisión de quedarse en España y menciona con agradecimiento a Carmen Llorca, profesora de Literatura en la Facultad de Periodismo de Madrid, donde Ioana daba clases de “Historia Universal de la Prensa”, como PNN -profesor no numerario-, donde coincidió con otros profesores rumanos: Vintila Horia y Mónica Nedelcu. “Vintila Horia era tan brillante dando sus cursos de Literatura Universal, que sus clases se llenaban de gente, incluso de izquierdas, que iba a escucharlo con admiración”, me comenta incidentalmente.
Pero volvamos a Carmen Lorca, quien le pidió que ella la sustituyera en las clases, durante un viaje que tuvo que hacer a París. “Como no era mi asignatura, me preparé aquellas clases a conciencia, para dejar en buen lugar a Carmen Llorca, y por si los alumnos me hacían preguntas al final de la exposición”. Fue a partir de este favor, que le hice con gusto, cuando empezó nuestra amistad y Carmen me contrató para trabajar en su despacho de la calle Barquillo por las tardes. Ella sabía que yo ganaba  poco dinero en la Universidad. Después, ella misma insistió para que me preparase las oposiciones de TAC -Técnico superior de la Administración Civil- y las saqué a la primera (dos mil candidatos para 10 plazas). Yo era muy concienzuda haciendo las cosas”. De ese tiempo recuerda un viaje institucional a China, con César Manrique, Carmen Conde y otros escritores y artistas.
A partir de aquí, Zlotescu trabajó en el Ministerio de Cultura, en Palacio Real con los poetas… al tiempo que seguía investigando y trabajando sobre el gran Ramón y traduciendo a distintos autores rumanos al español, como a Emil Cioran, con el que tuvo un encuentro interesante en París, de la mano de un primo suyo, que fue compañero del filósofo rumano. "Todos empezamos hablando en francés, pero al poco rato, Cioran pidió que lo hiciéramos en la “la bella y selvática lengua rumana”.
Ioana Zlotescu en rica y caudalosa en su conversación, a veces me lleva a problemas filosóficos y metafísicos que me dejan temblando. No entiende que la creación esté bien hecha, si todos dependemos de una cruel cadena trófica. Y yo me quedo muda, que ya es decir. Ella ama de tal modo la belleza de la Naturaleza, que un día no se atrevió a comer una preciosa lechuga en forma de flor, porque hubiera sido romper la belleza.
Otras veces me plantea la diferencia clara y sutil entre la soledad querida y la no querida. La “solitude” en francés “lo explica mejor”. “La verdadera soledad llega cuando nadie te necesita, no cuando tú necesitas a alguien. Es muy distinto”, insiste la hispanista. "A mis soledades voy/ de mis soleddes vengo/", cita solemnemente a Lope de Vega.
    Ioanna ha cuidado con verdadero amor a sus padres, con los que viajó por todo el mundo, y a su gatita Pisuka que ha muerto recientemente, al cabo de 18 años, por ello, la hispanista está desolada.
Procedente de una familia burguesa de banqueros, la vida de Ioana ha sido guiada por el azar, el destino, la providencia, la casualidad, la causalidad, el error, la equivocación, la suerte, el acierto… Yo le insisto para que escriba su testimonio en unas memorias, pero me placa diciendo: “No te olvides querida, que yo soy investigadora y he de comprobar cada uno de los datos, no como tú, que eres escritora  y tienes el campo  libre”. 
        Más información

Ramón Gómez de la Serna. Obras completas

Ioana Zlotescu, escritora

Ioana y Juan Manuel Bonet (Foto: J. P. Quiñonero) 2014

domingo, 22 de agosto de 2021

IOANA ZLOTESCU, HISPANISTA Y RUMANISTA


Ioana Zlotescu, escritora



Julia Sáez-Angulo

23.08.2021.- El Escorial.- Cuando la conocí en la juventud, su belleza, fundamentalmente su cabello rubio ondulado, me recordó siempre a una de las figuras de El nacimiento de la primavera de Boticelli -soy historiadora del arte y las analogías me funcionan por ese campo. Era una muchacha rumana veintiañera, bien instruida, perteneciente a la burguesía de su país. Se afincó en España cuando Rumanía, estaba sometida a la férrea órbita soviética de la URSS. Se sintió española muy pronto, porque fue bien acogida en los medios académicos e intelectuales por sus conocimientos en literatura, por su erudición y por su dominio perfecto de la lengua española, sin acento o ápice alguno de extranjera. Ni el profesor Higgins de fonética en Pigmalión hubiera sospechado que ella había nacido fuera de la piel de toro

    Ioana Zlotescu (1946) ha traducido a numerosos autores del español al rumano y del rumano al español. Entre los primeros, Ramón Gómez de la Serna, Camilo José Cela, Miguel de Unamuno… y entre los segundos a Paul Celan, Micea Eliade, Emil Cioran, Norman Manea….

    Su belleza también le ayudó, estoy segura, porque la belleza es siempre un activo en la vida, pero su juventud espantó a alguno de los escritores como Cela, que, cuando tuvo delante a la traductora de su obra al rumano, pese a su belleza, torció el gesto. No era posible que una jovenzuela como ella hubiera podido plasmar su compleja obra en otro idioma. Poco a poco, al conocerla y tratarla, fue suavizando su opinión.

    Muy pronto la rumana fue calificada de hispanista, algo que a ella le agradaba, pero mucho más cuando alguien como el escritor Ernesto Jiménez Caballero la calificó de “hispanista y rumanista” en un foro literario. Aquel calificativo de rumanista le apasionó y sentía que la palabra no hiciera fortuna en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, pues era muy precisa para expresar su dominio de la literatura rumana, al igual que en la española. (Tecla Portela también aspira a que la palabra "luxista", como experta en literatura portuguesa, haga fortuna)

Otro escritor, Francisco Umbral, calificó a Ioana de “viuda blanca de Ramón”, por lo mucho que ha hecho por el conocimiento y la divulgación del escritor madrileño, entre otras cosas, dirigir las Obras Completas del autor de las Greguerías.

Carmen Llorca fue realmente su hada madrina en España y así lo reconoce Ioana Zlotescu en todo momento, quien presume de que es española por carta de naturaleza y decreto real. “Es usted la primera rumana que no obtiene la nacionalidad española por matrimonio”, le dijo el funcionario del Registro Civil a la hora inscribirla. 

-Yo nunca solicité la nacionalidad española, me la ofrecieron y acepté con gusto, explica la rumanista. El funcionario del Registro se permitió incluso traducir mi nombre como Juana.

    A Ioana, me la presentó Mónica Nedelcu, una amiga rumana común, colaboradora del escritor y profesor Vintila Horia, que asistió a mi boda y que se nos fue muy pronto por un maldito cáncer fulminante. Ambas, Mónica y Ioana tuvieron que recurrir al socialista Enrique Tierno Galván para poder traer a sus padres a Madrid, donde ambas residían. El viejo profesor tenía mano entre los comunistas más allá del telón de acero, que se decía entonces, para influir en los políticos. Ambas aventuras no estuvieron exentas de riesgos reales.

    Ioana cuenta que cuando su padre llegó a Madrid sentía urgencia de contar a su hija toda su vida. Era como si quisiera dejarle aquel legado de origen para que no lo olvidara. Ella, tontamente, no tomoó notas en ese momento. Su padre fue director de Banco y crear una Escuela de Comercio tras la II Guerra Mundial, lo salvó de las garras comunistas. Dos tíos suyos corrieron peor suerte, al desaparecer en las cárceles del régimen bajo la bota de la URSS. 

-En Rumanía hay hoy gente visceral contra comunistas y socialistas en todas partes, porque les obligaron a serlo ellos durante muchos años, explica Ioana.

La rumanista sigue residiendo en Madrid, en lo que ella denomina “casa familiar”, porque en ella vivieron sus padres. Un piso alto sobre una plaza recoleta y con árboles, menos que en origen, pues le talaron unos cuantos, para llevar a cabo un aparcamiento subterráneo, lo que fue causa de su disgusto. La rumanista movilizó a varios autores, quienes se apresuraron a escribir en favor de aquellos árboles, lo que no impidió que los ediles permanecieran en sus trece, algo que disgustó profundamente a la rumanista y le costó en parte la salud de aquellos días. 

    Un fuego inmisericorde también arrasó en buena parte su vivienda y, lo que fue peor, muchos de los libros y enseres familiares que fueron devorados por las lenguas de fuego que hicieron pavesas los recuerdos. 

-Había dedicatorias de libros tan intensas de amigos o colegas, que me produjo profundo dolor perderlas para siempre. Pero así fue. Entre ellas recuerda las de su amigo el escritor Jorge Semprún, al que invitó a dar una conferencia en el Instituto Cervantes de Bucarest, cuando ella fue nombrada directora del mismo.

-Fue una experiencia maravillosa para mí, volver a mí país Rumania en esa situación en el Instituto Cervantes.

    Ella recuerda la conferencia de Semprún en la que dijo que cuando muere un dictador como Franco, con él se acaba la dictadura, pero cuando cae un sistema totalitario como el comunista, resulta imposible erradicar la dictadura, porque está entrañada en el sistema y permanece más arraigada durante años.

    La rumanista sigue viviendo en su alto apartamento madrileño, con amplio salón desde el que se ven los árboles que quedan y ella ama. Vive en él, pese al incendio, pues en esa casa quedan ecos de la presencia familiar de sus padres. 

-¿A dónde iría si no, en busca de raíces? 

    Ella cree en el destino y sabe que su país es España -sin dejar de amar a Rumanía- que la mayoría de sus amigos están aquí, que su casa es la elegida por las vistas a la recoleta plaza de árboles en Madrid, la Villa y Corte donde vivió Ramón, el escritor al que ha consagrado buena parte de su vida.

    Clara Janés y yo le insistimos para que escriba sus memorias, pero se resiste en medio de su mala salud de hierro ("Tú eres muy fuerte", le repite Clara).

-Lo mío es la investigación literaria, no la narrativa de mi vida, contesta Ioana.

    Quién sabe si algún día se anima.

    Actualmente, la rumanista e hispanista prepara una intervención para los actos literarios en la próxima Feria del Libro de Madrid, que comienza -si Dios quiere- el próximo 10 de septiembre.

Ioana Zlotescu, escritora

“La tertulia de Pombo” de José Gutiérrez Solana. Ramón Gómez de la Serna en pie

jueves, 8 de octubre de 2015

Ioana Zlotescu abre el ciclo de conferencias sobre “Ramón en sus ciudades” en el Museo del Conde Duque de Madrid




 Ioana Zlotescu


Julia Sáez-Angulo

         09.10.2015.- La hispanista Ioana Zlotescu ha impartido una conferencia sobre Ramón en sus ciudades, en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, en el Centro Conde. Eduardo Alaminos, director de citado museo hizo la presentación del ciclo y de la conferenciante.

         Las conferencias se llevan a cabo con motivo de la incorporación e instalación permanente del Despacho de Ramón Gómez dela Serna (Madrid, 1888 –Buenos Aires, 1963) en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, MAC. Ramón se definió a sí mismo como “catador de ciudades” y escribió en Pombo (1918):
         “Mi punto de vista de una ciudad lo obtengo desde un café… Una ciudad se saborea, se bebe. Yo veo todas las pequeñas cosas que pasan en la ciudad. Tengo una intensa colección”.

Caricatura de Ramón por Damián Flores

         Ioana Zlotescu hizo un amplio recorrido por la obra de Ramón, poniendo numerosos ejemplos de su escritura al respecto de las ciudades. Habló de su concepción de la ciudad como espacio; dijo que Ramón no era autor de una obra maestra, sino que toda su obra era la obra maestra; que Ramón se autocita y autoplagia continuamente, que toma fragmentos de sus artículos para sus libros y viceversa; que el escritor establece un continuo juego de espejos; no fue un autor especialmente cruel, sino más bien comprensivo y compasivo…

         La conferenciante recordó que Ramón se consideraba un malísimo dibujante, pero que no era así; tampoco buen dibujante, pero sí digno de interés; sus dibujos tienden a la caricatura… De estos dibujos se hará una exposición en el MAC, al clausurarse el ciclo de conferencias. Actualmente se exhiben los dibujos y pinturas de Damián Flores –presente en la conferencia-, con tondos espléndidos como el que representa el torreón de Ramón en la madrileña calle Velázquez.

         Tristán era un pseudónimo de Ramón, con el que el autor dialogaba, recordó Zlotescu. Ramón se declara siempre bohemio y en este sentido quiere mucho a los vagabundos, “los grandes de la vida”, y admira también al filósofo Santillana, un hombre solitario perdido, que lee en los parques.

         La tertulia seguida a la conferencia estuvo animada con las intervenciones de Carolyn Richmond, Eduardo Alaminos, Fernando Castillo y Blas Matamoros, entre otros. Richmond, que ha escrito mucho sobre Ramón, ha declarado que no volverá a escribir más del autor madrileño, porque Ioana Zlotescu lo hace muy bien, ya que ha consagrado su vida a Ramón, y sobre todo, porque “a mis 77 años, solo me queda consagrar mis energías a la obra del escritor Francisco Ayala”, su fallecido esposo. Carolyn Richmond dirige la fundación Francisco Ayala en Granada.

Entre los asistentes, el coleccionista Rafael Botí y la intérprete Carmen Mejías.




         Ioana Zlotescu y Juan Manuel Bonet, otro de los conferenciantes

sábado, 19 de septiembre de 2015

Ramón Gómez de la Serna, despacho en el Museo Municipal del Conde Duque de Madrid y conferencias sobre el escritor.





Julia Sáez-Angulo

         19.9. 2015.- Ramón Gómez de la Serna es el gran escritor madrileño -Ramón por antonomasia- célebre por toda su obra, popular por sus singulares Greguerías y motivo de culto por profesores, estudiosos y escritores. Carolyn Richmond, presidenta de la Fundación Francisco Ayala, ha publicado un interesante articulo sobre “Las novelas grandes de Ramón” en el reciente número 412 -septiembre 2015- de la Revista de Occidente” . El ensayo va dedicado a Ioana Zlotescu, la gran experta en Ramón, que ha coordinado sus Obras Completas.

         El Museo Municipal de Arte Contemporáneo en Madrid ha abierto el famoso despacho de Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1868 –Buenos Aires, 1963), que tenía en el torreón de la calle Velázquez donde trabajaba, un espacio lleno de libros, papeles, cuadros, objetos variopintos, curiosidades y cachivaches, muchos de ellos provenientes del Rastro madrileño, mercado popular que el escritor adoraba y al que dedicó un libro.



         El despacho de Ramón va  a ser el lugar emblemático referente del citado museo madrileño, que dirige Eduardo Alaminos. Con tal fausto motivo, a partir del 8 de octubre próximo, comenzará un ciclo de conferencias sobre Ramón, que va a inaugurar Ioana Zlotescu y entre los que intervienen Juan Manuel Bonet o Blas Matamoros.

         Ramón fue, junto a la duquesa Cayetana de Alba, el personaje que Papini seleccionó en Madrid para su libro Gog.

         Hay escritores españoles importantes con el nombre de Ramón: Ramón María del Valle Inclán, Ramón Pérez de Ayala, Ramón J. Sender,  Juan Ramón Jiménez..., pero cuando se habla de Ramón, es al prolífico escritor madrileño, Gómez de la Serna, al que se refiere.

         A Ramón, el autor de Ismos, le afectó la guerra civil, su exilio en Argentina, su regreso a España, su vuelta a Buenos Aires… Hoy su obra no se olvida y Madrid le venera con reconocimientos periódicos. Tiene autores que lo siguen como Ioana Zlotescu, Carolyn Richmond, Pura Fernández; el desaparecido Francisco Umbral, que tanto le debe en su estilo; Juan Manuel de Prada, Ignacio Echevarría y otros.

         Galaxia Gutenberg publicó en 2014
Ramón Gómez de la Serna. Obras completas VIII
Ramonismo VI. Total de greguerías (1926-1962)
Edición y prólogo de Pura Fernández. Dirigida por Ioana Zlotescu.
Estudio introductorio de Luis López-Molina
Círculo de Lectores – Galaxia Gutenberg
Colección Opera Mundi