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domingo, 19 de noviembre de 2023

Fundación Padre Revilla. Presentación del libro de Carlos S. Tárrago.

Carlos Sánchaz Tárrago, autor y directora Fundación Padre Revilla




    L.M.A.

    Burgos, 14 noviembre 2023 .- En la sala Polisón, del magnífico Teatro Principal de Burgos, ha tenido lugar la presentación del libro El padre Revilla, del historiador Carlos Sánchez Tárrago, en un acto organizado por la Fundación, con la colaboración del Ayuntamiento de Burgos (Departamento de Cultura) y  la Asociación de Libreros.

Olga Cavia Dorao, abogada, presidenta de la Fundación,  estaba acompañada en la Mesa, junto al autor, por el alcalde de Revilla Vallejera, Alfonso Álvarez Bermejo y los Patronos de la Fundación María de los Ángeles Castrillo y Pablo Heras. Tomó la palabra para dar a conocer los fines de la  Fundación, que tiene su sede en Revilla Vallejera, en la casa donde nació el padre Revilla.

Contó cómo, desde pequeña, su abuela le hablaba del padre Revilla, que vivía en la casa de enfrente. Historias que le fueron marcando y que le llevaron a comprar la casa, hace unos años, cuando se puso en venta. Fue a raíz de conocer la publicación de la biografía que hizo Carlos, el autor, cuando, después de hablar con él, se decidió a crear una Fundación para divulgar la obra y los fines que inspiraron la vida del fraile.

El autor, a continuación, habló de la extraordinaria vida de Eloy Gallego Escribano, verdadero nombre del fraile capuchino, que saliendo de oficial de la academia de infantería de Toledo, en 1898, con tan sólo 17 años, tras varios destinos, en Canarias solicitó, con 26 años, ingresar en la orden capuchina. Aprobó las oposiciones de capellán castrense, se licenció en Filosofía y Letras, fue piloto, observador de aeronave, Maestro, catedrático de Historia y doctor en Derecho. Hablaba inglés y francés. Posiblemente árabe. Además del latín, lógicamente.

Tras el desastre de Annual, que estaba en Burgos haciendo los cursos de piloto, solicitó ir a Melilla y  como capellán de la Legión,  participó en el  enterramiento de los cadáveres insepultos de Monte Arruit y en el intento de negociación con Abd-el-Krim, de los prisioneros españoles que tenía en su poder. En Monte Arruit, precisamente, se encontró una carta que el cabo del Ceriñola, 42, Gabriel Sáinz García, natural de Villarcayo, le había escrito a su padre, anunciándole el destino final que le esperaba. Más tarde, el padre Revilla le haría llegar a su familia tan emotiva carta. Todos esos documentos fueron exhibidos por su sobrino-nieto, Fernando Sáinz Pereda, presente en la charla.

    Alejado del territorio, porque su notoriedad resultaba molesta para algunas autoridades, se unió a la Liga Nacional de Campesinos, en una labor de sindicación, inspirada en la encíclica del papa León XIII, recorriendo muchos pueblos de España, con un viaje especial a las Hurdes, en 1926, en un amplio relato recogido en el libro. Al inicio de la guerra civil fue fusilado, cerca de su pueblo natal, por “cura rojo”. Su vida estuvo inspirada en los principios de solidaridad, justicia y libertad. Su deseo: crear una Universidad para los pobres.

Carlos S. Tárrago, quiso destacar a los burgaleses con los que se relacionó en toda esa historia: el padre Andrés Manjón (hijo predilecto de Burgos); el cardenal Segura; el diputado Felipe Crespo de Lara; el teniente coronel Eduardo Pérez Ortíz. También dio lectura a los nombres de  los 148 soldados y oficiales de Burgos y provincia que murieron en Annual, mientras sonaba el himno “La muerte no es el final”. Nombres facilitados por un amigo, investigador, Rafael Contreras Cervantes, autor de una base de datos con todos los soldados fallecidos en el desastre de Annual.



lunes, 16 de junio de 2014

Museo de la catedral de la Almudena, Renovación de parte las colecciones expuestas






Julia Sáez-Angulo


            El Museo de la catedral de la Almudena ha sido renovado en parte de sus colecciones con piezas tan singulares como el Rollo de Esther, uno de los cinco Megilloth del siglo XVI que existen en Europa, procedente de la Biblioteca del Cabildo, de Fernández Montaña. También se han renovado diversos textiles litúrgicos –siempre delicados de conservación ante la luz- como la dalmática de San Isidro o el frontal de altar del siglo XVII, obra de Luengo, un espléndido bordado, una gualdrapa que constituye un trampantojo de pintura. Este último sustituye al anterior de plata que se utilizó en la boda del Príncipe de Asturias.

            Igualmente se presenta el estandarte de la sacramental de San Justo, neoclásico del XVIII, bordado en oro y plata por ambas caras, restaurado recientemente y la valiosa cruz de plata del siglo XV, obra de Fuster, que proceden del fondo de recuperación tras la guerra civil de 1936. Esta pieza singular ofrece iconografía de querubines y serafines en el labrado. A estas piezas se añaden una Pietá de Bayeu, un Crucifijo de marfil la escuela de Miguel Ángel inspirado en grabados alemanes; dos ángeles lampadarios, donación de Julián Reyzabal, propietario del edificio Windsor, o un fino y sonriente san Antonio de Padua del siglo XVIII.



Mantos de la Virgen


Inscrito en el Organismo Internacional de Museos


            “El Museo de la Almudena está inscrito el Organismo Internacional de Museos, ICOM, dependiente de la UNESCO y se encuentra en el décimo lugar de los museos madrileños más visitados. Esta en la red de Museos de la Iglesia”, dice don Jesús Junquera i Prats, secretario capitular y director del museo.

            El Museo de la catedral contiene una rica colección de objetos litúrgicos y de arte religioso, que explican la diócesis de Madrid, muchos de ellos donaciones de los fieles. “Durante la guerra civil de 1936 se perdieron muchísimas piezas artísticas de la catedral de San Isidro –anterior a la de la Almudena. Primero se quemó el edificio y después se arrojó un obús sobre el mismo, por lo que se destruyó el 80 por ciento  de lo que había”, añade el director.

            El Museo de la catedral Almudena se abrió en 2003 en la diócesis de Madrid, creada por León XIII en 1885 y llevada a cabo por el primer obispo Narciso Martínez Izquierdo, en tiempos de Alfonso XII. Situado en la fachada norte  de la catedral, frente a la fachada sur de Palacio Real, en el Museo pueden verse numerosos visitantes turistas en la capital.



Terno en el Museo de la Almudena


            Entre las piezas del museo se encuentran un soberbia colección de mantos de la Virgen, frontales de altar, cordobanes de Ramón Lapayese, una buen exposición de rosarios y medallas, así como de vasos sagrados. Una de las últimas donaciones recibidas ha sido la maqueta de las vidrieras diseñadas para el ábside por el pintor madrileño Manuel Ortega y Pérez de Monforte, que falleció recientemente.

Joyas del museo son la gran Custodia procesional de plata sobredorada, que ya no se saca en la procesión del Corpus Christi, pues sale la del Ayuntamiento de la Villa, perteneciente al pueblo del Madrid. El próximo domingo 22 de junio se podrá ver desfilar por las calles aledañas a la catedral de la Almudena. Otra joya es la Corona Imperial de la Virgen, obra de orfebrería de plata sobredorada, del taller de Luis Picul Crespo.

Las cofradías de la Real Esclavitud, del siglo XVII que cuenta con una custodia de oro y brillantes, y la Corte de Honor de Santa María la Real de la Almudena, fundada por la Infanta María Teresa de Borbón, hermana de Alfonso XIII, tienen sus apartados históricos en el museo.


            “Este es un museo singular y vivo, muchas de las piezas pertenecen al fondo del Cabildo de la catedral. Buena parte de ellas son objetos litúrgicos que se utilizan llegado el momento como las  ánforas de agua en Semana Santa. El museo se renueva con los fondos que el Cabildo va recibiendo o bien va restaurando poco a poco. En todo caso, todas las piezas están inventariadas y catalogadas”, explica Cristina Torrero conservadora y directora técnica de museo, que hizo en su día la tesis doctoral sobre la primera iglesia que cobijó a la Virgen de la Almudena Santa María; algunos de los objetos que albergaba pasaron a la catedral. 


            “El Museo de la Almudena ha actualizado también buena parte de los elementos de iluminación, para adaptarse a las mejores condiciones de conservación”, añade Cristina Tarrego.

            Además de las dos salas que acogen las piezas, la visita al Museo de la Almudena se completa con el recorrido por la sacristía y la sala capitular, con los mosaicos realizados bajo la dirección de jesuita Marco I Rupnik.