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viernes, 31 de diciembre de 2021

CRONICAS ARGENTINAS XVII. De la Biblioteca Nacional Argentina, con Borges, Juan Pablo II Evita y Perón


Jorge Luis Borges , escultura en los jardines de la B. N. A.


Julia Sáez-Angulo

02/01/22 .- Buenos Aires.- La Biblioteca Nacional Manuel Moreno de Argentina me recibió con la puerta en las narices. “Es debido a la pandemia”, me dijo el vigilante en medio de una soledad arbórea que rodea el edificio de hormigón, brutalista donde los haya, de cuyos arquitectos autores no quiero acordarme. No he encontrado a nadie de mis amigos argentinos que les guste esa mole proyectada en 1962 e inaugurada por el presidente Carlos Saúl Menen en 1992. 

Ni qué decir tiene que es la Biblioteca más importante de Argentina, fundada en 1810 por la primera Junta del país, como institución pública que albergara los tesoros bibliográficos de la nación. La institución fue dirigida, entre otros, por Jorge Luis Borges en 1975-1973, ese escritor, premio Cervantes 1979, que quedó ciego y escribió en el “Poema de los dones”:

Nadie rebaje a lágrima o reproche

Esta declaración de la maestría

De Dios, que con magnífica ironía

Me dio a la vez los libros y la noche.


De esta ciudad de libros hizo dueños

A unos ojos sin luz, que sólo pueden

Leer en las bibliotecas de los sueños

Los insensatos párrafos que cede.

       (Escribo cada verso con el inicio en mayúsculas,  a la francesa, pues así se publicó el poema en Argentina).

    Curiosamente la Biblioteca Nacional argentina tuvo tres directores José Mármol, Paul Groussac y Borges que llegaron a ciegos, como si se tratara de una constante. El edificio tiene también una historia azarosa. Era el palacio Unzúe, residencia presidencial de J. D. Perón y fue demolida en 1955 por el golpismo militar que quiso arrasar toda presencia histórica del régimen anterior. A todos nos suena la damnatio memoriae practicada desde los romanos hasta el momento presente, con la precisión y el complejo de inferioridad, de cada racha de políticos que llegan “sobrados” al poder y se creen eternos.

Para compensar aquel bombardeo, el recinto exterior de la Biblioteca cuenta con una estatua gigante de Evita Perón como gran diosa del lugar junto a la avenida del Libertador, escultura que compite con la de Juan Pablo II que visitó Argentina en 2014, y un busto de J.D. Perón, amen de la estatua sedente del gran Borges (premio Nobel in pectore de muchos de sus lectores). Un poco más lejos, en un anexo de la Biblioteca, en la Plaza del Libertador, una escultura del gigantón Julio Cortázar, realizada por Yamila Cartannilica, que se instaló en 2014.

Como no pude entrar a la B.N.A. me dediqué a contemplar los grandes árboles y estatuas, de lo que es tan pródiga la capital argentina. En el muro un gran panel habla de los distintos departamentos, donde se albergan: novecientas mil piezas, entre libros, periódicos, revistas, mapas, fotografías, negativos, fondos de archivos, ex libris, partituras musicales y una veintena de incunables, entre ellos dos incunables de la “Divina Comedia” de Dante Alighieri… Existe cierta leyenda sobre la desaparición de uno de los incunables de Dante en un momento concreto. La “Divina Comedia” y su autor salen con frecuencia en la capital, no olvidemos el palacio Barolo inspirado en ella. El escritor Roberto Alifano conoce mucho mejor este asunto novelesco del Dante “afanado”.

Borges donó ochocientos volúmenes de su biblioteca a la Nacional y, por tanto están a buen recaudo.

Recordemos a Cicerón para quien el sumun del placer estaba en una casa con biblioteca y jardín.

No sólo está cerrada al público la Biblioteca Nacional Argentina (que indirectamente invita al computador y a la lectura digital), sino también el Teatro Colón (desde hace dos años) y el Teatro Cervantes, con lo cual la pandemia deja mancada las visitas culturales en Buenos Aires. Solo los cafés y restaurantes acogen sin límite. 

Afortunadamente, el cercano Museo de Arte Decorativo permanece abierto y pude contemplar una interesante colección artística. Está situado en el palacio Errázuriz Ortúzar y su esposa Josefina de Alvear que concibieron cada uno de los salones como un periodo histórico para ornamentarlo con arreglo a su época. Al igual que Sol Durini y su esposo Miguel Nougués conciben sus casas como museos para albergar sus colecciones. 

    En la colección Errázuriz Alvear, hecha museo en 1937, se pueden ver ambientes y piezas del Renacimiento, del Neoclásico, y de los siglos XVIII, XIX y XX. Varios nombres españoles: un salón del catalán José María Sert nos lleva al art decó; Joaquín Sorolla retrata a las damas en gran formato, al igual que Hermenegildo Anglada CamarasaÁlvarez de Sotomayor en tamaño mediano… Una singular estancia rusa. Muy curioso un relieve de Ossip Zadkine en madera. El subsuelo se reserva para el diseño argentino contemporáneo. 

Esto de los cierres de instituciones culturales, unas sí y otras no, no se entiende muy bien, pues todos dependen más o menos del mismo departamento o idéntico poder. “Hay cierta comodidad funcionarial para cerrar estos lugares -incluidos los escaños de los diputados- y trabajar a distancia, mientras las cajeras de supermercados están a pie de trabajo cada día”, se lamentaba Ricardo, cuando visitábamos algunos museos del barrio de san Isidro y nos encontrábamos con los salones cerrados. La pandemia da lugar a estas cosas con razón o sin ella. Ni siquiera Internet nos puede ayudar en estas circunstancias, más bien confunde sobre aperturas y horarios.

Escultura de Juan Pablo II, que viajó a Argentina en 2014, junto a la B.N.A.

Estatua de Evita Perón, junto a B.N.A. sobre el pedestal con la inscripción: "A María Eva Duarte de Perón, legado de luz, arte y bandera"

  "Los atributos de la música"Relieve de Zadkine (Museo de Arte Decorativo, Buenos Aires

Josefina de Alvear, retrato por Sorolla
 
Pintura de Anglada Camarasa

Precioso poema (fragmentado) de Borges, enviado por Cristina Santander


jueves, 6 de septiembre de 2018

Las Biblioteca Nacional argentina incorpora 40.000 objetos digitales a la Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano


                                                       
BDPI integra las colecciones de catorce bibliotecas nacionales iberoamericanas y la universitaria de Chile


 L.M.A.

-6 de septiembre de 2018- La Biblioteca Nacional Mariano Moreno de la República Argentina actualiza su presencia en la Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano, proporcionando acceso a más de 40mil objetos digitales. Esta incorporación significa un incremento en la riqueza de BDPI, no sólo en cantidad, sino en calidad y variedad de la tipología documental (libros, prensa y revistas, material cartográfico, material gráfico, audios y videos).
Desde su incorporación a la BDPI, la Biblioteca Nacional de Argentina no ha dejado de crecer en cuanto a recursos digitales, adopción de nuevas tecnologías y estándares bibliotecarios que incrementan día a día la presencia y potencialidad de las colecciones argentinas en la web. Desde el año 2017 se puede acceder a su renovado Catalogo Institucional con una interfaz dinámica, nuevas modalidades de búsqueda - filtros y el  acceso integral a todas sus colecciones digitales.
Desde la creación de BDPI, las visitas desde Argentina han supuesto el 4º-5º origen más frecuente de todas las consultas recibidas en este proyecto cooperativo que hoy día aúna ya las colecciones digitales de 14 bibliotecas nacionales iberoamericanas y la biblioteca universitaria de Chile.   
Esta importante actualización coincide con el reimpulso que recibe este proyecto cooperativo gracias al apoyo de la SEGIB. Permitiendo no sólo procesos de actualización como los de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, sino también nuevas incorporaciones, revisión de funcionalidades y procesos de actualización más frecuentes. Esto último buscará como objetivo que las bibliotecas participantes encuentren una representación lo más fiel posible de sus colecciones en BDPI.