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domingo, 26 de mayo de 2024

ANTONIO DOMÍNGUEZ REY, conferencia sobre “El lenguaje nos habla” en la Tertulia Ilustrada

Antonio Domínguez, catedrático de Lingüística

Carmen Lastra, María Rugenia, Julia y Antonio Domínguez


L.M.A.
Fotos: A. Zapisek y Mai Pire

    26/5/24,- Madrid.- Antonio Domínguez Rey, catedrático de Lingüística, profesor emérito y honorífico, en la Universidad Española a Distancia. UNED, ha pronunciado una conferencia sobre “El lenguaje nos habla”, con la que se ha clausurado el vigésimo curso de dicha tertulia, presidida por María Eugenia Martínez y dirigida por Julia Sáez-Angulo.
El conferenciante recordó que el fundador de la Lingüística fue Ferdinand de Saussure (1857- 1913) y en España, Ángel Amor Ruibal (1869-1930). 
    Comentó la observación durante el Imperio Romano de algunas coincidencias en las raíces de las palabras de ciertas lenguas de territorios ocupados, por proceder del habla indoeuropea, incluido el vasco, en donde se han apreciado raíces proto-celtas, incluso del latín vulgar. Señaló los mitos de la antigüedad en lenguas como el hebreo, el griego, el proto-egipcio, el copto, el sánscrito… en suma, de las lenguas orientales. “Los romanos respetaban los dioses ajenos, pero imponían su lengua, el latín, a partir de la Administración y la Justicia”.
El profesor Domínguez habló también de la formación de las palabras, a partir de la naturaleza, la comida, los lugares de ríos, valles, montes…, lo teológico. Dijo que más allá de la expresión, el gesto o la mirada, como en los animales, el lenguaje es otra cosa, porque nos permite articular la voz. Hay una diferencia orgánica y fónica. La voz en una emisión del aparato fónico, formada en los labios, la garganta, la nariz… de ahí los sonidos oclusivo bilabial, fricativo, dento-alvear… Probablemente el lenguaje tuvo un origen gestual, que se fue desarrollando hasta la fonación. 
Con la voz, modulamos en el espacio, el tiempo y el movimiento en un hábitat. Tres vectores claros. El modo y la manera de pronunciar nos lleva a una antropología de la voz, en el espacio, el tiempo y la materia. Hay una transición entre los sonidos, sobre todo de consonantes y vocales. Hay un componente inconsciente en el lenguaje, por eso decimos que “el lenguaje nos habla”, “el lenguaje nos habita”.
Todo fenómeno de habla registra un tono y un timbre, este último distinto y diferente en cada una de las personas. El tono lleva a lo interrogativo, lo normal o lo afectivo… La columna vertebral registra las vibraciones sonoras de la voz, de ahí que se sabe que el feto se está preparando, no solo para reconocer la voz de la madre, sino otros sonidos alrededor. El sonido y el tacto de las ondas acústicas influyen. El sonido deja una huella mental que lleva a reconocerse en el tiempo, por ejemplo, cuando se ha hablado una lengua de muy pequeño y más adelante se retoma.
El profesor mencionó el caso de Hellen Keller, una niña sorda y ciega que aprendió a hablar, leer y escribir gracias a su maestra Anne Sullivan. “El lenguaje va más allá del darse cuenta que hablamos”.     Los antropólogos del sonido trabajan en varios campos, que van desde el sonido de la “mamma” al “ñan-ñan” de la comida… “Hay predilecciones en el lenguaje, como las hay en los colores para los pintores”. “Nos manifestamos en el lenguaje espontáneo… en los tonos regionales… y el timbre específico de cada uno…” “El lenguaje es un componente social de relación con los demás, y también individual…” “El timbre va cambiando progresivamente con la edad”. “El efecto visual va unido al auditivo”. “La presión sanguínea también influye al hablar”.
    Los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro registran respectivamente lo conceptual y lo afectivo… esto nos lleva a la semiótica, expresividad de contenidos mentales, con elementos sensitivos. Con la voz podemos transmitir percepciones, sensaciones y sentimientos…
Más información

María Eugenia Martínez, presidenta de la Tertulia Ilustrada



Carmen Valero

jueves, 21 de marzo de 2024

ANTONIO DOMÍNGUEZ REY, ensayo “La voz alofónica”. Potencia poética del lenguaje, libro publicado por la UNED


Profesor Antonio Domínguez Rey, lingüista



L. M. A.

    21/3/24.- Madrid.- El catedrático de Lingüística Antonio Domínguez Rey ha escrito el  ensayo de 547 páginas, titulado “La voz alofónica”. Potencia poética del lenguaje, libro publicado por la UNED

FilosofÍa y lenguaje confluyen con el presupuesto científico en la potencia poética del pensamiento y como síntesis de naturaleza y mente (alofón de Coseriu) o correlación ontológica a priori del conocimiento, cuántico-cualitativa (queón, la denomina Domínguez Rey). Tal sinergia revive hoy con la hipótesis cuántica de la física atómica, la computación tanto biótica como lingüística y la Inteligencia Artificial. 

La voz alofónica recupera y continúa el trasfondo gramático de una reflexión milenaria en torno al lenguaje concebido como germen trópico del pensamiento y subyacente (impensado), si no reconocible o manifiesto, en muchos sistemas filosóficos y de teoría crítica del conocimiento, científico y literario. 

    El libro propone una síntesis ontopoética susceptible de afrontar los dilemas y aporías aún vigentes en estos dominios intelectuales y latencia epistemológica.

    Antonio Domínguez Rey, poeta, ensayista, filólogo y crítico literario español, nacido en Rianxo (La Coruña) en 1945. Inclinado desde su temprana juventud hacia el estudio de las disciplinas humanísticas y el cultivo de la creación literaria, cursó estudios superiores de Filosofía y Letras y obtuvo el título de doctor en Lingüística Hispánica y en Filosofía. En su faceta de investigador del hecho literario, ha escrito numerosos ensayos y artículos críticos centrados en su especialidad académica, entre los que resulta obligado recordar los titulados Antonio Machado (Madrid: Edaf, 1978); Antología de la poesía medieval española [t. 2., siglo XV] (Madrid: Narcea Ediciones S. A., 1982); Gramática pictórica (Madrid: Torre Manrique Publicaciones, S. A., 1987); y Novema versus povema (Madrid: Torre Manrique Publicaciones S. A., 1987).

En su faceta de escritor, Antonio Domínguez Rey -que también ha ejercido la crítica literaria en diferentes medios de comunicación- se dio a conocer como poeta hacia mediados de los años setenta, por medio de un volumen de versos titulado Gremor (Madrid: Libros Dante, 1974). Posteriormente, ha dado a la imprenta otros poemarios que le sitúan entre las voces más destacadas de la lírica española del último cuarto del siglo XX, escrita tanto en castellano como en su lengua vernácula gallega; entre ellos, conviene destacar los titulados Garlopa Marina (Madrid: Rialp, 1974); La voz y su vacío (Talavera de la Reina [Toledo]: Ayuntamiento, 1981); Lurido ocelo (Madrid: Molinos de agua, 1983); Gluma (Madrid: Playor, 1987); Fendas (A Coruña: Espiral maior, 1991); Eidos da mirada (A Coruña: Espiral maior, 1994); y Como rostro que surge (Devenir, 1999). Esta fructífera producción lírica del escritor de Rianxo ha sido distinguida con varios galardones, entre los que sobresale el prestigiosos premio de poesía "Jorge Manrique", que le fue otorgado en 1982.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Antonio+Dom%C3%ADnguez+Rey

martes, 30 de diciembre de 2014

Antonio Domínguez Rey, Poeta Invitado de “La Mirada Actual”




A. Domínguez Rey



L.M.A.

            Antonio Domínguez Rey (Rianxo. A Coruña, 1945)  estudió en las Universidades de Comillas (Santander) y Complutense (Madrid). Es Doctor en Lingüística y Filosofía. Catedrático de Instituto y  profesor de Lingüística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha publicado casi medio centenar de libros de lingüística, filosofía, arte, poesía… Colabora en distintos periódicos y desde 2006 pertenece a la Academie Universelle de Montmartre en Europe (París).






 Poema
                                   Cuando hablamos,
un sabor frío surten las encías
agriverde de sangre copelada
en los vasos fibrosos de la lengua.
Y el instinto revive con las sales
que el estierco grillan, oxigenan,
radiadas floraciones abotonan
que al hombre el mundo en ellas su energía
de otro modo, en preguntas, le revela.
Sustancia cuyo efluvio señas ova
de un fulgor que se extingue apenas vibra,
hondas anuncia larvas de existencia.

El relumbre clarea otra lectura
del orden sucesivo que las cosas
con nuevo estilo ansían, otro surco
de animal en la tierra que verdece.

Acodado a un recuerdo que retoña
vivo el pasado de un futuro incierto
como quien pisa vidrios de agua prieta
y en el lodo remueve azogue, estambres
de nube ahumada, días emboscados
sin más destino que salvar la ruina
de este afán que nos nubla si no engendra.

Bulle la vida hasta en los posos negros
y tienta conocerse resonando
en sus formas diversas, unguladas,
ovíperas o en bulto como piedra
pulida por las hélices del río,
canto o sueño aplomado de las rocas
en montes, riscos, fondos abisales,
restos varados de una talla intensa.

Así el estado informe del comienzo,
umbral de espera, borra o polvo ralo
del residuo que el día deja suelto
al desprenderse el ánimo del flujo
que incesante lo crea y él añora
urdido de reflejos que lo niegan.
Y en tal resquicio se abre la fisura
del tiempo, del espacio, su sentido,
el frunce de onda cuya curva suena,
dilata, anuncia, oculta, resucita,
muda de estela en cada frente de hombre
y casi fulge en su constante cambio
sello perenne de escritura informe.

Onda, ala, año, hora, rostro, rastro, hojas
que en tierra sopla el cierzo y las fermenta.
Olas apitonadas que en las nubes
triscan, ciegas embisten, nunca aballan.

Del libro
Grietas del Respiro

Anroart Ediciones (2010)