• José María Juarranz, crítico de arte, ofrece su estudio al respecto y argumenta sobre fechas y declaraciones del pintor malagueño
Julia Sáez-Angulo
9/4/26.- Madrid.- Ya sabemos que la táctica de los nacionalistas es la queja y la petición de algo más. Son insaciables como decía el filósofo Julián Marías, por lo que no cabe ni escucharlos. Ahora Bildu, a través del nazi y asesino de ETA (con numerosas muertes a sus espaldas), que preside el partido, reclama el cuadro de Picasso titulado “Guernica”, que se encuentra en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, por el simple hecho de que los nazis, sus parientes, bombardearan la localidad vizcaína de Guernica.
Aparte del oportuno principio en las Bellas Artes: “las grandes obras de arte no deben viajar”, por aquello de que “tres traslados equivalen a un incendio”, algo que a los matarifes de Bildu, les importa un bledo, su petición no se sostiene por ningún lado. Solo quieren sonoridad de protesta, lo suyo y si cae la guinda, mejor. Lo malo es que si este gobierno lo necesita, cederá, para esperar después la escena de Fuenteovejuna y que no vuelva. No son de fiar.
El asunto ha traído a colación en la opinión pública sobre la génesis y concepto del cuadro mismo del Guernica. En primer lugar, circula una tesis sobre que el cuadro representa la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías y que dice así
“EL VERDADERO MOTIVO DEL GUERNICA”
“EL GUERNICA es un cuadro que cambió su nombre por obra y gracia de un oportunista, político. El cuadro lo encargó el Gobierno Republicano en 1935, por el que pagó 150.000 ptas. de la época, y su nombre verdadero es "RECUERDO A MI AMIGO SÁNCHEZ MEJÍAS", el inolvidable torero que murió en agosto de 1934.
Cuando le hacen el encargo, se lo dedica a su gran amigo muerto; lo tenía finalizado en febrero de 1937, y cuando ocurre el bombardeo de GUERNICA, estaba ya colgado en el pabellón de España, en la Exposición Universal de París. El nombre "Guernica" se le ocurrió en junio de 1937 al delegado de Cultura de la Generalitat, por lo que su auténtico nombre (RECUERDO A MI AMIGO SÁNCHEZ MEJÍAS), se sustituyó por el nombre de "GUERNICA".
El Guernica no representa ningún bombardeo, sino la muerte de un torero, con el toro encampanado, los caballos espantados, las plañideras gesticulantes, la bombilla de la enfermería y el estoque partido en primer plano.
El torero, yace ROTO, con su espada ROTA, pues ha perdido, y el toro aparece con la espada clavada, con mirada mansa, que es como era "Granadino" (el toro que lo mató).
La simbología de la madre con el niño en brazos, llorando, es la de todas las madres al perder a su hijo, sin importar la edad de este (perder un hijo es antinatural, pues normalmente mueren primero los padres), por lo que muestra su gran angustia, así como todos los otros personajes, pues era un torero muy admirado.
HOMENAJE DE PICASSO A SU TORERO AMIGO fallecido el 13 de agosto de 1934 en Manzanares (Ciudad Real).
PD: . Al morir como consecuencia de una cornada, fue homenajeado por varios poetas de la Generación del 27, en particular por Federico García Lorca en su "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías".
TESIS MÁS ACEPTADA SOBRE “LA FAMILIA DE PICASSO"
José María Juarranz, miembro de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, yAMCA, y autor del libro "Guernica. La obra maestra desconocida" (2018), ha investigado sobre el asunto y dice lo siguiente:
“Lo primero que tenemos que decir es que el proceso de elaboración del Guernica se conoce con precisión. Los primeros dibujos los realiza Picasso el 1 de mayo y los últimos son del 4 de junio que es el momento en el que entrega el cuadro. Por lo tanto, no lo tenía hecho como dicen ahí.”
“En segundo lugar, Picasso afirmó en lo que podría considerarse su testamento sobre el Guernica, que los dibujos y grabados que lo acompañan, 62 obras, no pueden separarse del cuadro principal. Lo que nos indica que, para entender el Guernica, hay que entenderlo en conjunto con esas 62 obras que le acompañan y la inmensa mayoría de ellos no tienen nada que ver con los toros. Y sí que todos están relacionados de una manera clara con su entorno, sobre todo sus mujeres”.
“El cuadro es un cuadro simbólico. Los animales que aparecen son un toro, un caballo, un ave además de las diversas personas y la niña en brazos. Estos animales son un toro pero no significa un toro. El caballo es un caballo, pero no significa un caballo, al igual que el ave. Para entenderlo hay que acudir al resto de la obra de Picasso: el toro es el propio Picasso. El caballo es su mujer, Olga Koklova: Picasso dijo que a las mujeres que jugaron un papel importante en su vida (en los años veinte y treinta) los representaba como un caballo: hace referencia a la corrida de toros: cuando el toro clava el cuerno al caballo es como si el hombre penetra a la mujer en el acto sexual.
El ave se refiere a Dora Maar. Hay varias obras en las que hace esta relación”.
“Existen, evidentemente, otras muchas razones, pero, quizás, la más importante, son las frases de Picasso cuando tiene noventa años, recogidas por Roland Dumas: “Los niños, son muy importantes; los juicios y las exposiciones son muy importantes. Pero lo único que me importa es Guernica. El Guernica es mi vida”. Guernica c,est ma vie”.
En otro momento dirá: “el Guernica es la historia más grande de mi vida”.
“No hizo testamento excepto en lo relacionado con el Guernica. Le encargó a Roland Dumas que fuese su albacea respecto al cuadro: no debía venir a España mientras viviese Franco. Tenía que venir a España, al Museo del Prado. Porque sería el tercer gran cuadro de las familias de reyes de España: Felipe IV, Carlos IV y La familia de Picasso. Se autorretratan Velázquez, Goya y Picasso en el toro”.
CONCLUSIÓN: "Bajo mi punto de vista el Guernica es un cuadro autobiográfico que recoge momentos clave de su vida y su relación con sus mujeres y su hija".
"No tiene absolutamente nada que ver con el bombardeo, ni por supuesto con Guernica, excepto el nombre que surgió, según mi tesis en torno al veinte de mayo ya iniciado el cuadro cuando van a verlo unos amigos, entre ellos Paul Eduard, Zervos y Juan Larrea. Según Larrea, fue uno de ellos quien gritó ¡Guernica! y Picasso lo aceptó.

