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viernes, 6 de noviembre de 2020

Luis Fernández-Galiano: “Textos críticos” sobre la Arquitectura publicados por Ediciones Asimétricas


Luis Fernández-Galiano (Foto: El Cultural)


Julia Sáez-Angulo

7/11/20.- Madrid.- El libro “Textos críticos” de Luis Fernández-Galiano recoge buena parte de la colección de textos fundamentales del profesor del Departamento de Proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, DPA, donde el autor ha ejercido su docencia y magisterio durante varios años. El libro está publicado por Ediciones Asimétricas.

“La palabra precisa” es como califica estos textos el director del DPA, Andrés Cánovas en las palabras de introducción del volumen: “Es necesario recordar la publicación de un texto en el año 1984 que, en un salto de simetría anticipatoria, se trazaba con una visión disciplinar desde los “Elementos” de la arquitectura, treinta años antes de que Rem Koolhaas hablase de ese asunto (“Elements of Arquitecture”) en la Bienal de Venecia de 2014.

El profesor Luis Fernández-Galiano (Calatayud, Zaragoza, 1950) “practica con soltura, el juego corto del articulista con el largo del autor de libros tan reseñables como El fuego y la memoria y el coral La quimera moderna. Juega a distintas velocidades y siempre lo hace con una elegancia y una profundidad que lo convierten en un constructor con las palabras, añade Andrés Cánovas.

El libro de Fernández-Galiano se divide en tres partes: Discurso contra el arte; Crítica y crisis, y, Arquitectura y vida. La primera fue el discurso para entrar en la Academia de Doctores en 1997, dividido en quince epígrafes con títulos octosilábicos. En la segunda nos encontramos con subtítulos sugerentes como: Elogio del ladrillo; La hora solar, Rosas en inviernos, Por la ciudad compacta; Lo grande y lo pequeño; La energía importa, Bienvenidos al Urbanoceno; Grietas en el hielo, El aire de la ciudad, o, Un planeta de agua.

Arquitecto, profesor, articulista, conferenciante… Luis González-Galiano es un profesional inteligente y ameno, por eso, sus Textos críticos valen la pena leerse por un público más amplio que el de sus colegas arquitectos.


lunes, 8 de marzo de 2010

"Maestros de la Arquitectura del siglo XX" en la Fundación March

L.M.A.


El arquitecto y catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, Luis Fernández-Galiano imparte en la Fundación Juan March (www.march.es), a partir de mañana 9 de marzo y hasta el próximo jueves 18, un ciclo de cuatro conferencias titulado Maestros de la arquitectura del siglo XX. El martes 9 se ocupa de Frank Lloyd Wright; el jueves 11, de Mies van der Rohe; el martes 16, de Le Corbusier y el jueves 18, de Alvar Aalto.

Para Luis Fernández-Galiano, la arquitectura es un arte coral, pero se trenza alrededor de trayectorias individuales. El siglo XX vio surgir la arquitectura moderna como producto de los cambios técnicos, las transformaciones sociales y las mutaciones estéticas: el acero y el vidrio, el ascensor o el aire acondicionado modificaron la manera de construir lo mismo que el automóvil revolucionó el urbanismo; el protagonismo de lo colectivo en el mundo laboral y en la vida cotidiana hizo surgir nuevos tipos de edificios, y alteró la organización de usos y funciones en la casa; por último, las vanguardias artísticas hicieron girar sobre sus goznes la forma de concebir el espacio interior y el aspecto exterior de las obras arquitectónicas. Sin embargo, estas poderosas fuerzas materiales y culturales actuaron a través del talento creativo de arquitectos singulares, cuya obra fue configurada por su tiempo, y que a la vez contribuyó a modelar su propio clima intelectual y artístico. Las cuatro figuras elegidas aquí son las que los cánones historiográficos celebran como medulares, y aquéllas también consideradas prioritarias por los organismos internacionales encargados de la protección patrimonial.

Padres de la Arquitectura Moderna

Frank Lloyd Wright (1867-1959) inició su carrera en el Chicago donde nacieron los rascacielos, pero cambió el curso de la arquitectura con sus casas, que rompían los volúmenes convencionales para abrirse al paisaje, y culminó su prolongado periplo creativo con la espiral escultórica del Museo Guggenheim neoyorquino, y quizá la obra más icónica y popular de la modernidad.

Mies van der Rohe (1886-1969) introdujo desde su estudio en Berlín el rigor constructivo del acero o el vidrio, así como los espacios fluidos que exhibe el Pabellón de Barcelona, hasta que la tempestad totalitaria del nazismo le obligó a exiliarse en Estados Unidos, donde construyó con la exquisita elegancia de su ‘menos es más’ residencias transparentes como la casa Farnsworth, y rascacielos exactos que todavía hoy se siguen imitando.

Tras el cubismo de Picasso

Le Corbusier (1887-1965) vivió en París un fervor plástico que le llevó a combinar el cubismo de Picasso con las formas tecnológicas de los coches o los navíos para diseñar ‘máquinas de habitar’ como la Villa Saboya, utilizando a la vez el hormigón de sus construcciones y la retórica persuasiva de sus libros para publicitar una nueva arquitectura, que en la última etapa de su vida adquirió ecos arcaicos y monumentales en obras como la lírica capilla de Ronchamp o los edificios de Chandigarh, la ciudad nueva que trazó en la India.

Alvar Aalto (1898-1976), por último, se transformó en un símbolo de Finlandia y del diseño nórdico al transitar desde la modernidad blanca del Estilo Internacional –acuñado por la influyente Bauhaus germánica– hacia una arquitectura más orgánica, construida con materiales vernáculos y cálidos como el ladrillo o la madera, y suavemente integrada en la naturaleza con las curvas de Villa Mairea o de sus auditorios en forma de abanico.

Con la desaparición de estos cuatro grandes maestros se cerró la aventura de la arquitectura moderna para dar lugar a las revisiones posmodernas o deconstructivas, pero en sus cuatro itinerarios vitales y artísticos se enredan las hebras con las que está tejido el tapiz intelectual y formal del siglo XX. Estos arquitectos modernos, convertidos ya en clásicos, forman parte inseparable de nuestra historia y de nuestras vidas. El mundo en que vivimos fue pensado o soñado por ellos; y en ellos hay que buscar también el origen de algunas pesadillas. Fértiles y poliédricos, acudir a su encuentro equivale a buscar las fuentes de nuestro presente, de su promesa y de su riesgo.