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jueves, 29 de octubre de 2020

Patricia Azcárate: “Lo inefable”, pintura en el Museo Esteban Vicente de Segovia




L.M.A.

29/10/20 .- Segovia.- Ana Doldán de Cáceres, directora conservadora del Museo Esteban Vicente en Segovia, dice en el catálogo de la exposición de Patricia Azcárate: “Lo inefable” es aquello que no se puede explicar con palabras, como así es la relación mágica que ha surgido al plantear un “diálogo” entre la obra de Patricia Azcárate y Esteban Vicente. Pero inefable es también la luz, el color, el vacío y la música, aspectos fundamentales de su creatividad. Si analizamos los cimientos sobre los que se erige la quintaesencia de su pensamiento, encontraremos las claves para explicarnos la sintonía generada entre sus obras. 

    Vicente y Azcárate reconocen, en el paisaje que les rodea, su estímulo principal de creación. “El pintor”, decía Vicente, “aspira a reflejar su visión individual de la realidad. Tanto lo que aprecia con sus propios sentidos, como aquello que trasciende de su órbita”. “El paisaje que me rodea, la naturaleza, envuelve mi casa y mi alma. En la relación con la naturaleza, encuentro la esencia del conocimiento y el impulso vital que me anima en la búsqueda creativa”, dice Patricia Azcárate. Ambos pintan o, mejor dicho, crean, por una necesidad innata de descubrir algo, por un impulso interno de búsqueda. Las formas se encuentran en alguna parte y el artista viaja internamente hacia ellas para captarlas y expresarlas a través de su obra. La personalidad creativa de cada uno permanece intacta, hay guiños en la obra de Patricia hacia la obra de Esteban, hay un respeto y una admiración, pero se huye de la interpretación literal “la única posibilidad de originalidad reside en la personalidad, en ser lo que eres. Si se tiene personalidad, se es original” decía Vicente en 1964. 

    El primer espacio de la exposición, dedicado a la pintura, nos traslada a una atmósfera envolvente de luz, color, vacío, lleno, pero sobre todo de libertad, a través de los distintos universos individuales de los artistas. Patricia atesora un 5 lenguaje muy personal con referencias al mundo microscópico o celular, al mundo acuático y al vegetal. La cultura oriental está presente en su obra, en los soportes, en las grafías, y en uno de los conceptos que más le interesan, el vacío, no como elemento estático, sino dinámico. Ese vacío que atrapa la luz y en el que Vicente depositaba sus sentimientos y emociones, en un proceso de interiorización. Técnicamente, las pequeñas capas de pintura, a modo de veladuras, que crean la composición de las obras de Patricia, recuerdan a la manera de Vicente:           “Es mejor empezar por una fina capa de pintura para ir añadiendo”. Ambos valoran manipular directamente los pigmentos, lo que les permite jugar con los efectos pictóricos. Ambos son amantes de las flores, de sus colores, que se quedan grabados en sus retinas y luego reaparecen en sus obras, también de sus aromas y las sensaciones que les provocan. Color, forma y textura se relacionan magistralmente. Las formas se articulan en un juego de ecos que proporcionan movimiento y fluidez a un tempo en ocasiones andante, en otras vivace. Las atmósferas creadas tienen una fuerte capacidad de atracción que nos transportan a otra dimensión, a cierta sensación de ilusión, de ensoñación. “Lo más importante es ser capaz de soñar” decía Vicente y “para soñar, tienes que estar bien despierto”, parafraseando a Unamuno. 

    “Experimentar es más importante que producir” en opinión de Josef Albers. Si algo caracteriza la trayectoria de Azcárate es la investigación sobre las distintas posibilidades que le ofrecen los materiales, los soportes y las técnicas. Fiel a sí misma, y partiendo de los collages de Esteban Vicente, surge la instalación “Habitar la luz”, quizá la obra más sugerente y sugestiva de la exposición, por todo lo que en ella se “esconde”. Nos adentramos en un espacio de recogimiento, de silencio y serenidad. A modo de collage aéreo levita ésta pieza en un espacio que ha desaparecido por la magia de la escenografía, primando la presencia del color, de la luz, la textura y el sonido gracias a la música envolvente del compositor contemporáneo Ramón González-Arroyo: “Toiles en lumíère”, una versión especial de la “Toiles en l´Air”, realizada entre 2008 y 2010, en la que el autor persigue plasmar la plasticidad de la música. 

    Instalación sonora

    Por su parte, Ramón González-Arroyo, compositor contemporáneo escribePatricia nos invita a pasear entre los silencios acompasados creados entre las telas pintadas. El color suena, el vacío, es silencio. Las telas no están definidas, delimitadas, sino rasgadas, al igual que hiciera Vicente con los papeles que conforman sus collages y que le permitían reflexionar sobre la sensación táctil de la obra. Lo importante para Vicente estaba en la materialidad. La elección de la tela como soporte no es casual. La tela permite a la artista atrapar la luz del color; también nos recuerda la importancia compartida sobre la elección de materiales pobres. Decía Vicente: “La pintura tiene que ser pobre”…. “Busco lo sensual de la materia, pero para mí la pintura tiene que ser austera y, de alguna manera, pobre, pobre en recursos. Por pobre entiendo limitada, parca, exigua”. El papel, al igual que la tela, son materiales humildes al alcance de la mano, inmediatos, y esto permite a los artistas improvisar y ser más libres. Aunque Esteban era contrario al automatismo sin embargo, no lo era a la estética de la improvisación, una improvisación contenida, que le permitía plasmar directamente su experiencia. Habitar la luz está compuesta por doce telas, eco del sistema dodecafónico de composición empleado por compositores como Schoenberg o más tarde John Cage, y que ofrecía infinidad de posibilidades. 

    Esta instalación tiene diversos puntos de vista, como así tienen los collages de Vicente que, nunca están estáticos, siempre cambian. En los dibujos de los años 70 de Vicente, que conectan en altura con la instalación de Patricia Azcárate, subyace una suerte de notación musical, que ha inspirado a Patricia a incluir en su instalación una serie de elementos verticales, “hilos” de vidrio, que sugieren un ritmo a la composición al tiempo que la otorgan de un halo misterioso. La presencia del agua, en un plano horizontal, termina de definir el espacio y nos recuerda la importancia del fluir. 

     El agua, según la artista, es su medio, en el que se siente viva y está presente no solo en la evidencia física sino también en su ausencia. El agua es necesario para fijar los pigmentos y en las acuarelas estuvo, pero se evaporó. El último espacio de la exposición nos dibuja un paisaje abstracto sonoro. Patricia Azcárate realiza una serie de “Improvisaciones gráficas” mediante rítmicos gestos al carboncillo. Se nos antoja una partitura con sus notas, figuras, silencios y alteraciones. Ante ella, el espectador sueña con reproducir una melodía, pero no la alcanza y se desvanece en un inquietante punto negro de carboncillo (recreado con arena volcánica). Esta serie dialoga en perfecta fraternidad con los dibujos en blanco y negro de Vicente realizados en los años 70, influido por la corriente minimalista, y en los que reduce a la esencia las formas en un juego de armonía y equilibrio. Son obras austeras, sin pretensiones. Cada trazo responde a un impulso, o un reposo, a un ritmo que trasciende el dibujo y se cuela en nuestro interior porque el “sonido musical tiene acceso directo al alma, inmediatamente encuentra en ella una resonancia, porque el hombre lleva la música en sí mismo” (Goethe). 

    Concluimos esta experiencia distinguiendo la obra de Vicente y Azcárate en el NIAOPIN, grado de excelencia de la pintura en la tradición china que significa: obra de esencia maravillosa. Ana Doldán de Cáceres Directora Conservadora del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente 8 3.- INSTALACIÓN SONORA: “TOILES EN LUMIÈRE” “Toiles en Lumière” es una versión especial de “Toiles en l’Air”, 2008/2010 realizada para la instalación “Habitar la luz” de Patricia Azcarate. Cuando Patricia me llamó para pedirme una obra y me explicó cómo concebía su instalación supe de inmediato que “Toiles en l’Air” era la obra adecuada, pero que había que moldearla. “Toiles en l’Air” es una obra de síntesis sonora que tanto por su concepción - superficies, líneas, movimientos en el espacio, colores, texturas- como por algunas maneras en el proceso de su elaboración -moldeando, cincelando, puliendo- se podría considerar como una obra quasi-plástica. Es una obra electroacústica en 15 canales que requiere una estructura de altavoces en tres niveles de altura rodeando al público, más una pequeña constelación de tres altavoces situados cerca, casi introduciéndose entre el público. 

    “Toiles en l’Air” –junto a su antecedente “L’isla des Neumas”– ha supuesto un punto de inflexión en mi trayectoria de investigación/creación con el tratamiento espacial y la concepción de la materia sonora. Con el tiempo, ese camino me ha conducido al concepto de “Objeto Sonoro Plástico” en el que la materia sonora no solo se difunde en el espacio sino que ocupa un lugar en él (habitar el Espacio); una traslación conceptual y perceptiva sutil y difícil, pero maravillosa que abre sendas por explorar a la concepción de la obra musical”. 

"Piel de agua", pintura de Patricia Azcárate
"Semillas II", por Patricia Azcárate



lunes, 16 de mayo de 2016

Performance de Acción Pictórica” de Alberto Reguera en el Museo Esteban Vicente de Segovia






L.M.A.          

16.05.2016 .- Dentro de las actividades que el Museo Esteban Vicente de Segovia organiza en torno a la exposición de Alberto Reguera "El aura de la pintura",  ha tenido lugar una performance, que el artista  llevó a cabo el pasado 6 de mayo, cuyo resultado pictórico se podrá ver hasta el 29 de Mayo, día del cierre de esta exposición.

            El pintor segoviano Alberto Reguera, residente a caballo en París y Madrid explica: “esta  intervención pictórica tiene capital importancia para mí y creo para la esencia de la exposición que es inherente al título de la muestra segoviana”.

            “Mis obras tienen gran carga matéricay trasmiten resonancias cromáticas, por ello, trascienden sus límites físicos y expanden visualmente la obra, generando el "aura de la pintura", que da titulo a la exposición”.

            “En algunas ocasiones, intento materializar esta parte intangible (que no vemos, pero que la obra nos trasmite), haciendo brotar el color fuera del cuadro, a través de estas expansiones cromáticas. Realizo estas pinturas en expansión, bien sobre un soporte-lienzo, sobre el que superpone la obra que va a intervenir, o bien,  directamente, sobre la pared”.

            “Basado en este segundo tipo de acción –continua el pintor-, así intervendré una nueva obra, que estoy creando para esta ocasión, Pues a través de esta acción pictórica voy a materializar en "el aura de la pintura", lo intangible, lo que no se ve pero nos llega y sentimos, Y siempre otorgándole a esta acción pictórica, el gran valor simbólico que supone hacer brotar del cuadro la materia que supura. Y que no tendría tanta importancia el resultado final,  -dada  la inmediatez de la acción- como el alegato de la defensa de la pintura, - la acción en sí misma- como algo vivo, como algo que nos puede aportar muchas experiencias que hablarían el arte de la pintura contemporánea como algo dinámico,  que  ya no se limitaría a la contemplación de una obra acabada. En este caso, la obra sigue teniendo  vida, y varias vidas, tantas como veces sea expandida en diferentes  espacios, como sea emplazada antes de ser intervenida. Alargar el alma de la pintura.

            “Para este caso he realizado ex-profeso, y de acuerdo con mi compromiso con el proyecto del Museo, y pintada durante los meses que está durando la muestra, estoy realizando la obra tridimensional  titulada "Afluentes liberando materia pictórica", en la capilla-auditorio del Museo. Profundizando en el concepto de "performance", pondré el acento en la improvisación, realizando esta expansión en un corto periodo de tiempo, asumiendo los condicionantes de la brevedad de la intervención. El espacio también influirá  en la manera de realizar esta acción pictórica”. 

            “Este tipo de accion pictorica - action painting- ya se realizó en los años 50  y 60, podemos mencionar  alguno ejemplos de artistas representantes del expresionismo abstracto americano, como por ejemplo, Jackson Pollock. Sin embargo, mis  expansiones  no retoman la técnica del dripping o goteo pictórico que experimentó Pollock, mas bien deslizo el pincel horizontalmente sobre el muro, ensanchando con cintas matéricas el color que segrega el cuadro”.

            “Ya he realizado este tipo de intervención en Hong Kong, en la exposición " Beyond Form II ", en el City Hall de Hong Kong, en 2010.  También, en Shanghai, como" artist in résidence" en 2012,  con dos grandes obras que hoy forman parte de la colección CEIBS”.



El espacio como hilo conductor

            “Con esta faceta de mi trabajo, intento expandir la acepción restrictiva del termino "pintura", donde el espacio juega un papel fundamental, como es el caso de la actual exposición el Museo Esteban Vicente. El espacio como hilo conductor para confrontar las cincuenta obras, intercalando y confrontando distintos periodos y disciplinas”. 

            En esta muestra del Esteban Vicente hay varias obras expansivas, sobre soporte lienzo, y no sobre el muro. Una de ellas, Mendelssoh's  Symphonies, formó parte de mi última exposición en Hong Kong (2015) en el UMAG Museum. Otra  de ellas, Ascendig pigments, (2009) hace referencia a esos derrames" que  son "como un gesto pictórico añadido en el último momento, un suplemento circunstancial y provisional, una suerte de prótesis ad hoc, en función de la exposición concreta de un espacio concreto", como dice Guillermo Solana, en el texto del catálogo de la muestra de Segovia.

            Otra de estas pinturas expansivas, hace referencia a Castilla, en la sala 2; su título, Paisaje castellano con materias desbordadas, (2007). Completarían esta vertiente expansiva presente en el museo, las obras Alchimie tellurique en trois dimensions, (2014),  Earth and light (2013) y Fulguraciones cósmicas (2015).





lunes, 25 de enero de 2016

Alberto Reguera, El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente presenta la exposición “El Aura de la Pintura”



Alberto Reguera


L.M.A.


         El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, presenta la exposición Alberto Reguera. El Aura de la Pintura, 1990-2015, que podrá visitarse desde el 4 de febrero al 29 de mayo de 2016.

Esta exposición supone la primera gran retrospectiva que se realiza en España de este artista que, aunque nacido en Segovia, comparte su tiempo entre Madrid y París y, últimamente, también en Asia.

A través de una selección de obras, desde el año 1990 al 2015, veremos la evolución de la obra de este artista que, si bien hunde sus raíces en su admiración por los pintores representantes de la Abstracción Lírica Francesa de los años 50 (Schneider, Tal-Coat, Olivier Debré), también se palpa una mirada hacia el expresionismo abstracto americano, especialmente hacia la corriente Color Field Painting, y a sus referencias estéticas a autores como Monet, Turner y Claudio de Lorena.

La exposición pretende mostrar su particular manera de concebir el paisaje, leit motiv de la muestra, a través de las distintas vertientes por las que navega su trabajo: la pintura, la instalación pictórica, la expansión de sus obras sobre otros soportes (pintura en expansión), la fotografía y el vídeo. Se incide así en la transición, evolución e interacción de los distintos soportes, a través de un recorrido en el que el paisaje y el volumen, ayudan a expandir la obra tanto física como visualmente.



Reguera concibe las obras con el objetivo de transmitir profundidad visual y volumen. La superposición de pinceladas y de cromatismo, pretende crear distintas instantáneas visuales en una misma obra, en un mismo espacio, provocando al espectador que bucee en unas zonas más que en otras.

Cada pieza contiene distintos ritmos visuales, más o menos álgidos, conviviendo de manera equilibrada en la misma obra. De esta manera, una misma pieza difunde diferentes “resonancias cromáticas”, distintas vibraciones matéricas. Así genera volumen, no solo a través de la zona epidérmica del cuadro, sino también desde su interior.

 La combinación de la fuerte presencia física de la obra –debido a su carga matérica-, junto a la resonancia cromática, provoca que estas piezas trasciendan sus límites físicos, expandiendo visualmente la obra. La obra abarcaría así, también, el aire que le rodea y que envuelve al espectador cuando se trata de grandes formatos.

Esta circunstancia es la que lleva a Reguera a expandir físicamente algunas de sus obras, a pintar “el aura de la pintura”, a hacerlo físico, a crear “pinturas en expansión”. 5 La exposición se distribuye a lo largo de las tres primeras salas del Museo. Un primer espacio acoge piezas de gran contundencia, que por su marcada intensidad lumínica y por la fuerza de su textura, tienen autonomía propia sin necesidad de apoyarse en otras de la misma serie.

En las otras dos salas, se establece relaciones entre las obras, de manera que se combinan piezas muy opuestas cromática y formalmente, generando contrastes y relaciones de fuerza entre ellas. Jugando con la asimetría en el montaje, se pretende demandar la atención del espectador. En otros casos la combinación de obras se logra creando una secuencia, a modo de paisaje de pinturas, donde una obra dirige nuestra mirada a la siguiente, en un juego de unidad visual, de ritmo armónico y lineal. La pintura, desprendida del muro, encontrará un lugar donde convertirse en instalación pictórica y que interactuará con el espectador de manera que éste, puede rodearla visual y físicamente.

Una parte de la muestra está dedicada a la faceta como fotógrafo del artista. Alberto Reguera concibe la fotografía como un instrumento previo de creación, es algo así como un “boceto mental”, un reflejo del paisaje externo que reconstruye, con su trabajo, en paisaje interior. Esta sección se completa con la inclusión de un vídeo en el que Reguera, situado frente a un paisaje, selecciona un instante que le provoca una sensación y lo convierte en pintura en movimiento.



Como complemento a la exposición, se incorpora un área de documentación en la que se muestra la colaboración, en Poemas de la última mirada, entre Alberto Reguera y el poeta Francisco Pino, así como una selección de cuadernos de viaje del artista con dibujos originales. Con motivo de la exposición se editará un catálogo que, además de reproducir todas las obras presentes en la exposición, incluirá un texto de Guillermo Solana, Director Conservador del Museo Thyssen-Bornemisza.

Simultáneamente, en las Salas 4 y 5, se expondrá una selección de obras de Esteban Vicente, de la Colección Permanente del Museo, en la que podrá apreciarse un lenguaje común entre ambos artistas.