- Julia Sáez-Angulo
- Fotos: Luis Magan
- 8/7/26 .- Madrid.- Hay placeres que sin hacer mucho ruido y, sin embargo, sostienen la amistad durante toda una vida. Uno de ellos es sentarse a una mesa compartida. Comer con los amigos tiene algo de ceremonia antigua, de celebración sencilla y de felicidad doméstica. Ya lo intuía San Juan de la Cruz cuando habló de «la cena que recrea y enamora» en uno de sus versos. Difícilmente puede expresarse mejor el encanto de un buen ágape.
- No es casual que exposiciones, presentaciones de libros, conferencias o actos culturales concluyan alrededor de una mesa, un cóctel o una copa. Allí se prolongan las conversaciones, nacen nuevas ideas, se intercambian impresiones y florecen las confidencias. La comida amansa los caracteres, acerca a las personas y convierte las diferencias en materia de diálogo. Hasta las tenidas blancas de los masones terminan en un ágape, conscientes de que el pan compartido une más que muchos discursos.
- En Madrid, como en cualquier ciudad donde la amistad conserva su valor, hay quienes abren generosamente las puertas de su casa y quienes prefieren la comodidad de un buen restaurante. Ambas opciones tienen el mismo propósito: celebrar y disfrutar de la compañía.
- Entre las casas inolvidables está la de Mercedes Ballesteros. Su cabrito asado y su meloso rabo de toro son especialidades capaces de reconciliar a cualquiera con la buena cocina. Mientras ella gobierna los fogones con maestría, Pablo Reviriego despliega su experiencia preparando una mesa impecable y vigilando que no falte el menor detalle. Entre ambos convierten cada comida en una fiesta.
- Muy distinto, aunque igualmente memorable, resulta el ceviche ecuatoriano de Patricia Larrea Almeida -quizás pariente del alcalde madrileño-, preparado con el reposo y maceración de veinticuatro horas, que exige la auténtica tradición. Su marido, Antonio de la Cuerda, recibe a los invitados con un refrescante cóctel de cava y naranja que anuncia una comida y sobremesa larga y agradable bajo el emparrado del jardín junto al río Manzanares. Patricia siempre tiene algo que celebrar, cuando llega una celebridad artística a Madrid, y nos convoca a tods.
- Los jueves, después de mi curso teórico, suelo almorzar en casa de Carmen Valero Espinosa. Allí nunca faltan el salmón, preparado según una receta del Palacio de Buckingham, y el buen humor. Carmen sostiene, divertida, que, si durante buena parte del año la familia real británica disfrutaba de ese pescado, en tiempo de la reina Isabel II y ella tampoco piensa privarse de semejante privilegio. A él antecede una deliciosa porrusalda. Todo lo cocina Alina, su ayudante colombiana, bajo la batuta férrea de Carmen.
- También la hospitalidad argentina tiene nombre propio en Adriana Zapisek. Su casa mantiene vivo el recuerdo de su marido, Mario Saslovsky, enamorado del pescado en España y convencido de que los mariscos batidos por el Cantábrico son difíciles de igualar en cualquier rincón del mundo. Por una razón o por otra siempre recordamos a Mario que nos bendecía la mesa en hebreo.
- Cuando llega la familia argentina de hijos y nietos guapos, Adriana nos invita siempre al restaurante Cazorla, donde se toma buen pescado, para saborearlo y para que sigamos viendo que sus descendientes mejoran la raza y aumenta su belleza. Sus hijos Pablo y Laila estuvieron la pasada Navidad con sus hijos, Valentina, Sol, Ian y Katu. Ahora, Adriana viaja a Buenos Aires para verlos a todos de nuevo.
- Nuestra Tertulia Ilustrada, que ya supera el cuarto de siglo, evolucionó con el tiempo. Durante años cada uno llevaba algo para una abundante merienda colectiva. Hoy hemos cambiado aquella animada algarabía por una copa de vino, refrescos, agua, bombones y galletas. Es menos aparatoso y permite dedicar más tiempo a lo verdaderamente importante: conversar.
- Los restaurantes también forman parte del mapa sentimental de la amistad. Con la pintora Carmen Feijóo me reuno cada dos o tres meses en Los Montes de Galicia, un excelente restaurante gallego, donde Espasandín, padre e hijo, nos reciben con ese afecto que hace regresar una y otra vez. Con Amalia Fernández de Córdoba, la cita mensual suele ser en El Alabardero, donde Iván de los Ángeles nos atiende con exquisita profesionalidad y donde inevitablemente recordamos al padre Luis Lezama, cuya mesa parecía reservar siempre un lugar para la amistad. Siempre nos preparan un pichín asturiano (rape).
- Luis Magán disfruta descubriéndonos restaurantes de cocina asiática, refinados establecimientos chinos o tabernas de categoría donde la tradición y la calidad caminan de la mano. La compañía de su mujer, Susana Arregui, añade siempre conversación interesante al encuentro.
- Y cuando llega el verano, el encuentro se traslada al restaurante La Horizontal, en lo alto del monte Abantos, escenario de tantas conversaciones compartidas con María Jesús de Frutos y Cuchi de Osma. Aquel lugar, nacido hace más de un siglo para atender a cazadores y excursionistas, conserva, intacto, el sabor de las viejas reuniones serranas. Que dure la buena costumbre del encuentro.
- No faltan las atentas meriendas en casa de Mayte Spínola. Pintora, mecenas y mujer de infatigable compromiso cultural y solidario, recibe a sus amigas con una mesa donde las croquetas —de jamón, champiñones y otros sabores— son casi una institución. En su jardín también se celebran cenas memorables, como la reciente organizada para apoyar una causa solidaria en Perú, con presencia del embajador y la escritora Paula López.
- Al fin y al cabo, la gastronomía es sólo el pretexto. Lo verdaderamente importante son las personas que se sientan alrededor de la mesa. Los platos terminan casi por olvidarse; las conversaciones, las risas y el afecto permanecen en la memoria. Quizá por eso los mejores banquetes nunca se miden por lo que había en el menú, sino por la calidad de los amigos que lo compartieron. Ese sigue siendo, ayer como hoy, el más dulce encanto del ágape.
- En todo caso, reconozcamos, ¡qué caramba!, que comer es un placer. ¡Lástima que engorde!
- Más información
- https://lamiradaactual.blogspot.com/2026/06/la-periodista-y-la-pintora-en-los_01840290317.html
En el jardín de Patricia Larrea
Lucía, atenta al ágape, en la Tertulia Ilustrada con ágape. Octubre 2025
Tertulia Ilustrada 2023





