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miércoles, 16 de mayo de 2018

PRESENTACIÓN DEL NÚMERO 11 DE LA REVISTA IBERORROMÁNICA "SERTA", DE POESÍA Y PENSAMIENTO POÉTICO

Editada por la UNED y dirigida por el catedrático coruñés, poeta y ensayista Antonio Domínguez Rey

Antonio Domínguez Rey





L.M.A.


Madrid, 16 de marzo de 2018.- La Delegación de la Xunta de Galicia en Madrid/Casa de Galicia acogió esta tarde la presentación del número 11 de la Revista Iberorrománica Serta, de poesía y pensamiento poético, dirigida por el catedrático emérito de Lingüística General Antonio Domínguez Rey, coruñés, poeta y ensayista, y editada, con formato de libro, por la Universidad de Educación a Distancia desde su Facultad de Filología y con la colaboración de los departamentos de Lengua Española y Lingüística General, Literatura Española y Teoría de la Literatura, Filología Clásica, Filología Francesa, Filologías Extranjeras y sus Lingüísticas.

Intervinieron en el acto el delegado de la Xunta en Madrid y director de la Casa de Galicia, José Ramón Ónega López, el director de la revista, Antonio Domínguez Rey, que expuso la ponencia “Presencia poética de una koiné iberorrománica. Importancia histórica para Galicia y resto de España”, y eldecano de la Facultad de Filología de la UNED y catedrático de Literatura Española, Julio Neira JiménezTambién lo hicieron, recitando algunas de las poesías contenidas en la revista, los profesores de la UNED: María Dolores Martos Pérez, ayudante doctora de Literatura Española y secretaria de SERTA, Marina Sanfilippo, contratada doctora de Filología Italiana, y Josep Antoni Ysern Lagarda, titular de Filología Catalana.

Ónega resaltó que la Casa acogía “con especial interés y satisfacción” la presentación que se realizaba ya que se trata de “un proyecto sobre la vigencia de la romanización y horizonte de las lenguas iberoamericanas hoy en día, fundamentalmente las hispanas, y dentro de estas el gallego y el castellano como kionés privilegiadas, con posibilidades de un futuro casi inédito en los dos continentes”. Señaló asimismo que “en esta Casa tenemos la satisfacción de recibir y acoger las expresiones de la cultura en su más alta significación” y apuntó que “cerca de medio centenar de libros se presentan aquí cada año.

Neira expuso que "la revista Serta nació como iniciativa de un grupo de profesores de la Facultad de Filología de la UNED, encabezados por Antonio Domínguez Rey, en 1996, con el objetivo de difundir la poesía y el pensamiento en las lenguas románicas, entendidas como un espacio común de cultura y creación. Ahora llega al final de su fructífera trayectoria, coincidiendo con el final de su ejercicio como profesor emérito de su director” y subrayó que “siempre contó con el apoyo de la Facultad, que está dispuesta a seguir prestándolo a quien se decida a tomar el relevo en una empresa de tanta importancia estética y científica."

Domínguez explicó que el número 11 de la Revista Serta ha sido publicado recientemente, aunque lleve fecha de 2010 y que se trata de un proyecto elogiado en diversos sectores cualificados de Europa y América por la índole de las lenguas que comprende, las iberorrománicas: español (castellano) –España, Hispanoamérica, incluidas partes de EEUU–, catalán, gallego y portugués (Portugal, Brasil, Angola, Mozambique, Cabo Verde, Goa, etc), vasco (“lengua con léxico bastante latinizado”), francés (franconía), italiano, rumano. “No existe ninguna revista semejante, que sepamos, en este contexto internacional”, observó.

Según su director, “el objetivo fundamental de la revista es ofrecer la creación poética actual y ensayos sobre poética de las lenguas iberorrománicas en la transición de los siglos XX y XXI”. “Los originales vascos y rumanos se acompañan con traducción, lleva siempre reproducciones de pintores nacionales e internacionales en cubierta, contracubierta e introducción de cada lengua”.

Resalta Domínguez la importancia “del bagaje cultural y creativo de nuestras lenguas hispanas en el contexto europeo y americano” y defiende la necesidad de “una política lingüística nacional e internacional más acorde con esta realidad”, en la que, dice, Galicia puede significarse especialmente.

“Son numerosos los autores que han colaborado en ella y miles de páginas las editadas”, señaló. Entre los escritores de prestigio, nacionales e internacionales, que han colaborado en ella figuran: españoles (castellano): José Á. Valente, Antonio Gamoneda, Manuel Padorno, Eugenio Padorno, Jaime Siles, Andrés Sánchez Robayna, Luis Alberto de Cuenca; catalanes: Joan Margarit, Carles Miralles, Jaume Pont, Pere Rovira, Alex Susana, Carles Duarte, Ponç Pons, Marta Pessarrodona; gallegos: Manuel María, Luz Pozo Garza, Ánxeles Penas, Miguel Anxo Fernán Vello, Ramiro Fonte, Xulio L. Valcárcel, Vicente Araguas, Fermín Bouza, Miro Villar; vascos: Joxe Austin Arrieta, Jon Kortazar, Felipe Juaristi, Jon Mirande, Miren Agur Meabe; portugueses: António Ramos Rosa, Haroldo de Campos, Casimiro de Brito, Nuno Judice, Eduardo Sanguineti, Andrea Zanzotto, Mario Luzi, Lucio Mariani, Philippe Jacottet, Henri Meschonnic, Bernard Vargaftig, Miguel Deguy, Ives Bonnefoy, Bernard Noël, Gérad Titus Carmel, Gellu Naum; rumanos: Justin Panta, Ioan Es Pop, Gabriela Malinescu, Darie Novaceanu, Constata Bucea, Adrian Popescu, Marin Mincu; norteamericanos: Robert Bly, Louis Bourne (poeta y traductor hispano-americano), Derek Walcott, Premio Nobel de Literatura; polacos: Jerzy Ficowski, Bronislaw Maj, Edward Pasewicz, etc.

Entre los autores incluidos en el nº 11 de Serta, hay poetas de las lenguas castellana, catalana, gallega, vasca, portuguesa, francesa, italiana y rumana, además de ensayistas e ilustradores. Además, en breve se publicará un anejo a este número de la revista que lo completará con nuevos poemas y un ensayo.

jueves, 21 de marzo de 2024

ANTONIO DOMÍNGUEZ REY, ensayo “La voz alofónica”. Potencia poética del lenguaje, libro publicado por la UNED


Profesor Antonio Domínguez Rey, lingüista



L. M. A.

    21/3/24.- Madrid.- El catedrático de Lingüística Antonio Domínguez Rey ha escrito el  ensayo de 547 páginas, titulado “La voz alofónica”. Potencia poética del lenguaje, libro publicado por la UNED

FilosofÍa y lenguaje confluyen con el presupuesto científico en la potencia poética del pensamiento y como síntesis de naturaleza y mente (alofón de Coseriu) o correlación ontológica a priori del conocimiento, cuántico-cualitativa (queón, la denomina Domínguez Rey). Tal sinergia revive hoy con la hipótesis cuántica de la física atómica, la computación tanto biótica como lingüística y la Inteligencia Artificial. 

La voz alofónica recupera y continúa el trasfondo gramático de una reflexión milenaria en torno al lenguaje concebido como germen trópico del pensamiento y subyacente (impensado), si no reconocible o manifiesto, en muchos sistemas filosóficos y de teoría crítica del conocimiento, científico y literario. 

    El libro propone una síntesis ontopoética susceptible de afrontar los dilemas y aporías aún vigentes en estos dominios intelectuales y latencia epistemológica.

    Antonio Domínguez Rey, poeta, ensayista, filólogo y crítico literario español, nacido en Rianxo (La Coruña) en 1945. Inclinado desde su temprana juventud hacia el estudio de las disciplinas humanísticas y el cultivo de la creación literaria, cursó estudios superiores de Filosofía y Letras y obtuvo el título de doctor en Lingüística Hispánica y en Filosofía. En su faceta de investigador del hecho literario, ha escrito numerosos ensayos y artículos críticos centrados en su especialidad académica, entre los que resulta obligado recordar los titulados Antonio Machado (Madrid: Edaf, 1978); Antología de la poesía medieval española [t. 2., siglo XV] (Madrid: Narcea Ediciones S. A., 1982); Gramática pictórica (Madrid: Torre Manrique Publicaciones, S. A., 1987); y Novema versus povema (Madrid: Torre Manrique Publicaciones S. A., 1987).

En su faceta de escritor, Antonio Domínguez Rey -que también ha ejercido la crítica literaria en diferentes medios de comunicación- se dio a conocer como poeta hacia mediados de los años setenta, por medio de un volumen de versos titulado Gremor (Madrid: Libros Dante, 1974). Posteriormente, ha dado a la imprenta otros poemarios que le sitúan entre las voces más destacadas de la lírica española del último cuarto del siglo XX, escrita tanto en castellano como en su lengua vernácula gallega; entre ellos, conviene destacar los titulados Garlopa Marina (Madrid: Rialp, 1974); La voz y su vacío (Talavera de la Reina [Toledo]: Ayuntamiento, 1981); Lurido ocelo (Madrid: Molinos de agua, 1983); Gluma (Madrid: Playor, 1987); Fendas (A Coruña: Espiral maior, 1991); Eidos da mirada (A Coruña: Espiral maior, 1994); y Como rostro que surge (Devenir, 1999). Esta fructífera producción lírica del escritor de Rianxo ha sido distinguida con varios galardones, entre los que sobresale el prestigiosos premio de poesía "Jorge Manrique", que le fue otorgado en 1982.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Antonio+Dom%C3%ADnguez+Rey

domingo, 26 de mayo de 2024

ANTONIO DOMÍNGUEZ REY, conferencia sobre “El lenguaje nos habla” en la Tertulia Ilustrada

Antonio Domínguez, catedrático de Lingüística

Carmen Lastra, María Rugenia, Julia y Antonio Domínguez


L.M.A.
Fotos: A. Zapisek y Mai Pire

    26/5/24,- Madrid.- Antonio Domínguez Rey, catedrático de Lingüística, profesor emérito y honorífico, en la Universidad Española a Distancia. UNED, ha pronunciado una conferencia sobre “El lenguaje nos habla”, con la que se ha clausurado el vigésimo curso de dicha tertulia, presidida por María Eugenia Martínez y dirigida por Julia Sáez-Angulo.
El conferenciante recordó que el fundador de la Lingüística fue Ferdinand de Saussure (1857- 1913) y en España, Ángel Amor Ruibal (1869-1930). 
    Comentó la observación durante el Imperio Romano de algunas coincidencias en las raíces de las palabras de ciertas lenguas de territorios ocupados, por proceder del habla indoeuropea, incluido el vasco, en donde se han apreciado raíces proto-celtas, incluso del latín vulgar. Señaló los mitos de la antigüedad en lenguas como el hebreo, el griego, el proto-egipcio, el copto, el sánscrito… en suma, de las lenguas orientales. “Los romanos respetaban los dioses ajenos, pero imponían su lengua, el latín, a partir de la Administración y la Justicia”.
El profesor Domínguez habló también de la formación de las palabras, a partir de la naturaleza, la comida, los lugares de ríos, valles, montes…, lo teológico. Dijo que más allá de la expresión, el gesto o la mirada, como en los animales, el lenguaje es otra cosa, porque nos permite articular la voz. Hay una diferencia orgánica y fónica. La voz en una emisión del aparato fónico, formada en los labios, la garganta, la nariz… de ahí los sonidos oclusivo bilabial, fricativo, dento-alvear… Probablemente el lenguaje tuvo un origen gestual, que se fue desarrollando hasta la fonación. 
Con la voz, modulamos en el espacio, el tiempo y el movimiento en un hábitat. Tres vectores claros. El modo y la manera de pronunciar nos lleva a una antropología de la voz, en el espacio, el tiempo y la materia. Hay una transición entre los sonidos, sobre todo de consonantes y vocales. Hay un componente inconsciente en el lenguaje, por eso decimos que “el lenguaje nos habla”, “el lenguaje nos habita”.
Todo fenómeno de habla registra un tono y un timbre, este último distinto y diferente en cada una de las personas. El tono lleva a lo interrogativo, lo normal o lo afectivo… La columna vertebral registra las vibraciones sonoras de la voz, de ahí que se sabe que el feto se está preparando, no solo para reconocer la voz de la madre, sino otros sonidos alrededor. El sonido y el tacto de las ondas acústicas influyen. El sonido deja una huella mental que lleva a reconocerse en el tiempo, por ejemplo, cuando se ha hablado una lengua de muy pequeño y más adelante se retoma.
El profesor mencionó el caso de Hellen Keller, una niña sorda y ciega que aprendió a hablar, leer y escribir gracias a su maestra Anne Sullivan. “El lenguaje va más allá del darse cuenta que hablamos”.     Los antropólogos del sonido trabajan en varios campos, que van desde el sonido de la “mamma” al “ñan-ñan” de la comida… “Hay predilecciones en el lenguaje, como las hay en los colores para los pintores”. “Nos manifestamos en el lenguaje espontáneo… en los tonos regionales… y el timbre específico de cada uno…” “El lenguaje es un componente social de relación con los demás, y también individual…” “El timbre va cambiando progresivamente con la edad”. “El efecto visual va unido al auditivo”. “La presión sanguínea también influye al hablar”.
    Los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro registran respectivamente lo conceptual y lo afectivo… esto nos lleva a la semiótica, expresividad de contenidos mentales, con elementos sensitivos. Con la voz podemos transmitir percepciones, sensaciones y sentimientos…
Más información

María Eugenia Martínez, presidenta de la Tertulia Ilustrada



Carmen Valero

lunes, 24 de julio de 2017

Antonio Domínguez Rey, autor del poemario “Nunca, nada, siempre”





 Antonio Domínguez Rey



Julia Sáez-Angulo

            24/07/17 .- MADRID .- El profesor Antonio Domínguez Rey es el  autor del poemario Nunca, nada, siempre Y un poema , “antonio”, de Bernard Noël,  publicado por Ediciones Vitrubio en la colección Baños del Carmen. El libro se presentará el próximo 22 de diciembre en la Biblioteca EugenioTrías del parque del Retiro madrileño.

            El escritor,  miembro de la Asociación Española de Criticos de Arte, Antonio Domínguez Rey (Rianxo, A Coruña, 1957) se encuentra actualmente en un congreso en Lima. Ha  estudiado en las Universidades de Comillas (Santander) y Complutense (Madrid). Es Doctor en Lingüística y Filosofía. Catedrático de Instituto y  profesor de Lingüística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha publicado casi medio centenar de libros de lingüística, filosofía, arte, poesía… Colabora en distintos periódicos y desde 2006 pertenece a la Academie Universelle de Montmartre en Europe (París).

            El poemario Nunca, nada, siempre Y un poema , “antonio”, de Bernard Noël se abre con una cita de Wallace Stevens: “El poema esencial en el centro de las cosas” y se divide en tres partes: Estambres de penumbra estelada; Clara corriente eterna, y Rimas de ur ritmo sin tiempo.

            Busca a quien busca la verdad/ pues te busca para encontrarla. / Ansia, ahogo en el bosque de tu ausencia, dice el poema titulado “Búsqueda”. Buena parte de los poemas van dedicados, como si fueran el lanzamiento de un diálogo con la persona aludida.


            “La naturaleza ama ocultarse”, dice otra cita de Heráclito. Todo se transforma / nada permanece, dice el libro sabio / con voz emergente / todo lo hago nuevo / nunca nada siempre, dice el poema del que el autor extrae el título del libro.


domingo, 31 de marzo de 2019

Antonio Domínguez Rey, autor del libro “El drama del lenguaje”


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Antonio Domínguez Rey



Julia Sáez-Angulo


            1/4/19 .- Madrid .- El escritor Antonio Domínguez Rey es el autor del libro El drama del lenguaje (2003), publicado por la Editorial Verbum en colaboración con la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

             En la portada del volumen se recuadran los nombres que se abordan en los distintos capítulos: M. Breal, A Amor Ruibal, L. Hjelmslev, J. Ortega y Gasset, E. Husserl, G. Santayana, Ch. S. Peirce, además de Herder, Humboldt, Nietzsche, Dilhey, Heidegger y Jaspers.

            En la Introducción se recoge una cita de Ortega y Gasset: “El ser es algo que pasa, es un drama... El hombre no es res cogitans, sino res dramática. No existe porque piensa, sino, al revés, piensa porque existe”.

            Antonio Domínguez Rey (A Coruña, 1945) es poeta, crítico literario, Doctor en Lingüística, en Filosofía y profesor de la UNED. Ha publicado diversos libros con títulos como La Llamada Exótica. El pensamiento de Emmanuel Levinas (1997); El Decir de lo Dicho (2000)... o Como rostro que surge (1990).

            “La palabra no tiene sentido al margen de la frase que la engloba; esa tampoco lo culmina desligada del texto  a que pertenece, pero a una y otra las subtiende un tono o modo de instalación perceptiva del mundo. Incluso la microorganización fónica de la palabra requiere una onda entonativa que la integre percutiendo en el silencio como resonancia de fondo”, se dice en la citada Introducción.

            “El lenguaje implica como acto natural de habla un fondo táctil y metonímico en consonancia con el tono vivencial del hablante. Es una taxia antepredicativa que induce una a priori correlativo y una semiosis constante que lo transforma en fondo categorial y perceptivo del conocimiento. De aquí procede una función gramatical mínima y cuántica.



sábado, 23 de septiembre de 2017

Méndez de Vigo: “Antonio Banderas ha sobrevivido a su propio éxito para no parar de crecer”

En la entrega del Premio Nacional de Cinematografía 2017


·     “La cultura española está en deuda con los hombres que han llevado por el mundo, con orgullo y pasión,  a su gente, a su ciudad, a su país como ha hecho Antonio Banderas”
·     “Los jóvenes que miren hoy al premiado verán no sólo a un gran actor, sino a un luchador, a un hombre agradecido, a un enamorado del cine, de su trabajo, del teatro, del arte”
·     El ministro ha reconfirmado la bajada del IVA del Cine al 10% en los próximos presupuestos
·     Antonio Banderas donará el premio a la Escuela Nacional de Arte Dramático de Málaga, donde estudió. El premio tiene una dotación de 30.000 euros.


(Foto Efe)


L.M.A.

23-septiembre-2017.- Antonio Banderas ha recibido hoy de manos del ministro de Educación, Cultura y Deporte y Portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, el Premio Nacional de Cinematografía 2017, en el marco del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Un acto de entrega que ha venido precedido por el anuncio ayer de la bajada del IVA al Cine al 10% y que el ministro ha reconfirmado a los asistentes en su intervención.

En un emotivo discurso el ministro ha afirmado que “Antonio Banderas ha transcendido a sus papeles, que ha logrado imprimir un carácter propio a todos su personajes y que después ha sobrevivido a su propio éxito para no parar de crecer, dirigiendo sus propias películas, interpretando, produciendo, cantando y en definitiva, creando y exprimiendo al máximo su talento”

Méndez de Vigo ha recordado la  llegada de Antonio Banderas  a Madrid desde su Málaga natal, las vicisitudes por las que pasó hasta convertirse en un actor reconocido mundialmente: “tal vez, la gran conquista y la gran explicación de toda su carrera ha sido llevar siempre al niño que fue en el corazón que es. Y eso a pesar de haber recorrido el mundo, de haber trepado a lo más alto del cartel y de haber sufrido también duros contratiempos. Pero siempre, siempre ha sabido regresar al hogar que le vio crecer. Ese hogar que un día abandonó, siendo pequeño, para –sin saberlo- hacerse grande”.

“Premiamos a Antonio Banderas, ha proseguido Méndez de Vigo, porque la cultura española está en deuda con los hombres que han llevado por el mundo, con orgullo y pasión, a su gente, a su ciudad, a su país, como él ha hecho como embajador de la Marca España”.

Refiriéndose a los complejos momentos actuales de la sociedad española,  el ministro ha afirmado que “de pocos como él puede decirse que ha sido un patriota, en el sentido en que lo concebía Cela al afirmar que el nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor lugar del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo y eso sí es cierto”.

Ejemplo para los jóvenes
“Los jóvenes que miren hoy a Antonio Banderas verán no sólo a un gran actor, sino a un luchador, a un hombre agradecido, a un enamorado del cine, de su trabajo, del teatro, del arte, que incluso estando en lo más alto del cartel de Hollywood jamás ha dejado de mirar a su país, de pensar en proyectos para facilitar las vocaciones artísticas entre los jóvenes, de destinar su dinero a causas benéficas y culturales y de volver – como él se prometió a si mismo cuando partió de Málaga- con las manos llenas a su ciudad”.

Méndez de Vigo se ha referido al Expreso Costa del Sol que le trajo a Madrid desde Málaga: “tenía 21 años y 10.000 pesetas en el bolsillo y la vida todavía sin medias suelas. Pero llevaba también algo mucho más valioso: portaba un sueño y tenía talento”.

El ministro ha resaltado la tenacidad del premiado, su esfuerzo; los años vividos en la  movida madrileña, sus inicios en la Compañía Nacional de Teatro, su encuentro con Almodóvar, su salto a Hollywood, sus éxitos de los años 90 “que le convirtieron en lo que llaman latin-lover del cine internacional, una etiqueta que quizá simplifica demasiado su papel y no hace justicia al verdadero valor de Banderas en el cine de las últimas décadas”.

Antonio Banderas donará la dotación del premio -30.000 euros- a la Escuela Nacional de Arte Dramático de Málaga, donde él estudió.


Discurso del Ministro de Educación, Cultura y Deporte en la entrega del Premio Nacional de Cinematografía a Antonio Banderas

(saludos) 

Queridos amigos,

Hay tres cosas que por las que estoy especialmente contento. La primera, una vez más, por venir a esta preciosa ciudad, Capital Europea de la Cultura 2016, acogedora y abierta, que ha ganado la paz sin sacrificar su libertad. La segunda, acudir un año más al Festival de Cine de San Sebastián, que es un orgullo para el sector cultural español, para los amantes del cine, y un referente en todo el mundo. Y la tercera, entregar el Premio Nacional de Cinematografía a Antonio Banderas y hacerlo además en un lugar como Tabakalera, que reúne todas las pasiones que lleva dentro nuestro galardonado: el cine y el teatro, la apuesta por el talento y la vocación artística, la proyección internacional y, en definitiva, la inquietud cultural sin límite ni frontera.

A casi mil kilómetros de San Sebastián, en la otra punta de España y en la década de los 60, el universo de Antonio se concentraba en la calle malagueña Sebastián Souvirón. Sus padres, Don José y Doña Ana, sus hermanos Javier y Chloe, su iglesia de San Juan, su Semana Santa, sus maestros, sus amigos, su gente, en suma su Málaga. Tan lejos de esta costa y tan cerca. Como están tan lejos y tan cerca esos recuerdos de aquel niño Antonio y el actor internacional que hoy reconocemos. Están lejos porque los años han pasado pero están cerca porque el propio Antonio se ha encargado de llevarlos siempre dentro. Tal vez, la gran conquista y la gran explicación de toda su carrera: llevar siempre al niño que fue en el corazón que es. Y eso a pesar de haber recorrido el mundo, de haber trepado a lo más alto del cartel, y de haber sufrido también duros contratiempos. Pero siempre, siempre, ha sabido regresar al hogar que le vio crecer. Ese hogar que un día abandonó, siendo pequeño, para –sin saberlo- hacerse grande.

“Antonio Banderas nació”, contaba el actor en una entrevista, “el mismo día que me metí en aquel tren en la estación de Málaga”. Era 3 de agosto de 1980. El tren, el Expreso Costa del Sol, aún no estaba climatizado. Por eso de aquel Málaga-Madrid, Antonio recuerda sobre todo el calor, sofocante al llegar a la capital, sometida aquellos días a temperaturas extremas. Recuerda el calor, pero también –estoy convencido- el inevitable frío interior, cuando la locomotora escupió el golpe seco y metálico del inicio de la marcha.

Antonio, que ha descrito en detalle este momento, asomado a la ventanilla del tren, vio entonces a los suyos hacerse más y más pequeños, y cómo su Málaga se iba quedando atrás, y con ella su niñez, su infancia, y lo que había sido su vida. Porque entonces aquella era toda su vida. Al frente nada más que una vía retorciéndose en su lento camino hacia Madrid, ciudad de interrogantes y tinieblas para nuestro amigo.

Tenía 21 años y 10.000 pesetas en el bolsillo y la vida todavía sin medias suelas. Pero llevaba también algo mucho más valioso y que ninguno de sus compañeros de coche-cama podría adivinar en la juventud de su rostro: portaba un sueño y tenía talento.

Los años 80. Aquel era el Madrid de la movida, el de Alaska, Berlanga y Canut. El del Homenaje a Canito que dio lugar a Los Secretos, a Nacha Pop, a los programas musicales, los fanzines, y la cultura transversal entre el cine, las artes, el teatro, y las letras. Era también el Madrid de Almodóvar. Y el de Sabina, con el que Antonio entró en contacto mientras el de Úbeda ultimaba, nada más y  nada menos que Calle Melancolía y Pongamos que hablo de Madrid. Ambos se conocieron en el Zambra en Pedregalejo. A Sabina le fascinó Antonio y lo contrató para su grupo, entrando en el circuito artístico del momento y salvando además la precaria situación económica de su incipiente vida madrileña.

Madrid era un transistor y era la euforia musical, era la pasión creativa caótica pero en muchas ocasiones genial. Sonaban en la radio Man Gave Name to all the Animals de Bob Dylan, Aire de Pedro Marín, Dime que me quieres de Tequila, Morir de amor de Miguel Bosé y Como yo te amo de Rocío Jurado. Antonio se acordará porque además, como ustedes saben, es un melómano y un gran cantante.

Fueron años, tal vez solo meses, de tumbos y de empeños. Madrid siempre ha sido ciudad de oportunidades para los artistas, pero no de oportunidades gratuitas. Y menos en 1980. Eran oportunidades que exigían un desgaste, una constancia para la que había que estar preparado. Para que te cerraran la puerta en la entrada del casting, para que algún rey del sector despreciase tu trabajo o tu juventud, o ambas cosas a la vez, o para que el proyecto artístico que estabas persiguiendo se desmoronara sin razón y sin esperanza.

Imagino, Antonio, que en alguna de esas noches en Zambra, cosechando reveses y puertas cerradas, mirarías a esa Málaga que se te había empequeñecido en la ventanilla del Costa del Sol y la tentación del desconsuelo te rondaría la cabeza. Pero sospecho que te habías prometido volver como los viejos vaqueros, con oro en las alforjas, conquistas imposibles y muchas historias que contar. De modo que te abrazaste a lo que en fútbol todavía llaman la furia española, que no es otra cosa que la tenacidad, Antonio. Fue la tenacidad lo que te llevó a unirte a la compañía de Teatro Nacional siendo su miembro más joven, y a entrar en el reparto de La hija del aire, de Calderón de la Barca, en cuya representación se plantaron Pedro Almodóvar y Cecilia Roth ofreciéndote un papel para su nueva película.

En ese preciso instante nuestro galardonado pasa a llamarse Antonio Banderas, porque a Almodóvar le parecía que José Antonio Domínguez Bandera era nombre de torero, no de actor. Y ciertamente, tenía razón, pero en todos los sentidos: porque nada hay más torero que el arrojo y la valentía de aquel joven malagueño abriéndose camino en Madrid de los 80 -atestado de artistas- en busca de su sueño.

Después fue el cine con mayúsculas. El trabajo. El éxito. La biografía y filmografía tan conocida y reconocida en España y en todo el mundo. Porque Antonio Banderas cogió otro tren, si me permiten la metáfora ferroviaria, al corazón de la gran pantalla, dirección Hollywood. Era 1992 y aquel malagueño adolescente se había hecho mayor y era uno de los Reyes del mambo de Arne Glimcher.

Antes había estado En la cama con Madonna pero esa es otra historia. Quiero matizar que se trata del nombre de un documental. A propósito, cuentan que Madonna no fue capaz de seducir a Banderas. Un fracaso amoroso que, por otra parte, la Ambición Rubia podía haber deducido si hubiera explorado la discografía de Antonio, cuyo mayor éxito responde al nada equívoco estribillo: “Ay, ay, ay, amor / hay mi MORENA de mi corazón”. Aunque, a la vista está, luego cambió de opinión. Rectificar es de sabios, dice la sabiduría popular.

Ustedes pueden hacerse una idea de la contumacia de Antonio Banderas al considerar que se lanzó a rodar los Reyes del Mambo sin saber ni una palabra de inglés. Se aprendió el guión fonéticamente, como si fuera una canción. Creo que a una gesta así solo se puede lanzar un chico de Málaga llamado José Antonio Domínguez y con vocación de torero, no de los ruedos, si no de la gran pantalla.

Más tarde vendrían Entrevista con el vampiro, Two Much, donde se tomó demasiado en serio el papel del galerista Art Dodge y Melanie Griffith el de Betty Kerner, y por supuesto los éxitos de los 90 como Desperado o La Máscara del Zorro, que le convirtieron en lo que llaman latin-lover del cine internacional, una etiqueta que quizá simplifica demasiado su papel y no hace justicia al verdadero valor de Banderas en el cine de las últimas décadas. Que ha trascendido a sus papeles, que ha logrado imprimir un carácter propio a todos sus personajes, que ha medido “las dimensiones del teatro” que glosaba Gil de Biedma, y que después ha sobrevivido a su propio éxito para no parar de crecer, dirigiendo sus propias películas, interpretando, produciendo, cantando, y en definitiva, creando y exprimiendo al máximo su talento.

Queridos amigos,

Me van a permitir que regrese al 3 de agosto de 1980 y les cuente una curiosidad que probablemente el propio premiado desconoce. En la prensa de aquel día, en el diario ABC, se publicó un editorial que reivindicaba la figura de otro célebre malagueño, Pablo Picasso. Un editorial que sin embargo hoy podríamos dedicar a nuestro galardonado. Decía así:

"España sin color político, sin más definición que la propiamente sustancial como país con una historia y una tradición culturales, está en deuda con Picasso. Con un español que, a despecho de las circunstancias temporales de una época de su vida, por encima y debajo de su ubicación geográfico-cultural, se sintió y fue siempre español".

También por esto premiamos a Antonio Banderas: porque la cultura española está en deuda con los hombres que han llevado por el mundo, con orgullo y pasión, a su gente, a su ciudad, a su país, como él ha hecho como Embajador de la Marca España.

Hay dos formas de triunfar en la vida. Una, la del éxito mediocre, la del que olvida de dónde viene y mira exclusivamente a su propio beneficio. Y otra, la del éxito generoso, la del que mira atrás con cariño y agradecimiento y busca, en lo posible, revertir y compartir lo que ha ganado con quienes un día le vieron salir de casa sin nada más que talento y voluntad. Ahí encontramos a Antonio Banderas. De pocos como de él puede decirse que ha sido un patriota, en el sentido en el que lo concebía Camilo José Cela. “El nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor lugar del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto”.

En estos días complejos para la sociedad española, en estos días en que algunos quieren dividirnos y enfrentarnos, resulta más propicio que nunca exaltar esta virtud de Antonio Banderas. Porque premiar, a fin de cuentas, es reconocer el trabajo y el talento del galardonado, pero también, y especialmente en estos premios nacionales, es servir ejemplos de conducta a la sociedad.

Los jóvenes que miren hoy a Antonio Banderas verán no solo a un gran actor, sino a un luchador, a un hombre agradecido, a un enamorado del cine, de su trabajo, del teatro, del arte, que incluso estando en los más alto del cartel de Hollywood jamás ha dejado de mirar a su país, de pensar en proyectos para facilitar las vocaciones artísticas entre los jóvenes, de destinar su dinero a causas benéficas y culturales, y de volver –como él se prometió a su mismo cuando partió de Málaga- con las manos llenas a su ciudad.

Antonio Banderas está en la plenitud de su vida, que es también un poco la nuestra. Ha pasado un año intenso, que bien podría parecer uno de sus propios papeles en el cine, plagado de emociones. Mi deseo, y creo que el de todos los españoles, es que este reconocimiento, este Premio Nacional de Cinematografía sea también, querido Antonio, el abrazo de tu tierra, de tu país, que siempre te admira y te añora, y al que sabemos que siempre vas a volver.

Por si quedaba alguna duda, Antonio ha hecho grabar unos versos de su admirado Manuel Alcántara en la pared de su nueva casa malagueña. Como una declaración de intenciones, dicen así:

A la sombra de una barca
me quiero tumbar un día;
echarme todo a la espalda
y soñar con la alegría.

Como te conocemos, querido Antonio, no te preocupes si nunca cumples este deseo de retirarte a una barca a ver la vida pasar. Primero porque así podremos seguir disfrutando de tu talento, que hace feliz a mucha gente. Y segundo porque, en tu defensa, siempre podrás acogerte con elegancia al viejo principio aristotélico: “la historia cuenta lo que sucedió: la poesía lo que debía suceder”.

Muchas felicidades, muchos éxitos, y muchas gracias,

ÍÑIGO MÉNDEZ DE VIGO y MONTOJO
MINISTRO DE EDUCACIÓN, CULTURA y DEPORTE Y PORTAVOZ DEL GOBIERNO