miércoles, 18 de febrero de 2026

JORDI TEXIDOR. “No-res”, exposición antológica con medio centenar de obras en la Sala 31



L.M.S.

Fotos: J.S.A.


18/2/26.- Madrid.- En la Sala Alcalá 31 se ha presentado “No-res”, una exposición antológica sobre Jordi Teixidor (Valencia, 1941) que reúne más de medio centenar de obras, desde la década de los 60 hasta la actualidad, entre las que se encuentran todos los cuadernos de trabajo del artista.

Una muestra que invita al espectador a indagar en los diferentes períodos de la amplia trayectoria de Teixidor cuyo título, “No-res”, hace alusión al concepto de la nada: ante la ausencia total es donde nace la posibilidad de una presencia, según el artista. Por ello, más que una antología, la muestra es una invitación a la pausa y la introspección, a través de un encuentro con la obra y el diario íntimo de Teixidor, que hace de la Sala Alcalá 31 un espacio para el diálogo y el encuentro.

     La espina dorsal de “No-res” la componen los 31 cuadernos de trabajo del artista, por primera vez juntos. Estas publicaciones recogen toda la producción que Teixidor ha realizado, y también la que no, desde 1965 hasta hoy. No son solamente bocetos, sino el planteamiento de toda la obra de Teixidor y una manera de acercarse al artista y su obra a través de esta especie de diario.

        Sobre Jordi Teixidor

Jordi Teixidor es considerado uno de los máximos representantes de la abstracción española, cuya obra es reconocida por sus pinturas casi monocromas y el uso riguroso del color negro. Teixidor reside en Madrid desde comienzos de la década de 1980, ciudad a la que se trasladó después de una estancia de dos años en Nueva York.

Ha participado en eventos clave como la Bienal de Venecia dentro de la histórica España: Vanguardia artística y realidad social. 1936-1976 (1976) o New Images from Spain, en The Solomon R. Guggeheim Museum de Nueva York (1979). Ha expuesto de manera individual en la Fundación Juan March de Palma de Mallorca (2025); el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca (2024); el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) de Valencia (1997 y 2022) o el Museo Universitario Contemporáneo de Arte-UNAM, Ciudad de México (1998), entre otros.

Su obra está presente en numerosas colecciones públicas y privadas internacionales, como The Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) de Valencia, la Fundación Juan March, o el San Francisco Museum of Modern Art.

En 2014, su trayectoria fue reconocida con el Premio Nacional de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura y es, desde 2002, académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.


    Más información

Lugar: Sala Alcalá 31 (Calle Alcalá, 31. Madrid)

Fechas:  19 de febrero - 19 abril 2026

Horario de la exposición*:


martes, 17 de febrero de 2026

“LUCES DE BOHEMIA”, gran versión de la obra de Valle Inclán en el Teatro Español, dirigida por Eduardo Vasco. El esperpento llevado al desideratum




Julia Sáez-Angulo

18/2/26.- Madrid.- “Luces de bohemia”, esta gran obra de teatro del escritor Valle Inclán, ha logrado, una vez más, nueva representación en la escena, como gran obra clásica que es, que es lo mismo que decir: permanente. El Teatro Español nos ofrece una nueva y potente versión de esta pieza coral, a base de escenas en un Madrid de bohemia y miseria. Obra dirigida por Eduardo Vasco e interpretada por Ginés García Millán y Antonio Molero en los papeles principales de Max Estrella y Don Latino.

 Eduardo Vasco su director explica el porqué de esta vuelta de “la noche de Max Estrella”: “En el Teatro Español teníamos muchos motivos para representar la pasada temporada Luces de bohemia, más allá de nuestra sempiterna pasión por Valle-Inclán y de que sea una obra trascendental de nuestro repertorio; quizás la pieza dramática más bella, más importante de la literatura dramática española del Siglo XX.

De entre todos los motivos uno, si quieren, de carácter institucional, era celebrar en el 2024 el centenario de su edición definitiva. Es sabido que, aunque parte de la obra había aparecido por entregas en el semanario “España” durante cuatro meses de 1920, su edición completa en libro, con variaciones decisivas, tal y como la conocemos hoy se publicó en 1924 incluida en Opera Omnia, ese cuidado proyecto editorial de aires modernistas que el propio escritor realizó de sus obras.

Otra razón de gran peso, más vinculada con nuestro amor a la profesión, fue que, por increíble que parezca, el periplo del poeta ciego y el golfo hispalense durante la noche madrileña nunca se había representado sobre las tablas de este teatro. Sabemos (al menos así apareció en la prensa de la época) que Cipriano de Rivas Cherif, ese hombre de teatro esencial en la historia de nuestro arte escénico, tuvo el propósito en 1932, durante su etapa en el Español, de llevar a escena este primer esperpento del escritor gallego en el contexto de una temporada estival de gran teatro popular. Pero aquel proyecto nunca se llevó a cabo, así que, de alguna manera, sentimos que aquel era un buen momento para que Max Estrella y toda la bohemia de su tiempo habitasen, por fin, nuestro escenario.

Y ya en esta temporada 25/26 otra razón —esta ocurre pocas veces— se ha sumado a las anteriores: la extraordinaria acogida que tuvo el espectáculo, definitorio de nuestra nueva etapa, entre oficiantes y espectadores. Así que reponemos estas Luces de bohemia con una alegría inmensa y la seguridad de que siempre es un buen momento para volver al “gran don Ramón de las barbas de chivo” que adoró su contemporáneo —y personaje— Rubén Darío.

Conviene recordar que hasta los años 60 no comenzamos a dar al teatro de Valle-Inclán la consideración que merecía, sobre todo en escena, así que podemos hablar de don Ramón como de un clásico reciente de nuestro repertorio escénico, acaso ya (con permiso de Lorca y los áureos) el más estimado, el más admirado por un oficio que tuvo que desarrollar lenguajes nuevos y dejarse calar por las vanguardias para asimilar aquella propuesta postmodernista, que se antojaba casi como un enigma. Y aquí estamos de nuevo los del teatro: tratando de representarlo mientras intentamos entender y asimilar su densidad estética, deslumbrante e inalcanzable.

Como sucede con todas las grandes obras, Luces aparece en cada época, en cada generación, como un faro que ilumina el presente y, en nuestro caso, lo hace desde un pasado que nos pertenece y que nos ha convertido en lo que somos: herederos de los hipogrifos de Calderón, de los caprichos de Goya, de Quevedo y Cervantes, y de los folletines y las parodias escénicas de aquel Madrid absurdo, brillante y hambriento, y de tantas cosas... Por eso necesitamos retomar en escena cada cierto tiempo la elegía de Malaestrella, y reencontrarnos con aquella sátira, ¡tan española!, tan lejana en estos tiempos en los que parece vetada la práctica del humor inteligente en este país hipersensible”.

Un reparto de 25 actores que ponen en pie, con maestría bien dirigida, una sociedad agitada por la pobreza y el anarquismo del momento, con una interpretación hermosa subrayada por acordes musicales.




ANDERS ZORN, luminista como Joaquín Sorolla, en la Fundación MAPFRE

Anders Zorn, pintor sueco
Presentación de la exposición

Julia Sáez-Angulo

Fotos: Maica Nois

17/2/26.- Madrid.- Es el pintor sueco más destacado del XIX y uno de los artistas escandinavos más reconocidos. Coetáneo de Joaquín Sorolla, cultivó como él la pintura luminista. De origen humilde llegó a ser célebre y reconocido internacionalmente. Viajero y cosmopolita se afincó principalmente en París, pero también lo hizo en Londres y los Estados Unidos durante algún tiempo. Anders Zorn (1860-1920) cultivó la acuarela como nadie en la primera mitad de su carrera profesional, para terminar practicando el óleo, “pigmento de los grandes maestros”.

Una amplia exposición retrospectiva de Anders Zorn tiene lugar en la sede de la Fundación MAPFRE de Madrid (Paseo de Recoletos, 25), comisariada por la historiadora de arte Casilda Varela. Permanecerá abierta hasta el 17 de mayo de 2026.

El Museo de Sorolla en Madrid llevó a cabo una singular exposición en 1992, que confrontaba la obra del pintor sueco y el valenciano. Todo un reto del iluminismo de ambos, lejos y cerca del impresionismo próximo en el tiempo.

El retrato fue uno de los géneros cultivados por Zorn en las alturas. Retrató a tres presidentes de los Estados Unidos de América y a la familia real de Suecia. Zorn, una mezcla de campesino y caballero, nunca olvidó sus orígenes rurales en Mora, a donde regresaba con frecuencia y donde ha dejado un museo que filtra su pintura a través del tiempo. Era hijo de madfre soltera y se crió con sus abuelos.

Zorn viajó a España, donde se relacionó con Sorolla y Ramón Casas. Con ambos hizo intercambio de obras y así podemos ver el museo madrileño, ahora en la exposición MAPFRE, un autorretrato delicado, al lado de otro de Sorolla del mismo formato. Yo diría que en este encuentro, gana Sorolla. De la obra para Casas no se sabe bien dónde se encuentra.

Hay pocas obras de Zorn en España. “Se pueden contar con los dedos de la mano”, dice la comisaria. Se encuentran en el Museo del Prado, en el Museo Sorolla y alguna colección privada. Pese a que hizo retratos a la condesa de Osuna y a la duquesa de Alba, no se conoce el paradero de estos retratos. Estas cosas suceden en el avatar del paso del tiempo.

Anders Zorn cultivó también la obra gráfica, magníficos aguafuertes expuestos, pero con todo, son las acuarelas realistas, más bien hiperrealistas como fotografías, son las que ponen de manifiesto a un gran maestro en pequeño y gran formato.

Casilda Ibarra, comisaria de la exposición Zorn
Acuarela de Zorn
Autorretrato de Zorn.
Julia Sáez-Angulo ante un panel con imagen de la pintura de Zorn



lunes, 16 de febrero de 2026

“COLECCIÓN ARTE CONTEMPORÁNEO: 1975-PRESENTE”. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia- Sabatini-Planta 4

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia- Sabatini-Planta 4
Santa Isabel,52
Desde el 18 de febrero de 2026



 Maica Nois
        17/02/2026.-  El ministro de Cultura Ernest Urtasun, la presidenta del Real patronato del Museo reina Sofía, Ángeles González-Sinde,el director del Museo Reina Sofía, Manuel Segade y la subdirectora artística, Amanda de la Garza, han presentado y dado a conocer hoy a los medios “Colección,Arte Contemporáneo: 1975-presente” que cuenta cincuenta años de historia del arte desde la Transición hasta la actualidad en España.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun la ha calificado de “acontecimiento cultural de primera magnitud que refuerza el arte contemporáneo, con la que se abre el foco, se recogen más voces, más miradas y especialmente más miradas femeninas. Merece todo el apoyo institucional”…. “El 1975 es un año muy importante en España. Se abrieron todo tipo de interrogantes sobre el futuro del país…”
La presidenta del Real Patronato del Museo reina Sofia, Ángeles González-Sinde destaca “el compromiso del Museo con la investigación, conservación, difusión y pensamiento también a través de este proyecto que es una relectura crítica y plural que busca contextualizar. Se toma como punto de partida la transición democrática hasta nuestros días y aunque el arte contemporáneo es político de por sí un museo nacional no debe  tener una tendencia política determinada”
    La subdirectora artística, Amanda de la Garza, ha destacado “el esfuerzo que ha hecho el Museo por cambiar la forma de mostrar los fondos al público gracias a un recorrido más accesible, dinámico y didáctico con el que conseguir un museo más habitable y generoso, con criterios de ecología y sostenibilidad”
    El director del Museo, Manuel Segade nos recuerda que “este no es un relato único y unidireccional si no que es un relato abierto y permanentemente revisable. La tarea del museo no es releer el pasado buscando un espejo para la sociedad actual, sino permitir que las preocupaciones del presente encuentren en aquél una multitud de respuestas que permitan comprender que el hoy es algo dado sino un llegar a ser de construcción necesariamente colectiva. En épocas inciertas como las actuales, no se trata de imaginar futuros, sino de intentar reconocer en el presente aquellos futuros deseables que ya estaban aquí. Al no ser un relato personal, no se trata de lo que piense o crea, sino de lo que vale”
    La exposición ocupa toda la cuarta planta con más de 3.000 metros cuadrados en un recorrido lineal y no siempre cronológico  divididos en 21 capítulos. Se despliegan 400 obras de 224 artistas. El 77% de los artistas expuestos-137- son de nacionalidad española. El 31% de los extranjeros don de origen hispanoamericano. De las mujeres en número de 69 conforman el 35%. Se incluyen adquisiciones recientes y trabajos de actuales de jóvenes artistas. Muchas de ellas de mujeres con especial atención al panorama artístico español. El 64%, 258 obras, son inéditas, con lo que más de la mitad no se ha expuestos hasta ahora en la colección permanente del Museo .
    Los temas tratado se pueden realizar en tres recorridos y son de una diversidad tan señalada que como ha explicitado Manuel Segade “la muerte y el duelo son temas del arte contemporáneo, además de las pandemias el VIH y las futuras epidemias” en estas temáticas resalta el conjunto de retratos de Miquel Barceló, en depósito temporal, de su amigo seropositivo Hervé Guibert plasmado con un sombrero rojo al que le aplicó sobre la pintura un ácido.
    La escultura se encuentra como apunta Manuel Segade con Chillida y Oteiza que son referentes internacionales que influenciaron a otros artistas. Se exhiben los grabados de la “Suite Volard” de Picasso destrozados por los guerrilleros de Cristo;  la violencia del cuadro de la tela quemada por Miró. Se suceden los contrastes con los comics, la movida madrileña, portadas de discos, las joyas para “Matador” y otras películas de Almodóvar, las imágenes de Alberto García Alix…….
    Se van mezclando  con otros universos que muestran en la realidad de los 80-90 con la heroína y el sida con lo expuesto de Pepe Espaliú y como declara Segade “el lenguaje preparatorio de la pandemia”. Artistas como Nan Goldin nos muestran la diversidad sexual.
    Los atentados terroristas del 11septiembre en Nueva York aparecen en un video filmado a pie de calle en los primeros momentos por Tony Ousler, uno de los pioneros en el medio video.
    El montaje ha sido diseñado por el artista Xabier Salaberria junto con el arquitecto Patxi Eguiluz. Diseño gráfico por los Hermanos Berenguer . En su trabajo y propuesta ha primado la readecuación de los espacios arquitectónicos rompiendo los espacios para crear nuevos recorridos
En ayuda de poder realizar con cierto descanso un recorrido tan extenso se han habilitado sillas portátiles para usar cuando sea preciso y estarán distribuidas por toda la planta al objeto de facilitar una visita más relajada.
En apoyo también de la sostenibilidad las cartelas se han realizado en soporte papel en vez de vinilo. Toda la planta se ha iluminado con LED una energía más del presente.
    El sucesivo proyecto en la tercera planta en el 2027 será con obras de los años entre cincuenta y setenta, para el llegar al 2028 en dedicación a las vanguardias en la segunda planta con lo que en el plazo de tres años será completa la reorganización  de los espacios del Museo para dejar las exposiciones temporales en las plantas inferiores y el edificio Nouvel.
    Contemplar todo lo expuesto, lo sucesivo y los espacios temporales tienen su asertividad porque “cuando se adquiere una pieza, tiene que ser una obra fundamental del artista, dentro de cuarenta años tiene que seguir siendo importante. Hay que pensar las piezas como autónomas” explicita al finalizar Manuel Segade.
    Esa importancia y destino en lo temporal queda de manifiesto al salir a la calle y ver la larguísima cola, siendo un lunes, de espectadores que esperan poder acceder a contemplar tantas obras y piezas valorativas en el transcurso del tiempo como ha definido el director del Museo.



 
 

domingo, 15 de febrero de 2026

El Gran Buda de Leshan, frente al paso de trece siglos.Cuando la piedra aprendió a respirar. Es el icono de la región china de Sichuan, que inicia su promoción en España

El Gran Buda de Leshan Foto Wikipedia)



        Enrique Sancho y Tony Jiang

15.02.2025.- La bruma matinal apenas deja ver el punto donde confluyen los ríos Min, Dadu y Qingyi. La primera impresión no es visual. Es sonora. Antes de verlo, se escucha el rumor denso del agua chocando contra la roca. Tres ríos —Min, Dadu y Qingyi— se abrazan con una fuerza antigua al pie de un acantilado rojizo. La humedad se pega a la piel y la niebla flota como si alguien la hubiera servido con cuidado sobre el paisaje. Entonces, al levantar la vista, aparece. El Gran Buda de Leshan no irrumpe: emerge.

    Desde la orilla, el sonido del agua domina el paisaje. Solo cuando el vapor se disipa, el perfil comienza a dibujarse en la roca rojiza del acantilado: 71 metros de altura convertidos en figura humana. El Gran Buda de Leshan no es solo una atracción turística que recibe a unos 7 millones de turistas al año; es una intervención espiritual y técnica que ha marcado el territorio desde el año 713.

    Tallado directamente en un acantilado de arenisca roja durante la dinastía Tang (618–907), no solo es una proeza artística: es una obra concebida para apaciguar las aguas turbulentas que durante siglos amenazaron a los navegantes de la región. El proyecto fue impulsado por el monje Hai Tong, quien sostenía que la presencia de una figura sagrada podría calmar las corrientes peligrosas que causaban frecuentes naufragios en este punto estratégico de navegación. Las obras se prolongaron durante casi 90 años y concluyeron en 803.

    La dimensión impresiona incluso en la era de los rascacielos, fue la estatua de piedra más grande del mundo en su época. La cabeza mide 14,7 metros, las orejas alcanzan casi siete, y cada pie supera los ocho metros de largo. Sin embargo, más allá de la escala, el monumento revela una planificación avanzada para su tiempo. En su interior esconde un sistema de drenaje con canales ocultos en el cabello, el cuello y la túnica, diseñado para evacuar el agua de lluvia y reducir la erosión. Ese mecanismo ha contribuido a que la escultura sobreviva más de trece siglos.

    Desde 1996, el conjunto forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La distinción consolidó el sitio como uno de los principales destinos culturales del suroeste chino y multiplicó la afluencia de visitantes. En temporada alta, miles de personas recorren a diario los estrechos escalones excavados en la roca para descender junto a la figura o la observan desde embarcaciones que navegan por el río.

        Promoción en España

    El Gran Buda y toda su área escénica es la imagen más atractiva de Leshan y de toda la región de Sichuan, una zona poco conocida en España. Pero eso va a cambiar en breve gracias a la promoción iniciada en el marco de Fitur por la Administración del Área Escénica del Gran Buda de Leshan y el Centro de Marketing Internacional de Sichuan en Madrid (CITS), dirigido por Tony Jiang, con la participación de directivos de agencias de viajes y organismos turísticos y culturales de España y varios países europeos, así como representantes de medios de comunicación. La iniciativa pone el acento en las demandas de los turistas europeos por tener experiencias culturales de alta gama y vacaciones de ocio a un ritmo relajado.

    Sichuan y otras provincias vecinas ofrecen una impresionante ruta que abarca hasta cinco patrimonios de la Unesco con el Gran Buda de Leshan como eje central, la figura tallada en piedra más grande y antigua del mundo, junto a la Montaña Emei. También se incluyen otros dos patrimonios en esta misma provincia, como Jiuzhaigou, la primera reserva natural de China conocida como "el mundo de los cuentos de hadas", y también el proyecto hidráulico Dujiangyan iniciado en el siglo III antes de Cristo, el más antiguo del mundo, para evitar las inundaciones provocadas por el río Min, e irrigar la planicie de Chengdu.

    La construcción del canal de desviación necesitó atravesar una montaña, una realización notable teniendo en cuenta la precariedad de los medios disponibles para la época. Las técnicas utilizadas, fueron el calentamiento con fuego y el enfriamiento con agua repetidos de la roca. Esto permitía la aparición de grietas y fracturas y facilitaba su posterior rotura. En aquella época todavía no se había descubierto la pólvora. Una obra de ingeniería revolucionaria.

    Completa esta ruta clásica, Zhangjiajie en la provincia de Hunan, cuyas célebres montañas de Wulingyuan son protagonista en las películas Avatar, con miles de columnas serradas de arenisca y cuarcita, muchas de las cuales se alzan por encima de los 200 metros de altura, junto con cuevas llenas de estalactitas y estalagmitas que es de doble patrimonio, tanto natural como es geoparque, un tesoro genético de biodiversidad de importancia mundial, y los conocidos guerreros y caballos de terracota del mausoleo del primer emperador Qin Shihuang en la provincia de Shaanxi, conocido como la octava maravilla del mundo.

    Ruta por cinco Patrimonios

    Pero el Buda y los otros Patrimonios de la Humanidad no se entiendes aislados. Está anclado en Sichuan, una provincia de más de 80 millones de habitantes, cuya capital, Chengdu, combina dinamismo urbano con tradiciones arraigadas. La región es reconocida por su gastronomía original y potente, donde el chile y la pimienta de Sichuan producen una sensación picante y ligeramente anestésica que la distingue. También es el principal centro de conservación del panda gigante, símbolo nacional de China.

    A pocos kilómetros de Leshan se alza el Monte Emei, uno de los cuatro montes sagrados del budismo chino, que refuerza el carácter espiritual del entorno. La geografía montañosa, las casas de té y los templos antiguos completan un paisaje cultural que mezcla naturaleza y devoción. Frente al acantilado, el contraste es evidente: el movimiento constante del agua y la quietud absoluta de la piedra. El Buda, que representa a Maitreya —el Buda del futuro— mantiene la mirada baja y las manos apoyadas sobre las rodillas, en gesto sereno. La expresión no es monumentalista; es contemplativa.

    Trece siglos después de su construcción, el objetivo inicial —apaciguar los ríos— ha quedado envuelto en leyenda. Pero el impacto simbólico permanece. En un punto donde la geografía impone su fuerza, la figura humana esculpida en la montaña sigue dialogando con la naturaleza. Y mientras el caudal continúa su curso hacia el Yangtsé, el gigante de piedra permanece, recordando que en Sichuan la historia no solo se estudia: se esculpe en la roca.

        Rodeado por otras maravillas

Visitar el Gran Buda de Leshan no es una experiencia aislada. El monumento forma parte de un corredor cultural y natural en el sur de la provincia de Sichuan que concentra algunos de los paisajes y enclaves espirituales más importantes del suroeste de China. A menos de dos horas por carretera desde Chengdu, la zona permite combinar patrimonio, naturaleza y tradición en pocos días.

    A unos 40 kilómetros de Leshan se encuentra el Monte Emei (Emeishan), uno de los cuatro montes sagrados del budismo chino y que sugiere espiritualidad entre nubes

    Declarado también Patrimonio de la Humanidad junto con el Gran Buda en 1996, el macizo alberga más de 20 templos activos y una red de senderos que ascienden hasta los 3.099 metros del Pico Dorado. La experiencia combina peregrinación y turismo de montaña. En días despejados, desde la cima se observa el llamado “mar de nubes”, un fenómeno atmosférico frecuente en la región. El monasterio Wannian, uno de los más antiguos, conserva una estatua de bronce de Samantabhadra que data del siglo X.

    Dentro de la propia ciudad de Leshan, el Templo Wuyou ofrece una alternativa menos concurrida y con vistas privilegiadas al Buda desde la colina opuesta. También destacan antiguos pabellones y pagodas dispersos por la zona ribereña, que permiten entender el carácter religioso y comercial que históricamente tuvo este punto de confluencia fluvial.

    Navegación por los tres ríos

    Una de las perspectivas más recomendadas es observar el Buda desde el agua. Las embarcaciones turísticas recorren la confluencia de los ríos Min, Dadu y Qingyi, permitiendo apreciar la escala completa de la escultura y el entorno natural. El trayecto suele durar entre 20 y 30 minutos y ofrece una lectura geográfica del lugar: no es casual que la estatua se erigiera justo allí. En los alrededores de Leshan sobreviven pequeñas comunidades agrícolas donde se cultiva té, cítricos y hortalizas típicas de Sichuan. Algunos circuitos turísticos incluyen visitas a plantaciones de té y talleres artesanales, una oportunidad para observar la vida cotidiana lejos de los grandes centros urbanos.

    A unas dos horas por carretera o tren de alta velocidad, Chengdu funciona como puerta de entrada a la región. Además de su casco histórico y sus casas de té centenarias, la ciudad alberga el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante, uno de los principales programas de conservación de esta especie. Famosa por su gastronomía intensa y aromática —el picante característico del chile y la pimienta de Sichuan produce una sensación de ardor y hormigueo única—, la región combina tradición milenaria y modernidad vibrante. La capital de Sichuan es también referencia gastronómica nacional. El hot pot, servido en mesas compartidas con caldo picante, y platos como el Tofu Mapo, el Pollo Kung Pao, el Cerdo dos veces cocinado, el Cerdo en salsa de ajo picante, la Ensalada de noodles fríos o el Yu Xiang Rou Si, forman parte de la identidad culinaria local.

    Para quienes buscan paisajes, el área cuenta con reservas naturales y zonas de senderismo que combinan bosques subtropicales, cascadas y miradores fluviales. La humedad constante de Sichuan favorece una vegetación densa que cambia radicalmente entre estaciones.

    El Gran Buda de Leshan es, sin duda, el símbolo más reconocido de la zona. Pero su fuerza radica también en el contexto: una región donde la espiritualidad budista convive con la tradición agrícola, la biodiversidad y una de las cocinas más influyentes de China. Explorar los alrededores permite entender que el gigante de piedra no es un monumento aislado, sino el punto más visible de un paisaje cultural que lleva siglos dialogando con el agua y la montaña.


“HAMMERSHOI. El ojo que escucha”. Pintura en el Museo Thyssen Bornemisza. Poesía silente en la severidad protestante del norte


Pintura de Hammershoi

Inauguración de la exposición


Julia Sáez- Angulo

15/2/26.- Madrid.- Desde la severidad protestante a lo monótonamente espléndido son las sensaciones que transmite la pintura del pintor danés Wilhelm Hammershoi (1864-1916), exposición, que tiene lugar en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, bajo el título de “Hammershoi. El ojo que escucha”, hasta el 17 de mayo de 2026.
La exposición ha sido organizada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, en cooperación con la Kunsthaus Zürich.
Una sucesión monocorde de cuadros, en su mayoría de mediano formato, que representan interiores, casi siempre en la misma y sobria vivienda del pintor, con un único modelo, su esposa, Ida, y a veces su madre y prácticamente de espaldas en su totalidad. El resultado es una pintura silenciosa, poética y repetitiva, aunque como diría Cesare Pavese “Todo artista es monótonamente espléndido”.
La Galería Nacional de Copenhague tuvo en su día una donación de 30 cuadros de Hammersoi, que devolvió a su sueño al cabo del tiempo por falta de interés en su pintura. Después ha ido comprando sus cuadros y hoy es la institución museística que más obras tiene del pintor danés.
        Seguramente el artista estaba pasado de moda (nos duele decir que el arte pasa también por la moda que es aceptación) o no era lo suficientemente espectacular en tamaño o imágenes. No siempre los museos aciertan.
Los “revivals” de artistas hacen milagros y esas resurrecciones de pintores que cayeron en el olvido como fue Hammersoi, después de unos últimos años de su vida de reconocimiento de su obra, son algo habitual en la Historia del Arte. Unos se resucitan por interés estético y otros, por aniversarios redondos y, otros, por causas menos claras. En este caso, cabe decir que se trata de un artista interesante, buen pintor, poeta que indaga en la pintura, casi con la voluntad de ir mejorando o cambiando el motivo. 
El arte y “su doble” de alguna manera circula por esta pintura, que habla de la sobriedad, el despojamiento, cierto hieratismo y la severidad de la sociedad protestante del norte, que trae a la memoria películas como las de Ingman Bergman y otros cineastas escandinavos que también la reflejan en su cine. Una pintura que choca con “la cultura mediterránea, donde no te tiene miedo al cuerpo desnudo, porque se convive con él.”
    A los japoneses les gusta besar la nuca y el cuello de las damas, la figura de Ida Hammershoi invita a ello.


sábado, 14 de febrero de 2026

ANA DE ESTEVAN: Conferencia sobre la música en tiempos del Emperador Carlos V

   



    15.02.2026 .-  ( Cáceres ) .- Para celebrar la XXVII ruta del Emperador Carlos V en la Comarca de la Vera ( Cáceres ) , y  tuvo lugar el viernes día 6 de febrero a las 19.30 de la tarde en el Salón del Emperador del Parador de Jarandilla de la Vera, la ponencia titulada ,  " el reinado de Carlos I y la Música" que impartió la catedrática en la especialidad de música  y académica correspondiente de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras  Ana de Estevan y Díaz ,basada en su libro, del mismo nombre ,  de historia dedicado a la historia de la música en  tiempos del Emperador, acompañada por el Presidente del Itinerario Cultural del Consejo de Europa de  la Red de Cooperación de Carlos V  . Las audiciones que Ana de Estevan propone en su libro, fueron interpretadas en directo por la soprano María Cubero y la pianista Irati Macías.A pesar de las inclemencias del tiempo, la sala alcanzó un lleno total , con gran acogida y ovación por parte del público asistente, entre los que se encontraban varios alcaldes de los municipios de la Comarca de la Vera ( Cáceres ), la actriz Luisa Gabasa, así como el Presidente de la Mancomunidad de los Municipios de la Comarca de la Vera en Extremadura.