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martes, 31 de agosto de 2021

Cuchi de Osma y Maria Jesús de Frutos visitan El Escorial, Arte y Naturaleza

Cuchi de Osma y María Jesús de Frutos. Detrás el pinsapo del Monte Abantos

Hoja del pinsapo o abeto español (abies pinsapo)



L.M.A.

31/8/21.- El Escorial .- Las pintoras Cuchi de Osma y María Jesús de Frutos han visitado El Escorial, en un recorrido de arte y naturaleza por el monasterio de San Lorenzo, del que admiraron las cúpulas y por el monte Abantos, donde almorzaron con la crítica de arte Julia Sáez-Angulo, en el célebre restaurante Horizontal, situado a media ladera, cerca de uno de los pinsapos protegidos por la normativa de protección de la Naturaleza. 
Como buenas pintoras, las dos artistas subrayaron la belleza forestal de los montes escurialenses: Abantos, Pico del Fraile y las Machotas, donde se alternan los colores de infinitos verdes, azules y grises, rasgados alternativamente por los rayos de sol.  También visitaron los Jardines de Matías López, declarados de interés local escurialense.
Los bosques y jardines de Escorial cuentan con numerosos árboles singulares, principalmente entre las coníferas, como son los pinsapos -árboles propios de las sierras mediterráneas de la península ibérica- situados en la Casita del Príncipe o en el Auditorio de San Lorenzo cuyas trazas tuvieron que ser diseñadas para respetar en un patio a un antiguo pinsapo protegido.
El pinsapo es un árbol que puede alcanzar hasta 30 metros de altura, de porte elegante y piramidal, que también puede dividirse en varios brazos, en cuyo caso se denomina “pinsapo candelabro”. Algunos comentaristas hablan de  cuatro árboles gigantes guardianes de El Escorial como son: el pinsapo de la Casita del Príncipe; el abeto del Caúcaso (abies nordmanniana) y la secuoya gigante (sequoiadendron giganteum), también en la citada Casita y el chopo de Fuentelasyeguas (populus canadensis).
    Aunque los pocos y pequeños bosques de pinsapos se encuentran en el sur de España, El Escorial cuanta con algunos ejemplares singulares que merecen su visita.
El Escorial cuenta con activas organizaciones ecologistas atentas y defensoras de su rico patrimonio forestal, que puede contemplarse desde el monte Abantos, la Silla de Felipe II o el bosque de La Herrería.
Cuchi de Osma y María Jesús de Frutos, además de admirar la naturaleza escurialense, contaron sus proyectos artístico inmediatos: la primera, un mural de amapolas sobre fondo rojo de de 4 x 6 metros, y la segunda,  una escultura para un conjunto de diez piezas de madera policromada, coordinado por Agustín Lanza y María José Bro. 
    Ambas autoras sostuvieron un acalorado debate sobre la conveniencia de pintar flores en número par o impar, según los cánones de Oriente u Occidente. Cuando Cuchi pinte el mural, les contaré lo llevado a cabo por ella.
Las dos pintoras recordaron que mañana, día 1 de septiembre, asistirán a la inauguración de la obra pictórica de Milagros Elorz en en Ateneo de Madrid, a las 19, 00 horas. Milagros también tuvo un pinsapo en un jardín, pero se malogró. Los árboles, pese a su longevidad, no son eternos.

pinsapo en El Escorial

Cúpulas del monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Pinsapo al fondo del Auditorio de San Lorenzo

Julia Sáez-Angulo, María Jesús de Frutos y Cuchi de Osma

Fuente de los Pinsapos. El Escorial




martes, 22 de enero de 2019

"20 Pintores Unidos por la Acuarela" IV Bienal Itinerante


"20 Pintores Unidos por la Acuarela"

IV Bienal  Itinerante

Galeria  Santana art Gallery
Paseo de la Castellana 190 - Madrid




Maica NÖIS

22 de Enero de 2018.- Desde la inauguración el día 15 de marzo de 2017 en el Museo Nave deMotores del Metro de Madrid la IV Bienal ha tenido un largo recorrido que finaliza en el día de la fecha en la Galeria Santana que abrió hace seis meses y que dirige Janixio Marrero Santana, venezolano de origen.
Esta IV Bienal cierra el ciclo de bienales que bajo el auspicio , tutela  y comisariado de Pablo Reviriego  han recorrido un largo camino expositivo que como su comisario califica de "itinerante" en nuestra geografía con "el fín de difundir y potenciar la técnica de la pintura al agua" como él mismo explicita "nunca se organizó en España un proyecto de esta magnitud, con el fín de poner a la acuarela en el lugar que le corresponde dentro de la pintura".
 En esta ocasión se rinde un merecido y cariñoso homenaje al maestro acuarelista Julio Visconti, quien a sus 95 años, sigue pintando.
 Cuenta con el agradecimiento especial a Mercedes Ballesteros que ha compartido la organización de tan magno proyecto.
La brillante presentación en el catálogo de la exposición bajo el título "Acuarela: el arte de la luz y la trasparencia" firmado por Julia Sáez-Angulo (De la Asociación Internacional de Críticos de Arte)  nos trasmite la esencia de esta técnica "Si hay un arte en el que la luz brilla en transparencias. Oriente, cultura milenaria más antigua que la de Occidente, ha desarrollado con maestría el arte de la acuarela, la pintura diluida al agua de manera monocroma o policroma. Un gran vehículo de expresión artística. Pintura delicada y valiosa. Luz,forma y movimientos. Luz y éxtasis ............. En su maridaje con el papel, la acuarela es una técnica pictórica que se remonta a China a un siglo anterior a nuestra era. En Europa se afirmó en el Renacimiento y llegó a la cima con dos grandes nombres, Albert Durero y Joseph Mallord."
La Bienal, que hoy cierra tan importante capítulo histórico, ha contado con los siguientes grandes maestros: Antonio Arcones, Mercesde Balleteros, Frutos Casado de Lucas, Aurora Charlo, Magdalena España, Maria José Frutos, Julio Gómez Mena, Camilo Huéscar, Victoria Moreno, Ana Muñoz, Josege Pedraza, Pablo Reviriego, Ricardo Rodriguez, Pablo Rubé, Piedad Santa Maria, Paco Segocia, Maite Uzurruanzaga, José Zorita, Javier Zorrilla y el pintor homenajeado Julio Visconti.




jueves, 13 de diciembre de 2018

María Jesús de Frutos: Día de Puertas Abiertas en su estudio de San Martín de Valdeiglesias



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Carmen Valero

            13/12/18.- MADRID .- A los artistas les gusta de vez en cuando abrir las puertas de su estudio a visitantes, amigos y colegas, sobre todo a coleccionistas. María Jesús de Frutos hizo su jornada de Puertas Abiertas en su estudio de San Martín de Valdeiglesias, ampliado recientemente con un habitáculo más alto y con techos de cristal para tener más luz y pintar obra de mayor formato, además de un nuevo artilugio especial, una suerte de escalera adecuada par pintar en las alturas.

            La pintora, inmersa en su serie de Meninas y Damas, sigue utilizando la técnica mixta de acrílico y óleo, con pincel, paleta y estarcido de textiles. El colorido restallante que caracteriza a esta autora se ha visto incrementado por las impresiones en cromalux de sus lienzos originales, que siguen el proceso de una fotografía fiel y después una estampación en aluminio o metal. El color de esta obra es tan potente que necesita espacio para expandirse. La paleta de De Frutos –así firma siempre- es realmente explosiva y se combina muy bien con los cambios de escala respecto a la realidad.

            María Jesús de Frutos (Segovia, 1948), residente en Madrid, prepara una gran exposición retrospectiva para Alicante en 2019. Declara que también le gusta trabajar los bodegones en gran formato, con toda la fuerza de las frutas y sus simbolismo. Últimamente ha incorporado numerosas granadas, el fruto de la felicidad en el paraíso, por su abundancia y jugosa riqueza, según señala en Diccionario De Sinónimos (1958) de Juan Eduardo Cirlot. De momento ha aparcado su serie de Ánforas y Copas.

            Los grupos de personas en son de fiesta constituyen otra de las preferencias de la artista, porque ella confiesa que disfruta de las reuniones y encuentros en que la gente conversa, baila, bebe y se divierte. De su viaje a Argentina surgió la serie Milonga, todo un homenaje al tango y a los cabarets porteños y de Toulouse-Lautrec
           
            Los monocromos en azules o grises son otro capítulo de su trabajo pictórico, y un cuadro de flores está reservado para un futuro hotel en Marmolejo (Jaén).
            La pintora segoviana colabora habitualmente en distintas organizaciones solidarias y benéficas, en especial en las de niños con síndrome de Dawn como la Fundación Prodis.


Más información



 Bodegón de granadas (De Frutos)

"Segovia", por M Jesus De Frutos

jueves, 25 de mayo de 2017

María Jesús de Frutos clausura el curso de la Tertulia Peñaltar 2016 -17 en Madrid




María Jesús de Frutos




V. R.
Fotos Maica Noïs

            25.05.17 .- MADRID .-La pintora María Jesús de Frutos ha clausurado el curso de la Tertulia Peñaltar 2016 -17, dirigida por Rosa María Manzanares. El acto, presidido por Anunciación Guil, ha tenido lugar en el Hogar de Ávila en Madrid, con una conferencia de la crítica de arte Julia Sáez-Angulo sobre la artista.

            Estuvieron presentes Mayte Spínola, directora del Grupo por Arte y Cultura al que pertenece la pintora, quien dirigió unas palabras elogiosas a la pintora homenajeada, y numerosos miembros del citado Grupo como Marga Núñez, Pablo Reviriego, Puri Gazón, Adriana Zapisek, Ana Vivas, Maica Noïs, Pedro García Molano, Soledad Fernández, Amparo Ayllón, Guía Boix, Mercedes Ballesteros, Cem Ates, Ángel Salamanca, Alfonso Sebastián, Adelina Covián, Ana Muñoz, Pepa Miranda,…

            La conferenciante dijo entre otras cosas:

            “Decía Camilo José Cela, en su revista “Papeles de Son Armadans”, que unía textos literarios de escritores con ilustraciones o reproducción de obras de artistas, decía: “De los artistas no me interesa tanto su llegada, como su permanencia”.  Algo que desde luego piensan todos los coleccionistas que adquiere obras de un pintor o escultor.

            Para que la tertulia Peñaltar haga un homenaje a un artista, este ha de tener una trayectoria firme y constante, como es el caso de María Jesús de Frutos. Como pintora, empezó pronto, y a formarse de modo profesional en los 80, pero a exponer a principios de los 90 y lo hizo repetidamente en la galería CC 22, situada en la calle Claudio Coello 22, donde vendía todo, absolutamente todo, en aquellos tiempos en que el mercado y la alegría de los coleccionistas era una realidad por la que muchos artistas sienten hoy nostalgia. Par que se hagan idea, aquella galería de éxito, no solo por vender pintura de María Jesús Frutos, sino también de otros artistas –una galería que apostaba por el color-, cerró, como hicieron otras cuantas.

            Pues bien, nuestra artista segoviana residente en Madrid siguió pintando y exponiendo, porque cuando hay un vocación profesional se busca el modo y manera de cómo hacerlo. “Si hay un porqué para vivir, se acaba encontrando el cómo”.  Por aquí pasó el artista Cejudo Nogales y me confesó que en tiempos de crisis no había dejado de pintar, pese a vender menos, porque acumulaba obra que estaba seguro algún día las cosas cambiarían. La vida es cíclica. Alguno, que también pasó por aquí contóhabía dejado la docencia para entregarse por completo a la pintura en el taller y le pilló la crisis con la  disminución de ventas. Afortunadamente la crisis va pasando.

            Vuelvo a la cita de Cela: “De los artistas no me interesa tanto su llegada, como su permanencia”, ahí radica el código de coherencia de un pintor, de una pintora como María Jesús de Frutos Arribas (Segovia, 1949), que desde principios de los 90 ha seguido cultivando su carrera pictórica exponiendo periódicamente y así lo ha hecho hasta llegar a foros importantes como el Torreón de Lozoya (2007), Club de Información de Alicante, la Casa de Vacas en Madrid (2015) o el Museo Municipal de El Pósito en Campo de Criptana (2017), dentro de las jornadas cervantinas, dirigidas por la célebre Lola Madrid, una animadora cultural, célebre en La Mancha.


Con el Grupo pro Arte y Cultura



Pintura figurativa no realista

            Como buena pintora figurativa, María Jesús de Frutos cultiva todos los géneros: figura (humana en el retrato y en la danza como en “Colores de milonga”, una serie sobre el tango, el music-hall y el cabaret, que expuso en Casa de Vacas. Una serie que pintó después de viajar a la Argentina. Son escenas a veces de gran formato, en dípticos o trípticos que cobra a veces el valor de mural. La admiración por Toulouse Lautrec y sus ecos se aprecian en esta obra. Una serie en la que el trazo parece hacerse expresionista). Vemos en esta obra escenas de burgueses con una copa en la mano disfrutando de mujeres enjoyadas y artistas del music hall, con cierto paralelismo a las que pintara el germánico George Grosz en tempos del nazismo, como crítica a esa sociedad satisfecha y ciega ante lo que ocurría a su alrededor.

            Paisaje, estilo cezanniano, construido, escalonando geométricamente los planos (Segovia por los cuatro costados. Allí ha expuesto en el Pabellón de Lozoya). Ha pintado cerros, trigales, choperas, ermitas, caserías… Pintora que más parece mediterránea que castellana. Lo suyo no es precisamente la sobriedad en el color, sino el vitalismo llevado al trazo grueso para marcar las formas, el contraste para marcar el color.

            Bodegones y naturalezas muertas, con cerámicas, frutos, flores y floreros, textiles… Ella pinta unas copas de flores grandes y fantásticas… Es en este género, donde yo creo que María Jesús de Frutos entona su mejor do de pecho. Aquí refleja el lujo del color, la suntuosidad de la vida, la alegría de la existencia, el placer de la fruta, la sensualidad de los sentidos en definitiva. “Lujo, calma y voluptuosidd” que diría Matisse en su conocido cuadro. “¡Esa dulce y salvaje necesidad de mirar y de crear!”, que diría Hermann Hesse.

            Meninas  o Infantas de España. Una serie que va desde el casi monocromo de la figura, al estallido de color, con un gran sentido ocupacional del cuadro con el miriñaque.

            Composición. La pintora tiende a la ocupación total del espacio del cuadro, como si sintiera el horror vacui, el horror al vacío. Deseo de colocar el color en cada uno de los rincones. Lo ocupa de modo ordenado, escalonado y paralelo en algunos paisajes, ritmo circular en algunos bodegones…

            Técnica. La autora que nos ocupa pinta sobre lienzo o papel y con pigmentos indistintamente de óleo, acrílico o técnica mixta. También la acuarela, y ha participado en la última bienal de “20 Pintores unidos por la Acuarela”, que comisaría Pablo Reviriego. Una acuarela muy dibujada, para nada la abstracción de atmósferas que a veces se extrae de la acuarela, sino más bien con los parámetros que a vece requiere una témpera.

            Relato. La pintura como relato, que entrelaza dibujo, color, pincelada, técnica, untuosidad de la materia y el aplique, aromas del pigmento, sentimientos, imaginación, fantasía, vida… “Luz, color, sombras…” dice la autora en un escrito que es toda una declaración de intenciones y que valdría la pena leerlo.

            Ha pintado también ilustraciones para revista de cine como Nikel / Odeón  y también hizo carteles de cine como el de “La leyenda de un beso” de José Luis Garci, con el que sostiene una buena amistad y de hecho él le ha escrito alguna presentación de sus exposiciones en el catálogo.






           El color como móvil y protagonista

            El color es lo primero que resalta de la obra de esta pintora (M J. Frutos), un color bravo, atrevido valiente. Una paleta vivaz que registra todos los tonos y resaltan la figura o las formas de modo contundente. Un cuadro de Frutos tiene presencia en el muro, en la pared. Les aseguro que cuando se va a una casa y hay un cuadro de ella, la mirada se va poderosamente a la pintura. Colores armonizados  y vibrantes al mismo tiempo. A veces con ciertos acentos ácidos, como cuando refleja las sombras verdes de la figuras, al estilo van Dongen... Un color, que en mi opinión está emparentado con el fauvismo, es decir, cierta libertad para aplicarlo sobre las cosas que se representan, en algunos casos con cierto expresionismo formal. “Casas encendidas” se llama uno de sus cuadros, con título bien expresivo. Algunos críticos hablan de “violencia del color” en su obra.
            El color es tan protagonista y potente que exige dosificar la presencia de cuadros en las exposiciones para que el espectador no se emborrache.
            Yo diría que la manera de entender el color de M. Jesús de Frutos conecta más con la escuela de París, el expresionismo de Toulouse Lautrec, el Matisse fauvista, van Dongen y otros… que con la escuela mediterránea que le ha señalado algún crítico.

            “Apaga el gris de tu vida y enciende los colores que llevas dentro” Pablo Picasso.

            Tiene un estudio muy grande en San Martín de Valdeiglesias, donde se retira determinados días a pintar intensamente sin interrupción alguna. Ella confiesa que allí se queda absorta pintando y pierde la noción del tiempo, que allí olvida preocupaciones o penas, porque lo que los clásicos llaman el “rapto de inspiración” lleva a la autora a un estado de concentración total en la pincelada. “Una queda agotada, pero lo hace a gusto”, confesaba en una entrevista.

            También destaca en su obra, cierto aumento de escala para poner de relieve visual la forma de sus figuras, en los retratos, ambientes o bodegones, lo que los hace más vistosos y llamativos. Es como si para ella, la pintura fuera un realce de la realidad, un plus que la hace más visible.

            Los que conocemos su estudio tan estupendo, sobre todo los artistas, piensan que si allí no se pinta bien sería para matarla. El espacio amplio suele ayudar a los artistas, sobre todo para almacenar sus cuadros, aunque hay algunos que su mundo es una caja de cerillas.

            Para finalizar quiero recordarles a ustedes la afirmación de Borges, de que la mejor crítica de arte, más que palabras, es aquella que invita a acercarse a la emoción y al misterio que emana de las obras del artista”.


Retrato, por M. J. de Frutos