martes, 2 de marzo de 2021

VII Certamen de pintura La Sierra de Madrid y su entorno



02.02.2021.- El Escorial

BASES 2021

El certamen tiene carácter anual y está dedicado al paisaje

emblemático de la sierra de Madrid.

En esta VII edición, podrán participar pintores y aficionados

mayores de edad. Cada autor presentará una sola obra (técnica

libre) que no se haya presentado en ningún concurso.

Los cuadros deberán tener un mínimo de 50 cm., y un máximo de

100 cm., en cualquiera de sus lados, vendrán enmarcados con

listón de madera, máximo de 4 cm., exclusivamente.

Para la selección de las obras, cada participante, antes del 11 de

mayo, remitirá por correo electrónico al Ateneo Escurialense:

• una fotografía de la obra en color y formato digital

(JPG/PNG) de al menos 300 ppp de resolución

• una ficha en la que haga constar su nombre, apellidos,

número de NIF, domicilio, teléfono y correo electrónico de

contacto, título de la obra, técnica y dimensiones de la

misma.

La documentación requerida para apuntarse al concurso debe ser

enviada al correo actividades@ateneoescurialnese.org del

Ateneo Escurialense. La organización se reserva el no admitir

obras fuera del plazo especificado.

Se comunicará a la mayor brevedad, las obras aceptadas o

rechazadas por el Jurado competente.

El Ateneo se pondrá en contacto para facilitar las fechas de

entrega y retirada de las obras, tanto las que lleguen por agencia,

como las entregadas en mano.

PREMIOS

• Primer Premio “Jesús Timón” dotado con 1.000 euros y

Diploma

• Segundo Premio dotado con 500 euros y Diploma

• Se otorgarán tres Menciones de Honor (dotados con

Diploma).

Las obras premiadas con dotación económica pasarán a ser

propiedad de la entidad convocante.

El Jurado estará compuesto por personas cualificadas del mundo

del Arte y la Cultura, y su fallo será inapelable. El fallo del

Certamen se dará a conocer el día de la inauguración de la

exposición.

A criterio del Jurado el Certamen podrá ser declarado desierto.

EXPOSICIÓN

Con las obras se realizará una exposición en la Casa de Cultura de

San Lorenzo de El Escorial, c/Floridablanca 3, del 24 al 31 de mayo

de 2021.

El Ateneo velará por la buena conservación de las obras, y se

inhibe de toda responsabilidad por daños o deterioros que

puedan sufrir, siendo libre el autor de asegurar su obra.

DEVOLUCIÓN

Las obras que lleguen por agencia se devolverán por el mismo

medio.

Los gastos de envío y devolución correrán a cargo de sus autores.

LA PARTICIPACIÓN EN ESTE CERTAMEN SUPONE LA TOTAL ACEPTACIÓN DE

LAS BASES DEL MISMO.

Jennifer GUERRA HERNÁNDEZ, "Canarias ante la guerra de Marruecos (1909-1927)"

Jennifer GUERRA HERNÁNDEZ, Canarias ante la guerra de Marruecos (1909-1927). Miradas desde el Atlántico, Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria, 2019, 307 pp., ISBN: 978-84-8103-928-3 


Jennifer Guerra Hernández, historiadora
             

                                                                        Francisco Manuel Pastor Garrigues                                                                          

IES. Sanchis Guarner de Silla (Valencia)

02.03.2021.-

          En febrero de 2018 la historiadora grancanaria Jennifer Guerra Hernández recibió el Premio de Investigación Viera y Clavijo de Humanidades, otorgado por el Cabildo de Gran Canaria por esta obra, una parte de su tesis doctoral, en la que aborda el impacto que tuvo en la sociedad canaria  la participación de España en las sucesivas campañas militares libradas en Marruecos entre 1909 y 1927.  Una investigación impecable, bien redactada y que queda sólidamente asentada en el dominio y conocimiento de una amplia panoplia de fuentes, algunas procedentes de un exhaustivo manejo de indagaciones oralistas, además acompañadas de la utilización de fuentes archivistas y hemerográficas, inéditas en parte, impresas e iconográficas. Son destacables asimismo una metodología pegada a la documentación y un trabajo, en suma, oportuno en su concepción y magnífico en su ejecución, por cuanto su autora ha logrado combinar las exigencias científicas propias de un estudio académico con un discurso narrativo y reflexivo accesible al lector medio, en el que por otro lado quedan adecuadamente engarzados el uso de las fuentes históricas y el conocimiento previo de las líneas historiográficas española y marroquí. Es de reseñar la forma en que han quedado articulados los tres niveles de investigación contemplados en la investigación, a saber la evolución interior de Marruecos a partir de 1900, la política practicada por los gabinetes restauracionistas españoles en el noroeste de África y el campo de las relaciones internacionales, aspectos tratados en el capítulo primero del libro, “El Protectorado español en el norte de Marruecos: regeneración y nuevo proyecto colonial (1860-1923)” (pp. 17-87).  En lo tocante al primero de los planos citados, se esboza con detalle el convulso panorama protagonizado por una parte, por la movilización democrática de ciertas élites intelectuales marroquíes  que apoyaron la candidatura al trono del Sultanato del príncipe Mawlay Hafid (cfr. José Manuel ALLENDESALAZAR, La diplomacia española y Marruecos, 1907-1909, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores, 1990, pp. 174-175) y, por otro lado,  por la constante competición pública de algunas fuerzas dirigentes, grandes caídes o pretendientes al trono –desde el Rogui Bou Hamra hasta el Raisuli-  en torno a la posición clave simbólica del verdadero portavoz popular del pueblo marroquí, sucediendo que en cada ocasión conseguía el poder el grupo o el líder que con mayor eficacia desenmascaraba a sus oponentes como ‘traidores del pueblo’ y ‘vendidos a los extranjeros’ y se presentaba a sí mismo, del modo más convincente, como agente fiduciario del ‘pueblo’ (pp. 23-24 y 30-31). En el segundo nivel de investigación, la autora ahonda en la explicación de cómo el carácter ambicioso de la política restauracionista con el vecino del sur tenía una explicación, en gran medida utópica. Para un determinado sector de los militares españoles y para ciertos gobiernos del turno, la intervención colonial en Marruecos solucionaría los problemas internacionales de España y parte de los nacionales. El Imperio magrebí podía ser una nueva esperanza, en el post-98, para recuperar los sueños de grandeza destrozados en Ultramar, un tónico para resucitar la imagen de la España imperial y participar en la configuración de los dominios coloniales al lado de las grandes potencias. Una solución al aislamiento internacional de España, una vez rotos los tenues hilos que la ligaban a la Triple Alianza austro-germano-italiana y un paso positivo hacia el aperturismo; asimismo, una garantía de seguridad para los territorios insulares y peninsulares (pp. 91-94). La intervención en Marruecos debía ser un antídoto contra el pesimismo nacional y un generador de patriotismo contra los movimientos revolucionarios antimonárquicos. En lo tocante al tercer plano de análisis, la autora ahonda en cómo el período comprendido entre finales del siglo XIX y principios del XX supuso un lapso temporal en el que se agudizó la dialéctica surgida entre la problemática interna que representaba la vulnerabilidad (económica, política y militar) de las islas Canarias y la exterior, relacionada con las tensiones del sistema capitalista, en el marco de un encrespamiento de los choques entre las potencias imperialistas. De hecho, en el plano internacional, el Estado español intentó establecer un hinterland atlántico y africano que al tiempo que garantizaba su seguridad y el mantenimiento de su statu quo, sirviese como vía de expansión colonial (pp. 92-93).  Así,  políticos como Silvela, Romanones o sobre todo, Maura hicieron suya la tesis de la seguridad nacional hispana, obsesionados por la noción de la “frontera estratégica”; en virtud de ella, España debía estar presente en el norte de África porque era importante para los Estados tener una frontera estratégica natural como garantía de su independencia, y el estrecho de Gibraltar no constituía esa frontera estratégica (cfr. María Rosa de MADARIAGA, En el barranco del Lobo. Las guerras de Marruecos, Madrid, Alianza Editorial, 2005, pp. 26-27). Al no existir esa frontera, había que reemplazarla con la penetración colonial en una doble dirección: a) en el litoral mediterráneo del Sultanato marroquí y b) en la costa atlántica del vasto sur del Imperio jerifiano, y en particular en el litoral sahariano, para garantizar la seguridad y el papel geoestratégico de Canarias en el marco de la defensa nacional.

          Con todo, las ensoñaciones utópicas de una exitosa (y pacífica) expansión colonial en el noroeste africano devinieron en 1909 y sobre todo, en 1921 en una serie de situaciones novedosas, no esperadas por el gobierno español. Con ellas, la utopía, golpeada por la realidad de la feroz resistencia marroquí a la penetración extranjera en el Sultanato, perdió sentido. Parafraseando a Lur Sotuela, la idea imaginativa, subjetiva, fantasiosa, la sensación de ensueño colonial moviéndose sobre el lienzo cinético de la época de los imperialismos como la representación de un esperanzador anhelo triunfalista arrollador, el mito  de que a España le bastaría con unas breves campañas bélicas para ocupar posiciones en las costas anheladas del Imperio jerifiano e irradiar desde allí su acción hacia el interior en una penetración gradual y pacífica, limitando las operaciones militares a las estrictamente necesarias, fueron abordados por la crudeza de una escalada de encarnizados enfrentamientos, culminados en julio-agosto de 1921 en Annual y Monte Arruit (pág. 178 y siguientes).  Fue, sin rodeos, de sopetón la irrupción de sensaciones de pavor, terror y tragedia que acabarían rodeando el proceso colonial español en Marruecos y que provocaron, como resalta Guerra, una profunda metamorfosis en las emociones populares (pp. 271-272). Recalca la autora cómo a partir de entonces, el archipiélago canario fue cada vez más consciente de la proximidad y del peligro inminente que suponían los conflictos en Marruecos. De hecho, la reacción en Canarias ante la guerra de Marruecos –estudiada en el capítulo segundo de la obra- fue bastante heterogénea, igual que en el resto del Estado, según el grupo social que se analice. Por ejemplo entre las clases populares, de escasos medios económicos, el número de jóvenes que eludían la prestación del servicio militar obligatorio y se convertían en ‘prófugos’ empezó a crecer, aunque este fenómeno, ligado a la emigración a Centro y Sur América desde las islas, como recalca la autora, no se puede atribuir exclusivamente a una respuesta escapista al conflicto bélico. Como es obvio, Jennifer Guerra descarta acertadamente una aproximación monocausal a este fenómeno histórico, a partir de un único factor explicativo, lo cual a todas luces sería excesivamente simplista. Guerra entiende, por el contrario, que la explicación histórica se caracteriza no sólo por la multifactorialidad, sino por la articulación en forma dialéctica, jerarquizada de los distintos factores en un discurso plausible que los integre. Y así entiende que la relevancia de los prófugos y de su emigración americana está íntimamente ligada a la coyuntura económica canaria del período histórico analizado y a otros factores como el aislamiento canario, el atraso secular de las islas, la persistencia y la naturaleza misma del fenómeno del caciquismo (pp. 15 y 112-131). En definitiva, la cuestión de Marruecos le permite a la autora interpretar las alteraciones que sufrió el régimen restauracionista en Canarias en un análisis original y novedoso; así se evidencia cómo la percepción de la crisis colonial fue captada a través de la prensa de las islas, cuyo análisis permite encontrar sugerente información y nuevos puntos de vista sobre el conflicto, como los de varios periodistas canarios de la prensa republicana y socialista que fueron sometidos a censura, a la retirada de sus ediciones e incluso tuvieron problemas con la justicia, derivados de su opinión contraria a la guerra. Por ello, además de constituirse el libro como una interesante aportación a la historia de la cuestión marroquí, nos enfrentamos con él a un solvente y documentado trabajo sobre la prensa como medio fundamental para conocer las motivaciones y actitudes políticas de los diferentes sectores sociales ante aquella guerra, sin obviarse los problemas que plantea al historiador el empleo de fuentes periodísticas. 

          Jennifer Guerra analiza exhaustivamente, en este sentido, las posiciones a favor y en contra de la ocupación militar del Rif en la prensa canaria (pp. 133-148)  a lo largo de un capítulo completo del libro, el tercero, constituyéndose este bloque como un estudio pormenorizado y serio, donde se deja poco espacio a las opiniones no contrastadas y donde el prurito de exactitud  casi raya con el formalismo y la asepsia. Guerra confirma así el carácter sumamente heterogéneo del pensamiento político español en aquel contexto histórico y resalta cómo la euforia patriótica seguía muy viva en el imaginario colectivo: la mayoría de los medios de comunicación escritos sirvieron, en este sentido, de altavoz de quienes apoyaban la guerra y pretendían influenciar la opinión de sus lectores inculcando su visión del conflicto y de la sociedad. 

          Además, una parte sustancial del estudio (pp. 46-87) viene dedicada a la campaña de 1921. Tal como recalca la autora, Annual  vino a ratificar las críticas vertidas en 1898 hacia el sistema político restauracionista, precisamente cuando las fuerzas conservadoras hicieron del Ejército la columna vertebral del orden político y social de España. La aniquilación del ejército de Silvestre y el desplome político de la Comandancia General de Melilla, fue, por ende, una abrumadora sorpresa para el régimen de la Restauración y una angustiosa realidad para el país. El primero perdía su prestigio; el segundo perdía no ya a ocho mil de sus hijos, sino su plena confianza en la Monarquía y en la esperanza propia de no conocer más tragedias familiares por Marruecos. Nunca, hasta entonces, había perdido la España contemporánea un ejército al completo. En bloque y de la forma espantosa –asesinado, en su mayoría, luego de capitular en sus posiciones- en que lo fueron los hombres de Silvestre. Desvela Guerra cómo la derrota de Annual acentuó la sensibilidad de los gobiernos restauracionistas, pero en contrapartida, los ciudadanos canarios respondieron, como en el resto del país, de forma visceral, con la masiva inscripción de voluntarios para marchar sobre Marruecos. No obstante, durante la dictadura de Primo de Rivera hubo que reavivar de nuevo la llama patriótica en el contexto de las operaciones de reorganización de las posiciones defensivas en el protectorado marroquí y en concreto, en el repliegue de 1924, para lo que se tuvo que contar con la propaganda informativa de las acciones llevadas a cabo en Marruecos, creando héroes y censurando los reveses, algo que se consiguió con la complicidad de buena parte de la prensa provincial canaria, en la que destacó la campaña de ánimos y ayudas para los soldados. 

          El extenso capítulo cuarto del libro, “Los isleños participan en el conflicto (1921-1927)” (pp. 177-233) viene a refrendar, en gran medida, la tesis de que en la investigación histórica, la práctica ha venido a demostrar que la búsqueda del rigor científico con el recurso exclusivo a documentación de hemerotecas y archivos conduce, en muchas ocasiones, hacia una Historia sin humanidad. Es por ello que la subjetividad de la encuesta oral, del testimonio individual o del recurso literario no debería acobardarnos, sino que, al contrario, deberíamos emplearla para complementar al frío dato histórico. En este sentido, las campañas militares en el norte del Sultanato a partir de 1921 suponen un magnífico reto para aquellas profesionales que como Jennifer Guerra en este estudio o también María Gajate Bajo en sus diversas investigaciones se han mostrado interesadas en conocer las incontables experiencias personales vividas al hilo del conflicto marroquí. En este sentido, Guerra ha rescatado en este libro no sólo los testimonios de militares profesionales sino también las crónicas de jóvenes soldados canarios (y a la vez periodistas)  como José Batllori Lorenzo o Vejota que ejercían la doble función de combatientes y de corresponsales de guerra; a través del análisis de estos textos, la autora puntualiza sobre cómo los jóvenes canarios que se incorporaban a filas para luchar contra los resistentes marroquíes pertenecían por lo general a las clases obrera y campesina y contaban con escasa formación académica. Queda así esbozada a lo largo del capítulo quinto, “Muestras de apoyo de las islas a sus combatientes” (pp. 235-270)  la problemática dialéctica que se establecía en el archipiélago canario entre los grupos socialmente dominantes y dominados, una recreación de las tensiones que expresaban una estructura social, no entendida por Guerra de una manera mecánica, sino a través de los efectos objetivos y subjetivos producidos por tal estructura, a su vez resultado de profundas transformaciones acontecidas en el siglo XIX español. La autora resalta así como tanto la burguesía comercial como la oligarquía terrateniente de las islas incentivaron activamente actos de colaboración con los soldados enviados al frente y se encargaron de publicitarlos a través de los principales medios de comunicación. 

          En resumen, nos encontramos ante una obra cuyo principal mérito es seguramente su planteamiento integral, la pretensión de abordar la historia del impacto producido por las campañas de Marruecos sobre Canarias y la opinión pública canaria como un todo, desde los puntos de vista espacial, temporal, social, moral, ético y económico, en contraposición a la relevancia que ha ido adquiriendo en nuestro tiempo el análisis de hechos o situaciones históricos, la mayor parte de las veces meramente coyunturales, tendencia que, sin duda, dificulta adquirir la imprescindible visión de conjunto para poder comprender y valorar la posible relevancia o trascendencia de un determinado proceso histórico. Jennifer Guerra nos entrega como en un caleidoscopio una sucesión de hechos históricos que van recomponiéndonos el proceso colonizador hispano en el noroeste africano a lo largo de los primeros treinta años del siglo XX y a la vez nos recrean el cuadro de toda una época; la autora se mueve con un gran dominio del tema y se advierte inmediatamente que su investigación ha sido exhaustiva, tan extraordinariamente exhaustiva que, al llegar a la última página del libro, el lector lamentará no disponer de otros estudios similares para otros territorios españoles.


El Ministerio de Cultura y Deporte publica en línea el primer catálago digital del fotógrafo Jean Laurent

Algunas imágenes se muestran por primera vez al público

El proyecto, que recoge más de 6.300 imágenes de la sociedad española de la segunda mitad del XIX y de la riqueza artística del país, está disponible desde hoy en abierto en la web del ministerio

El fondo «Imagen de España» comprende vistas de ciudades y de monumentos de 44 provincias españolas


Foto: Jean Laurent

L.M.A.

    02-marzo-2021.- El Ministerio de Cultura y Deporte ha publicado hoy el primer catálogo digital del fotógrafo Jean Laurent, uno de los conjuntos visuales más completos y heterogéneos de la España de la segunda mitad del siglo XIX. Más de 6.300 imágenes, algunas de ellas mostradas al público por primera vez, están disponibles en línea y de manera gratuita en una página web.

El catálogo incluye retratos de las personalidades más destacadas de la época y vistas de ciudades, monumentos y de obras de ingeniería, así como una descripción de los tipos y escenas populares de la sociedad española decimonónica. Junto a la publicación virtual de las imágenes se ha editado la monografía «J. Laurent. Un pionero en las colecciones españolas», con nueve estudios de especialistas que acercan al lector al autor y a su época, disponible en la tienda virtual del Ministerio de Cultura y Deporte.

El usuario podrá acceder a las imágenes, organizadas en cinco grandes apartados: Retrato, Tipos populares, Imagen de España, Bellas artes, artes decorativas y arqueología, y Varia. Uno de los fondos más interesantes y completos, por su excepcional valor documental, corresponde a Imagen de España, con 1.584 registros, que comprende las vistas de ciudades y recoge el interés del fotógrafo por la riqueza artística y monumental de todo el país, con fotografías de 44 provincias españolas. Un mapa contribuye a facilitar la búsqueda, según el lugar donde fueron tomadas las instantáneas. 

El Museo Nacional del Romanticismo ha impulsado este proyecto, financiado través del Plan Nacional de Fotografía que coordina el Instituto de Patrimonio Cultural de España, donde se conserva el archivo del fotógrafo, constituido por cerca de 12.000 negativos de vidrio, adquiridos por el Estado  en 1975. Las imágenes que produjo la empresa de J. Laurent a lo largo de tres décadas de actividad se custodian en numerosas colecciones públicas y privadas, tanto de nuestro país como en el extranjero.

Además del Romanticismo en el proyecto han participado otros once museos, ocho de ellos pertenencientes al Ministerio de Cultura y Deporte, y tres instituciones dependientes del Gobierno de Aragón, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Madrid: Museo Arqueológico Nacional, Museo Cerralbo, Museo del Traje. CIPE, Museo Nacional de Antropología, Museo Nacional de Artes Decorativas, Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias “González Martí”, Museo Sorolla, Museo Nacional del Teatro, Museo de Zaragoza y Museo de Salamanca y Museo de Historia de Madrid.

Un pionero de la fotografía apasionado de España

Nacido en Francia, Jean Laurent Minier (Garchizy, 1816-Madrid, 1886) aparece ya en 1844 instalado en España y en 1856 abre un establecimiento fotográfico en la azotea del número 39 de la Carrera de San Jerónimo. Especializado en un primer momento en el retrato, ampliará paulatinamente el interés de sus imágenes, incluyendo vistas de ciudades y monumentos, de espectáculos o de las líneas de ferrocarril, que hicieron posible sus viajes por toda la península.

En 1860 la reina Isabel II le nombró fotógrafo de cámara y un año más tarde publicó el primero de sus catálogos comerciales, en el que predominaban los retratos de los personajes más notorios de la época, catálogo que fue ampliándose en los años sucesivos incrementando también las diversas temáticas. A esto se sumaría la apertura de una tienda en París para comercializar su trabajo en la capital gala. Falleció en 1886 dejando el archivo visual español más importante de la época. 


Mario Lourtau. “El lugar de los dignos”, XVIII Premio de Poesía José de Espronceda





Julia Sáez-Angulo

2/3/21 .- Madrid .- El lugar de los dignos”, XVIII Premio de Poesía José de Espronceda de la ciudad de Almendralejo, es el libro de poemas del escritor Mario Lourtau, publicado por la editorial Algaida.

El asombro de la vida y las palabras, el lenguaje, el viaje, el recorrido cotidiano, la belleza de lo escondido, el amor, siempre el amor… todo ello figura en esta poesía profunda y sabia.

Mario Lourtau (Torrejoncillo, Cáceres1976), licenciado en Filología Inglesa, es autor de cuatro libros de poemas: Donde gravita el hombre; Catálogo de deudores; Quince días de fuego, y La mirada del cóndor. El autor figura en diversas antologías.


Por el cauce encendido de sus aguas

La memoria es un río navegable.

Escritas van en él, orilla adentro, 

flotando las palabras.

Ellas se entregan hondas, firmes azarosas

A corazón abierto,

Sin condición o pacto.


Mucho antes ya fueron

El gélido vacío de días desapacibles,

El gozne donde apoya su codo la tristeza, 

La balanza que sentencia con su peso

La sombra del error

O el oro jubiloso del acierto.


Pero hoy están aquí -desnudas, generosas-,

Sobre un arca de espuma que recoge

Las sílabas del tiempo, sus grietas, sus enigmas,

Ese lenguaje anfibio donde reptan

Las líneas de la vida con su elixir de asombros,

Esa voz que redime y nos consuelo,

Esa azul celebración de lo nombrado.


“Problemas psicológicos en jóvenes universitarios”. Guía práctica para padres, profesores y estudiantes por Cristina Larroy García y Francisco José Estupiñá Puig



L.M.A.

2/3/21.- Madrid.- ¿En qué medida afectan los problemas psicológicos a la población estudiantil universitaria española? ¿Cuáles son los problemas psicológicos que provocan mayor deterioro en la población estudiantil universitaria española (problemas por los que se busca ayuda)? ¿Existen tratamientos para estos problemas psicológicos? ¿Son útiles? Y lo más importante: ¿qué puedo hacer yo, como estudiante, profesor, tutor o familiar, para intentar paliar estos problemas?

    El libro "Problemas psicológicos en jóvenes universitarios" de Cristina Lerroy García y Francisco José Estupiñá Puig ha sido publicado por la editorial Pirámide.

    En esta obra se intentará dar respuesta a estas preguntas. Los temas que se abordan en el libro abarcan toda la realidad de los problemas psicológicos que, según los estudios realizados y la experiencia clínica de los autores, afectan a los estudiantes universitarios. Desde los problemas de acoso que desgraciadamente también se dan en la universidad, pasando por los estados de ansiedad, depresión, trastornos de adaptación, alimentación, violencia de género, abuso sexual, consumo de sustancias y los más modernos de abuso y adicción a las nuevas tecnologías y al juego. Un abanico bastante amplio de los problemas psicológicos de los jóvenes de nuestro tiempo a los que se añaden los recursos específicos para su prevención, detección y atención psicosocial.

 

 “Problemas psicológicos en jóvenes universitarios”. 

Guía práctica para padres, profesores y estudiantes. 

Cristina Larroy García y Francisco José Estupiñá Puig 

Colección: Manuales Prácticos

   Páginas: 176

   Precio: 16,00 €


lunes, 1 de marzo de 2021

Gabriel Heras: “En primera línea”. Un testimonio desde la UCI de la crisis del coronavirus



Julia Sáez-Angulo

2/3/21.- Madrid.- La covid-19 nos ha cambiado mucho en lo personal y en lo social y, según la Organización Mundial de la Salud, OMS, va para rato, pese a las vacunas. Gabriel Heras, médico especialista en Medicina Intensiva nos ofrece el libro “En primera línea”. Un testimonio desde la UCI de la crisis del coronavirus. El libro está publicado por Ediciones Península.

“Con esta crisis hemos descubierto que España no tiene el mejor sistema sanitario del mundo, pero sí tiene a los mejores profesionales”, dice el autor en este libro citado que abarca apartados como: La guardia, Paciente cero, Estado de alarma, Descenso a los infiernos, Errores imperdonables, Test, Positivo, Aislado, o No somos héroes.

“Estoy convencido de que dentro de poco regresarán los abrazos a las UCI de toda España. Yo solo puedo asegurar de que en mi hospital me ocuparé de que nunca deje de sonar música, de que nadie muera sin su familia y de que siempre haya paseos que curan. Esa es la forma en la que entiendo la medicina. Es mi forma de estar en la tierra y nada ni nadie, ni siquiera un virus me la puede robar”, concluye el Doctor Heras.

El libro es el relato desde el frente de batalla de una de las guerras más mortíferas a las que nos hemos enfrentado en las últimas décadas, desde que el 27 de febrero se detecta el primer caso de coronavirus de una unidad de cuidados intensivos española.

De la pandemia del coronavirus se esperan ríos de tinta y la narrativa literaria se está alimentando de ella. “En primera línea”. Un testimonio desde la UCI de la crisis del coronavirus, del Dr. Gabriel Heras es el testimonio claro y ameno de una situación dramática, donde la profesionalidad de los médicos han suplido muchas carencias, pero donde se advierte que el simple voluntarismo no basta.


"Protocolo multimedia para fobias específicas Evaluación, intervención y casos clínicos", libro de Antonio Ruiz García y Luis Valero Aguayo




L.M.A.

     2/3/21.- Madrid .- “Protocolo multimedia para fobias específicas. Evaluación, intervención y casos clínicos” es el título del libro de Antonio Ruiz García y Luis Valero Aguayo, publicado por la editorial Pirñamide.

    Las fobias son, con frecuencia, miedos dirigidos a estímulos que no representan peligro objetivo, pero que vivimos como si lo tuvieran. Pueden venir de aquellos miedos válidos para ir afrontando y aprendiendo a manejarnos en la vida o surgir ante estímulos nuevos donde el miedo nos ha invadido y, a partir de ahí, la ansiedad se asocia a ellos cada vez que aparecen en nuestra vida.

    En este libro, los autores han abarcado todos los aspectos relevantes que nos permiten entender qué son las fobias, cómo se manifiestan, el papel que la ansiedad tiene en ellas, así como la forma de evaluarlas y las técnicas terapéuticas basadas en la evidencia científica que resultan útiles para tratarlas. Además, han incluido los avances multimedia disponibles en la actualidad y que ayudan a aplicar las técnicas terapéuticas de forma más eficaz y adaptadas a nuestros tiempos.

    Finalmente, los autores han querido reforzar sus conocimientos investigadores y clínicos con el relato de casos clínicos que demuestran la eficacia del método científico que defienden a lo largo del libro.


Editorial Pirámide

Protocolo multimedia para fobias específicas

Evaluación, intervención y casos clínicos

Antonio Ruiz García y Luis Valero Aguayo

   Colección: Manuales Prácticos

   Páginas: 264

   Precio: 23,00 €

   ISBN: 978-84-368-4418-4


Álvaro Suarez Vertiz, pintor peruano en España, fundador de Garabaticismo


"Don Quijote y Sancho", por Suárez Vértiz

Álvaro Suárez Vértiz, pintor peruano


Julia Sáez-Angulo

1.03.2021.- Madrid.- Álvaro Suárez Vértiz (Chosica. Perú, 1949). Desde su infancia se inicia en una estricta formación artística en la Academia que dirigía su padre, Germán Suárez Vértiz, quien fuera Director en dos ocasiones de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Ha visitado España y responde al cuestionario:

1.- ¿Lleva usted el arte en el ADN, pues su padre fue director de Bellas Artes y creo un taller?

Sí, desde mi más tierna infancia he estado al lado de mi padre (Germán Suárez Vértiz), eso me permitió ver pintar a muchos artistas que actualmente son famosos, aprendí mucho de eso. Mi padre vio mis aptitudes artísticas de niño y me cultivó en el Arte. Primero en la escuela académica clásica al lado de grandes maestros de la época. Viendo y conviviendo con grandes maestros.

2.-¿Le gustó a su padre que siguiera sus pasos?

Claro, él me motivaba muchísimo, me enseñó las bases del dibujo, perspectiva, pintura, pastel, escultura y varias técnicas de grabado. Además de permitirme trabajar en su taller mientras él trabajaba. Para mi padre el Taller era como un espacio sagrado y eran contadas las personas a las que permitió entrar.

3.- ¿Como definiría el garabaticismo que usted ha creado?

    El estilo o Escuela Garabaticista es muy personal. Nace a partir del constante trabajo que realicé en publicidad durante muchos años de mi juventud en México y Perú; sobre todo el diseño de storyboards. Considero que me permitió adquirir cierta habilidad en el trazo, soltura, dominio del color y seguridad.  Por otro lado, la capacidad creativa la he tenido desde la infancia; no sólo en la pintura sino como algo natural que demostraba en la música, en el modo de hablar; hacer juegos de palabras, hacer cuentos orales a mis hermanos; e incluso en el sentido del humor. Profesionalmente me ha servido ser creativo para las Campañas Publicitarias, Edición de libros, gráficas para diferentes ilustraciones y creación de logotipos para Marcas importantes. 

    En cuanto al Garabaticismo; el nombre lo puso un reconocido crítico de Arte peruano. se caracteriza por el trazo improvisado y espontáneo es algo que expresa y plasma una imagen dentro de todo lo que es contrario a ella.

    El trazo no se puede repetir igual, los colores tampoco son extremadamente espontáneos; es una Arte que sale del estómago con mucha fuerza que no podría repetir exactamente, por lo cual considero que sería muy difícil hacer otra obra igual; puede ser similar o parecida, pero no igual. La espontaneidad de las líneas junto con la improvisación del color es algo que no está planeado en su totalidad; sino que se va formando de manera improvisada constantemente. No es abstracto, es un surrealismo que tiene una nueva forma de expresión que a su vez requiere un dominio total de las bases de la pintura formal.

4.-¿La pintura por encima de su profesión de paleontólogo?

    Principalmente me dedico a la pintura; es decir de eso vivo. Desde niño siempre fui muy curioso, sobre todo en temas científicos relacionados con la vida animal y vegetal. La actividad paleontológica la comencé con un grupo de amigos en los años 90; me dio la oportunidad de aprender nuevas terminologías y a vivir con la naturaleza en medio del desierto y rodearme de expertos paleontólogos reconocidos mundialmente y de diferentes partes del mundo como Mario Urbina, Olivier Lambert, Christian de Muizon, Elisa Malinverno, Claudio Di Celma, Giovanni Bianucci, entre otros peruanos jóvenes que trabajan en Museo de Historia Natural de Lima. Comencé haciendo reconstrucciones fósiles y maquetas de diferentes especies extintas, sobre todo de mamíferos marinos. Durante las expediciones tuve diferentes hallazgos paleontológicos; el más reciente y valioso es el Inticetus Vertizi. Que es una nueva especie, una nueva familia; pues no se sabe de dónde viene y qué deriva de ella.

    La pintura es mi profesión y mi vida y la paleontología es una actividad de disfrute que me permite un campo más de relax.

5.- ¿Ha pintado murales?

No de manera profesional, pero sí como estudiante en un equipo de trabajo bajo la dirección de un profesor en la ENAP Xochimilco-UNAM (México).

Siendo mi padre director de Bellas Artes, tuve el privilegio de codearme con grandes artistas e intelectuales de la época. Una de esas grandes oportunidades se presentó cuando mi padre me pidió que vaya a ayudar a Teodoro Núñez Ureta, quien en ese tiempo estaba pintando el mural “La Educación en el Perú”. La técnica al fresco, requería mucho esfuerzo para un niño de 11 años, pero disfruté ayudándolo. 

6.-¿Tiene horror al vacío?

    No es que tenga horror al vació; pienso que el vacío no existe en mi trabajo. Para mi el vacío es mucho de lo que yo no considero importante. Admito que mi trabajo es medio barroco, pero también tengo obras en las cuales el vacío predomina; sobre todo cuando son dibujos o tintas chinas. En la pintura me sucede lo contrario, me encanta llenar los espacios de color, manteniendo la perspectiva y los fondos considerando que los vacíos pueden también ser tratados.

EL COLOR PERMITE EXPRESAR DISTINAS SENSACIONES

7.- ¿La pintura es color por encima de todo?

    No siempre, tengo varios cuadros a blanco y negro con toques de gris o sepia; pero generalmente soy muy colorista ya que es algo que lo siento más; el color alegra y le da mucha fuerza al trabajo. Un trabajo colorido me permite expresar diferentes sensaciones y emociones.

8.- ¿Por qué ese seguimiento de Edward Munch?

    No sigo a Edward Munch; es quizás una casualidad que mi estilo pueda parecerse a algunos de sus trabajos. Entre mis artistas preferidos están Picasso, Miró y un clásico como Goya. Varios me han comentado que mi pintura les recuerda a Edward Munch, lo considero un Maestro; pero no lo he seguido ni ha sido mi modelo a seguir. Como respondí anteriormente, mi trazo y estilo al que llamo Garabaticismo nace del trabajo constante en el boceteo para los storyboard que se usan en las secuencias de cine.

9.- ¿En qué medida el dibujo?

    El dibujo está latente y permanente siempre. He cambiado en mi lógica o en mi vida, la forma de plasmar el dibujo. Mucho quizás influencia de Picasso y artistas contemporáneos de él; en donde valoro de manera diferente las formas de lo real. Haciendo que el dibujo mío se convierta en un idioma muy personal que muchas veces es comprendido por el espectador de mi obra.

10 ¿Qué obras suyas están en museos y colecciones públicas?

    Mi obra está principalmente en colecciones privadas; que cuentan en algunos casos con más de 20 obras cada uno; como la de William Wood, Ántero Flórez Aráoz, Jorge Bardales, Luigüi Rubini, Claudia Aron, Enrique de Rávago Bustamante. En cuenta a colecciones públicas o Museos puedo nombrar a la National Gallery of Canada de Richard Holden, La Casa Museo del Quijote del Perú cuenta con 16 obras mías. Hice un monumento en la ciudad de Toluca en 1992. El 2008 un Museo en Texas adquirió un lienzo. El 2019 tuve invitaciones para que mi obra forme parte de un Museo en Seúl y en Dubai; pero no se concretó. 

    Uno de los motivos por los que vine a España el 2020 era que 6 cuadros formen parte de un Museo en Toledo (CORPO), pero el tema de la Pandemia y por otras circunstancias paralelas no se dio. Luego esos cuadros fueron adquiridos para una Colección Particular en Barcelona.

11.- ¿Qué aporta la Historia del Arte en Perú ¿Qué nombres destacaría?

El Perú tiene influencia occidental principalmente y dentro del mestizaje que se ha dado con España, Italia y otros países europeos; hemos heredado la misma concepción y división por etapas de la Historia del Arte Europeo. El Perú al ser un país multilingüe con idioma oficial español y otras lenguas de las que destacan el quechua y el aymara; se pueden apreciar una riqueza cultural en vías al pluriculturalismo. Esto se evidencia en el proceso de sincretismo cultural presente en el Arte Colonial. Muchos artistas mestizos de esta etapa eran anónimos. La pintura era figurativa y de temática mayormente religiosa; pues esta era un instrumento de evangelización. De esta etapa destacan: Diego Quispe Tito, Basilio de Santa Cruz Puma Callao y Marcos Zapata. 

Durante la transición y la etapa republicana, se experimenta influencia de la cultura afroperuana, teniendo entre los temas más representados los retratos, temas históricos y costumbristas. A esta etapa pertenecen el acuarelista Pancho Fierro y José Gil de Castro. El arte moderno tiene tres vertientes principalmente el academicismo clásico, el indigenismo y vanguardismos.  Dentro de los representantes del academicismo se encuentran Daniel Hernández, Carlos Baca Flor; contemporáneo a ellos, pero con un estilo más personal y alejado del academicismo es importante Teófilo Castillo. Dentro del indigenismo destacan: José Sabogal, Francisco Lazo y Julia Codesido y en las Vanguardias: Ricardo Flores, Alejandro González Trujillo “Apurimak”, Carlos Quispez Asín y Sérvulo Gutierrez. Finalmente, dentro de los pintores contemporáneos que destaco están: Tilsa Tsuchiya, Teodoro Núñez Ureta, Gloria Gomez Sánchez, Víctor Humareda, Francisco Abril de Vivero, Alberto Dávila, Venancio Shinki, Fernando de Szyszlo, Eduardo Moll, Carlos Revilla, Juan Javier Salazar, Gerardo Chávez, Luz Letts, Eduardo Tokeshi, José Carlos Ramos, Cuco Morales, Jaime Vasquez, José Luis Carranza, José Carlos Martinat. 

12.- ¿Quiénes fueron sus maestros en la pintura?

Mis primeros maestros fueron mis padres (Germán Suárez Vértiz, María Teresa Reyes Carrillo), Teodoro Núñez Ureta, Sérvulo Gutiérrez; Carlos Bernasconi, Tilsa Tsuchiya, Víctor Humareda, Alberto Dávila; todos ellos fueron alumnos o amigos de mi padre que opinaban sobre mi trabajo. 

En México en la UNAM tuve grandes maestros: Luis Nishizawa, José Luis Cuevas, Francisco Toledo, Antonio Diaz Cortéz. Empecé luego a trabajar con maestros de escultura: Ricardo Ponzanelli, Valerio Ponzanelli, Rosa María Ponzanelli. Siendo el más destacado Gabriel Ponzanelli con quien trabajé en conjunto en un Monumento a Salvador Sánchez Colín, que se encuentra actualmente en la Ciudad de Toluca-México  

13.- ¿Por qué le interesa el personaje de El Quijote al hacer 50 cuadros sobre el personaje cervantino?

Siempre he admirado al Quijote para mí, al ser un personaje imaginario se presta mucho para darle múltiples interpretaciones en mi estilo Garabaticista. Como pertenece al imaginario popular y representa la locura, el heroísmo, justicia y por enseñar esta obra cervantina muchos valores que la hacen atemporal; es para mí un privilegio y placer representar al Quijote. En cada representación hago un homenaje a tan destacada figura literaria de Cervantes. Que ha sido el libro más impreso y reproducido de la historia de la humanidad

14.- ¿Le asusta la línea recta?

No me asusta ninguna línea, cada línea tiene su momento y su intención; la línea da sensación de fuerza y rigidez y la línea curva da la sensación de movimiento y sensualidad. En mis obras hay tantas líneas rectas como curvas, cuando plasmo horizontes, lanzas, aspas de molino, Castillos, entre otros; abunda la línea recta; Puede que la línea curva opaque a la recta; pero eso no la hace menos importante y siempre está presente.

Más información

https://www.alvarosuarezvertiz.com/%C3%A1lvaro-su%C3%A1rez-v%C3%A9rtiz/ 


¿COLECCIONISMO O RECICLAJE SOSTENIBLE? LA PERVERSIDAD DEL LENGUAJE





Jorge Llopis Planas

Presidente de CEPTAPA

Miembro AECA


    01.02.2021.- Madrid.- Ayer se hizo la luz. Estaba oyendo un programa deportivo de estos que ni entiendo mientras me inyectaba mi tercer café, necesario para ser persona, cuando escucho a uno de los jóvenes locutores reclamar en antena una camiseta prometida del Sociedad Deportiva Huesca de cuando se llamaba Unión Deportiva Huesca (1954-1960). El muchacho se arranca y argumenta seriamente que lo hace por motivos de “Reciclaje sostenible y responsable”. Es decir una declaración de coleccionista en toda regla. Y yo en pijama y con un café como un idiota, mientras la Verdad se me revelaba.

    Por Reciclaje Sostenible y Responsable yo entendía otra cosa: Llenar la cocina de cubos de basura de colores para clasificar los deshechos familiares y que empresas especializadas los transformen para no tener que esquilmar a la naturaleza o no contaminar. Lo que ya no entiendo es que una empresa se lo lleva gratis, lo transforme y vuelva a vender, es porque no se me paga por ese desecho que es de mi propiedad o al menos lo recogiese en mi domicilio, sin tener que ir a la calle paseando mi mierda por la calle hasta el contenedor. Pero esta es otra cuestión.

    Hace unos días escribí sobre la posible ideologización del concepto Coleccionismo. Entonces me fui por otros cerros, planteando cuestiones de reseteo generacional para obviar o despreciar lo “antiguo y made in Spain” como cosa de viejunos, y nostálgicos (políticamente hablando). Para teorías tantas como colores, pero los Likes no han sido pocos.

    Bloggeras e influencers  han conseguido acuñar el concepto Vintage, que transforma un término (Coleccionismo) asociado a caro, clasista, burgués y hasta capitalista.

    La cultura imperante de lo políticamente correcto necesariamente debe reescribir los términos para adaptar la semántica a las nuevas conveniencias, proscribiendo a lo anterior. Así bloggeras e influencers  han conseguido acuñar el concepto Vintage, ya que no diferencian (o no saben) entre antigüedad o trasto viejo. Un termino muy Cool que tranquiliza la conciencia política de las arrogantes generaciones de menos de 40 años y que transforma un término (Coleccionismo) asociado a caro, clasista, burgués y hasta capitalista, en otro en lo que lo que prima es que los objetos sean reciclados de manera sostenible y responsable. 

    Lo Vintage mientras no hayan cumplido los 100 años, son trastos viejos. Recurro a una Influencer para aclarar conceptos: “Podemos definir una pieza Vintage como aquel objeto o accesorio con una cierta edad, no menos de 20 años, pero que todavía no tienen el tiempo suficiente para entrar a formar parte de la categoría de antigüedad… A pesar de ello, es frecuente ver cómo la gente emplea el término Vintage para referirse a cualquier objeto con cierta edad. …Formalmente estos objetos no son Vintage sino sencillamente viejos… ¡Además todo son ventajas!,  pues es un estilo decorativo barato y sostenible que te permite reutilizar mobiliario y accesorios, beneficiándote tú y el medio ambiente”. ¡Ya estamos con el discurso dogmático otra vez!...Así pues, damos por válido, recoger de un container una silla abandonada y después revenderla como una silla Barcelona por 1.500 € y si hablamos de ropa, vaciar los armarios de los muertos (que aún huelen a Aqua di Selva o Farala en el mejor de los casos) y venderlo como Moda Retro a precios de boutique. Se acepta reciclar pero no estafar.

    No se engañen: Es un mensaje acuñado y dirigido a las nuevas generaciones hiper consumistas, Hipsters, Muppies, que en el fondo son todos BoBos, aunque con conciencia. Ya saben: Bicicleta y Visa. Gafapastas y autocaravana híbrido que no compran cualquier cosa que no sea de marcas exorbitadas, aunque se declaran furibundos enemigos de quienes les han pagado las carreras y masters y también les compraron el pisito en San Chinarro o la Villa Olímpica y que lo han cambiado luego por el de Lavapiés y Sants que es socialmente más comprometido.

    En este país se calculaba a.C. (es decir Antes de Covid) que habían casi 11 millones de frikis patrios (o coleccionistas), basándonos en los aforos en ferias especializadas El joven cronista deportivo constató el dato confirmando que el Coleccionismo no ha muerto, simplemente se ha transformado y por tanto deben haber unos cuantos más frikis de espíritu Lavoiseriano. Ahora si me salen los números…

    No sectaricemos también las aficiones. Ya tengo bastante con sufrir y flagelarme por ser hombre, heterosexual monógamo, blanco, católico y sentimental.

    No nos debería confundir el lenguaje, sino la intencionalidad. Cada uno colecciona lo que quiere y con lo que se siente identificado: La camiseta del Huesca, netzukes del XIX, Barbies y Nancys, cristal de Lalique o de Gallé, todas las ediciones de Tintín (incluidas las censuradas), grabados de Feito, mecheros Zippo desde su creación en 1930, muebles Machintosh, navajas suizas desde 1891 o monedas romanas. Todos coleccionamos. Hoy es posible, pero no marraneemos con las identificaciones identitarias y sectaricemos también las aficiones. Ya tengo bastante con sufrir y flagelarme por ser hombre, heterosexual, monógamo, blanco, católico y sentimental.

    Los sociólogos consideran el coleccionismo como un fenómeno generacional. Los sicólogos apuntan que cada uno colecciona según sus recuerdos o frustraciones de la infancia. No olvidemos que el coleccionismo también es investigar y aprender, no sólo acumular o comprar lo más caro. Yo prefiero pensar como los japoneses, que también viven en cajas de cerillas y que “Lo útil debe ser bello para que sea útil” y por tanto susceptible a ser coleccionado y si es auténtico, mejor, añado.

    Como la filosofía clásica la aparqué en mis años de BUP y COU, de lo anterior se me ocurre plantear el siguiente silogismo: Coleccionar es de viejunos, Reciclar es coleccionar pero en guay,  moderno y con responsabilidad social; Ergo los Hipters , Muppies y Bloggeras también coleccionan, pero con fundamento.


"Pasiones mitológicas: Tiziano, Veronese, Allori, Rubens, Ribera, Poussin, Van Dyck, Velázquez” en el Museo del Prado

El Museo Nacional del Prado inaugura la programación de exposiciones temporales

Detalle de Diana y Actaeon. Tiziano.© The National Gallery, London.



L.M.A.

    01.03.2021.- Madrid.- La exposición "Pasiones mitológicas: Tiziano, Veronese, Allori, Rubens, Ribera, Poussin, Van Dyck, Velázquez”, que permanecerá en la sala C del edificio Jerónimos desde el 2 de marzo hasta el 4 de julio con el patrocinio exclusivo de la Fundación BBVA, constituye una ocasión irrepetible para contemplar una de las mejores selecciones de la pintura mitológica que se hizo en Europa en los siglos XVI y XVII.

    Organizada por el Museo Nacional del Prado, la National Gallery y el Isabella Stewart Gardner Museum, y comisariada por Miguel Falomir, Director del Museo del Prado, y Alejandro Vergara, Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado, la exposición plantea un recorrido por el amor mitológico de la mano de las grandes figuras de la pintura europea a través de un total de 29 obras.

     Entre los préstamos más relevantes de la exposición se encuentran una Venus y Cupido pintada a partir de un dibujo de Miguel Ángel, Andrómeda y Perseo de Veronese o Paisaje durante una tormenta con Píramo y Tisbe de Poussin y, en especial, cinco de las seis (la sexta pertenece al Prado) llamadas "Poesías" que Tiziano pintó para Felipe II. A esas pinturas se unen obras clásicas de la propia colección del Prado como Las Hilanderas de Velázquez o Las tres Gracias de Rubens, que este proyecto ayuda a contextualizar.

QUÉ ES EL ORIENTALISMO. EL ORIENTE IMAGINADO EN LA CULTURA GLOBAL

 




Víctor Morales Lezcano
Profesor emérito, correspondiente 
de la Real Academia de la Historia (España)

01.02.21
Mantengo vivo en mi recuerdo los balbuceos de las relaciones académicas, luego amigables, entabladas con José Antonio González Alcantud. Corrían los años 80, mientras que Alcantud, Lily Litvak y un servidor, entre otros, nos interesábamos con ahínco por la ecúmene del denominado Oriente, con especial referencia al mundo árabe-islámico.  Con el transcurso del tiempo, tanto en Granada como en Madrid vinimos a converger personal y temáticamente el profesor granadino y quien redacta estas líneas; así ocurrió en más de una convocatoria del Centro de Investigaciones Etnológicas Ángel Ganivet, en la granadina Cuesta del Molino y en Casa Árabe en Madrid, sin olvidar la Jornada sobre Orientalismo, ayer y hoy, cuyas ponencias editó la UNED (2006). Mucho ha llovido desde aquellos decenios de fin de siglo (ya algo lejanos). El interés por la producción bibliográfica en torno al tema orientalista fue una inclinación motivada por el seguimiento mutuo de la opera omnia de González Alcantud y Morales Lezcano. Me toca a mí, hoy, demostrar el aludido seguimiento  que González Alcantud y el autor de esta sinopsis nos venimos dispensando. No por las buenas ─ni mucho menos, por las de índole perversa, frecuentes en la recepción universitaria de la obra del “colega de enfrente”─ sino por subrayar dos características de la autoría de Alcantud en este volumen. Veamos.
Qué es el orientalismo (ed. Almuzara, 2021, 493 p.) puede definirse como un abanico erudito, algo disperso, pero de cabo a rabo sumamente atractivo de lo que vino a llamarse en Occidente orientalismo desde finales del siglo XVIII. Cierto es que los enfoques, la temática misma y la heurística de los autores que integran la colectánea reconocida, bibliográficamente, con el genérico de orientalismo han ido variando desde las aproximaciones decimonónicas hasta los planteamientos de autores estelares como Maxime Rodinson, Jacques  Berque, Bernard Lewis y, por supuesto,  Edward Said. A este último, se han referido con frecuencia algo reiterativa Alcantud mismo y no pocos orientalistas de linaje, ya sea este magrebista, otomano, “indostánico” e, incluso, aquellos autores de perfil andalusí como el propio José Antonio G. A.   
En suma, al abordar el orientalismo, se trataría de un campo del saber ─en sentido francés (le savoir)─ por el que Alcantud acaba de hacer un recorrido temporal (largo) del tema, que va transitando en su obra con lujo de detalles, fogonazos (originales, algunos; y algunos otros, menos) y aparato crítico muy acorde con el premeditado seccionamiento (filosófico, literario, musical, cinematográfico, incluso) de los dieciocho capítulos de la obra de marras. 
Si mal no recuerdo, el insigne y controvertido orientalista Bernard Lewis (1916-2018), procedente de la SOAS londinense, que culminó su magisterio en la Universidad de Princeton, fue autor de una obra miscelánea de calidad, From Babel to Dragomans. Interpreting the Middle East (London: Weidenfeld & Nicolson, 2004). Ahora bien, mientras que Lewis se centra en esta obra más en la región medio-oriental, con inclinación de estudio marcada hacia el Imperio turco-otomano y al Irán prerrevolucionario, Alcantud tiende a privilegiar, por su parte, el ámbito magrebí de la historia de las dos culturas que une y separa el estrecho de Gibraltar y, en particular, se orienta preferentemente hacia los intersticios hispano-marroquíes. Unos intersticios en los que, a propósito, el autor de estas líneas ha intentado penetrar desde hace algo más de cuarenta años con reconocida constancia.
Estoy en la creencia de que con esta bienvenida al profesor de Granada, a propósito de su última factura, solo me queda recomendar no solo a los orientalistas de oficio sino también a los espíritus seducidos por todos los Orientes (Berque dixit), que no pierdan la ocasión de penetrar en aquellos mundos de la mano de mi docto colega a través de las páginas de su última obra que intitula socráticamente  Qué es el orientalismo. 

El “Cristo que vuelve a la vida” del escultor Venancio Blanco, en la catedral de Salamanca


“Cristo que vuelve a la vida”, del escultor Venancio Blanco

L.M.A.

    1/3/21.- Salamanca.- La Fundación Venancio Blanco ha cedido temporalmente la escultura “Cristo que vuelve a la vida”, del artista visual Venancio Blanco (1923-2018) a la catedral de Salamanca, para su exposición y veneración durante el tiempo de Cuaresma y Pascua de Resurrección. 

El “Cristo que vuelve a la vida” (1991), tallado en madera de pino de Valsaín, que representa el primer instante de la Resurrección, se ha ubicado en la Capilla del Cristo de las Batallas, y su visión resulta impresionante.





sábado, 27 de febrero de 2021

LA CENTENERA DE SPÍNOLA, UNA DE LAS FINCAS MAS ATRACTIVAS EN FLORA Y FAUNA

Mayte y Carmen Spínola, dos de sus propietarias no lejos de la casa "La Ecijana"

Ciervos pastando junto a la casa


Julia Sáez-Angulo

Fotos Camen Palomero

27/2/21.- Marmolejo.- Es una de las fincas más bellas, variadas y completas en lo que a fauna y  flora se refiere. La Centenera de Spínola, que supera las cuatro mil hectáreas de extensión, se encuentra en Sierra Morena, al sur de España, a trece kilómetros del término municipal de Marmolejo (Jaén). El río Yeguas, que nace en Ciudad Real (único río sin contaminación alguna), demarca la provincia de Jaén y Córdoba, y desemboca en el Guadalquivir, baña uno de sus costados. Comprada en 1950 por Máximo Spínola Carrascal (1913-1980), uniendo varias fincas aledañas en una sola, hoy pertenece a sus cuatro hijos Mayte, José Antonio, Conchita y Carmen. 

    Máximo Spínola compró la finca, después de vender la de El Coto del Marqués en Extremadura, por recomendación de su amigo Juan Claudio Güell, conde de Ruiseñada, ya que La Centenera estaba más cerca de Madrid y de la suya propia.

    Rica en flora y fauna, por La Centenera pueden verse manadas de ciervos, gamos, muflones, jabalíes, ovejas… campando por pastos, árboles y roquedales. La finca tiene dos caras bien diferenciadas: la Solana y la Umbría, según su orientación al sol y desde su altura pueden divisarse numerosos pueblos, entre ellos Marmolejo, Ándújar, Arjona, Arjonilla…

Si hablamos de flora, no hay más que hacer un largo recorrido, en nuestro caso, en un todoterreno conducido en esta ocasión por Carmen Spínola, una de sus propietarias, para ver, desde los pastos salpicados de margaritas y dientes de león, tomillo, romero, cantueso, gamones a punto de florecer y gamusinos, setas…, hasta las encinas, alcornoques y madroños, algarrobos, pasando por lentisco, jaras, enebros o flores desconocidas -para quien escribe- o diminutas variedades, como las campanillas de invierno. “Pronto florecerán la jara blanca y las peonías de color rosa, cuando el paisaje cobra un tono precioso en primavera”, añade Mayte Spínola.

Un piar singular lleva a decir al escritor Rogelio Sánchez Molero, que se trata de rapaces: azores o halcones, precisa.

-Hay muchos halcones por aquí -aclara la “choferesa” ocasional del safari- por esta naturaleza que tiene mucho de paraíso, al decir de la fotógrafa Carmen Palomero. Además, hay águilas imperiales. "Tenemos dos nidos localizados e identificados", explica Carmen Spínola.

Las bandadas de pájaros se suceden, al igual que sus cantos, los del colibrí, los gorriones, zorzales… Me falta conocimiento y vocabulario ornitológico para identificarlos a todos. Carmen Spínola dice que tiene decenas de fotos sobre ellos.

    Hablamos de halcones y cetrería. Carmen nos cuenta que ha representado un halcón dentro de su bestiario pictórico. 

Finca de caza y de montería, en la actualidad es la caza de perdiz con reclamo la que se lleva a cabo. Siempre hay que renovarse en la naturaleza. “Los ciervos pronto perderán la cornamenta, al tiempo que comenzarán a renovar sus cuernos. En septiembre llega la berrea, que es un espectáculo hermoso y dramático al mismo tiempo”, añade Mayte Spínola.

Los regatos que atraviesan la finca y la refrescan, camino del río Yeguas, es un buen lugar para el acercamiento de los animales a beber; también al abrevadero encalado para evitar infecciones. Al amanecer y al atardecer son los momentos mejores para ver correr a los ciervos, gamos… en busca de comida y bebida (cada animal tiene, tenemos, nuestro correspondiente depredador y hay que estar atentos). 

Las acumulaciones de grandes peñas hacen pensar en crómlechs y otros elementos neolíticos. “Hay diversas ruinas de antiguas viviendas en piedra de distintas épocas, situadas en diferentes emplazamientos”, explica Carmen Spínola al tiempo que nos pasea en el todoterreno y recorremos algunas de esos montones significativos de peñascos. La “choferesa” de ocasión sabe pararse en los sitios más singulares o “fotogénicos”, porque se conoce la finca al dedillo: el gran alcornoque, la encina que nace entre dos peñas, los pedregales con vestigios del pasado… “Mañana iremos a las pequeñas playas junto al río, en la zona de Los Valles”, nos anuncia. La finca no se puede recorrer en un día.

Los restos de una vieja ermita, con la advocación de san José, indican con claridad el antiguo lugar sacro, del que la casa conserva los objetos sagrados en un nuevo oratorio interior. Imágenes, sacras, cálices, cruces… espera la instalación definitiva en una próxima obra en la casa de la finca. 

    También visitamos la llamada Casa de los Berros un tanto maltrecha, en cuya puerta principal ha crecido insolente una gran higuera que impide el paso.

    Por La Centenera de Spínola ha pasado buena parte de la realeza europea y de otros mandatarios del mundo en distintos momentos, para cazas y monterías. El álbum de fotos históricas que registra esta finca es impresionante, con rostros conocidos del pasado. Las habitaciones y los salones han mejorado notablemente en los últimos años. Pasar unos días en esta finca es disfrutar de la Naturaleza primigenia. En suma, una Arcadia.

    “La mayor satisfacción que tenemos es que la siguiente generación de jóvenes, -digamos los nietos de don Máximo Spínola- se han aficionado también a La Centenera y lo pasan muy bien. Lo pasamos muy bien todos juntos”, declara Mayte Spínola con satisfacción.

    Los guardeses, junto a la casa entonada en blanco y albero llamada La Ecijana, también guardan un pequeño recinto con animales domésticos: pavos o gallinas auctóctonas, guineanas o washigtonianas, que alternan sus colores blanquinegros o pardos con el gallo que cacarea satisfecho a la luz del mediodía. “Los gallos no solo cantan a la aurora", nos enseña Carmen Palomero. Tomar una tortilla de patatas con huevos frescos, hecha por la guardesa, es un placer culinario.

Apena dejar esta Arcadia de la naturaleza que es La Centenera de Spínola.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2012/04/la-centenera-una-de-las-fincas-de.html
Carmen Palomero, Rogelio Sánchez Molero, Mayte Spínola, Carmen y Julia Sáez-Angulo en el gran alcornoque de La Centenera





Don Juan Carlos, Príncipe de España, junto a Máximo Spínola (c. 1959)

José Antonio Spínola, otro de los propietarios en La Centenera (c.1959)


Marqués de Mondejar. Marta Cotoner . Actual Condesa de Coruña . Juan Alfonso Martos Duque de Granada . Pedro Carvajal de espalda Mayte y Jaime Artesga actual duque de Francavilla 
Carmen Spínola de Oriol, Jose Sada, José María Aristarain  y Luis Javier Oriol 
Julia de Spinola . María Cotoner . Marqués de Mondejar Marta Cotoner . SAR Principe de Asturias

El Principe de Asturias Marta Cotoner y Mayte Spinola . En la Centenera año 1959


Junto a la casa La Ecijana en La Centenera

"Mirando al sur" en Los Valles.