sábado, 8 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XXV.- Artistas contemporáneos argentinos en diversos museos de Buenos Aires

"Juanito Laguna aprende a leer", por Antonio Berni. Museo de Bellas Artes. B. A.
 "Panteón de los libros prohibidos" (2017), por Marta Minujin. 

Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

08/01/22.- Buenos Aires.- Varios son los museos de Buenos Aires que albergan el arte contemporáneo de autores argentinos de los últimos doscientos años, por poner fecha en la independencia del país.. Un buen recorrido por todos ellos vale la pena. Después del célebre MALBA -Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires- del que ya di cuenta en otra crónica, está el gran Museo de Bellas Artes, en la Avenida del Libertador, que bien merece una visita, porque está considerada la mejor pinacoteca de Argentina. Cuenta con más de doce mil piezas entre pintura, escultura, dibujo, grabado, objetos arqueológicos…

Los nombres de los artistas argentinos van desde Raquel Forner, Antonio Berni (creador de los personajes Juanito Lagunay Ramona Montiel en su pintura), Antonio Seguí, Norah Borges, Luis Felipe Noé, Emilio Pettorutti, Cándido López, Prilidiano Pueyrredón, Eugenia Belín Sarmiento, Benito Quinquela o Alicia Penalba, entre otros, y se dan cita junto a otros nombres internacionales como Fujita -precioso autorretrato-, Delaunay, Picasso, Braque, Modigliani, Jackson Pollock… El arte no tiene fronteras hoy en día en que vivimos en la aldea global, pero sí cabe destacar los nombres relevantes que han nacido en este país del cono sur o han residido en él.

Capítulo aparte merece Xul Solar (1887-1963), pintor, escultor, músico, astrólogo, esoterista y lingüista amigo de Borges, que cuenta con Museo que lleva su nombre en la Fundación Klub de Buenos Aires y se ha expuesto con frecuencia en España.

Antonio Berni creó los personajes de Juanito Laguna y Ramona Montil, a finales de los 50, para mostrarnos una realidad social de pobreza e ingenio. Benito Quinquela fue el pintor de La Boca y además de interesantes cuadros, dejó una actuación importante en el barrio citado.

Marta Menujin (1943) es maestra de la performance reivindicativa y su “Partenón de libros”  prohibidos (70 x 30 x 14 m), reproducción a escala real del templo de Atenea en Atenas, fue sorprendente en todo el circuito artístico. La presentó en la Dokumenta de Kassel 14, en el año 2017.

No olvidemos que, del fecundo arte concreto en Latinoamérica, sobre todo en Venezuela, surgió el Grupo Madí, abstracto y desconectado de la realidad, geométrico por excelencia. Nació en 1947, en La Plata, con nombres uruguayos y argentinos, así como, algo más adelante, llegó el Arte Generativo (1959) de Eduardo Mac Entyre, con la curva autónoma generativa de infinitas figuras; Adriana Zapisek es una de sus discípulas. Ary Brizzi fue otro maestro que dinamizó en su estudio/taller otra pléyade de artistas como Clarisa Classiau o Carolina Cabrerizo.

    Notable es la escultora Norma D´Ippolito, autora entre otras obras del monumento "Homenaje a Raoul Wallenberg. El héroe sin tumba" (1999), que figura en el parque cercano al Museo de Bellas Artes.

Nombres claves del arte contemporáneo argentino de hoy son Julio Le Parc (1928), geométrico y cinético, y Antonio Seguí (1934), ambos residentes en Francia. De Julio Le Parc puede observarse una escultura blanca exterior, junto al Museo de Bellas Artes. Liliana Porter (1941), artista multidisciplinar, reside y trabaja en Nueva York; Rogelio Polosello (1939-2014), que ha trabajado mucho como muralista para las entradas de grandes edificios.

Cristina Santander, en su gran casa-atelier de La Recoleta, lleva a cabo su docencia y arte, con un claro guiño al arte español en alguna de sus series y un dinámico collage y metacrilato en sus últimas piezas. La pintora expondrá en febrero sus paisajes en la Galería de Arte Buenos Aires, situada en el barrio de Belgrano, no lejos del Museo Larreta, museo donde ha expuesto con frecuencia.

Los nombres de León Ferrari, Lucio Fontana, Víctor Grippo, Diana Aisenberg, Elba Bairon, Daniel Basso, Oscar Bony, Santiago García Sáenz, Norberto Gómez, Miguel Harte, Luciana Lamothe, Nicolás Monti, Guzmán Paz, Andrés Piña, Pablo Suárez están también en la escudería variopinta del arte argentino de nuestros días. Laila Gruarín se siente orgullosa de haber tenido como profesora a Ana María Mugnani, discípula de Raquel Forner.

         Julio Ovejero, argentino, reside en la capital de España, colabora con frecuencia con el Grupo pro Arte y Cultura, que fundó Mayte Spínola. Ricardo Gutièrrez Goñi, que expone en Ra del Rey.

    El Museo de Bellas Artes de Buenos Aires presenta también una exposición conmemorativa del reciente centenario del escultor francés Auguste Rodin, (1840-1917) del que ofrece varias obras de su propia colección. Un recordatorio muy oportuno con la obra "El beso" de la propia colección.

El coleccionismo y donación de prohombres y mujeres argentinos e instituciones han contribuido generosamente a formar los fondos del Museo de Bellas Artes, comenzando por el Museo del Prado que donó una importante serie de estampas de Goya comprendidas en el período 1818-1928. José de Guerricó (1800-1876) constituyó la mejor colección privada de arte en Argentina, adquiriendo todas las piezas en Europa, en su mayoría en Francia, que acabaron en el museo. Después hubo otros coleccionistas como los Hirts, que también lo enriquecieron. Y María Luisa Bemberg (1922-1995), directora de cine, donó igualmente una generosa colección de arte a la institución. "Dar es un privilegio", decía. El coleccionista, el mecenas, es un héroe en el mundo del arte.

La colección de cuadros enconchados sobre la Conquista de México, una singularidad del XVII, es digna de visitarse y está a la altura de la del Museo de América en Madrid. Son un tesoro junto a las obras de arte pre hispano e hispano.

No olvidemos que otros museos de la capital argentina también albergan a artistas contemporáneos de los siglos XX y XXI, es el caso del Museo Arte de Tigris, MAT; el Museo de Arte Decorativo, o el Museo Fernández Blanco, que tiene dos sedes, una en el Palacio Noel, en el barrio de Retiro dedicado al arte colonial, y otra en el barrio del Congreso. El número de museos de arte e historia en Buenos Aires es muy numeroso y son muchos los monográficos dedicados a la vida y obra de algún autor.

    Lord Kenneth Clark decía en su libro "Civilización", que el libro del arte es más fecundo y permanente que el de las gestas guerreras.

"Génesis del hombre nuevo", por Raquel Forner

Pintura de Xul Solar

Pintura de Antonio Seguí. Museo de Bellas Artes

"La vuelta del malón" (1892), cuadro de Ángel Della Valle (Museo de Bellas Artes)



viernes, 7 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XXIV.- Enrique Larreta, novelista de "La gloria Don Ramiro" y Museo Español en Belgrano

Museo de Arte Español Larreta

Retrato del escritor Enrique Larreta, por Ignacio Zuloaga


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

7/1/22 .- Buenos Aires.- Al fin he podido agradecer y dar un homenaje privado al escritor Enrique Larreta, que tan feliz me hizo cuando leí su hermosa novela histórica “La gloria de Don Ramiro” (1908), siendo muy joven. He visitado el Museo de Arte Español Enrique Larreta en el bonaerense barrio residencial de Belgrano y he disfrutado recorriendo la casa colonial su jardín hispanoárabe de arrayanes y su colección de arte, principalmente del Renacimiento, que es escritor adquirió en España y llevó a su país. Un gran retrato de Larreta (1912) por Ignacio Zuloaga preside una de las diez salas del museo. “Este cuadro ha sido solicitado por España para ser exhibido en una gran exposición”.

    En España, Larreta fue amigo del pintor español Zuloaga y del escritor Miguel de Unamuno.

    El recorrido fue con las explicaciones de la ex directora del Museo Larreta; Mercedes Picot, acompañada de la pintora Cristina Santander, que ha expuesto allí sus obras sobre el arte español en varias ocasiones, y junto a la también pintora argentina Adriana Zapisek. Una casa-museo que conserva todavía la atmosfera en que vivieran él y su exposa Anchorena, junto a sus cinco hijos.

Los coleccionistas de arte tienen esa doble condición: por un lado “depredan” las piezas que atesoran y por otro, las conservan y ponen en valor, como también lo hiciera el norteamericano Mr. Huntington para la Spanish Society de Nueva York, si bien este último compraba y sacaba tanto arte de España a primeros del XX, que el rey Alfonso XIII, le recomendó que moderara su apetito coleccionista. 

Enrique Larreta (1873-1961) fue diplomático argentino que tuvo destino en Francia y España. En esta última se enamoró de su arte y su historia hasta el punto de escribir una excelente novela sobre la España del siglo XVI, que transcurre en Ávila, titulada “La Gloria de Don Ramiro”. En su autobiografía “Tiempos Iluminados” narra la génesis de su mejor novela. La ciudad de las murallas y Madrid tienen consagrada una calle a la memoria de este escritor argentino.

La colección de arte Larreta origen del Museo está formada principalmente por esculturas en madera tallada y policromada y pinturas de los períodos renacentista y barroco, junto a un notable conjunto de mobiliario, armas y artes decorativas que ambientaron las distintas salas de recepción de la casa.

Además, cuenta con una colección de trajes regionales españoles medio centenar, que se regalaron a Eva Duarte de Perón en 1947, cuando ella viajó a España y Argentina entregó al país una buena carga de trigo necesario para una población que había quedado maltrecha y con hambruna después de la guerra civil. Dicen que ese viaje salvó a Franco de una situación difícil.

    Otra colección importante de Larreta fue la de cerámicas de Talavera y una bacía muy quijotesca. No todo puede exponerse, pero sí periódicamente.

El jardín hispano-árabe de la Casa-Museo  Larreta, hoy en propiedad de la municipalidad de Buenos Aires, ha sido escenario de numerosas obras de teatro al aire libre, ahora suspendidas por la pandemia, cuenta Mercedes Picot, que señalada una escultura de Pablo Larreta al fondo del jardín, donación de nieto del escritor. “En este jardín se han hecho numerosas exposiciones de escultura al aire libre”.

Actualmente una exposición colectiva de arte contemporáneo, titulada “La espada y la cruz” invade buena parte de los espacios del museo en su deseo de diálogo con las obras de la colección Larreta, desde el mismo vestíbulo. Una exposición a todas luces agresiva a la poética del lugar, a la estética del mismo y a la ética de un museo que quiere subrayar la importancia y belleza del arte española. Su discurso teórico es un tanto deleznable. Lo fácil es ir a la contra en vez de crear una propuesta; lo sencillo es un homenaje o un ataque, en vez de mostrar los propios conceptos.

Una nueva Asociación de Amigos del Museo Larreta trata de volver a reanimar la afluencia al museo y difundir el nombre del escritor, como recientemente quiso también Roberto Alifano.

Picot resalta también la poesía de Enrique Larreta en el libro de sonetos “La calle de la vida y de la muerte”. Los ensayos sobre la actualidad española los agrupó bajo el título “Las orilla del Ebro” y entre sus obras de teatro, podrían entresacarse las referidas a la capital argentina: “Santa María del Buen Aire” y “La doble fundación de Buenos Aires”. Fue miembro de la Academia Argentina de las Letras y de la Real Academia Española. Por otra parte, fue el primer autor que intentó hacer cine argentino con “La linyera”, guión basado en una de sus obras.

        La novela histórica "La gloria de Don Ramiro", situada en tiempos de Felipe II, contó con una hermosa edición ilustrada por Alejandro Sirio en 1929, que la lanzó a la fama. El Museo Larreta hizo una edición facsímil hace unos años y hoy es muy buscada. "La gloria de Don Ramiro" está considerada como una joya de la literatura modernista en Hispanoamérica.

    Hoy un sobrino nieto de Enrique Larreta es el Intendente (alcalde) de Buenos Aires, si bien es más de uno el que piensa que la figura del escritor está hoy un tanto desvaída.  

Edición de "La gloria de Don Ramiro" ilustrada por Sirio en 1929

Puerta y relieves de arte español

Mercedes Picot entre Julia Sáez-Angulo y Cristina Santander

Colección Larreta
Ventana Museo Larreta

jueves, 6 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XXIII.- Navegar por los ríos Tigre, Luján, Carapachay y Angostura, antes de llegar al Paraná. Camalotes

Recorrido fluvial por el Tigre y otros ríos ad látere


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

07/01/22.- Buenos Aires.- Coloquialmente, a los españoles nos llaman gallegos y a los italianos tanos. Son la materia prima más abundante para procrear argentinos en Argentina. A mí me gusta la palabra “gallega” porque adoro Galicia y porque observo, no sin asombro, que ese nombre, junto al de Santander, ocupan la mayoría de los anuncios y publicidad de bancos de Buenos Aires. Galicia y Santander tienen poderío económico, al menos de nombre, en esta ciudad.

La avenida del General Paz, una gran circunvalación, divide la capital porteña de la provincia de Buenos Aires. Visitar la localidad de Tigre, fuera del anillo, es  obligado por la variedad de experiencias que proporciona, para quienes permanecemos varias semanas en el país. El colorido y animado Mercado de Frutos es una sucesión de tiendas caprichosas, tiendecitas especializadas, colmados de artesanía, pulperías, restaurantes… En el fin de semana, mejor no ir, porque aquello es una marabunta de gente y no se puede dar un paso. 

Nosotros lo hicimos el día de Epifanía, que en Argentina se labura -como dicen ellos- y resultaba un paseo hermoso, amable y respirable. Navegamos en un barco de largo recorrido por los ríos Tigre, Lujan, Carapachay y Angostura, antes de llegar al Paraná y es la mejor excursión fluvial que puede hacerse. Las orillas presentan numerosos sauces llorones y otros arboles gigantescos, además de amarraderos y casas como palafitos, algunas de ellas estilo Tudor -también las hay en la capital-, como si se tuviera un gusto especial por ese estilo inglés de vigas adosadas a la pared, miradores con vitrales emplomados y tejados con torretas en punta. 

    Pese a la guerra de las Malvinas -nunca diré Folklands- los argentinos viran al inglés con frecuencia cuando hablan español. Nada de anglicismos, sino de palabras inglesas directamente. También practican diversos deportes ingleses como el polo, el jockey, criquet… amén del futbol -deporte rey nacional- que también es británico. No vivo lejos del estadio del River Plate.

Todo esto me hacer recordar un chiste, quizás un dicterio, que escuche algunas veces y hace tiempo en España: “un argentino es un italiano que habla español, que se viste inglés y aspira a ser francés”. No quiero pensar en los chistes y dicterios que en Buenos Aires se dirán sobre los españoles o gallegos, mis amigos son finos y discretos y nunca me los contarían. Yo soy comunicadora por profesión y, como diría una folklórica: “me debo a” mis lectores. 

Navegar por el Tigre

    Volviendo a la localidad de Tigre, diré que tiene la misma extensión de la capital Buenos Aires, pero tan solo cuenta con nueve mil habitantes dispersos en la frondosidad del delta y sus islas. Es el Gran Buenos Aires, el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) el que cuenta con quince millones de personas, de población. Recordemos que el fronterizo Uruguay, al otro lado del río de La Plata, solo tiene cinco millones en todo el país.

Entre las vistas que ofrece el recomendado “crucero fluvial” por el Tigre, río de aguas pardas, están la Casa de Sarmiento (1811-1888), presidente argentino, adquirida por la municipalidad y conservada en un gran cubo de cristal para que no se deteriore. También la casa del magnate Ignacio Noel, que cuenta con espectaculares jardines diseñados por el arquitecto paisajista Thays; el Museo de Arte de Tigre, MAT, inaugurado en 1990, en el antiguo Tigre Club y Casino que tuvo su esplendor en los años 50. Edificio de estilo italo-francés, fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1979. Hoy alberga obras de Quinquela, Norah Borges, Valentín Thibon de Libian, Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni, Raúl Soldi, Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso o Raquel Forner, entre otros. Además, en la ornamentación el marouflage del pintor español Julio Vila-Prades en la bóveda oval del primer piso, en el que un grupo de ninfas interpretan melodías con  diferentes instrumentos, o la escultura de bronce burilado de la fundición Fonderies Du Val Dósne de París. Entre 1912 y 1913 se construyó la pasarela que llega al río, formando un conjunto estético singular.

    En las riberas de los citados ríos de del delta se han filmado películas como “Muchacho” (1970), de Leo Fleider, protagonizada por Sandro que en una embarcación de pasajeros canta sus canciones. La fronda de la ribera del Tigre es tan densa, que a la pintora Adriana Zapisek le recuerda en algún momento las aguas del delta del río Mekong en Vietnam.

    El peligro en los ríos son las corrientes y los vientos fuertes que pueden formar camalotes, verdaderas islotes de grandes acumulaciones de ramas, plantas y hojas, que complican la navegación y donde se albergan fauna que pueden ser dañina como culebras de los esteros, serpientes, coipos o nutrias roedoras, yacarés, lagartos overos o diversas aves. No olvidemos de que cuando llegaron los españoles por vez primera a la pampa, había pumas.

Tigre, atracciones

Museo de Arte de Tigre, MAT

Casa de Sarmiento

Amarradero en Tigre

Islas de camalotes que transportan fauna






miércoles, 5 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XXII .- En torno a Casa Rosada, la catedral, el Cabildo, Centro Cultural Kirchner, Juan de Garay y Julio Cortázar

Casa Rosada. Buenos Aires
Bandera argentina frente a la Casa Rosada. La piedras de protesta, dentro de la verja



Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek

        6/1/22.- Buenos Aires.- Dicen que la Casa Rosada fue un pacto o armisticio entre unitarios, blancos, y federales, rojos, para pintarla de un color intermedio. Una decisión de Sarmiento, tras las cruentas guerras civiles del territorio en el XIX. Desde ahí se rigen los destinos de Argentina, frente a la Plaza de Mayo, donde desfilan las Madres de Mayo con pañuelos blancos, los jueves.  Han pintado también los pañuelos blancos en el suelo y una caseta a diario con un panel informativo del triste suceso de los hijos, nietos y esposos desaparecidos durante la dictadura de los militares, caseta ante la que algunos se hacen fotos.
Ahora, hay una acampada lateral de reivindicación de los indígenas argentinos (los de Buenos Aires eran los querandíes, muy belicosos), con toldos y banderas de dameros de colores, que de lejos se me antojaron banderas gay, pero no, son banderas de los indígenas que reclaman derechos.
Borges escribe en una de sus conferencias/ensayo en 1936, por encargo del Intendente de Buenos Aires: “La conquista y la colonización de estos reinos -cuatro fortines temerosos de barro prendidos en la costa y vigilados por el pendiente horizonte, arco disparador de malones – fueron de tan efímera operación que uno de mis abuelos, hacia 1872, comandó en las últimas guerras contra los indios, realizando después de la mitad del siglo XIX, obra conquistadora del dieciséis. Sin embargo ¿a qué traer destinos ya muertos?”. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Y el que quiera dar la tabarra de “memoria histórica”, pues ¡dale que te pego!
Otro cuadrilátero de protestas ante la Casa Rosada, es a base de acumulación de piedras -como en los cementerios judíos- en las que se escriben los nombres de los que murieron durante la larga cuarentena por la epidemia, y por la tardanza de las vacunas. Se puede hacer una mastaba con ellas.
A la izquierda, en un pequeño jardín, una escultura muy esbelta con un morrión en la cabeza. Este es un español del Renacimiento, me dije. Acerté. Me acerqué, pero le faltaba la placa de cobre, vandalizada a escasos metros de la Casa Rosada; nadie se ha ocupado de reponerla en poliéster para evitar nuevo robo. La Embajada española, tampoco. Se trata del monumento a Juan de Garay (1528-1583). Explorador, conquistador y gobernante en los territorios del Río de la Plata y del Paraguay, fundó la ciudad de Santa Fe en 1573 y fue gobernador de Asunción. La ciudad de Buenos Aires la fundó en 1580, en el lugar donde Don Pedro de Mendoza, primer Adelantado en el Río de la Plata, había instalado, en 1536, una fundación de vida efímera con el nombre de Real de Nuestra Señora de Santa María del Buen Ayre. De ahí que los porteños hablen de una doble fundación de la ciudad, aunque como dicen unos versos de un descendiente de Alonso de Cabrera, que acompañara en su día a Mendoza:

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.

    Pedro de Mendoza cuenta con otra escultura, pero esta se encuentra en el parque de Lezama, en el barrio de San Telmo.
    De la avenida de Mayo se cuenta que vivió su guerra civil española en los años 30, pues de un lado eran republicanos y de otro, franquistas. Se tiraban piedras unos a otros. Un argentino de origen español puso un restaurante que se llamaba "El Imparcial" para dar de comer a unos y a otros. No sé que tal le fue.
La catedral metropolitana de Buenos Aires (1791), neoclásica, nos recibió con largos suelos alfombrados de mármol, con dibujos en las cenefas que representan la corona de espinas, alternada con la flor de maracuyá o pasionaria, porque esta flor reproduce en sus estambres y pistilos los tres clavos de la cruz de Cristo y los martillos con que los golpearon. Los artífices fueron italianos. El gran cenotafio del general San Martín está en una capilla a la derecha de la entrada, flanqueado por dos soldados inmóviles como los bobies ingleses en Buckingham. Las banderas de Argentina y de la Santa Sede flanquean el altar mayor, no solo en la catedral, sino en la mayoría de las iglesias argentinas. Entre los santos del país expuestos: el Cura Brochero y el beato Ceferino Namuncurá.

El próximo objetivo de visita era el Centro Cultural Kirchner, CCK, una obra grandiosa, en la antigua y enorme Casa de Postas o Palacio de Correos, donde hay un auditorio inmenso como el de la Ballena Azul, para conciertos, salas de exposiciones, biblioteca y demás servicios culturales. Se inauguró en 2015, cuando ya había fallecido el ex presidente Néstor Kirchner -esposo de Cristina Kirschner- y se le dio su nombre. Estaba cerrado, pese a la información de la Web; preparaban las banderas para un acto oficial que tenía lugar al día siguiente. Internet se fosiliza en su información y desorienta a quienes lo consultan, porque las instituciones no actualizan. Aquí y en Sebastopol. ¡El CCK está tan cerca de la Casa Rosada, que parece una prolongación cultural de la misma!
Delante del CCK, una escultura mastodonte de Juana Azurduy de Padilla (1780-1862), mandoble en mano, nacida en el Alto Perú (Bolivia), heroína de las guerras de la independencia contra España. A Adriana Zapisek le gusta la escultura, dice que tiene fuerza, a mí me parece una mole abigarrada, confusa, agresiva y poco agraciada para la mujer que representa. No hay nada más sano que discrepar. Como decía el escritor Francisco Umbral: "la crítica es siempre subjetivamente injusta".
    Me interesó más la pequeña estatua cercana de Samuel Morse (1781-1872), inventor del célebre alfabeto de puntos y rayas en el telégrafo.
        Lo cierto es que la estatua de Juana Azurday sustituyó a la de Cristóbal Colón en mármol, que fue trasladada a otra parte más alejada de la ciudad, frente al río de La Plata en 2017. Era de mármol de una pieza la tuvieron que partir en dos; había sido donada por los genoveses en Argentina, por lo que provocó enormes protestas y escritos de los ciudadanos, pero las autoridades hicieron caso omiso. La plaza que se llamaba Palos de Moguer, perdió su nombre. El poder cabalga por otro hemisferio.
El último punto del paseo fue el Luna Park, antiguo y célebre palacio del boxeo bonaerense, hoy reconvertido, fundamentalmente, en sala de conciertos de artistas pop.
Terminamos almorzando en la terraza del café restaurante London City, un sitio elegante en la Avenida de Mayo, esquina a la peatonal Florida, al lado del también cerrado y precioso Palacio de la Prensa (también cerrado para variar) en su fachada. El Café London City era el preferido del escritor Julio Cortázar (1914-1984), que cuenta con un rincón que lo recuerda con fotografías y una frase de su obra: Andábamos sin buscarnos, pero andábamos para encontrarnos. Cortázar escribió parte de su novela “Los premiados” en el London City. ¡Dios, qué buen escritor!

Museo del Cabildo y de la Revolución de Mayo. Buenos Aires


Corona de espinas y flor de maracuyá en la catedral de Buenos Aires 

Mausoleo del general San Martín en la catedral de Buenos Aires
Monumento a Juan de Garay, fundador de Buenos Aires, después de Pedro de Mendoza,  al lado de la Casa Rosada , sin placa identificadora (por robo)
Acampada de reivindicación indígena en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada
Perfil de torres al fondo de la Casa Rosada
Pañuelos blancos pintados en la Plaza de Mayo, cuando ya no desfilan más las Madres, durante los jueves.

Juan Azurduy de Padilla, monumento ante el CCK, que sustituyó al de Colón

El Belenismo como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial

• Entre sus valores culturales, destacan su contribución a la transmisión

de conocimiento de la cultura popular mostrando oficios tradicionales

• La práctica del Belenismo trasciende lo estrictamente religioso para encuadrarse en una dimensión cultural, convirtiéndose así en un hecho sociológico

Belén navideño en Madrid

L.M.A.

    05-enero-2022.- El Ministerio de Cultura y Deporte, a través de la Dirección General de Bellas Artes, ha incoado el expediente para la declaración del Belenismo como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, lo que supone su anotación preventiva en el Inventario General mientras se procede a la tramitación para su declaración definitiva.

La incoación del expediente por parte del Ministerio implica un reconocimiento y una salvaguarda de la práctica del belenismo. De acuerdo a la legislación competente, será el Consejo de Ministros quien, en el plazo máximo de un año, podrá acordar la declaración definitiva, que se materializará mediante un Real Decreto.

La práctica del Belenismo trasciende lo estrictamente religioso para encuadrarse en una dimensión cultural, convirtiéndose así en un hecho sociológico. Es muestra de una identidad colectiva, presente prácticamente en toda España.

Entre sus valores culturales, destaca su contribución a la transmisión de conocimiento de la cultura popular, mostrando oficios tradicionales y modos de vida a veces ya desaparecidos, así como la preservación de oficios artesanales especializados y su dimensión económica y productiva.

También destacan la riqueza de sus bienes muebles asociados, la transmisión y recreación a través de su práctica de conocimientos, habilidades y destrezas, su estrecha relación con la tradición oral, narrativa y musical, la importancia del  asociacionismo en torno a esta manifestación y su proyección internacional.


El Belenismo comprende tanto al arte de fabricar las figuras del Belén por parte de sus artesanos, como al colectivo especializado que lo arma.

La acción de montar el Belén es una tradición de religiosidad popular que tuvo su origen en la Europa Medieval y que consiste en construir una escenografía formada por escenario y figuras sistematizables que se arman o montan cíclicamente coincidiendo con la época de Navidad. Se trata, por lo general, de construcciones efímeras y estacionales, de un pequeño universo reducido, que alberga personas, animales y casas.

La Ley 10/2015, de 26 de mayo, para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial establece que corresponde al Ministerio de Cultura y Deporte, en colaboración con las Comunidades Autónomas, la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial mediante la Declaración de Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, además de regular el procedimiento de declaración.


martes, 4 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XXI.- Del té y los bosquimanos en los salones de Graciela Roger

Graciela Roger, fotógrafa

Graciela Roger en África


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

05/1/22.- Buenos Aires.- En Ávila de los Caballeros y los Santos, que tan bien describiera Enrique Larreta en su maravilloso libro “La gloria de Don Ramiro”, hay una célebre ventana renacentista en la fachada del palacio de los Dávila con la inscripción:  “Cuando una puerta se cierra, otra se abre”. Don Pedro Dávila la mandó abrir cuando le obligaron a cerrar la puerta de su casa que daba a la muralla para salir al exterior de la ciudad.

En Buenos Aires nos han cerrado algunos lugares de ocio y cultura como los teatros Colón y Cervantes o la Biblioteca Nacional, digamos que por la “dichosa” pandemia, pero no nos arredramos. Donde una puerta se cierra, otra se abre: los cafés, restaurantes y salones de damas como el de la fotógrafa Graciela Roger, que nos ha invitado, permanecen abiertos En su hermosa casa, Graciela -Grace para los amigos- invitó a tomar el té a un grupo de amigos porteños y a una española que era yo, de la mano de Adriana Zapisek. La conversación y los buenos modales se ponían de manifiesto en cada intervención y gesto de los asistentes. Nobleza obliga, la nuestra era toda de corazón. Dulce encanto de la burguesía.

La copa de un árbol gigante, de esos que abundan en Buenos Aires, -una especie de sófora, se me antojó-,  asomaba sin permiso a la terraza del salón de la casa, un cuarto piso en la Avenida del Libertador.

¡Qué bien se pasa en estos encuentros domésticos con amigos y personas de buena palabra! En el salón de Grace todo fue cordial y armonioso. Finezas y cortesía. Comunicación. Hubo palabras de inteligencia, sonrisas, medias sonrisas y alguna risa más abierta llegado el caso. Lo pasamos bien hablando de viajes, sobre todo a Oriente. También se recordaron con intensidad países como Georgia o Bulgaria, donde la belleza y la hospitalidad son magníficas. La palabra es el ocio más libre e improvisado que puede haber.

“El té está especialmente especiado por mí, así que mejor no echarle leche o azúcar”, nos advirtió la anfitriona y seguidamente nos contó el secreto. Todos le obedecimos, menos uno, que no voy a señalar con el dedo. Después de los bollitos con ternera y emparedados, pasamos a una tarta -torta dicen aquí- de merengue italiano con rosas de colores, que era deliciosa. Nos hicimos fotos en este punto, para ir después al Champagne.

 Teresa Plate no habló mucho, seguramente porque no le dimos mucha entrada. Sí recuerdo que nos dijo que su hija Inés había sido compañera de colegio de Máxima Zorreguieta, hoy Máxima de los Países Bajos.

Graciela Roger (Buenos Aires) contó que es nieta de una donostiarra y, cuando fue a San Sebastián para recabar algunos documentos de su madre, encontró que su progenitora era cinco años mayor de lo que decía y había ocultado coquetamente. De su papá nos contó que se hizo miembro de la curiosa Orden del Tornillo, creada por el célebre pintor de la Boca, Benito Quinquela, y para dar fe de ello nos mostró la estatuilla que lo acredita. Los miembros de esta Orden debían ser “cultores de la Verdad, el Bien y la Belleza”

    La fotógrafa lucía en las paredes de casa, además de buenos cuadros pues trabajó unos años en una galería de arte,  un buen repertorio de las fotografías que ella ha llevado a cabo en los distintos países que ha visitado, fotografías antropológicas, además de Naturaleza y geografía física. Le interesan los hombres y mujeres de distintas latitudes y países, con su mirada, su indumentaria, sus costumbres, sus sonrisas…Una vez, la fotógrafa pretendió comprar el precioso collar de plata que lucía una mujer indonesia, pero ella le dijo -pese a su miseria- que era de familia y no podía hacerlo. Ahora lo contemplamos en una foto sobre la mujer que lo llevaba. La gente que Graciela atrapa en su fotografía emana dignidad.

Graciela Roger (Buenos Aires) tiene anécdotas preciosas sobre sus viajes y buena parte de sus fotos las ha expuesto, pero sobre todo ha impartido conferencias proyectándolas en distintos foros culturales o sociales, donde se solicita una aportación para fines solidarios. Oyéndola hablar, está claro que disfruta con su trabajo.

En paralelo, la fotógrafa iba adquiriendo distintos objetos de arte y artesanía de los diferentes lugares que visita y fotografía: muñecas, máscaras, objetos rituales, estatuas y estatuillas en madera, cerámica, bronce o papel maché. Sol Durini, que cuenta con colecciones similares de Oriente, identificaba, ante nuestro asombro, la procedencia y uso de cada una de las piezas. Ya se sabe que los coleccionistas son tremendos, lo que no sé es, si conocen la definición rotunda de colección que sabemos los críticos de arte: “la pasión de una persona que se disuelve en una testamentaría”, a menos que se tomen medidas previas.

    Graciela Roger captó nuestra atención narrando su experiencia con los bosquimanos en África, personajes de baja estatura y habla sumamente singular a base de cliqueos, sonidos sincopados y chasquidos, que la fotógrafa emulaba para nuestro conocimiento y regocijo. Afortunadamente Graciela pudo contar con una intérprete y aprender todo lo que le decía aquella gente cordial y obsequiosa. El intercambio de regalos fue gozoso para todos. Los bosquimanos no salen de su región y en una ocasión, que se llevaron a tres hombres para presidir la inauguración de sus artesanías en Alemania, fue poco menos que un drama, pues no se adaptaban ni al avión, ni al hotel, ni a la exposición.

    La fotógrafa ha recorrido los países, de Chile, Peru, Bolivia, Guatemala, España, Nepal, Indonesia, Indochina, Yemen y China, además de la Patagonia.

Terminamos el té y/o la conversación, más allá de la nueve de la noche, cuando la temperatura en la calle de Buenos Aires es ligeramente más llevadera que durante el día. Habíamos disfrutado de un día más, antes de alcanzar Samarkanda, como narra el cuento oriental y el Caballero de Durero.

NOTA BENE.- Mi alergia ha desaparecido por obra y gracia de antihistamínicos y de tanto implorar al cielo. Vuelvo a ver Buenos Aires con mejores ojos y sin lagrimeo. Lo comunico para dejar de preocupar a los amigos que me preguntan.

*Mi amiga Julia Marina, esposa de importante general en España, me cuenta desde Madrid, que ha cenado divinamente en el restaurante argentino “La parrilla de la Reina”, situado en la Gran Vía madrileña. ¡Cómo me alegro! No lo conozco, pero lo visitaré.

Más información

http://multisitios.net/web/7/info.php?nof=1

Africa (Foto: Graciela Roger)
Foto: Graciela Roger

"Perros salvajes en África" (Foto Graciela Roger)

Adriana, Sol, Graciela, Teresa, Miguel y Julia (Foto: Mario Saslovsky)

Graciela Roger (2024)

lunes, 3 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XX.- Adriana Zapisek, el color, la curva, los ritmos, las series pictóricas del estado de ánimo

Adriana Zapisek, pintora, ante una obra de la serie "Eos" (1992). Colección Durini

Serie "Cantar de los Cantares" (1999), 120 x 120 cm


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

3/1/22 .- Buenos Aires.- Hoy tocó la crónica a la pintora Adriana Zapisek, actualmente mi anfitriona en la capital argentina. Su obra la conocí en Madrid, sobre todo en la reciente retrospectiva de 40 años en Casa de Vacas en 2020, pero, en Buenos Aires, dejó buena parte de sus cuadros que van desde los comienzos en los primeros 80, a nuestros días. Una hilera abundante de peines aloja las obras con su consiguiente protección. De ellos van saliendo los cuadros, que muy pronto fueron conformando un lenguaje propio.

La pintora estuvo cinco años estudiando en el taller porteño del maestro Eduardo Mac Entyre (1929-2014), en Buenos Aires, uno de los creadores del Arte Generativo, con una metodología fértil, que da lugar a un sinfín de obras a partir de un núcleo inicial, de una figura previa que se expande sin límites. 

Adriana Zapisek elogia de veras a su maestro Mac Entyre: “Estimulaba, pero no obligaba a seguir su propio lenguaje de modo inexorable, como me consta hacían otros maestros. Sus reflexiones no pasaban de decir: “dale una nueva vuelta a ese campo de color”, “mira bien esa zona” o “fíjate en ese ángulo del cuadro; yo lo revisaría de nuevo”. Le seguía fielmente, porque sus palabras me parecieron siempre sabias. Él por ejemplo nos decía a los alumnos: “No os presentéis nunca a los concursos, a menos que os inviten a hacerlo. Están todos amañados”. Tenía la mala experiencia de que un concurso en el que participó, le devolvieron el cuadro enviado tal cual, sin haberlo desembalado siquiera”. También nos recordaba la máxima de Mies van der Rohe: “Menos es más”.

“Lo mejor del maestro Mac Entyre era su insistencia para que el cuadro siempre funcionara por los cuatro lados. Nos hacía girarlos para comprobar si así sucedía. Mac Entyre era un gran tutor. Poco a poco me fui encontrando con mi lenguaje”. Como decía Cesare Pavese: “todo artista es monótonamente espléndido”, porque el lenguaje identificador va señalando sus obras.

Es asombroso comprobar, ya desde las primeras obras de la pintora, como funciona en todo momento la idea de composición y armonía al “dar la vuelta al cuadro” en sus cuatro posibilidades.

A los cinco años de aprendizaje, Mac Entyre le dijo a la pintora “Ya puedes volar sola”. Zapisek sintió vértigo en principio, pero él la tranquilizó: “Llámame por teléfono para cualquier consulta que precises”. Le costó dejar al maestro, pero fue una decisión necesaria, acertada.

La pintora comenzó muy pronto a trabajar por series, a las que ponía nombre según la situación emocional en que se encontrara: Traslaciones, La mirada de Dios; Nova; Feelings; Gemas; Cantar de los Cantares, Máscaras, Óperas… Muy pronto diseñó su lenguaje, en principio con líneas de borde duro y curvas, hasta que estas últimas fueron imponiéndose en su trabajo artístico. Los campos de color aparecen ya limpios y sus cuadros ya funcionan por los cuatro lados. 

Trabaja siempre con boceto, para no dar lugar a la improvisación de la forma, aunque a veces, cambia los colores al llevarlo al lienzo. Guarda todos sus bocetos hechos con lápiz de color Faber Castell. Todavía recuerda el gran regalo de Navidad que le hicieron sus padres siendo niña: una gran caja con 48 lápices de color de la citada marca, que ella contemplaba golosa en la vitrina de una tienda, cada vez que pasaba por ella.

El aerógrafo fue una técnica que ocupó quince años de su trabajo, de 1985-2000, de ahí salieron grandes y bellas obras, sobre todo en la serie Gemas, pero llegó un momento en que dijo basta, para volver a la pintura de pigmento y materia. Se trataba de seguir indagando o investigando en la pintura, arenas, polvo de mármol, yesos…un campo infinito para hacerlo. Más adelante llegó en Madrid, en 2014, la herramienta de la computadora, que permite investigar en la forma y el color, y llevarlos a ejecución más adelante.

Al recorrer Buenos Aires, Adriana Zapisek va señalando los distintos lugares en los que expuso, desde su galería en la calle Arroyo, hasta el Museo José Hernández, Centro Cultural Recoleta, Museo Raggio, Museo Antropológico de Buenos Aires y otros.

    La pintora, cosmopolita, ha expuesto en distintas ciudades internacionales como Londres, Zurich, Varsovia, Roma, Sevilla, Málaga, Colonia, Bruselas, Sofia, Miami, Beijing, Yakarta, Hong Kong, Singapur...

Más información

www.adrianazapisek.com

https://lamiradaactual.blogspot.com/2020/09/adriana-zapisek-buscando-lo-sublime.htm

        "Santo Espíritu" (1997), de la serie "La mirada de Dios"

                     Guang -Dong (2007), de la serie "Máscaras"

                    "De la serie "Feelings" (1989), 100 x 100 cm
                                   "Energía I" (1985,) 100 x 100 cm

domingo, 2 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XIX. De polos gastronómicos, vareneki, chipás y el vino tardío de Mendoza cuando nieva

Embarcadero en Nordelta, con polo gastronómico alrededor





Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek

03/01/22.- Buenos Aires.- Para quienes se vayan cansando de estas Crónicas argentinas, les avanzaré que terminan el 14 de enero en que regreso a la piel de toro de la península ibérica.
El 1 de enero se celebró el Nuevo año comiendo goulash y vareneki (en Ucrania y Rusia)  de papas, o pieroni rushki (en Polonia) con cebolla caramelizada, entre otras viandas y manjares de la cocina judía yidish o askenazi, acompañada de ensaladas infinitas, entre las que resaltaba la de rúcula con peras. Como la cocina es sobre todo de hombres, el empresario, Mario Saslovsky, tomó las riendas y dirigió el arte y el placer de la comida, que diría el Doctor Grande Covián, experto en nutrición.     Laila Gruarin hizo una interpolación al añadir las chipás, una suerte de bollos a base de harina de mandioca y dos quesos. Recién hechos al horno resultan sabrosos. Las chipás, herencia de la cocina mestiza guaraní-española, son hoy tradicionales en la comida paraguaya y, por ende, de los vecinos argentinos.
Laila también habló del vitel toné, un plato típico de la gastronomía de Italia, de la región de Piamonte. También es muy popular en Argentina. Se prepara con carne vacuna hervida y macerada 24 horas con una salsa cuyos ingredientes principales son yemas de huevo, lomos de atún, aceite vegetal, mostaza y anchoas. Ingredientes: Carne de ternera, atún, alcaparras, crema de leche, anchoas, mostaza”. Muy cercanos estuvieron los piononos de atún y queso del día anterior.
Después de comer, pasamos a tomar champagne con los amigos, reunidos en la casa de un vecino.  Aquella reunión era al cincuenta por ciento de judíos argentinos y goys, es decir personas no judías, los gentiles (hijos de otras gentes) que diría Pablo de Tarso y otros escritores bíblicos. Me gusta a mí el nombre de gentil. ¿Conocen ustedes el chiste de por qué Dios creó a los goys (goyim, en el plural hebreo)? Para que compraran -compráramos- al pormenor. Así, todo casa en sociedad y todo en orden. Al parecer, Dios ama a todos por igual.
Lo cierto en que en la reunión de amigos había varios matrimonios mixtos de judíos y goys o viceversa. El karaoke esperaba a todos y al 50%, unos cantaban muy bien y otros desafinaban sin piedad, por más voluntad que pusieran. A todos se aplaudía con más o menos intensidad. Edgard, Sergio y Laila fueron los mejores cantantes con diferencia. Voz y arte para dar el do de pecho y atraer la escucha. Conviene ensayar en el resto de los casos. También se bailó sin pánico escénico alguno.
Los que no cantábamos, bebíamos champagne, vino espumoso o vino tardío de Mendoza, una delicatessen hecha a base de granos de uva muy maduros y cosechados el primer día de nieve en Mendoza, cuando la uva está al máximo cargada de sol y de potencial grado etílico. Ese vino entraba solo en la garganta y, si uno se descuida, se anima en exceso. Todos teníamos buena copa y nadie se excedió.
El arte de comer y beber ha llevado a los argentinos a la creación espontánea o ex profeso de polos gastronómicos, iluminados y animados, especialmente los fines de semana. Acudir a ellos es una manera de celebrar fiesta y poder elegir comida argentina, italiana, española, sushi, asado, pizza… Pese a la crisis económica, los polos gastronómicos están animados, los más célebres se encuentran en los barrios de Las Cañitas, Palermo Soho, Puerto Madero (para turistas, hoy casi ausentes) La Recova, Nordelta, La Costanera…
Pero no nos engañemos, uno de los mejores disfrutes culinarios argentinos, sin duda el mejor, es el asado argentino, en el que nuestro empresario es un maestro, que sigue las recomendaciones convenientes y el ritual como Dios manda. Una excelente carne comprada en un buen establecimiento y no en cualquier sitio; mejor si nos conoce el carnicero, porque respetará con celo la comanda y hará bien los cortes. Todo tiene un orden y un concierto en la parrilla y en los estómagos de los comensales, como en la escala musical, empezando por un buen fuego que derive en brasa, es recomendable la leña de quebracho, porque es dura y resistente en el tiempo. Una buena parrilla, fundamental. El empresario se lleva las manos a la cabeza, cuando ve en España algunas parrillas ínfimas en las casas de campo de los amigos, de las que poco se puede esperar o hay que hacer milagros.
A la hora de comer el asado completo, se comienza por la morcilla, el chorizo y los chinchulines (intestino delgado del ganado vacuno bien asado), mollejas, criadillas, ubre… uno va preparando el estómago y los jugos gástricos para cuando llega el bife de chorizo, el vacío, la entraña... La cadena trófica de la Naturaleza, ya se sabe.
     La buena carne, dice Saslovsky, se asa sobre su propio hueso o su propio cuero, de esa manera llega impecable de sabores a la mesa. Todo ha de estar jugoso y caliente, por eso, la parrilla nunca debe encenderse antes de tiempo, para que la brasa esté en su punto, como estarán en su punto las carnes.
El asado regado con vinos de Mendoza es ya lo más plus argentino. No hace falta ser gaucho para dominar la ceremonia del asado, basta ser sensible, atento y estar interesado en la gastronomía propia. No se trata de alimentar a traga-aldabas, sino a comensales gourmets de la buena mesa.
Lo de la salsa chimichurri, criolla (morrón y cebolla picada, sal y aceite y vinagre de vino) o provenzal la he visto más en España que en Argentina, pese a tener aquí su origen. No es una buena recomendación de los expertos, ya que le resta sabor a la buena carne argentina, que tiene de por sí un sabor excelente. "Anulás su sabor, si mezclas la carne argentina con salsas".
           Los postres argentinos de dulce de leche o pan dulce, en este caso para Navidad junto al panetone, no hay que olvidarlos, aunque hay quien prefiere quedarse con el gusto del asado y olvidar los dulces.
        Los polos gastronómicos se ponen de moda y los nuevos van desplazando a los anteriores. Es el hombre y su afán de novedad.
    Cuando todo está cerrado (Teatros Colón, Cervantes, Biblioteca Nacional Argentina)... "Cuando solo nos queda la comida", como dice el título del libro de Xavier Domingo.

Mario Saslovsky, empresario y gourmet

polo gastronómico en Nordelta
Chipás antes y después de pasar por el horno

Laila Gruarin preparando las chipás paraguayas

Chipás al horno

Mario, Adriana, Sol y Julia

Marina en Nordelta